martes, enero 19, 2016

LA NUEVA ASAMBLEA NACIONAL, DESCENTRALIZACIÓN Y PARTICIPACIÓN



Una gran expectativa de cambio popular y democrático envuelve a la nueva mayoría democrática que asume la conducción del Poder Legislativo, en nuestro país. Esa expectativa de cambio contiene aspiraciones y demandas legítimas de distintos sectores sociales basadas en sus necesidades e intereses más urgentes, sobre las cuales se construiría una agenda parlamentaria. Como es natural, la agenda parlamentaria de la nueva Asamblea Nacional será muy diversa y su gestión legislativa se desarrollará en medio de la mayor crisis institucional, económica y social que ha atravesado Venezuela. 

En ese contexto, me atrevo a destacar un par de temas legislativos de particular trascendencia. En primer lugar, la descentralización político-territorial y, en segundo lugar, la participación ciudadana en los asuntos públicos. No cabe duda que, el marco legal aprobado durante los últimos cinco años (por la anterior Asamblea Nacional) tendría que ser revisado para resarcir los daños ocasionados a la institucionalidad democrática de Venezuela. Pero ¿cómo abordar el rescate de ambos principios constitucionales, que son determinantes en la conformación del modelo de organización político-territorial del Estado venezolano?  

A mi modo de ver, ese rescate debe abordarse como un proyecto de corto mediano y largo plazo, bien estructurado con unas metas claras y, por supuesto, con unas acciones definidas con precisión. Reimpulsar la institucionalidad descentralizada y participativa del Estado venezolano desde la Asamblea Nacional supone una reforma legislativa de vasto alcance con incidencia directa e indefectible en las administraciones públicas y sus procesos técnicos de los tres niveles políticos –territoriales de la República. En tal sentido, esta reforma no debe ser asumida con un enfoque meramente legalista; sino por el contrario, bajo una visión política y además incluyente; pues este asunto involucra una diversidad temática vinculada a la pluralidad de actores. 

En las actuales circunstancias, un proyecto de reforma legislativa vinculado a descentralización supone entender que el mismo afectará un conjunto de intereses opuestos y, que por lo tanto, se hace necesario -para garantizar viabilidad-, ganar apoyos de amplios sectores sociales y de actores potencialmente aliados mediante la negociación, la consulta y la inclusión. Es decir, y en otras palabras, el proyecto de reforma legislativa que aludimos tendría que ser visualizado y realizado de manera transparente, descentralizada y participativa. 

Se deberían distinguir algunos asuntos implícitos en el tema de la descentralización político-territorial que exigen especial atención. Algunos de esos casos serían: 1) el ordenamiento territorial que constituye la base físico-espacial sobre la cual se asienta la estructura institucional de las entidades federales menores y la definición de los lineamientos generales para la regionalización; 2) el tratamiento de las competencias y atribuciones de esas entidades y su relación con el gobierno central, así como entre ellas y de ellas con la ciudadanía; 3) la conformación institucional de los órganos político-territoriales responsabilizados de impulsar y coordinar las políticas y estrategias de descentralización; 4) el aspecto económico-financiero de las entidades federales que reclama la Ley de Hacienda Pública Estadal y el adecuado cálculo del situado constitucional y 5) el rescate de las autonomías de los gobiernos nacionales, como lo son los estados y municipios.     

En cuanto al principio constitucional de la participación ciudadana hay que comenzar puntualizando que, un 37% de los artículos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela están referidos a la participación ciudadana en diversos aspectos de la vida republicana, y en cual el tema de la participación en la gestión de programas y servicios públicos es determinante. Un claro ejemplo de la relación operativa de la participación con la descentralización lo ubicamos en el artículo 184 de la Carta Magna que establece que los estados y municipios descentralizarán y transferirán a las comunidades y grupos vecinales, los servicios previa demostración de su capacidad para prestarlos.

En realidad, el tema de la participación ha sido deformado por la gestión gubernamental de los últimos 16 años. Durante el lapso 1999-2006 el discurso oficial se basó en el uso de la democracia participativa como emblema. A partir del año 2007 esa propuesta  de la democracia participativa se sustituyó por la del socialismo del siglo XXI y, más exactamente por la del Estado comunal que trajo consigo una redefinición y tutelaje de la participación, generando la exclusión de amplios sectores sociales y comunitarios.

