domingo, enero 07, 2018

El día D Hausmann



No pasó desapercibido en las redes sociales, el artículo escrito por el profesor Ricardo Hausmann titulado: “El día D para Venezuela”. El artículo nos presenta la angustiosa percepción del catedrático venezolano sobre la crisis que padece el país, en el que se propone como solución posible la eventual destitución del presidente Maduro; por parte de la Asamblea Nacional con la intervención y apoyo posterior de una fuerza militar extranjera, que el autor justifica citando las experiencias de intervención de alianzas militares internacionales practicadas en Europa, entre los años 1940 y 1944.
En realidad, la solución del profesor Hausmann genera una buena cantidad de interrogantes sobre su viabilidad y credibilidad; bajo las actuales circunstancias. Veamos algunas de ellas: ¿Estaría dispuesta la Asamblea Nacional a saltarse la Constitución Nacional que tanto ha defendido y asumir funciones que no le corresponden?, ¿Tendría capacidad el presidente Trump de convencer al Congreso de los Estados Unidos de intervenir de manera armada en Venezuela y, para conseguir los fondos para una acción de esa naturaleza?, ¿Cuáles países estarían dispuestos a formar una alianza militar para intervenir a Venezuela?, ¿Cuáles países latinoamericanos prestarían su territorio para la ubicación de las bases militares necesarias para realizar la intervención?, ¿Y po cuánto tiempo se estima la duración de esa intervención? ¿Permanecerían China, Rusia e Irán impasibles ante la intervención militar propuesta?, ¿Y cómo responder a las posiciones de apoyo al régimen de Maduro, que seguramente harían países como Bolivia, Cuba y Nicaragua en organismos como la OEA y la CIDH?, ¿Y cuál sería la posición de organismos internacionales como la OEA y CIDH frente a una invasión militar en Venezuela?, ¿Pero acaso no representa el sueño dorado de un régimen autoritario como el de Maduro, que el “imperio” lo ataque e intente derrocarlo? ¿Además esa supuesta intervención no funcionaría como un elemento cohesionador del “chavismo”? Y finalmente y, por encima de todo, ¿tendría aceptación popular una escalada militar extranjera en Venezuela?
Al margen de las respuestas que podamos dar a las interrogantes planteadas; quizás lo más importante de la propuesta del autor es que nos indica la profunda preocupación y desazón que existe en todos los ámbitos de ciertas élites internacionales sobre la tragedia que padece Venezuela y, sobre la incapacidad e ineficacia política demostradas -hasta ahora-, por sus propios ciudadanos por resolverla. Cabe agregar que, en la práctica, nuestro país se ha convertido en un “territorio con soberanía limitada”; pues viene siendo objeto de diversas intervenciones diplomáticas y económicas; tanto a favor de un cambio democrático como por el contrario, en favor de mantener el “status quo”.  
La idea de una salida bélica -como estrategia alternativa frente al actual gobierno- no es novedosa, al menos, en el mundo virtual de las redes sociales y donde suele ser un tema de tratamiento diario. En la realidad, la política en Venezuela ha sido violenta durante los últimos años: segregación y exclusión, persecución y detenciones arbitrarias, protestas masivas y muertes de manifestantes han caracterizado su tesitura. Así mismo, otras formas de violencia política también han sido utilizadas como lo son: los reiterados intentos de imponer una neo-lengua revolucionaria, la censura y la manipulación informativa.
En ese contexto político y, como otro de los legados del “chavismo han venido emergiendo nuevas posiciones políticas extremistas y neo-autoritarias (auto-denominadas “resistencia”), que con base a la descalificación del voto, del diálogo y de la negociación intentan ganar algún espacio político. Esa posición extremista (enemigos declarados del centro político democrático) viene operando con base a una oferta discursiva limitada a 4 puntos; a saber: la abstención, la calle sin retorno, el golpe cívico-militar y la intervención militar extranjera. En ese enfoque de la resistencia, cualquier opción de cambio democrático está descartada.  
No afirmo que el profesor Hausmann avale a ese nuevo tipo de autoritarismo venezolano. Pero sí me parece que el distinguido académico fue alcanzado, al final por ese “imaginario criollo” de la salida mágica, militar y caudillista; ahora representada en una alianza militar internacional. La crisis venezolana es terrible, todos los que vivimos aquí la padecemos a diario en mayor o menor medida y, también la han padecido los cientos de miles de compatriotas que han huido del país. ¿Constituye la muerte, la guerra civil  como la única esperanza que desde el exterior se le puede ofrecer a los venezolanos?
En mi opinión, la única opción viable para construir y avanzar hacia una posibilidad de cambio democrático y ciudadano la representa el fortalecimiento de la unidad democrática, que logre despolarizar a la sociedad venezolana y que presente un discurso creíble de las metas y propósitos que se desean alcanzar. Reconstruir el tejido socio-político que brindó victorias y avances a los sectores democráticos como quedó demostrado en las elecciones de los años 2013, 2015 y 2017 es la estrategia a seguir. Hay que cambiar el imaginario popular-militarista.
Agradezco la preocupación del profesor Hausmann, de paso está en su derecho. Pero la hubiera  agradecido mucho más, si su propuesta estuviera mejor focalizada.

