miércoles, febrero 14, 2018

Venezuela: semblanzas de la crisis y el cambio democrático



La crisis en Venezuela ha explotado en forma definitiva. Millones de venezolanos deambulan en ciudades, pueblos y caseríos tratando de acceder a alimentos, medicinas y servicios conexos esenciales en medio de un ambiente de escasez, especulación e ineficacia gubernamental. Mientras otros miles de compatriotas han salido o tratan de salir del país, huyendo de una crisis consolidada y que desbordó; tanto al gobierno como a los principales actores políticos opositores. Venezuela, se encuentra en medio de un caos y sin avizorar una propuesta de cambio que logre aglutinar a las grandes mayorías.
Pese al cerco de la comunidad internacional Nicolás Maduro aún intenta; obtener la reelección presidencial (para el período 2019-2025), con o sin la participación de los partidos democráticos del país. Con su reelección Maduro impondría su proyecto de “estado comunal” que se basa en la centralización absoluta del gobierno, la estatización y colectivización de la economía y el control hegemónico de la sociedad. Después de la derrota político-electoral de 2015, el bloque oficialista se ha preparado con la adopción de estrategias; tanto para debilitar a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) como para fortalecer sus propias capacidades electorales.
Contra la MUD se realizó una cacería implacable: la persecución, detección o inhabilitación de sus principales líderes (Leopoldo López, Henrique Capriles; entre otros muchos), la ilegalización de sus tarjetas electorales (ocurrió con la tarjeta de la MUD) y también de sus organizaciones partidistas (casos de los partidos Voluntad Popular y Primero Justicia). Pero además, el bloque gubernamental logró la división interna del sector democrático; logrando insertar una guerra intestina entre quienes valoran la participación electoral y, otros que argumentan a favor de la abstención y, últimamente valoran una intervención extranjera.   
El bloque oficialista sigue utilizando de manera inescrupulosa y en su beneficio, las instituciones gubernamentales incentivando además su red de organización y de control popular (consejos comunales y comunas), ahora fortalecida con el “carnet de la patria”, los comités locales de alimentación y producción (CLAP), la distribución de subsidios directos (a sectores vulnerables y empobrecidos) y, más recientemente mediante los comités constituyentes estadales y las asambleas de base constituyentes (ABC). Es otras palabras, el régimen se preparó internamente para afrontar el reto de su permanencia sin importar la secuela de atropellos, clientelismo y corrupción.
La eventual reelección de Maduro; mediante unas “elecciones trucadas” no sería un proceso fácil. En principio carecería del reconocimiento político de la comunidad internacional; quien ya ha anunciado sus claras exigencias por la realización de elecciones libres y con plenas garantías en Venezuela. Pero ojo y, esto es verdaderamente trascendente, una reelección de Maduro tampoco contaría con el reconocimiento interno  de vastos sectores de la población venezolana y sobre todos de la legítima Asamblea Nacional. Visto así, el régimen, la legitimidad del gobierno madurista y su viabilidad estaría muy comprometida.
