lunes, junio 11, 2018

16 años de la Ley de los CLPP: ¿otra oportunidad perdida?

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El 12 de junio del año 2002 se promulgó la Ley de los Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP). Con este acto gubernamental se daba cumplimiento a uno de los mandatos de la nueva Constitución Bolivariana de 1999, que mediante su artículo 182 creaba esta figura institucional de carácter local, con el propósito de favorecer la participación de las organizaciones y de los sectores vecinales en la planificación municipal, al lado de sus autoridades electas: el alcalde, los concejales y los presidentes de la juntas parroquiales.
Suponía pues el CLPP, una innovación institucional que pretendía democratizar la gestión de los gobiernos locales ampliando la representación y la participación de la ciudadanía en órganos públicos vinculados a los procesos de formulación, ejecución y control de los planes, programas y proyectos destinados al desarrollo del municipio. La propuesta inicial del CLPP era establecer mecanismos de gobernanza que permitieran recoger e incluir la diversidad de enfoques e intereses presentes y, así construir una mayor calidad de vida para todos.
Por otra parte, los CLPP fueron pensados como componentes de una nueva arquitectura institucional para el municipio venezolano. En efecto, la nueva Carta Magna trajo consigo un nuevo modelo para el Poder Público Municipal, fundamentado en una clara diferenciación de sus cuatro componentes funcionales: el ejecutivo municipal (alcalde o alcaldesa), la función legislativa (concejo municipal), la contralora (contraloría municipal) y la función de planificación (consejo local de planificación pública). Ese nuevo modelo significaba el relanzamiento del municipio en Venezuela; bajo unos nuevos parámetros de gestión.    
El proceso de creación y conformación de los CLPP en el país no fue sencillo, se caracterizó por un avance desigual en relación con el nivel de aceptación o resistencia de los actores locales. Inicialmente, correspondió la responsabilidad de impulsar su creación al gobierno nacional; mediante la acción de los ministerios de Interior y Justicia y el de Planificación y Desarrollo Social, en los que los Organismos Regionales de Desarrollo sirvieron de apoyo importante. De manera paradójica, esos órganos destinados a impulsar la descentralización nacieron de la mano y de la  guiatura del gobierno central.
Los primeros CLPP fueron creados a partir de 2003 en los municipios El Hatillo del estado Miranda y Valencia del estado Carabobo; mediante el esfuerzo combinado de los gobiernos locales de la época y de los movimientos vecinales y sociales. Cabe agregar que, en varios municipios los procesos de conformación de los CLPP fueron objeto de impugnaciones; alegando irregularidades legales (aprobación inadecuada de ordenanzas) y electorales (ventajismo partidista sobre las iniciativas ciudadanas). En resumen, su conformación no fue un proceso fluido; sino complejo y controvertido.
En realidad y, con el tiempo se demostró que los CLPP se convirtieron en un “objeto incómodo”; tanto para los actores políticos tradicionales del municipio (partidos políticos, burocracias locales) como para los movimientos vecinales, más pendientes estos de formar Consejos Comunales; bajo la falsa premisa de que las Asociaciones de Vecinos habían sido eliminadas que de hacer valer sus derechos a la participación ciudadana en la gestión de los asuntos públicos locales. Y de verdad, la implantación de los CLPP en la gestión local constituyó un recambio, frente a la forma de hacer política en los municipios; pues implicaba el impulso a la organización de las vecindades, la recopilación de propuestas de las comunidades organizadas, la elaboración de nuevos instrumentos de gestión como los mapas de necesidades, la elaboración del Plan Municipal de Desarrollo, la evaluación y control social de planes y proyectos de inversión local y, por supuesto, el control y vigilancia de la ejecución del Plan Municipal de Desarrollo. ¿Estaban preparados los agentes gubernamentales y de la sociedad civil para sumir este cambio? Indudablemente, no lo estaban y, aún parecen no estarlo.  