El derecho a la participación debe ser reivindicado y abierto al ejercicio pleno de todos los ciudadanos del país. En el proyecto de reforma legislativa creo deben considerarse los siguientes aspectos: 1) su tratamiento como derecho humano y su transversalidad y presencia en los procesos de formación, ejecución y control de los asuntos públicos en los tres niveles de gobierno; 2) su independencia plena de criterios ideológicos ajenos y no considerados en la Constitución Nacional; 3) la fijación de lineamientos para la transparencia en los procesos de elección y gestión de las vocerías de la sociedad civil en las distintas instancias de participación político-territorial; 4) la democratización y rendición de cuentas en el acceso y gestión de los recursos públicos y 5) la revisión y ajuste constitucional al bloque de leyes referidas al denominado “poder popular”.

Finalmente, emprender el rescate de los principios y mandatos constitucionales de descentralización y participación como proyecto de reforma legislativa de estas dimensiones, supone el establecimiento de instancias de apoyo y coordinación al trabajo parlamentario que recién se inicia. 

@migonzalezm

lunes, diciembre 21, 2015

ELECCIONES ESPAÑOLAS: UNA VISIÓN CARIBEÑA DEL 20D




Ayer 20 de Diciembre, hice seguimiento a las elecciones generales de España; mediante la televisión por cable (RTE y Antena 3), Internet y las redes sociales. España es un país del que guardo muy gratos recuerdos y especial deferencia. Tanto el proceso electoral español como sus resultados inmediatos nos dejan un conjunto de interesantes apreciaciones sobre el devenir de la democracia española y los métodos que seguramente se usarán para zanjar las diferencias entre sus actores políticos y la ciudadanía en general.
Una primera apreciación fue el carácter civil y ciudadano del desarrollo del proceso electoral. Durante la realización del mismo no hubo declaraciones públicas de altos mandos militares que reivindicaran su participación en los comicios. Y esto lo destaco porque en Venezuela se ha vuelto una costumbre que, durante las elecciones los mandos militares aparezcan con frecuencia en los medios de comunicación social, casi que con afán de protagonismo.
Una segunda valoración positiva fue el tratamiento equitativo que los medios de comunicación, tanto estatales como privados dieron a la cobertura del evento. En efecto, pude observar en pantalla por Radio Televisión Española (RTE) la presencia en el mismo plató de representantes de las cuatro principales opciones políticas que rivalizaban por el voto popular. Es decir, en el tratamiento mediático de las elecciones españolas, aparentemente, no hubo ni censura ni “blackout” informativo sobre algunas de las opciones competidoras.       
En tercer lugar, los escrutinios de una votación manual se mostraron en tiempo real, sin esperar tendencias irreversibles, ni la media noche para entregar unos resultados esperados por toda la sociedad. Esta buena práctica que también observamos recientemente en los comicios argentinos (por mencionar otro caso; entre muchos) fortalece la transparencia y la cercanía de un proceso ciudadano vital; mediante el cual se define los senderos o autopista que tomará la política española en el corto plazo.
Y en cuarto lugar y, aunque parezca una tontería, cabe destacar que las elecciones generales españolas se desarrollaron en medio de una jornada de la liga de fútbol; es decir, no se practicó una suspensión de eventos públicos masivos por la realización de un proceso electoral. Por el contrario, todo deja entrever que la elección de autoridades públicas supone un alto proceso de cotidianidad en la sociedad española.
En cuanto a los resultados de las elecciones también nos dejan ciertas inquietudes. Veamos.
Una de ellas, es innegable el cambio o reajuste político que se cierne sobre el sistema político español. De paso, no creo que el sistema bipartidista haya finalizado o muerto en España como sugiere la gran mayoría de la opinión pública y de los analistas políticos. Desde mi punto de vista, un solo proceso electoral no determina -a priori-, la desaparición del bipartidismo en ese país, creo, que habrá que esperar el desarrollo de la nueva e incipiente legislatura. Sin embargo, queda absolutamente claro el debilitamiento de las dos principales fuerzas del “sistema”: el Partido Popular (PP) y Partido Socialista Obrero Español (PSOE).    