No cabe duda que, la solución más limpia y adecuada para la crisis venezolana es la electoral, de acuerdo a los mandatos constitucionales. Sin embargo, esa solución democrática tiene un gran obstáculo: la dispersión y la debilidad político-organizativa del sector democrático. La MUD se ha debilitado; tanto por sus propios errores como por la ofensiva sistemática desatada por el gobierno contra ella. La MUD no se muestra ahora como aquella otrora opción de cambio unitario, popular y democrático que alcanzó una victoria contundente en las elecciones parlamentarias del año 2015. El cambio en Venezuela requiere de una oposición unida, coherente y organizada. Mientras esas condiciones no se cumplan la restitución de la democracia se relentizará aún más.
Del ámbito internacional existen logros importantes contra las tropelías del régimen. Las sanciones a altos funcionarios; por parte de los gobiernos de Canadá, los Estados Unidos y la Unión Europea (UE), los señalamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) e investigación iniciada por la Corte Penal Internacional (CPI) son pruebas de ello. Sin embargo, aún persisten algunas dificultades; por ejemplo: la Organización de Estados Americanos (OEA) desistió de la aplicación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) y las Mesas de Diálogo, con supervisión internacional no fueron eficaces para alcanzar los objetivos humanitarios y constitucionales planteados por la representación de la Asamblea Nacional.  
Más allá de la institucionalidad internacional hay también posiciones variadas. Por ejemplo, el grupo de Lima ha sido muy firme en la defensa de la democracia venezolana. Pero de igual manera, se manifiestan otros enfoques de naturaleza “guerrerista” o “supremacista” y que denotan visiones pocas asertivas y simplistas sobre la crisis venezolana: para Ricardo Hausmann (catedrático de Harvard) se necesita una intervención militar extranjera, para Marcos Rubio (senador por el estado de Florida) lo requerido es un golpe de estado dado por militares, para Diego Arria (exdiplomático venezolano) habría que desconocer a la MUD y hasta la propia Asamblea Nacional. En realidad, sobre estas últimas opciones no dudo que sean vitoreadas en el lado oficialista.   
La situación económica, política y social que padece nuestro país pareciera que se agravará más en el corto y mediano plazo. Lo único que detendría sus devastadoras consecuencias sería una alternativa de cambio democrático que fuera socialmente incluyente y políticamente responsable y eficaz. El cambio de régimen que necesita Venezuela debe ser sostenible y con plena conciencia de los retos que supone desplazar un régimen basado en el clientelismo y la corrupción, por otro distinto y fundamentado en valores éticos y democráticos. Necesitamos reconstruir el tejido social y construir ciudadanía para hacer viable el cambio que aspiramos. De lo contrario, habremos perdido tiempo, recursos y la oportunidad de rescatar el país.