Para complicar un poco más la situación de los CLPP, a partir del año 2006, el gobierno del presidente Chávez inició (o quizás aceleró), un viraje de su administración hacia el socialismo. Ese viraje trajo consigo el consiguiente desmontaje del modelo federal y descentralizado que contemplaba la Constitución de 1999. Ese mismo giro produjo un rediseño de la conformación de los CLPP, que se realizó mediante sucesivas reformas legales.
En el 2006, ocurrió la primera reforma de su ley (Gaceta Oficial N° 38.591 del 26-12-2006) y cuyo objeto, fue más bien parco al plantear la regulación de la organización y funcionamiento y, su relación con las instancias de participación y protagonismo del pueblo. Esta reforma ocurrió justo después de que los Consejos Comunales fueran separados de la estructura del CLPP y, adscritos a una Comisión Presidencial. Esa decisión del Ejecutivo Nacional constituyó un duro golpe para estas instancias y para las competencias de organización comunitaria de los alcaldes y alcaldesas (Gaceta Oficial N° 5.806 del 10-04-2016).   
En el año 2010 se produjo una segunda reforma legal (Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.017 del 30-12-2010). Dicha reforma trajo consigo varias novedades; tales como: el ejercicio de la tutela efectiva del derecho a la participación por parte del CLPP y la orientación de la gestión de ese organismo hacia la construcción de la sociedad socialista.
Ya en el 2015 se materializó una tercera reforma legal que ratificó el objeto de ejercer la tutela efectiva sobre la participación ciudadana y también el propósito de  construcción de una sociedad socialista. Además, en esta nueva versión de la LCLPP se borró todo vestigio de la libre participación vecinal y social al determinar que, los integrantes no gubernamentales de ese órgano fueran voceros de consejos de planificación comunal, de unidades socio-productivas y de movimientos sociales.  
Por último, mediante la Sentencia 335 de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (de fecha 17 de mayo de 2017) se estableció que, los CLPP son espacios institucionales responsables para garantizar la integridad del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social, a nivel de las entidades locales. Esta sentencia se ubica en el contexto de las demandas por inconstitucionalidad contra la reforma de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal (Gaceta Oficial Extraordinaria, del 28-09-2010) y que entre otras “innovaciones” supeditaba la planificación municipal a un plan centralizado y eliminaba la elección directa, universal y secreta de los miembros de las juntas parroquiales.
Mi experiencia como integrante del CLPP del municipio Baruta me indica que estas entidades están por encima del nivel de nuestra cultura política y, por debajo de la resistencia al cambio del modo de entender la gestión pública local. La gestión del alcalde Henrique Capriles dejó -al menos- un Plan Municipal de Desarrollo (el único hasta el presente). Por su parte, la gestión del alcalde Gerardo Blyde ofreció una eficaz  y transparente práctica de presupuesto participativo. El alcalde Darwin González recién empieza una gestión llena de incertidumbre. De igual manera, considero que el desinterés y/o debilidad del movimiento vecinal frente a la actividad del CLPP-Baruta ha sido determinante para que el rendimiento de ese Consejo haya venido decreciendo de manera paulatina. Me queda claro, que si los representantes vecinales y de la sociedad civil locales no lo asumen como suyo, los CLPP quedarán como un objeto decorativo e inútil en la vida municipal.
En Venezuela, aún hay municipios en los cuales el CLPP no sesiona ni funciona con la periodicidad establecida en su marco legal (debería sesionar, una vez al mes). Hay también municipalidades donde su funcionamiento es esporádico y para el cumplimiento de ciertas formalidades vinculadas a la aprobación del Plan de Inversión Municipal, la consideración de proyectos de inversión local y a la aplicación anual del presupuesto participativo. Pareciera que después de 16 años de la primera Ley de los Consejos Locales de Planificación Pública y del nuevo modelo del Poder Público Municipal contemplado en la Carta Magna, queda poco o casi nada.
@migonzalezm