El Partido Popular con la mayor votación, absoluta y relativa y, con 122 diputados en el Parlamento queda como el último garante de la actual institucionalidad española. El PP ha logrado mantenerse como primera opción política; sobreviviendo al severo plan de ajuste, también conocido como plan de recortes que hubo de implementarse en la economía española; así como a su firme oposición a la ruptura de la unidad político-territorial de España. Sin embargo y, a todas luces, el Partido Popular necesita un refrescamiento de sus figuras públicas para lograr una mayor conexión con el electorado más joven y con los movimientos sociales de España.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) vuelve a recibir otra derrota político-electoral, lo que nos sugiere que su actual grupo dirigente no acierta en cuanto a la estrategia y el mensaje para lograr una recuperación dentro del sistema español de partidos. El PSOE -en su diatriba frontal contra el PP-, pareciera condenado (al menos en las actuales circunstancias), a hacerle el trabajo a otros sectores sociales y partidos políticos que aspiran impulsar un modelo de democracia hegemónica en esa nación.   
El partido PODEMOS y su plataforma de aliados locales supo recoger en términos electorales el cansancio y el descontento social de la crisis por la que atraviesa España. En lo particular, llama poderosamente la atención el calado que tuvo en el pueblo español la oferta electoral que utilizó la pobreza y la exclusión como “anzuelo” político. Por otra parte, el Partido PODEMOS supo también canalizar el sentimiento independentista en ciertas regiones de esa nación ibérica. Sin embargo y, por ahora, la visión de democracia autoritaria (que subyace) en la ideología de esa organización no ha ganado el terreno necesario.
El caso de la organización política CIUDADANOS, resulta todo un drama político. CIUDADANOS trata de presentarse como la organización política salvadora del sistema político español, a costa de defenestrar a su principal defensor como lo es el Partido Popular (PP). Y justo allí radica su principal problema de viabilidad política como proyecto.  A diferencia de PODEMOS -que sí posee un claro proyecto de sustitución de la monarquía constitucional española-, CIUDADANOS apuesta a su defensa; pero con la exclusión de aliados naturales y ofreciendo una imagen elitista y sectaria.
Como espectador lejano, dde otro país, de otro continente, saludo la reciente experiencia electoral española: su civilidad lejana de cualquier tutela militarista. Por el contrario, cercana y transparente al ciudadano en general. Eso es muy bueno. Por lo demás, habrá que ver el desarrollo de la nueva legislatura, que no será fácil y que plantea algunos retos de carácter social.
En cuanto, al aspecto político, cabría preguntarse: ¿podrá el Partido Popular entender la soledad en qué se encuentra como único pivote de la actual institucionalidad  española y emprender una renovación de su liderazgo?. Por su parte, ¿el PSOE entenderá su verdadera importancia y función en el sistema político español?  Finalmente, ¿estaremos presenciando un necesario reajuste en el modelo político español o simplemente el inicio del establecimiento de las bases de su disolución y sustitución por un modelo autoritativo? El tiempo lo dirá.     
@migonzalezm

domingo, diciembre 13, 2015

VENEZUELA: SOBRE LA NUEVA ASAMBLEA NACIONAL 2016-2021




Como ya sabemos, las elecciones parlamentarias realizadas el pasado 6 de Diciembre ofrecieron unos resultados que permitirían restituir el equilibrio democrático y la reconstrucción institucional que requiere nuestro país. El resultado no dejó dudas: la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) alcanzó una amplia victoria con 7.707. 422 votos (56,2 %), frente al oficialista Gran Polo Patriótico (GPP) y sus 5.599.025 de votos (40,8%). Venezuela votó por un cambio.