 

@migonzalezm

jueves, febrero 01, 2018

UN NUEVO GOBIERNO MUNICIPAL EN BARUTA


El municipio Baruta aún se encuentra disfrutando del inicio del gobierno (100 primeros días de gestión), de su nuevo alcalde Darwin González. En ese lapso he presenciado -como vecino baruteño-, las iniciativas emprendidas por la novísima gestión en áreas de ciertos servicios públicos  como la vialidad; además de atender ciertas emergencias puntuales vinculadas al alumbrado público. Por otra parte, se ha promocionado la realización de actividades culturales en algunos espacios públicos del municipio; lo cual está muy bien.
A parte del éxito que deseamos al alcalde Darwin González, presentimos que en general, la gestión de los gobiernos municipales luce comprometida en los actuales tiempos; tanto por las serias restricciones financieras y presupuestarias que ya se padecen como por la incidencia del proyecto socialista y comunal que se pretenderá imponer desde la “Asamblea Nacional Constituyente”. Todo esto hace que, los alcaldes deban acercarse a sus vecinos y electores de manera responsable y transparente no solamente en función de desarrollar un gobierno local eficaz; sino fundamentalmente para defender la autonomía municipal y, quizás hasta la propia existencia de los municipios; tal cual como los conocemos hoy día.
Creo que la presencia de un gobernador vinculado con claridad al proyecto oficialista-comunal determinará en buena parte, la gestión de todos los municipios del estado Miranda y, en especial de aquellos municipios del Área Metropolitana de Caracas que gracias a la lealtad de su electorado; aún permanecen bajo la gestión de sectores democráticos, tales como: Chacao, El Hatillo, Los Salias y, por supuesto, Baruta. En ese contexto, las relaciones con los diferentes niveles de coordinación intergubernamental tendrían que ocupar un lugar importante en la agenda de asuntos institucionales de cada uno de los alcaldes.
Existen instancias de coordinación intergubernamental en las que los alcaldes no pueden incidir de manera significativa por la composición y las características de las mismas. También hay otros órganos institucionales donde sí pueden hacerlo. En el primer caso, se ubican el Consejo de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas (CEPLACOP) presidido por el gobernador y los denominados Distritos Motores de Desarrollo (DMD), figura del esquema territorial centralista y que el nuevo gobernador mirandino ha comenzado a implementar.  En el segundo caso, se ubican los Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP) que son presididos por los acaldes y que cuentan con la participación de los concejales del municipio y con una representación vecinal (ahora más limitada en número de integrantes, por la nueva ley).
Para ambos casos, los nuevos alcaldes deben estar preparados y asumir con responsabilidad sus funciones ejecutivas y de representación del gobierno municipal, cuando sea necesario. En el caso, del municipio Baruta, el nuevo alcalde tendría que revisar la situación del CLPP y emprender la actualización de su conformación que está vencida, desde hace ya algún tiempo. Por otra parte, el alcalde Darwin González le corresponderá presentar ante esa misma instancia, los lineamientos del Plan Municipal de Desarrollo (PMD) para así cumplir con la LOPPM. Al respecto cabe mencionar que, el último PMD fue presentado por Henrique Capriles Radonski para el lapso 2004-2008.
El tema de la planificación municipal ha sido un asunto muy mencionado en el discurso político municipal; pero de poca aplicación en ese mismo ámbito local. Quizás el bajo índice de diseño y aplicación de Planes Municipales de Desarrollo se deba a que aún no tengamos (me incluyo) certeza de una metodología adecuada para hacerlo y, tampoco la certidumbre de la eficacia política institucional que brinda la planificación en las actuales circunstancias políticas que atraviesa el país y todos sus municipios.
En mi opinión, el alcalde Darwin González debe abordar con premura y eficacia el tema del CLPP-Baruta, que de paso constituye un órgano del Poder Público Municipal que él preside y, rescatarlo como una herramienta de gobernanza y de cercanía con el movimiento vecinal baruteño. Por otra parte, la opción de diseñar un Plan Municipal de Desarrollo para Baruta significaría una oportunidad para la nueva gestión que recién empieza, de emprender junto al voluntariado vecinal, social y comunitario del municipio una jornada que suponga la construcción de la imagen del “municipio soñado”, que tanto se suele mencionar en los discursos de campaña electoral..
@migonzalezm
Nota adicional:
Hace falta un acuerdo entre la alcaldía, el sector comercial y los vecinos sobre el tema de los desechos sólidos en el municipio. Baruta luce en estos tiempos descuidada y desaseada y, además del aspecto estético, la acumulación de basura puede convertirse en un asunto de salud pública.  