viernes, mayo 18, 2018

Posmodernismo, posverdad, historia y construcción de ciudadanía


La pretendida relación entre el posmodernismo, la posverdad y la historia nace de la preocupación sobre la creciente manipulación de los hechos y de la Historia que se percibe en la realidad socio-política y comunicacional actual. 

El posmodernismo; entre otros supuestos considera la historia desde un punto de vista poliédrico con la finalidad de liberarla de los tradicionales moldes académicos o metodológicos (Aurell y Burke, 2013). Y aunque no de manera necesariamente premeditada ese concepto poliédrico de la historia podría ser el germen de esa tendencia denominada “posverdad” que se basaría en que los hechos objetivos son menos influyentes en la formación de la opinión pública, que en la apelación a la emoción y a la creencia personal (Bianco, 2017).

¿Acaso la manipulación intencionada de hechos, documentos y textos históricos no correspondería al uso de criterios basados en la posverdad para influir en determinados públicos; a fin de obtener cierto provecho? ¿No contribuiría la posverdad a la reducción de la cientificidad y pertinencia de la historia? ¿Una historia manipulada no contribuiría a desconstrucción de una ciudadanía y una colectividad consciente de su pasado histórico? En tal sentido, el reconocimiento de la amenaza de la posverdad para la cientificidad del estudio de la historia, ofrece a su vez, una oportunidad formidable para rescatar la verdadera dimensión del conocimiento histórico y su utilidad transcendente en la construcción de una ciudadanía democrática.

@migonzalezm

lunes, abril 30, 2018

La invisibilidad de la oposición democrática



El único logro conseguido por los sectores democráticos del país; mediante la desmovilización popular y la abstención, ha sido desconectarse de la amplia mayoría de la población que aspira el cambio de gobierno en Venezuela. En el sector democrático se optó por ambas estrategias; bajo una falsa creencia de que así se desmontaría al régimen de Maduro. En realidad, el abstencionismo sólo benefició al bloque oficialista que obtuvo mayores espacios gubernamentales; además de propiciar la progresiva invisibilidad de la oposición democrática.    
La crisis que atraviesa Venezuela requiere de una fuerza de cambio identificada de manera plena con la defensa de los derechos sociales y los derechos políticos, que padece a diario la amplia mayoría de su población y, eso no está ocurriendo ahora mismo en nuestro país. De allí que, ante la ausencia de referentes democráticos vitales y creíbles, la ciudadanía se sienta huérfana y frustrada ante un régimen que utiliza cualquier medio ajeno a la moral pública para mantenerse en el poder. Se necesita una dirigencia opositora cercana a luchas populares y, que trascienda las redes sociales.
Lo más dramático; tanto para el país como para sus posibilidades de cambio, es el deterioro político-organizativo que han venido sufriendo los componentes de la alianza democrática. Ese deterioro ha debilitado -de manera notable-, la capacidad de convocatoria de la MUD (y del Frente Amplio); pero por encima de todo le ha quitado credibilidad a sus planteamientos. Si a esta situación se le agrega el inusitado llamado a la no participación (abstención) en las elecciones presidenciales del 20 de mayo, no es difícil imaginar que la oposición tal como la conocimos hasta el año 2015; pudiera desaparecer de la escena política del país.
En ese contexto, los movimientos sociales, gremiales y comunitarios también han visto muy mermada su capacidad de lucha. El movimiento estudiantil, por ejemplo, otrora vanguardia de las manifestaciones democráticas está desaparecido casi por completo. Igual ocurre con los gremios más combativos (el magisterio, el periodístico) cuyos perfiles de denuncia y combate bajaron de manera notable. Los sindicatos siguen atomizados y el movimiento vecinal ha venido siendo desarticulado por la “estrategia comunal” del régimen. Quedan las ONG’s defensoras de los DDHH que siguen su lucha, pero en términos generales el panorama del tejido socio-democrático no es alentador. Y eso es muy negativo para el restablecimiento de la democracia.
No cabe duda que, la reclusión y/o inhabilitación de líderes trascendentes del sector democrático del país ha sido determinante en la errática conducción de la oposición política venezolana y de sus aliados sociales; así como también la prevalencia de intereses más menudos sobre los verdaderos asuntos de interés colectivo. Eso es cierto ¿Pero es posible reconstruir el tejido socio-político del bloque democrático del país y ponerlo en sintonía con las precariedades de la ciudadanía? La respuesta más que afirmativa es imperativa, impostergable y vital. Porque Venezuela, esa Venezuela libre, esa Venezuela de la que todos conversamos y en la que todos soñamos, ha comenzado a agonizar. ¿Dejamos de ser invisibles?