Saludos cordiales


@migonzalezm 

2018: a esperar un año para el final de Games of Thrones

La cadena televisiva HBO anunció recientemente y, de manera oficial que el estreno de la octava y última temporada de la mundialmente conocida y aclamada serie “Game of Thrones” (GOT), se estrenará en el año 2019. Por ende, los seguidores de la saga tendremos que esperar quizás más de un año para disfrutar de sus seis episodios finales. Sin embargo, lo que probablemente suceda es que el tan esperado desenlace se conozca mucho antes de la fecha pautada, para su estreno definitivo.
En realidad y, como ocurre con otras series; pero muy especialmente con GOT, la red informal de críticos y comentaristas logren conseguir y publicar información referida al contenido de los capítulos de la octava y última entrega de la serie. Va a ser muy difícil que, la empresa productora HBO -pese al conjunto y variado menú de medidas de seguridad alrededor de los guiones y filmaciones-, logre controlar de manera eficiente las posibles filtraciones y “spoilers”.
Ya ha ocurrido en temporadas pasadas (la 7ma temporada; por ejemplo) que se difundieran a través de las redes sociales escenas y adelantos de algunos de sus capítulos. Y es que difundir  “spoilers” sobre series famosas se ha convertido en un negocio lucrativo para algunos “youtubers”, que de paso compiten entre sí, para obtener un mayor número de seguidores en sus respectivos canales. Así que, luce complicado que al menos, no se conozcan las líneas maestras de los capítulos restantes.
El tema de la preservación de los detalles culminantes de la octava temporada resultan relevantes, porque ya la mayoría de la audiencia presupone su desenlace. Por ejemplo, el resultado del  enfrentamiento entre el “Rey de la Noche”,  sus caminantes blancos contra la alianza encabezada por la nueva pareja real que conformarían Daenerys Targaryen y Jon Snow (o si prefieren Aegon Targaryen), se da por descontado. Al igual que, el destino de Cersei Lannister y hasta de sus hermanos Jaime y Tyrion.
Desde hace un tiempo, George RR Martin (creador de toda la historia) advirtió que la serie tendría un final agridulce; afirmación que suena lógica por la multitud de personajes y de tramas y sub-tramas enfrentadas que han estado presentes en el desarrollo de GOT, a lo largo en sus siete temporadas anteriores. Sobre ese final agridulce hay diversas especulaciones que se concentran en la posible muerte o no, de Jon Snow, personaje construido  y convertido progresivamente como la figura central de la trama televisiva.
Pienso que, el final agridulce será dosificado. En otras palabras, tendrá sus partes o segmentos. Por ejemplo, una parte dulce correspondería a la unión de Daenerys y Jon (ocurrida al final de la 7ma temporada), y otra parte dulce, sería la victoria de los vivos contra los muertos; incluyendo al Rey de la Noche. Las partes agrias del final serían el deceso de Jon Snow (¿y su lobo huargo Ghost?), y la pérdida de algún otro personaje secundario; pero querido por los “fanseries”.
Cabe agregar que, la mayoría de las familias de la saga GOT están casi extintas. Los Baratheon, los Lannister, los Stark, han visto mutiladas sus posibilidades de procreación. Otras casas como los  Frey, los Tyrell y los Martell también han sucumbido; es decir, una verdadera masacre. Y esto también forma parte de ese final pronosticado como agridulce. Entre tanta disputa por el poder, un final feliz supondría el exterminio de alguno de los bandos en pugna. Y ese final sería moralmente inapropiado.
El mundo medieval creado y extraordinariamente narrado por George RR Martin nos presenta la vieja lucha entre el bien y el mal, en un contexto épico donde el terror y la opresión a la que son sometidas en mayor o menor grados sus personajes, es el hilo conductor de la obra. ¿Cómo entonces, no podría ser agridulce el final de esta serie?
Volveré a escribir sobre esta serie fantástica que me agrada. Tenemos más un año para hacerlo.
Saludos a tod@s
@migonzalezm