domingo, enero 07, 2018

El día D Hausmann



No pasó desapercibido en las redes sociales, el artículo escrito por el profesor Ricardo Hausmann titulado: “El día D para Venezuela”. El artículo nos presenta la angustiosa percepción del catedrático venezolano sobre la crisis que padece el país, en el que se propone como solución posible la eventual destitución del presidente Maduro; por parte de la Asamblea Nacional con la intervención y apoyo posterior de una fuerza militar extranjera, que el autor justifica citando las experiencias de intervención de alianzas militares internacionales practicadas en Europa, entre los años 1940 y 1944.
En realidad, la solución del profesor Hausmann genera una buena cantidad de interrogantes sobre su viabilidad y credibilidad; bajo las actuales circunstancias. Veamos algunas de ellas: ¿Estaría dispuesta la Asamblea Nacional a saltarse la Constitución Nacional que tanto ha defendido y asumir funciones que no le corresponden?, ¿Tendría capacidad el presidente Trump de convencer al Congreso de los Estados Unidos de intervenir de manera armada en Venezuela y, para conseguir los fondos para una acción de esa naturaleza?, ¿Cuáles países estarían dispuestos a formar una alianza militar para intervenir a Venezuela?, ¿Cuáles países latinoamericanos prestarían su territorio para la ubicación de las bases militares necesarias para realizar la intervención?, ¿Y po cuánto tiempo se estima la duración de esa intervención? ¿Permanecerían China, Rusia e Irán impasibles ante la intervención militar propuesta?, ¿Y cómo responder a las posiciones de apoyo al régimen de Maduro, que seguramente harían países como Bolivia, Cuba y Nicaragua en organismos como la OEA y la CIDH?, ¿Y cuál sería la posición de organismos internacionales como la OEA y CIDH frente a una invasión militar en Venezuela?, ¿Pero acaso no representa el sueño dorado de un régimen autoritario como el de Maduro, que el “imperio” lo ataque e intente derrocarlo? ¿Además esa supuesta intervención no funcionaría como un elemento cohesionador del “chavismo”? Y finalmente y, por encima de todo, ¿tendría aceptación popular una escalada militar extranjera en Venezuela?
Al margen de las respuestas que podamos dar a las interrogantes planteadas; quizás lo más importante de la propuesta del autor es que nos indica la profunda preocupación y desazón que existe en todos los ámbitos de ciertas élites internacionales sobre la tragedia que padece Venezuela y, sobre la incapacidad e ineficacia política demostradas -hasta ahora-, por sus propios ciudadanos por resolverla. Cabe agregar que, en la práctica, nuestro país se ha convertido en un “territorio con soberanía limitada”; pues viene siendo objeto de diversas intervenciones diplomáticas y económicas; tanto a favor de un cambio democrático como por el contrario, en favor de mantener el “status quo”.  
La idea de una salida bélica -como estrategia alternativa frente al actual gobierno- no es novedosa, al menos, en el mundo virtual de las redes sociales y donde suele ser un tema de tratamiento diario. En la realidad, la política en Venezuela ha sido violenta durante los últimos años: segregación y exclusión, persecución y detenciones arbitrarias, protestas masivas y muertes de manifestantes han caracterizado su tesitura. Así mismo, otras formas de violencia política también han sido utilizadas como lo son: los reiterados intentos de imponer una neo-lengua revolucionaria, la censura y la manipulación informativa.
En ese contexto político y, como otro de los legados del “chavismo han venido emergiendo nuevas posiciones políticas extremistas y neo-autoritarias (auto-denominadas “resistencia”), que con base a la descalificación del voto, del diálogo y de la negociación intentan ganar algún espacio político. Esa posición extremista (enemigos declarados del centro político democrático) viene operando con base a una oferta discursiva limitada a 4 puntos; a saber: la abstención, la calle sin retorno, el golpe cívico-militar y la intervención militar extranjera. En ese enfoque de la resistencia, cualquier opción de cambio democrático está descartada.  
No afirmo que el profesor Hausmann avale a ese nuevo tipo de autoritarismo venezolano. Pero sí me parece que el distinguido académico fue alcanzado, al final por ese “imaginario criollo” de la salida mágica, militar y caudillista; ahora representada en una alianza militar internacional. La crisis venezolana es terrible, todos los que vivimos aquí la padecemos a diario en mayor o menor medida y, también la han padecido los cientos de miles de compatriotas que han huido del país. ¿Constituye la muerte, la guerra civil  como la única esperanza que desde el exterior se le puede ofrecer a los venezolanos?
En mi opinión, la única opción viable para construir y avanzar hacia una posibilidad de cambio democrático y ciudadano la representa el fortalecimiento de la unidad democrática, que logre despolarizar a la sociedad venezolana y que presente un discurso creíble de las metas y propósitos que se desean alcanzar. Reconstruir el tejido socio-político que brindó victorias y avances a los sectores democráticos como quedó demostrado en las elecciones de los años 2013, 2015 y 2017 es la estrategia a seguir. Hay que cambiar el imaginario popular-militarista.
Agradezco la preocupación del profesor Hausmann, de paso está en su derecho. Pero la hubiera  agradecido mucho más, si su propuesta estuviera mejor focalizada.