@migonzalezm






miércoles, febrero 14, 2018

Venezuela: semblanzas de la crisis y el cambio democrático



La crisis en Venezuela ha explotado en forma definitiva. Millones de venezolanos deambulan en ciudades, pueblos y caseríos tratando de acceder a alimentos, medicinas y servicios conexos esenciales en medio de un ambiente de escasez, especulación e ineficacia gubernamental. Mientras otros miles de compatriotas han salido o tratan de salir del país, huyendo de una crisis consolidada y que desbordó; tanto al gobierno como a los principales actores políticos opositores. Venezuela, se encuentra en medio de un caos y sin avizorar una propuesta de cambio que logre aglutinar a las grandes mayorías.
Pese al cerco de la comunidad internacional Nicolás Maduro aún intenta; obtener la reelección presidencial (para el período 2019-2025), con o sin la participación de los partidos democráticos del país. Con su reelección Maduro impondría su proyecto de “estado comunal” que se basa en la centralización absoluta del gobierno, la estatización y colectivización de la economía y el control hegemónico de la sociedad. Después de la derrota político-electoral de 2015, el bloque oficialista se ha preparado con la adopción de estrategias; tanto para debilitar a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) como para fortalecer sus propias capacidades electorales.
Contra la MUD se realizó una cacería implacable: la persecución, detección o inhabilitación de sus principales líderes (Leopoldo López, Henrique Capriles; entre otros muchos), la ilegalización de sus tarjetas electorales (ocurrió con la tarjeta de la MUD) y también de sus organizaciones partidistas (casos de los partidos Voluntad Popular y Primero Justicia). Pero además, el bloque gubernamental logró la división interna del sector democrático; logrando insertar una guerra intestina entre quienes valoran la participación electoral y, otros que argumentan a favor de la abstención y, últimamente valoran una intervención extranjera.   
El bloque oficialista sigue utilizando de manera inescrupulosa y en su beneficio, las instituciones gubernamentales incentivando además su red de organización y de control popular (consejos comunales y comunas), ahora fortalecida con el “carnet de la patria”, los comités locales de alimentación y producción (CLAP), la distribución de subsidios directos (a sectores vulnerables y empobrecidos) y, más recientemente mediante los comités constituyentes estadales y las asambleas de base constituyentes (ABC). Es otras palabras, el régimen se preparó internamente para afrontar el reto de su permanencia sin importar la secuela de atropellos, clientelismo y corrupción.
La eventual reelección de Maduro; mediante unas “elecciones trucadas” no sería un proceso fácil. En principio carecería del reconocimiento político de la comunidad internacional; quien ya ha anunciado sus claras exigencias por la realización de elecciones libres y con plenas garantías en Venezuela. Pero ojo y, esto es verdaderamente trascendente, una reelección de Maduro tampoco contaría con el reconocimiento interno  de vastos sectores de la población venezolana y sobre todos de la legítima Asamblea Nacional. Visto así, el régimen, la legitimidad del gobierno madurista y su viabilidad estaría muy comprometida.