domingo, diciembre 24, 2017

Régimen libera a grupo de presos políticos en Venezuela


La liberación de un grupo de presos políticos constituye un acto importante y beneficioso para ellos, para sus familiares y para todo el país. Sin embargo, aún quedan muchos detenidos y no debe haber ni un preso político más. Se ha hecho un avance, hay que continuar en la lucha por la restitución de la democracia y la vigencia los derechos humanos en Venezuela.
Nuestro mensaje de solidaridad y de bienvenida para todos los ciudadanos liberados de los calabozos del régimen. Reiteramos hoy, 24 de diciembre nuestros votos para la superación de la crisis de Venezuela de una manera democrática, pacífica, política y electoral.
Queremos un país libre y próspero orientado hacia la modernidad con inclusión y equidad. Queremos que Venezuela sea un país ciudadano, sin perseguidos de conciencia y con justicia, queremos un país de ciudadanos libres.
Felices fiestas para todos y bienvenidos a casa..!

viernes, diciembre 22, 2017

El régimen de Maduro intenta consolidar modelo autoritario y centralista


Para avanzar en el establecimiento de su propuesta centralista y totalitaria el presidente Maduro utiliza a la denominada Asamblea Nacional Constituyente como su  instrumento operativo. Así, ese grupo político (la autodenominada ANC) por una parte, desconoce a los partidos democráticos como Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular y por otra, elimina a entidades político-institucionales de la República como son los distritos metropolitanos y sus autoridades ejecutivas y legislativas electas por el pueblo.
La ilegalización de partidos políticos democráticos (AD, PJ, VP) hecha por la ANC-Madurista es parte de su estrategia totalitaria que busca asfixiar cualquier manifestación democrática, de cara a las elecciones de 2018 y que por lo tanto ponga en riesgo su permanencia en el poder. Y  también, con esa acción se pretende avanzar en el establecimiento de un régimen de partido único en el país.
La eliminación de los distritos metropolitanos en forma inconstitucional y por ente político que no está facultado para ello, constituye un nuevo golpe a los principios democráticos, federales y descentralizados que son parte sustantiva de la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela. En diciembre de 2010 la Asamblea Nacional  dominada entonces por el PSUV eliminó de manera arbitraria a los miembros de las juntas parroquiales que eran electos por votación popular.
Estas acciones políticas fundamentadas claramente en un enfoque no-democrático y no constitucional reiteran ante el mundo y la población venezolana la naturaleza autoritaria, centralista y concentradora del poder de un régimen cuyo único objetivo es el sometimiento del país para su beneficio clientelista.
@migonzalezm

martes, diciembre 12, 2017

Terminó la primera mitad de la 8va temporada de "The Walking Dead"



Saludos, ¿cómo les va?