Saludos cordiales


@migonzalezm 

2018: a esperar un año para el final de Games of Thrones

La cadena televisiva HBO anunció recientemente y, de manera oficial que el estreno de la octava y última temporada de la mundialmente conocida y aclamada serie “Game of Thrones” (GOT), se estrenará en el año 2019. Por ende, los seguidores de la saga tendremos que esperar quizás más de un año para disfrutar de sus seis episodios finales. Sin embargo, lo que probablemente suceda es que el tan esperado desenlace se conozca mucho antes de la fecha pautada, para su estreno definitivo.
En realidad y, como ocurre con otras series; pero muy especialmente con GOT, la red informal de críticos y comentaristas logren conseguir y publicar información referida al contenido de los capítulos de la octava y última entrega de la serie. Va a ser muy difícil que, la empresa productora HBO -pese al conjunto y variado menú de medidas de seguridad alrededor de los guiones y filmaciones-, logre controlar de manera eficiente las posibles filtraciones y “spoilers”.
Ya ha ocurrido en temporadas pasadas (la 7ma temporada; por ejemplo) que se difundieran a través de las redes sociales escenas y adelantos de algunos de sus capítulos. Y es que difundir  “spoilers” sobre series famosas se ha convertido en un negocio lucrativo para algunos “youtubers”, que de paso compiten entre sí, para obtener un mayor número de seguidores en sus respectivos canales. Así que, luce complicado que al menos, no se conozcan las líneas maestras de los capítulos restantes.
El tema de la preservación de los detalles culminantes de la octava temporada resultan relevantes, porque ya la mayoría de la audiencia presupone su desenlace. Por ejemplo, el resultado del  enfrentamiento entre el “Rey de la Noche”,  sus caminantes blancos contra la alianza encabezada por la nueva pareja real que conformarían Daenerys Targaryen y Jon Snow (o si prefieren Aegon Targaryen), se da por descontado. Al igual que, el destino de Cersei Lannister y hasta de sus hermanos Jaime y Tyrion.
Desde hace un tiempo, George RR Martin (creador de toda la historia) advirtió que la serie tendría un final agridulce; afirmación que suena lógica por la multitud de personajes y de tramas y sub-tramas enfrentadas que han estado presentes en el desarrollo de GOT, a lo largo en sus siete temporadas anteriores. Sobre ese final agridulce hay diversas especulaciones que se concentran en la posible muerte o no, de Jon Snow, personaje construido  y convertido progresivamente como la figura central de la trama televisiva.
Pienso que, el final agridulce será dosificado. En otras palabras, tendrá sus partes o segmentos. Por ejemplo, una parte dulce correspondería a la unión de Daenerys y Jon (ocurrida al final de la 7ma temporada), y otra parte dulce, sería la victoria de los vivos contra los muertos; incluyendo al Rey de la Noche. Las partes agrias del final serían el deceso de Jon Snow (¿y su lobo huargo Ghost?), y la pérdida de algún otro personaje secundario; pero querido por los “fanseries”.
Cabe agregar que, la mayoría de las familias de la saga GOT están casi extintas. Los Baratheon, los Lannister, los Stark, han visto mutiladas sus posibilidades de procreación. Otras casas como los  Frey, los Tyrell y los Martell también han sucumbido; es decir, una verdadera masacre. Y esto también forma parte de ese final pronosticado como agridulce. Entre tanta disputa por el poder, un final feliz supondría el exterminio de alguno de los bandos en pugna. Y ese final sería moralmente inapropiado.
El mundo medieval creado y extraordinariamente narrado por George RR Martin nos presenta la vieja lucha entre el bien y el mal, en un contexto épico donde el terror y la opresión a la que son sometidas en mayor o menor grados sus personajes, es el hilo conductor de la obra. ¿Cómo entonces, no podría ser agridulce el final de esta serie?
Volveré a escribir sobre esta serie fantástica que me agrada. Tenemos más un año para hacerlo.
Saludos a tod@s
@migonzalezm

