lunes, diciembre 21, 2015

ELECCIONES ESPAÑOLAS: UNA VISIÓN CARIBEÑA DEL 20D




Ayer 20 de Diciembre, hice seguimiento a las elecciones generales de España; mediante la televisión por cable (RTE y Antena 3), Internet y las redes sociales. España es un país del que guardo muy gratos recuerdos y especial deferencia. Tanto el proceso electoral español como sus resultados inmediatos nos dejan un conjunto de interesantes apreciaciones sobre el devenir de la democracia española y los métodos que seguramente se usarán para zanjar las diferencias entre sus actores políticos y la ciudadanía en general.
Una primera apreciación fue el carácter civil y ciudadano del desarrollo del proceso electoral. Durante la realización del mismo no hubo declaraciones públicas de altos mandos militares que reivindicaran su participación en los comicios. Y esto lo destaco porque en Venezuela se ha vuelto una costumbre que, durante las elecciones los mandos militares aparezcan con frecuencia en los medios de comunicación social, casi que con afán de protagonismo.
Una segunda valoración positiva fue el tratamiento equitativo que los medios de comunicación, tanto estatales como privados dieron a la cobertura del evento. En efecto, pude observar en pantalla por Radio Televisión Española (RTE) la presencia en el mismo plató de representantes de las cuatro principales opciones políticas que rivalizaban por el voto popular. Es decir, en el tratamiento mediático de las elecciones españolas, aparentemente, no hubo ni censura ni “blackout” informativo sobre algunas de las opciones competidoras.       
En tercer lugar, los escrutinios de una votación manual se mostraron en tiempo real, sin esperar tendencias irreversibles, ni la media noche para entregar unos resultados esperados por toda la sociedad. Esta buena práctica que también observamos recientemente en los comicios argentinos (por mencionar otro caso; entre muchos) fortalece la transparencia y la cercanía de un proceso ciudadano vital; mediante el cual se define los senderos o autopista que tomará la política española en el corto plazo.
Y en cuarto lugar y, aunque parezca una tontería, cabe destacar que las elecciones generales españolas se desarrollaron en medio de una jornada de la liga de fútbol; es decir, no se practicó una suspensión de eventos públicos masivos por la realización de un proceso electoral. Por el contrario, todo deja entrever que la elección de autoridades públicas supone un alto proceso de cotidianidad en la sociedad española.
En cuanto a los resultados de las elecciones también nos dejan ciertas inquietudes. Veamos.
Una de ellas, es innegable el cambio o reajuste político que se cierne sobre el sistema político español. De paso, no creo que el sistema bipartidista haya finalizado o muerto en España como sugiere la gran mayoría de la opinión pública y de los analistas políticos. Desde mi punto de vista, un solo proceso electoral no determina -a priori-, la desaparición del bipartidismo en ese país, creo, que habrá que esperar el desarrollo de la nueva e incipiente legislatura. Sin embargo, queda absolutamente claro el debilitamiento de las dos principales fuerzas del “sistema”: el Partido Popular (PP) y Partido Socialista Obrero Español (PSOE).    
El Partido Popular con la mayor votación, absoluta y relativa y, con 122 diputados en el Parlamento queda como el último garante de la actual institucionalidad española. El PP ha logrado mantenerse como primera opción política; sobreviviendo al severo plan de ajuste, también conocido como plan de recortes que hubo de implementarse en la economía española; así como a su firme oposición a la ruptura de la unidad político-territorial de España. Sin embargo y, a todas luces, el Partido Popular necesita un refrescamiento de sus figuras públicas para lograr una mayor conexión con el electorado más joven y con los movimientos sociales de España.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) vuelve a recibir otra derrota político-electoral, lo que nos sugiere que su actual grupo dirigente no acierta en cuanto a la estrategia y el mensaje para lograr una recuperación dentro del sistema español de partidos. El PSOE -en su diatriba frontal contra el PP-, pareciera condenado (al menos en las actuales circunstancias), a hacerle el trabajo a otros sectores sociales y partidos políticos que aspiran impulsar un modelo de democracia hegemónica en esa nación.   
El partido PODEMOS y su plataforma de aliados locales supo recoger en términos electorales el cansancio y el descontento social de la crisis por la que atraviesa España. En lo particular, llama poderosamente la atención el calado que tuvo en el pueblo español la oferta electoral que utilizó la pobreza y la exclusión como “anzuelo” político. Por otra parte, el Partido PODEMOS supo también canalizar el sentimiento independentista en ciertas regiones de esa nación ibérica. Sin embargo y, por ahora, la visión de democracia autoritaria (que subyace) en la ideología de esa organización no ha ganado el terreno necesario.
El caso de la organización política CIUDADANOS, resulta todo un drama político. CIUDADANOS trata de presentarse como la organización política salvadora del sistema político español, a costa de defenestrar a su principal defensor como lo es el Partido Popular (PP). Y justo allí radica su principal problema de viabilidad política como proyecto.  A diferencia de PODEMOS -que sí posee un claro proyecto de sustitución de la monarquía constitucional española-, CIUDADANOS apuesta a su defensa; pero con la exclusión de aliados naturales y ofreciendo una imagen elitista y sectaria.
Como espectador lejano, dde otro país, de otro continente, saludo la reciente experiencia electoral española: su civilidad lejana de cualquier tutela militarista. Por el contrario, cercana y transparente al ciudadano en general. Eso es muy bueno. Por lo demás, habrá que ver el desarrollo de la nueva legislatura, que no será fácil y que plantea algunos retos de carácter social.
En cuanto, al aspecto político, cabría preguntarse: ¿podrá el Partido Popular entender la soledad en qué se encuentra como único pivote de la actual institucionalidad  española y emprender una renovación de su liderazgo?. Por su parte, ¿el PSOE entenderá su verdadera importancia y función en el sistema político español?  Finalmente, ¿estaremos presenciando un necesario reajuste en el modelo político español o simplemente el inicio del establecimiento de las bases de su disolución y sustitución por un modelo autoritativo? El tiempo lo dirá.     
@migonzalezm

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