Soy seguidor de la serie “The Walking Dead” (TWD), quizás no con la afición que tengo hacia “Games of Thrones” (GOT); pero sigo TWD desde sus comienzos. La saga localizada en Atlanta (EE.UU) tuvo como gancho la lucha por la sobrevivencia de un grupo humano, liderado por el personaje Rick Grimes en medio de un mundo post-apocalíptico y dominado por una nueva “especie humana” de muertos vivientes y caminantes que deambulan por allí, con el único y simple  propósito de comer carne de seres vivos.
Inicialmente, TWD era una serie llena de incertidumbre y de terror  en la que el tema principal de su trama nos narraba las peripecias sufridas por ese pequeño grupo de humanos  en el nuevo mundo, dominado por los caminantes muertos. Y de verdad, su desarrollo argumental; aunque simple, generaba un interés por el futuro de los personajes principales y recurrentes que aparecían en sus capítulos.
TWD es la versión televisiva de un “comic” muy reconocido internacionalmente del mismo nombre, producido por Robert Kirkman (también motor de la serie), y que en Venezuela la transmite la cadena FOX. Ya con ocho temporadas encima, TWD ha comenzado a dar un giro interesante (¿y quizás definitivo?) en su trama, al trasladar a un segundo plano el conflicto entre sobrevivientes y caminantes y, ubicar en primer plano,  el conflicto entre los sobrevivientes del grupo Grimes y otros líderes y, grupos de sobrevivientes que no siempre resultan amistosos.
Así, en las dos últimas temporadas el plato principal ha sido el enfrentamiento entre el grupo Grimes contra un grupo de maleantes denominados “Los Salvadores” liderados por un cínico personaje llamado Negan. En su nuevo formato argumental, la guerra entre este bando e incluso la lucha a muerte entre Grimes y Negan representaría el típico enfrentamiento entre dos posiciones claramente diferenciadas: quienes aspiran a vivir en paz y libertad en ese mundo -cuasi inexistente- y, quienes desean vivir en ese mismo mundo; pero a costa de la explotación y opresión de otros. Así, que el enfoque de la serie es otro.
Por supuesto, reconozco sin remordimientos, que estoy simplificando demasiado la historia; pero lo hago para destacar el nuevo concepto que aparentemente regirá a TWD. Es decir,  TWD estaría tomando un nuevo rumbo en el cual los caminantes-muertos ocuparían un lugar cada vez más accesorio y escenográfico; mientras el grupo de Rick Grimes y, sus relaciones entre sí y con otras agrupaciones, sería cada vez más preponderante en la trama.
La reconstrucción posible de ese mundo post-apocalíptico por medio de micro-comunidades también resulta atractiva; aunque requerirá cierto desapego del “comic” original. Y es que, la reorganización de un tejido social en medio de serias restricciones y, con base a interacciones de cooperación y conflicto y, además bajo la incidencia directa de ataques sobrevenidos de vivos o muertos, es un reto digno de una serie. Por otra parte; luego de la resolución de la  guerra entre los denominados “Salvadores” y las comunidades libres lideradas por Grimes, Maggie y Ezekiel parece difícil que los muertos-caminantes tengan un repunte en el guión. Al parecer, los  muertos quedarán muertos; aunque caminen.
Veremos que ocurre en la segunda parte de esta octava temporada de TWD, a partir del mes de febrero de 2018. ¿Por cierto, cuándo fue mordido Carl Grimes?

Saludos a tod@s.  