domingo, diciembre 24, 2017

Régimen libera a grupo de presos políticos en Venezuela


La liberación de un grupo de presos políticos constituye un acto importante y beneficioso para ellos, para sus familiares y para todo el país. Sin embargo, aún quedan muchos detenidos y no debe haber ni un preso político más. Se ha hecho un avance, hay que continuar en la lucha por la restitución de la democracia y la vigencia los derechos humanos en Venezuela.
Nuestro mensaje de solidaridad y de bienvenida para todos los ciudadanos liberados de los calabozos del régimen. Reiteramos hoy, 24 de diciembre nuestros votos para la superación de la crisis de Venezuela de una manera democrática, pacífica, política y electoral.
Queremos un país libre y próspero orientado hacia la modernidad con inclusión y equidad. Queremos que Venezuela sea un país ciudadano, sin perseguidos de conciencia y con justicia, queremos un país de ciudadanos libres.
Felices fiestas para todos y bienvenidos a casa..!

viernes, diciembre 22, 2017

El régimen de Maduro intenta consolidar modelo autoritario y centralista


Para avanzar en el establecimiento de su propuesta centralista y totalitaria el presidente Maduro utiliza a la denominada Asamblea Nacional Constituyente como su  instrumento operativo. Así, ese grupo político (la autodenominada ANC) por una parte, desconoce a los partidos democráticos como Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular y por otra, elimina a entidades político-institucionales de la República como son los distritos metropolitanos y sus autoridades ejecutivas y legislativas electas por el pueblo.
La ilegalización de partidos políticos democráticos (AD, PJ, VP) hecha por la ANC-Madurista es parte de su estrategia totalitaria que busca asfixiar cualquier manifestación democrática, de cara a las elecciones de 2018 y que por lo tanto ponga en riesgo su permanencia en el poder. Y  también, con esa acción se pretende avanzar en el establecimiento de un régimen de partido único en el país.
La eliminación de los distritos metropolitanos en forma inconstitucional y por ente político que no está facultado para ello, constituye un nuevo golpe a los principios democráticos, federales y descentralizados que son parte sustantiva de la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela. En diciembre de 2010 la Asamblea Nacional  dominada entonces por el PSUV eliminó de manera arbitraria a los miembros de las juntas parroquiales que eran electos por votación popular.
Estas acciones políticas fundamentadas claramente en un enfoque no-democrático y no constitucional reiteran ante el mundo y la población venezolana la naturaleza autoritaria, centralista y concentradora del poder de un régimen cuyo único objetivo es el sometimiento del país para su beneficio clientelista.
@migonzalezm

martes, diciembre 12, 2017

Terminó la primera mitad de la 8va temporada de "The Walking Dead"



Saludos, ¿cómo les va?