No cabe duda que, la solución más limpia y adecuada para la crisis venezolana es la electoral, de acuerdo a los mandatos constitucionales. Sin embargo, esa solución democrática tiene un gran obstáculo: la dispersión y la debilidad político-organizativa del sector democrático. La MUD se ha debilitado; tanto por sus propios errores como por la ofensiva sistemática desatada por el gobierno contra ella. La MUD no se muestra ahora como aquella otrora opción de cambio unitario, popular y democrático que alcanzó una victoria contundente en las elecciones parlamentarias del año 2015. El cambio en Venezuela requiere de una oposición unida, coherente y organizada. Mientras esas condiciones no se cumplan la restitución de la democracia se relentizará aún más.
Del ámbito internacional existen logros importantes contra las tropelías del régimen. Las sanciones a altos funcionarios; por parte de los gobiernos de Canadá, los Estados Unidos y la Unión Europea (UE), los señalamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) e investigación iniciada por la Corte Penal Internacional (CPI) son pruebas de ello. Sin embargo, aún persisten algunas dificultades; por ejemplo: la Organización de Estados Americanos (OEA) desistió de la aplicación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) y las Mesas de Diálogo, con supervisión internacional no fueron eficaces para alcanzar los objetivos humanitarios y constitucionales planteados por la representación de la Asamblea Nacional.  
Más allá de la institucionalidad internacional hay también posiciones variadas. Por ejemplo, el grupo de Lima ha sido muy firme en la defensa de la democracia venezolana. Pero de igual manera, se manifiestan otros enfoques de naturaleza “guerrerista” o “supremacista” y que denotan visiones pocas asertivas y simplistas sobre la crisis venezolana: para Ricardo Hausmann (catedrático de Harvard) se necesita una intervención militar extranjera, para Marcos Rubio (senador por el estado de Florida) lo requerido es un golpe de estado dado por militares, para Diego Arria (exdiplomático venezolano) habría que desconocer a la MUD y hasta la propia Asamblea Nacional. En realidad, sobre estas últimas opciones no dudo que sean vitoreadas en el lado oficialista.   
La situación económica, política y social que padece nuestro país pareciera que se agravará más en el corto y mediano plazo. Lo único que detendría sus devastadoras consecuencias sería una alternativa de cambio democrático que fuera socialmente incluyente y políticamente responsable y eficaz. El cambio de régimen que necesita Venezuela debe ser sostenible y con plena conciencia de los retos que supone desplazar un régimen basado en el clientelismo y la corrupción, por otro distinto y fundamentado en valores éticos y democráticos. Necesitamos reconstruir el tejido social y construir ciudadanía para hacer viable el cambio que aspiramos. De lo contrario, habremos perdido tiempo, recursos y la oportunidad de rescatar el país.