@migonzalezm


miércoles, diciembre 06, 2017

ELECCIONES DE ALCALDES EN VENEZUELA (2-2)



Más de 1500 candidatos aspiran al voto popular para acceder a las 335 alcaldías del país, en un proceso electoral que se desarrollará en una ambiente político y social adverso a la participación y marcado por la desconfianza de la población. Venezuela padece de una hiperinflación, nunca antes conocida; así como el declive en su producción petrolera, la incapacidad manifiesta de cumplir con sus acreencias internacionales que unidas a la inseguridad ciudadana, la corrupción administrativa y la persecución política, hace que el llamado a elegir alcaldes del próximo 10-D palidezca y, no despierte mucha motivación en las grandes mayorías nacionales.

En el aspecto político-electoral se agregan la nula credibilidad y confianza que inspira el Consejo Nacional Electoral (CNE) como ente rector del proceso comicial y, el llamado a la abstención realizado por los principales partidos de la oposición democrática y de sus sectores más radicalizados. De esta manera, se completa un panorama devastador para la valorización positiva del voto popular como instrumento de participación y cambio democrático en la actual coyuntura venezolana. No cabe duda que, el bloque oficialista sacará provecho de esta situación de desasosiego para avanzar en la implantación de su proyecto hegemónico.

La decisión de la oposición de no participar en las elecciones de alcaldes pareciera inconsistente y con grietas. Por una parte, defiende la salida electoral a la crisis del país; pero al mismo tiempo descarta su participación en las elecciones locales del 10-D, bajo el argumento de su escasa relevancia para los cambios que requiere el país. Pero además, la alianza democrática que siempre en su discurso defendió la participación ciudadana y la descentralización, abandonó ahora los espacios locales de gobierno pensando en unas elecciones presidenciales previstas para el próximo año. Pudiera concluirse que, la decisión adoptada nos muestra un desinterés y una desconexión de la agenda de los asuntos municipales y vecinales.  

También la abstención asumida, ha generado consecuencias políticas en el ámbito municipal; tanto  la esfera partidista como en la ciudadana:

i)                    buena parte de su la dirigencia local optó por desconocer la línea partidista nacional; con lo cual quedó demostrado cierta debilidad en el mantenimiento de la disciplina en las organizaciones partidistas,

ii)                   la misma dirigencia y militancia municipales que decidió participar en la elección de alcaldes, lo hace mediante y vía otras “franquicias políticas” y de paso, negando su filiación partidista original y conocida; con lo cual se creó un problema de naturaleza ética;

iii)                 ante el “vacío formal” que dejaron los partidos y sus estructuras electorales, entraron en competencia una diversidad candidaturas vecinales independientes y,

iv)                 las fuerzas democráticas locales se dividieron y se atomizaron; reduciendo de esta manera, sus posibilidades de triunfo frente al bloque del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

En ese contexto, han sido los propios actores municipales políticos, comunitarios y sociales los que han asumido la tarea de superar la dispersión de sus fuerzas; mediante el impulso de candidaturas únicas o por lo menos unitarias en sus ámbitos locales. Por ejemplo:

i)    en los estados Mérida y Táchira se establecieron consensos alrededor de candidaturas y, sólo se celebraron elecciones primarias en ciertos municipios donde no se llegó al consenso.

ii)     en el municipio Sucre del estado Miranda y, por presión del movimiento vecinal, se llegó a seleccionar un candidato unitario mediante una encuesta acordada por los tres candidatos participantes.

iii)      En otros municipios, los propios candidatos han llegado a acuerdos entre sí, para el retiro y apoyo de unos aspirantes hacia otros, como ocurrió en el municipio Diego Bautista Urbaneja del estado Anzóategui.

Por su parte, el bloque oficialista encabezado por el PSUV también ha sufrido su respectivo agrietamiento; aunque quizás de una manera más moderada. No cabe duda que, durante los últimos tiempos, el PSUV ha perdido fuerza y ascendencia popular. Tampoco dudamos, que hayan comenzado a surgir nuevos liderazgos dentro del entorno del chavismo. Sin embargo, esa disidencia; aún no ha conseguido engranarse de manera eficaz ni tampoco ha podido presentarse como una alternativa creíble y atractiva a la mayoría del chavismo, que aún sigue a Nicolás Maduro.  