Soy seguidor de la serie “The Walking Dead” (TWD), quizás no con la afición que tengo hacia “Games of Thrones” (GOT); pero sigo TWD desde sus comienzos. La saga localizada en Atlanta (EE.UU) tuvo como gancho la lucha por la sobrevivencia de un grupo humano, liderado por el personaje Rick Grimes en medio de un mundo post-apocalíptico y dominado por una nueva “especie humana” de muertos vivientes y caminantes que deambulan por allí, con el único y simple  propósito de comer carne de seres vivos.
Inicialmente, TWD era una serie llena de incertidumbre y de terror  en la que el tema principal de su trama nos narraba las peripecias sufridas por ese pequeño grupo de humanos  en el nuevo mundo, dominado por los caminantes muertos. Y de verdad, su desarrollo argumental; aunque simple, generaba un interés por el futuro de los personajes principales y recurrentes que aparecían en sus capítulos.
TWD es la versión televisiva de un “comic” muy reconocido internacionalmente del mismo nombre, producido por Robert Kirkman (también motor de la serie), y que en Venezuela la transmite la cadena FOX. Ya con ocho temporadas encima, TWD ha comenzado a dar un giro interesante (¿y quizás definitivo?) en su trama, al trasladar a un segundo plano el conflicto entre sobrevivientes y caminantes y, ubicar en primer plano,  el conflicto entre los sobrevivientes del grupo Grimes y otros líderes y, grupos de sobrevivientes que no siempre resultan amistosos.
Así, en las dos últimas temporadas el plato principal ha sido el enfrentamiento entre el grupo Grimes contra un grupo de maleantes denominados “Los Salvadores” liderados por un cínico personaje llamado Negan. En su nuevo formato argumental, la guerra entre este bando e incluso la lucha a muerte entre Grimes y Negan representaría el típico enfrentamiento entre dos posiciones claramente diferenciadas: quienes aspiran a vivir en paz y libertad en ese mundo -cuasi inexistente- y, quienes desean vivir en ese mismo mundo; pero a costa de la explotación y opresión de otros. Así, que el enfoque de la serie es otro.
Por supuesto, reconozco sin remordimientos, que estoy simplificando demasiado la historia; pero lo hago para destacar el nuevo concepto que aparentemente regirá a TWD. Es decir,  TWD estaría tomando un nuevo rumbo en el cual los caminantes-muertos ocuparían un lugar cada vez más accesorio y escenográfico; mientras el grupo de Rick Grimes y, sus relaciones entre sí y con otras agrupaciones, sería cada vez más preponderante en la trama.
La reconstrucción posible de ese mundo post-apocalíptico por medio de micro-comunidades también resulta atractiva; aunque requerirá cierto desapego del “comic” original. Y es que, la reorganización de un tejido social en medio de serias restricciones y, con base a interacciones de cooperación y conflicto y, además bajo la incidencia directa de ataques sobrevenidos de vivos o muertos, es un reto digno de una serie. Por otra parte; luego de la resolución de la  guerra entre los denominados “Salvadores” y las comunidades libres lideradas por Grimes, Maggie y Ezekiel parece difícil que los muertos-caminantes tengan un repunte en el guión. Al parecer, los  muertos quedarán muertos; aunque caminen.
Veremos que ocurre en la segunda parte de esta octava temporada de TWD, a partir del mes de febrero de 2018. ¿Por cierto, cuándo fue mordido Carl Grimes?

Saludos a tod@s.  

@migonzalezm


miércoles, diciembre 06, 2017

ELECCIONES DE ALCALDES EN VENEZUELA (2-2)



Más de 1500 candidatos aspiran al voto popular para acceder a las 335 alcaldías del país, en un proceso electoral que se desarrollará en una ambiente político y social adverso a la participación y marcado por la desconfianza de la población. Venezuela padece de una hiperinflación, nunca antes conocida; así como el declive en su producción petrolera, la incapacidad manifiesta de cumplir con sus acreencias internacionales que unidas a la inseguridad ciudadana, la corrupción administrativa y la persecución política, hace que el llamado a elegir alcaldes del próximo 10-D palidezca y, no despierte mucha motivación en las grandes mayorías nacionales.

En el aspecto político-electoral se agregan la nula credibilidad y confianza que inspira el Consejo Nacional Electoral (CNE) como ente rector del proceso comicial y, el llamado a la abstención realizado por los principales partidos de la oposición democrática y de sus sectores más radicalizados. De esta manera, se completa un panorama devastador para la valorización positiva del voto popular como instrumento de participación y cambio democrático en la actual coyuntura venezolana. No cabe duda que, el bloque oficialista sacará provecho de esta situación de desasosiego para avanzar en la implantación de su proyecto hegemónico.