Con esta votación, la MUD obtuvo 112 diputados frente a los 55 del GPP. De esta forma, la alianza opositora alcanzó la mayoría calificada en el parlamento venezolano. La mayoría parlamentaria calificada permitirá a la oposición democrática ejercer un amplio y decisivo control sobre la gestión del gobierno del presidente Maduro; así como también impulsar la revisión, reforma y mejoramiento del marco legal vigente; haciendo énfasis en la reivindicación de la agenda social, como lo anunciara Jesús “Chuo” Torrealba, Secretario Ejecutivo de la MUD. 

Resulta inevitable resaltar que, el triunfo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se produjo en condiciones de una desventaja asimétrica. En efecto, la MUD se enfrentó a múltiples factores adversos que incluían desde un Consejo Nacional Electoral (CNE) parcializado y bajo tutela gubernamental,  pasando el desproporcionado despliegue propagandístico oficialista y la presión sobre los servidores públicos, hasta el bloqueo total comunicacional e informativo en los medios. 

Otro detalle a destacar es la absoluta calma y tranquilidad que se respira en el país; luego de las elecciones. El pueblo venezolano está demostrando que está mucho más claro, en sus convicciones democráticas de lo que imagina la dirigencia política (de cualquier bando). Y también,  los resultados electorales representaron un mensaje claro y diáfano a posiciones abstencionistas y a aquellas que anhelan salidas militaristas. El pasado 6D comenzó el rescate de la democracia en Venezuela.

La reacción post-electoral del gobierno no ha sido fácil; pues el mito de su imbatibilidad electoral ha terminado con esta derrota contundente. Mientras las intervenciones de los principales voceros del PSUV (Maduro-Cabello) se han basado en el uso de un discurso agresivo y en los intentos de “escurrir el bulto” de la derrota, sin mucho éxito. Por otra parte, la gobernabilidad del proyecto socialista ha sido seriamente afectada, o si se quiere, reducida a una expresión mínima. Al PSUV le toca intentar una revisión, en condiciones de mucha incertidumbre, por la baja calidad de su actual liderazgo.  Allí, en ese partido político se vislumbra una crisis. 

Por su parte, la MUD tiene como principal reto “gobernar” el poder legislativo de la República. Esto supone que, la gestión de la Asamblea Nacional se oriente al cumplimiento de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. De lo que se trata es de re-institucionalizar al país; mediante el rescate de la autonomía y el equilibrio de los Poderes Públicos. A la MUD le tocará  soportar un conjunto de presiones; tanto internas como externas. La gestión de la Asamblea Nacional no le será tan fácil, sobre todo al considerar las acciones  obstruccionistas que desde ya prepara el PSUV. Mantener la unidad en la MUD es vital.

Lo que hay que tener muy claro, es que la nueva Asamblea Nacional (que comienza su período el 5 de Enero) tiene un horizonte temporal de cinco años; es decir, su actividad se enmarca en el lapso constitucional 2016-2021 por lo que no debería ser evaluada con una visión cortoplazista. Durante ese lapso, se sucederán procesos institucionales y políticos muy relevantes como por ejemplo la renovación parcial del Consejo Nacional Electoral (CNE) y las elecciones en estados, municipios y las presidenciales. Otra cosa que hay que tener presente, es que la Asamblea Nacional no es el gobierno; aunque le corresponde controlar la gestión del mismo y legislar para toda la actividad del Estado y para todos los ciudadanos.  

No olvidemos tampoco que, la Asamblea Nacional inicia su gestión en medio de la mayor crisis por la que ha atravesado nuestro país: inseguridad ciudadana desbordada y creciente, una inflación de 200%, una pobreza crónica estimada en 22%, escasez de alimentos y medicinas y con servicios públicos deficientes. Pero quizás lo más grave lo constituya la exclusión, el odio social y la discriminación política que ha venido promocionando el PSUV desde la administración gubernamental. En medio de esta situación, a la nueva mayoría parlamentaría le tocará convertirse en el referente inclusivo y responsable que requiere el país. Para eso, el pueblo los eligió y este será su mayor reto. 