Los resultados de las elecciones de alcaldes son previsibles. Habrá una alta abstención y los sectores democráticos podrían sufrir un retroceso significativo en el número de gobiernos locales que hoy día, están bajo su control. Pero más allá del porcentaje de participación y del número de alcaldías que obtenga o retenga la oposición venezolana, quedará en tela de juicio la decisión de su dirección de abstenerse y no participar en el proceso. ¿Por qué abandonar y entregar al adversario ideológico el ámbito de gestión gubernamental más cercano al ciudadano? ¿Acaso no importan los derechos de los millones de ciudadanos que creyeron en una propuesta de democratización de la gestión local?

La estrategia abstencionista y acomodaticia implementada por los principales partidos de la MUD y, también por sectores más radicalizados de la oposición venezolana, dejó varados y sin apoyo organizativo ni operativo a los millares de líderes y activistas comunitarios que con entrega y coherencia; aún se mantienen defendiendo los principios constitucionales y democráticos en cada municipio del país. Al menos, y gracias a ellos, la esperanza de cambio sigue intacta para los venezolanos.

@migonzalezm  


miércoles, noviembre 08, 2017

LAS ELECCIONES DE ALCALDES EN VENEZUELA (1/2)



Un nuevo proceso electoral se realizará en Venezuela: la elección de los alcaldes de los trescientos treinta y cinco (335) municipios que tiene el país.¹ Los alcaldes son la primera autoridad civil del municipio y su elección se realiza mediante el voto directo, universal y secreto. Si bien, estas elecciones estaban previstas para este año 2017 (en el marco de la renovación de las autoridades locales, que incluía también a los Concejos Municipales)², su convocatoria generó una amplia polémica y división entre partidos y vecinos sobre la pertinencia o no, de participar en ellas.
En nuestro país y según la Carta Magna, el municipio constituye la unidad política primaria de la organización nacional, con personalidad jurídica propia y con autonomía para el ejercicio de sus competencias. Esa autonomía municipal comprende la elección de sus autoridades, la gestión de las materias de su competencia y la creación, recaudación e inversión de sus ingresos. Por otra parte, el municipio es también la base de la pirámide del modelo de gestión descentralizada que se establece en la Constitución de 1999.³
Como un dato informativo adicional cabe agregar que, el Poder Público Municipal está organizado en cuatro (4) componentes; a saber: la función ejecutiva (ejercida por el Alcalde), la función legislativa (desempeñada por el Concejo Municipal), la función contralora (correspondiente a la Contraloría Municipal) y la función de planificación (ejercida en corresponsabilidad por el Consejo Local de Planificación Pública que es presidido por el alcalde y, en el que participan representantes de las comunidades).⁴
Por otra parte, los municipios representan la base de la estructura piramidal del modelo de Estado federal, descentralizado y participativo que determina el marco constitucional vigente. De igual manera, la Carta Magna indica que la gestión de las atribuciones y competencias de los municipios deben realizarse incorporando la participación ciudadana al proceso de definición y ejecución de a la gestión pública y al control y evaluación de sus resultados de manera efectiva, suficiente y oportuna.⁵
En ese contexto, los municipios suelen ser conocidos en el “discurso político doméstico” como: las bases territoriales de la democracia, las escuelas de ciudadanía o los espacios naturales para la participación ciudadana. Sin embargo, y de manera paradójica, la mayoría de las organizaciones políticas del bloque democrático decidieron no participar y abstenerse de postular candidatos de manera abierta a las elecciones del próximo 10 de diciembre, aduciendo falta de garantías electorales. Al mismo tiempo han expresado que exigirán adecuadas condiciones electorales para participar en unas eventuales elecciones presidenciales en el 2018. 