 

@migonzalezm

jueves, febrero 01, 2018

UN NUEVO GOBIERNO MUNICIPAL EN BARUTA


El municipio Baruta aún se encuentra disfrutando del inicio del gobierno (100 primeros días de gestión), de su nuevo alcalde Darwin González. En ese lapso he presenciado -como vecino baruteño-, las iniciativas emprendidas por la novísima gestión en áreas de ciertos servicios públicos  como la vialidad; además de atender ciertas emergencias puntuales vinculadas al alumbrado público. Por otra parte, se ha promocionado la realización de actividades culturales en algunos espacios públicos del municipio; lo cual está muy bien.
A parte del éxito que deseamos al alcalde Darwin González, presentimos que en general, la gestión de los gobiernos municipales luce comprometida en los actuales tiempos; tanto por las serias restricciones financieras y presupuestarias que ya se padecen como por la incidencia del proyecto socialista y comunal que se pretenderá imponer desde la “Asamblea Nacional Constituyente”. Todo esto hace que, los alcaldes deban acercarse a sus vecinos y electores de manera responsable y transparente no solamente en función de desarrollar un gobierno local eficaz; sino fundamentalmente para defender la autonomía municipal y, quizás hasta la propia existencia de los municipios; tal cual como los conocemos hoy día.
Creo que la presencia de un gobernador vinculado con claridad al proyecto oficialista-comunal determinará en buena parte, la gestión de todos los municipios del estado Miranda y, en especial de aquellos municipios del Área Metropolitana de Caracas que gracias a la lealtad de su electorado; aún permanecen bajo la gestión de sectores democráticos, tales como: Chacao, El Hatillo, Los Salias y, por supuesto, Baruta. En ese contexto, las relaciones con los diferentes niveles de coordinación intergubernamental tendrían que ocupar un lugar importante en la agenda de asuntos institucionales de cada uno de los alcaldes.
Existen instancias de coordinación intergubernamental en las que los alcaldes no pueden incidir de manera significativa por la composición y las características de las mismas. También hay otros órganos institucionales donde sí pueden hacerlo. En el primer caso, se ubican el Consejo de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas (CEPLACOP) presidido por el gobernador y los denominados Distritos Motores de Desarrollo (DMD), figura del esquema territorial centralista y que el nuevo gobernador mirandino ha comenzado a implementar.  En el segundo caso, se ubican los Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP) que son presididos por los acaldes y que cuentan con la participación de los concejales del municipio y con una representación vecinal (ahora más limitada en número de integrantes, por la nueva ley).
Para ambos casos, los nuevos alcaldes deben estar preparados y asumir con responsabilidad sus funciones ejecutivas y de representación del gobierno municipal, cuando sea necesario. En el caso, del municipio Baruta, el nuevo alcalde tendría que revisar la situación del CLPP y emprender la actualización de su conformación que está vencida, desde hace ya algún tiempo. Por otra parte, el alcalde Darwin González le corresponderá presentar ante esa misma instancia, los lineamientos del Plan Municipal de Desarrollo (PMD) para así cumplir con la LOPPM. Al respecto cabe mencionar que, el último PMD fue presentado por Henrique Capriles Radonski para el lapso 2004-2008.
El tema de la planificación municipal ha sido un asunto muy mencionado en el discurso político municipal; pero de poca aplicación en ese mismo ámbito local. Quizás el bajo índice de diseño y aplicación de Planes Municipales de Desarrollo se deba a que aún no tengamos (me incluyo) certeza de una metodología adecuada para hacerlo y, tampoco la certidumbre de la eficacia política institucional que brinda la planificación en las actuales circunstancias políticas que atraviesa el país y todos sus municipios.
En mi opinión, el alcalde Darwin González debe abordar con premura y eficacia el tema del CLPP-Baruta, que de paso constituye un órgano del Poder Público Municipal que él preside y, rescatarlo como una herramienta de gobernanza y de cercanía con el movimiento vecinal baruteño. Por otra parte, la opción de diseñar un Plan Municipal de Desarrollo para Baruta significaría una oportunidad para la nueva gestión que recién empieza, de emprender junto al voluntariado vecinal, social y comunitario del municipio una jornada que suponga la construcción de la imagen del “municipio soñado”, que tanto se suele mencionar en los discursos de campaña electoral..
@migonzalezm
Nota adicional:
Hace falta un acuerdo entre la alcaldía, el sector comercial y los vecinos sobre el tema de los desechos sólidos en el municipio. Baruta luce en estos tiempos descuidada y desaseada y, además del aspecto estético, la acumulación de basura puede convertirse en un asunto de salud pública.  