La decisión de la oposición de no participar en las elecciones de alcaldes pareciera inconsistente y con grietas. Por una parte, defiende la salida electoral a la crisis del país; pero al mismo tiempo descarta su participación en las elecciones locales del 10-D, bajo el argumento de su escasa relevancia para los cambios que requiere el país. Pero además, la alianza democrática que siempre en su discurso defendió la participación ciudadana y la descentralización, abandonó ahora los espacios locales de gobierno pensando en unas elecciones presidenciales previstas para el próximo año. Pudiera concluirse que, la decisión adoptada nos muestra un desinterés y una desconexión de la agenda de los asuntos municipales y vecinales.  

También la abstención asumida, ha generado consecuencias políticas en el ámbito municipal; tanto  la esfera partidista como en la ciudadana:

i)                    buena parte de su la dirigencia local optó por desconocer la línea partidista nacional; con lo cual quedó demostrado cierta debilidad en el mantenimiento de la disciplina en las organizaciones partidistas,

ii)                   la misma dirigencia y militancia municipales que decidió participar en la elección de alcaldes, lo hace mediante y vía otras “franquicias políticas” y de paso, negando su filiación partidista original y conocida; con lo cual se creó un problema de naturaleza ética;

iii)                 ante el “vacío formal” que dejaron los partidos y sus estructuras electorales, entraron en competencia una diversidad candidaturas vecinales independientes y,

iv)                 las fuerzas democráticas locales se dividieron y se atomizaron; reduciendo de esta manera, sus posibilidades de triunfo frente al bloque del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

En ese contexto, han sido los propios actores municipales políticos, comunitarios y sociales los que han asumido la tarea de superar la dispersión de sus fuerzas; mediante el impulso de candidaturas únicas o por lo menos unitarias en sus ámbitos locales. Por ejemplo:

i)    en los estados Mérida y Táchira se establecieron consensos alrededor de candidaturas y, sólo se celebraron elecciones primarias en ciertos municipios donde no se llegó al consenso.

ii)     en el municipio Sucre del estado Miranda y, por presión del movimiento vecinal, se llegó a seleccionar un candidato unitario mediante una encuesta acordada por los tres candidatos participantes.

iii)      En otros municipios, los propios candidatos han llegado a acuerdos entre sí, para el retiro y apoyo de unos aspirantes hacia otros, como ocurrió en el municipio Diego Bautista Urbaneja del estado Anzóategui.

Por su parte, el bloque oficialista encabezado por el PSUV también ha sufrido su respectivo agrietamiento; aunque quizás de una manera más moderada. No cabe duda que, durante los últimos tiempos, el PSUV ha perdido fuerza y ascendencia popular. Tampoco dudamos, que hayan comenzado a surgir nuevos liderazgos dentro del entorno del chavismo. Sin embargo, esa disidencia; aún no ha conseguido engranarse de manera eficaz ni tampoco ha podido presentarse como una alternativa creíble y atractiva a la mayoría del chavismo, que aún sigue a Nicolás Maduro.  

Los resultados de las elecciones de alcaldes son previsibles. Habrá una alta abstención y los sectores democráticos podrían sufrir un retroceso significativo en el número de gobiernos locales que hoy día, están bajo su control. Pero más allá del porcentaje de participación y del número de alcaldías que obtenga o retenga la oposición venezolana, quedará en tela de juicio la decisión de su dirección de abstenerse y no participar en el proceso. ¿Por qué abandonar y entregar al adversario ideológico el ámbito de gestión gubernamental más cercano al ciudadano? ¿Acaso no importan los derechos de los millones de ciudadanos que creyeron en una propuesta de democratización de la gestión local?

La estrategia abstencionista y acomodaticia implementada por los principales partidos de la MUD y, también por sectores más radicalizados de la oposición venezolana, dejó varados y sin apoyo organizativo ni operativo a los millares de líderes y activistas comunitarios que con entrega y coherencia; aún se mantienen defendiendo los principios constitucionales y democráticos en cada municipio del país. Al menos, y gracias a ellos, la esperanza de cambio sigue intacta para los venezolanos.

@migonzalezm