domingo, septiembre 04, 2016

LA MARCHA HACIA EL REFERENDO REVOCATORIO





La realización exitosa de la marcha y la triple concentración popular del pasado 1 de Septiembre en Caracas, fue indiscutible. Con ella, se demostraron tres puntos: i) la reafirmación del incremento de las capacidades de organización y movilización política y social de la oposición democrática venezolana, ii) el indetenible desgaste popular del bloque oficialista y el deterioro de su liderazgo político para afrontar los retos políticos que debe enfrentar y, iii) la definitiva fusión del descontento social (por la escasez, la carestía y la inseguridad) con la necesidad de un cambio de gobierno en el país; mediante el referendum revocatorio.

La manifestación democrática del 1-S no fue un acto de magia; fue producto del trabajo político-organizativo de una dirección política que, siendo coherente con sus propósitos ha logrado interpretar las necesidades y aspiraciones de cambio sustancial que requiere el país y que reclama el pueblo venezolano. La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no ha tenido una tarea fácil; pues la conformación de la alianza opositora se caracteriza por su amplia diversidad de actores políticos y sociales que en ocasiones contraponen sus visiones e intereses. 

No todo está hecho en la MUD, si bien los objetivos previstos en el corto y mediano plazo están definidos (recolección del 20% de las firmas, realizar y ganar el referendo revocatorio y la exigencia de la realización de las elecciones regionales este mismo año); aún existen temas políticos y organizativos por resolver. Son parte de esa agenda el fortalecimiento de su oferta programática, la relación con los movimientos sociales y organizaciones comunitarias, su fortalecimiento organizativo más allá de la coyuntura electoral y, sobre todo, el mantenimiento de su acción unitaria: “dentro de la unidad todo, fuera de la unidad nada”. Lo contrario, es complicar las cosas; aún más. 

La respuesta gubernamental ante la movilización de la alianza democrática; aunque previsible fue exagerada y casi histérica: amenazas y despidos de empleados públicos, bloqueos y obstaculización de carreteras y autopistas, expulsión de periodistas y corresponsales extranjeros, censura y manipulación informativa, suspensión parcial del servicio de transporte público y como remate la persecución y detención de activistas, dirigentes y alcaldes democráticos. Es decir, todo un expediente de conducta política antidemocrática, que simplemente reiteró ante el país y el mundo, su muy débil situación interna y su baja capacidad de respuesta. 

La realización de un referendum revocatorio en Venezuela, luce cercano. Según la Constitución Bolivariana todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables (CRBV, artículo 72) y el cargo de Presidente de la República no escapa a la aplicación de ese derecho constitucional (CRBV, 233), que es justo lo que la oposición democrática exige, como medio de superar la crisis que padece el país. Frente a ello, y como única estrategia (de sobrevivencia), el presidente Maduro y el PSUV vienen tratando de posponer o entorpecer su realización; ejerciendo presión e influencia sobre el Consejo Nacional Electoral (CNE) complaciente. De nuevo, el bloque oficial demuestra su debilidad política.

La apuesta gubernamental busca retrasar el referendum revocatorio hasta el año 2017 con el fin de desanimar; tanto al movimiento popular como a la MUD y/o restar la eficacia política del revocatorio. El cálculo (o más bien, la esperanza) del gobierno y del PSUV apunta a que en el año 2017 su situación política cambie favorablemente, y logre neutralizar el referendum y mantenerse gobernando hasta el 2019. Sin embargo, dentro de los cuadros del oficialismo no hay unanimidad sobre continuar apoyando la gestión de Maduro. En efecto, hay sectores que de manera pública, notoria y comunicacional han expresado la necesidad de emprender el proceso revocatorio. Esta situación nos indica que la supervivencia del gobierno se reduce un poco más. ¿Volver la mirada hacia una opción militar para mantenerse en el poder? Eso significaría una verdadera tragedia política y social. 

Venezuela atraviesa la peor crisis económico-social en su historia con un muy bajo precio del barril de petróleo que apenas ronda los 39 dólares, una inflación anualizada que ya supera el 600%, una preocupante escasez de productos de la dieta básica y de medicinas (considerada como una crisis humanitaria, por algunos expertos). Y esa crisis, la padece el pueblo venezolano día a día, castigando a todas las familias sin discriminación política ni partidista; salvo por la intervención del gobierno que ha pretendido usar la necesidad como un mecanismo de cooptación y sometimiento. De esta forma, la amplia mayoría del pueblo venezolano ha tomado conciencia de la urgencia de un cambio de gobierno, como solución a este estado de depauperación que viene sufriendo. 

Así, el referendum revocatorio se ha convertido en la esperanza de cambio de un pueblo que aspira de manera legítima vivir mejor, en paz y en libertad. Las condiciones políticas están ahora presentes, se trata entonces de actuar con responsabilidad para no defraudar la nueva esperanza popular.

@migonzalezm
  


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