domingo, enero 07, 2018

El día D Hausmann



No pasó desapercibido en las redes sociales, el artículo escrito por el profesor Ricardo Hausmann titulado: “El día D para Venezuela”. El artículo nos presenta la angustiosa percepción del catedrático venezolano sobre la crisis que padece el país, en el que se propone como solución posible la eventual destitución del presidente Maduro; por parte de la Asamblea Nacional con la intervención y apoyo posterior de una fuerza militar extranjera, que el autor justifica citando las experiencias de intervención de alianzas militares internacionales practicadas en Europa, entre los años 1940 y 1944.
En realidad, la solución del profesor Hausmann genera una buena cantidad de interrogantes sobre su viabilidad y credibilidad; bajo las actuales circunstancias. Veamos algunas de ellas: ¿Estaría dispuesta la Asamblea Nacional a saltarse la Constitución Nacional que tanto ha defendido y asumir funciones que no le corresponden?, ¿Tendría capacidad el presidente Trump de convencer al Congreso de los Estados Unidos de intervenir de manera armada en Venezuela y, para conseguir los fondos para una acción de esa naturaleza?, ¿Cuáles países estarían dispuestos a formar una alianza militar para intervenir a Venezuela?, ¿Cuáles países latinoamericanos prestarían su territorio para la ubicación de las bases militares necesarias para realizar la intervención?, ¿Y po cuánto tiempo se estima la duración de esa intervención? ¿Permanecerían China, Rusia e Irán impasibles ante la intervención militar propuesta?, ¿Y cómo responder a las posiciones de apoyo al régimen de Maduro, que seguramente harían países como Bolivia, Cuba y Nicaragua en organismos como la OEA y la CIDH?, ¿Y cuál sería la posición de organismos internacionales como la OEA y CIDH frente a una invasión militar en Venezuela?, ¿Pero acaso no representa el sueño dorado de un régimen autoritario como el de Maduro, que el “imperio” lo ataque e intente derrocarlo? ¿Además esa supuesta intervención no funcionaría como un elemento cohesionador del “chavismo”? Y finalmente y, por encima de todo, ¿tendría aceptación popular una escalada militar extranjera en Venezuela?
Al margen de las respuestas que podamos dar a las interrogantes planteadas; quizás lo más importante de la propuesta del autor es que nos indica la profunda preocupación y desazón que existe en todos los ámbitos de ciertas élites internacionales sobre la tragedia que padece Venezuela y, sobre la incapacidad e ineficacia política demostradas -hasta ahora-, por sus propios ciudadanos por resolverla. Cabe agregar que, en la práctica, nuestro país se ha convertido en un “territorio con soberanía limitada”; pues viene siendo objeto de diversas intervenciones diplomáticas y económicas; tanto a favor de un cambio democrático como por el contrario, en favor de mantener el “status quo”.  
La idea de una salida bélica -como estrategia alternativa frente al actual gobierno- no es novedosa, al menos, en el mundo virtual de las redes sociales y donde suele ser un tema de tratamiento diario. En la realidad, la política en Venezuela ha sido violenta durante los últimos años: segregación y exclusión, persecución y detenciones arbitrarias, protestas masivas y muertes de manifestantes han caracterizado su tesitura. Así mismo, otras formas de violencia política también han sido utilizadas como lo son: los reiterados intentos de imponer una neo-lengua revolucionaria, la censura y la manipulación informativa.
En ese contexto político y, como otro de los legados del “chavismo han venido emergiendo nuevas posiciones políticas extremistas y neo-autoritarias (auto-denominadas “resistencia”), que con base a la descalificación del voto, del diálogo y de la negociación intentan ganar algún espacio político. Esa posición extremista (enemigos declarados del centro político democrático) viene operando con base a una oferta discursiva limitada a 4 puntos; a saber: la abstención, la calle sin retorno, el golpe cívico-militar y la intervención militar extranjera. En ese enfoque de la resistencia, cualquier opción de cambio democrático está descartada.  
No afirmo que el profesor Hausmann avale a ese nuevo tipo de autoritarismo venezolano. Pero sí me parece que el distinguido académico fue alcanzado, al final por ese “imaginario criollo” de la salida mágica, militar y caudillista; ahora representada en una alianza militar internacional. La crisis venezolana es terrible, todos los que vivimos aquí la padecemos a diario en mayor o menor medida y, también la han padecido los cientos de miles de compatriotas que han huido del país. ¿Constituye la muerte, la guerra civil  como la única esperanza que desde el exterior se le puede ofrecer a los venezolanos?
En mi opinión, la única opción viable para construir y avanzar hacia una posibilidad de cambio democrático y ciudadano la representa el fortalecimiento de la unidad democrática, que logre despolarizar a la sociedad venezolana y que presente un discurso creíble de las metas y propósitos que se desean alcanzar. Reconstruir el tejido socio-político que brindó victorias y avances a los sectores democráticos como quedó demostrado en las elecciones de los años 2013, 2015 y 2017 es la estrategia a seguir. Hay que cambiar el imaginario popular-militarista.
Agradezco la preocupación del profesor Hausmann, de paso está en su derecho. Pero la hubiera  agradecido mucho más, si su propuesta estuviera mejor focalizada.