Los principios de eficacia, de cercanía y de transparencia deberían ser el hilo conductor en esta nueva etapa del parlamentarismo venezolano. Eficacia, en cuanto al tratamiento de los procesos de formación de leyes y de control de la gestión pública. Cercanía, con cada uno de sus electores sin ningún tipo de sectarismo ni exclusión. Transparencia, informando de manera pronta, oportuna y veraz a la opinión pública y al público, de la actividad parlamentaria y donde el acceso a la información pública se convierta en una práctica administrativa rutinaria. El 5 de Enero de 2016, comienza otra etapa en nuestra historia.         
@migonzalezm

miércoles, diciembre 02, 2015

ESTE 6 DE DICIEMBRE VOTA POR LA UNIDAD DEMOCRÁTICA, VOTA POR EL CAMBIO..!

Con mucha esperanza y reivindicando la legítima aspiración a vivir en un país libre, soberano, democrático y próspero; les invito a votar por el cambio este próximo 6 de diciembre con la tarjeta de la unidad democrática.






Por una mayoría democrática en la Asamblea Nacional que legisle en función de los derechos de todas y todos los venezolanos; VOTA POR LA UNIDAD DEMOCRÁTICA...! 

martes, octubre 20, 2015

Baruta: sesionará el CLPP

Este próximo jueves, 22 de octubre, en la sede de la Cámara Municipal, sesionará el Consejo Local de Planificación Pública (CLPP) del Municipio Baruta, con el propósito de considerar y aprobar el plan de inversiones municipal para el ejercicio fiscal 2016. La aprobación previa por parte del CLPP al plan de inversiones municipal es un requisito indispensable para poder ser presentado a la consideración y aprobación final del concejo Municipal dentro del proyecto de presupuestos de ingresos y gastos del municipio.

sábado, octubre 03, 2015

VENEZUELA: DÍA DEL VECINO



Hoy, sábado, 3 de Octubre y como todos los años desde 1981, se celebra en el ambiente comunitario de Venezuela  el  “Día del Vecino”.  La celebración de esta fecha pasa generalmente casi inadvertida, no porque carezca de importancia; sino más bien por las condiciones sociales y políticas que atraviesan sus partidarios y promotores. En realidad, pienso que este tipo celebraciones comunitarias como el "Día del Vecino" -que por demás son legítimas-, tienen menor o mayor trascendencia; según la fuerza y los logros del sector social que representan y, en la actualidad el movimiento asociativo vecinal del país está debilitado.

Por otra parte, el “Día del Vecino” es por su propia naturaleza una celebración local y descentralizada; por ende, su celebración varía de una localidad a otra, de vecindad en vecindad, de municipio en municipio. Además, su festejo cambiará según el país y hasta el continente. Por ejemplo en Argentina, se celebra cada 11 de Junio, en Colombia los 5 de Agosto, en México los 15 del mismo mes, en Paraguay el 11 de Septiembre y, cada 5 de Mayo se festeja el “Día Europeo del Vecino”. Con esto queda claro, que la conmemoración del “Día de Vecino” es tan internacional como diversa. 

En el caso venezolano, las asociaciones vecinales han desaparecido casi totalmente (pese a ser recogidas en el marco constitucional vigente y en otras leyes). Sin embargo, en nuestro país el movimiento vecinal en los últimos años fue cooptado por mecanismos de “participación tutelada” por el Estado como lo son los consejos comunales. En tal sentido, la dependencia a este reconocimiento estatal ha originado que el movimiento vecinal haya perdido o limitado su primera cualidad como es su autonomía y, en consecuencia su capacidad de incidencia pública.

Las organizaciones sociales temáticas (ONG’s) se han venido convirtiendo en una alternativa de organización ciudadana con más “independencia” a la presión estatal y, por lo tanto, con mayor capacidad de realizar incidencia pública y contraloría social sobre la gestión de gobierno de las agencias estatales. Al movimiento vecinal venezolano le corresponde desempeñar un papel crítico y creativo; tanto en la lucha por mejorar su calidad de vida como en la defensa de la democracia, la descentralización y por supuesto, la autonomía municipal.

Mis felicitaciones a los vecinos y vecinas en su día y a todos los activistas del movimiento vecinal a quienes también congratulo. No olviden que revisar estrategias no es malo, sino conveniente. Un abrazo para todas y todos. 

@migonzalezm