Saludos cordiales


@migonzalezm 

2018: a esperar un año para el final de Games of Thrones

La cadena televisiva HBO anunció recientemente y, de manera oficial que el estreno de la octava y última temporada de la mundialmente conocida y aclamada serie “Game of Thrones” (GOT), se estrenará en el año 2019. Por ende, los seguidores de la saga tendremos que esperar quizás más de un año para disfrutar de sus seis episodios finales. Sin embargo, lo que probablemente suceda es que el tan esperado desenlace se conozca mucho antes de la fecha pautada, para su estreno definitivo.
En realidad y, como ocurre con otras series; pero muy especialmente con GOT, la red informal de críticos y comentaristas logren conseguir y publicar información referida al contenido de los capítulos de la octava y última entrega de la serie. Va a ser muy difícil que, la empresa productora HBO -pese al conjunto y variado menú de medidas de seguridad alrededor de los guiones y filmaciones-, logre controlar de manera eficiente las posibles filtraciones y “spoilers”.
Ya ha ocurrido en temporadas pasadas (la 7ma temporada; por ejemplo) que se difundieran a través de las redes sociales escenas y adelantos de algunos de sus capítulos. Y es que difundir  “spoilers” sobre series famosas se ha convertido en un negocio lucrativo para algunos “youtubers”, que de paso compiten entre sí, para obtener un mayor número de seguidores en sus respectivos canales. Así que, luce complicado que al menos, no se conozcan las líneas maestras de los capítulos restantes.
El tema de la preservación de los detalles culminantes de la octava temporada resultan relevantes, porque ya la mayoría de la audiencia presupone su desenlace. Por ejemplo, el resultado del  enfrentamiento entre el “Rey de la Noche”,  sus caminantes blancos contra la alianza encabezada por la nueva pareja real que conformarían Daenerys Targaryen y Jon Snow (o si prefieren Aegon Targaryen), se da por descontado. Al igual que, el destino de Cersei Lannister y hasta de sus hermanos Jaime y Tyrion.
Desde hace un tiempo, George RR Martin (creador de toda la historia) advirtió que la serie tendría un final agridulce; afirmación que suena lógica por la multitud de personajes y de tramas y sub-tramas enfrentadas que han estado presentes en el desarrollo de GOT, a lo largo en sus siete temporadas anteriores. Sobre ese final agridulce hay diversas especulaciones que se concentran en la posible muerte o no, de Jon Snow, personaje construido  y convertido progresivamente como la figura central de la trama televisiva.
Pienso que, el final agridulce será dosificado. En otras palabras, tendrá sus partes o segmentos. Por ejemplo, una parte dulce correspondería a la unión de Daenerys y Jon (ocurrida al final de la 7ma temporada), y otra parte dulce, sería la victoria de los vivos contra los muertos; incluyendo al Rey de la Noche. Las partes agrias del final serían el deceso de Jon Snow (¿y su lobo huargo Ghost?), y la pérdida de algún otro personaje secundario; pero querido por los “fanseries”.
Cabe agregar que, la mayoría de las familias de la saga GOT están casi extintas. Los Baratheon, los Lannister, los Stark, han visto mutiladas sus posibilidades de procreación. Otras casas como los  Frey, los Tyrell y los Martell también han sucumbido; es decir, una verdadera masacre. Y esto también forma parte de ese final pronosticado como agridulce. Entre tanta disputa por el poder, un final feliz supondría el exterminio de alguno de los bandos en pugna. Y ese final sería moralmente inapropiado.
El mundo medieval creado y extraordinariamente narrado por George RR Martin nos presenta la vieja lucha entre el bien y el mal, en un contexto épico donde el terror y la opresión a la que son sometidas en mayor o menor grados sus personajes, es el hilo conductor de la obra. ¿Cómo entonces, no podría ser agridulce el final de esta serie?
Volveré a escribir sobre esta serie fantástica que me agrada. Tenemos más un año para hacerlo.
Saludos a tod@s
@migonzalezm

domingo, diciembre 24, 2017

Régimen libera a grupo de presos políticos en Venezuela


La liberación de un grupo de presos políticos constituye un acto importante y beneficioso para ellos, para sus familiares y para todo el país. Sin embargo, aún quedan muchos detenidos y no debe haber ni un preso político más. Se ha hecho un avance, hay que continuar en la lucha por la restitución de la democracia y la vigencia los derechos humanos en Venezuela.
Nuestro mensaje de solidaridad y de bienvenida para todos los ciudadanos liberados de los calabozos del régimen. Reiteramos hoy, 24 de diciembre nuestros votos para la superación de la crisis de Venezuela de una manera democrática, pacífica, política y electoral.
Queremos un país libre y próspero orientado hacia la modernidad con inclusión y equidad. Queremos que Venezuela sea un país ciudadano, sin perseguidos de conciencia y con justicia, queremos un país de ciudadanos libres.
Felices fiestas para todos y bienvenidos a casa..!