El abandono electoral del ámbito municipal; por parte del bloque democrático colocó en una situación muy comprometida la continuidad de casi ochenta (80) gobiernos locales que alcanzan con su actividad institucional, al 50% de la población de todo el país. También el repliegue significó el abandono del necesario debate sobre la democracia, la participación y la calidad de vida locales y, sobre todo omite que las elecciones municipales son un espacio y oportunidad para organizar a los vecinos y defender sus derechos ciudadanos con base; a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Además de develar una inconsistencia política el repliegue electoral asumido por la mayoría de las plataformas partidistas de la alianza democrática, tiene también cuestionamiento ético; pues en efecto, se ha detectado (y es público y notorio) que algunos militantes y dirigentes de los partidos opositores se han venido postulando en distintos municipios para participar en las elecciones de alcaldes; utilizando “franquicias políticas” distintas. Es decir, hay una ruptura entre lo que se ha dicho y lo que se ha practicado.⁶
Un factor que influye en el repliegue táctico de la oposición en las elecciones de alcaldes es la brutal persecución política que han sufrido los alcaldes (y también concejales y dirigentes comunitarios); por parte del gobierno nacional. De hecho, hasta catorce (14) alcaldes han sido destituidos de manera ilegal, y dentro de ese grupo hay detenidos, prófugos y también en el exilio. La represión política emprendida contra el liderazgo local tiene sentido porque para un régimen autoritario, el surgimiento de nuevos líderes constituye una amenaza cierta.⁷
Una interesante noticia es que frente al desatino partidista municipal; tanto la dirigencia de la sociedad civil como de las comunidades organizadas han emergido a la palestra electoral con el firme propósito de defender sus municipios ante quizás un indefectible avance oficialista. Por otra parte, esta aparición electoral del movimiento vecinal nos demuestra las brechas y las divergencias entre los enfoques que sobre el tratamiento de la democracia local, poseen la ciudadanía y los partidos políticos.
Todo parece indicar que vamos hacia un retroceso en la lucha por el cambio democrático en Venezuela y, sobre todo, en un área tan neurálgica como es la base del sistema político venezolano, representada por los municipios. En tal sentido, la conducción política de la dirigencia de la alianza democrática está en la obligación de aprender de sus propios éxitos y errores, para recuperar la conexión con las demandas de cambio de la amplia mayoría de la población venezolana.
@migonzalezm 
Notas
¹ Las elecciones de alcaldes están pautadas para el domingo 10 de diciembre de este año. Los anteriores comicios fueron realizados en el año 2013. Los lapsos del gobierno municipal son de cuatro años; tanto para la función ejecutiva como para la función deliberante. 
² Los Concejos Municipales están integrados por concejales, escogidos también por elección directa, universal y secreta. Su elección debería realizarse de manera simultánea con la elección de alcaldes; sin embargo, el Consejo Nacional Electoral decidió separarlas y realizarlas en una fecha posterior, en el transcurso del año 2018.
³ Artículo 168 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, Gaceta Oficial del 24 de marzo de 2000.
⁴ Según artículo 75 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal (LOPPM) del año 2005, Gaceta Oficial N° 38.204. La LOPPM ha sido reformada sucesivamente en los años 2006, 2009 y 2010; manteniendo la conformación y división funcional de la institucionalidad pública.  
⁵ Artículos 168 y 178 de Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, Gaceta Oficial del 24 de marzo de 2000.
⁶ Tan sólo las organizaciones Un Nuevo Tiempo (UNT) y Avanzada Progresista (AP) presentaron candidatos a las elecciones de alcaldes de manera abierta. Del resto de organizaciones de la alianza democrática Voluntad Popular (VP), Acción Democrática (AD) y el Movimiento Primero Justicia (MPJ) no lo hicieron de manera formal.

⁷ A 34 de los 77 alcaldes que obtuvo inicialmente la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se le abrieron causas “judiciales”.       De estos 34, 14 alcaldes fueron destituidos o detenidos; además de ser inhabilitados para ejercer cargos públicos: Gustavo Marcano (Urbaneja, Anzoátegui), Delsón Guarate (Mario Briceño Iragorry, Aragua), Luzmay Barreto (Guasdalito, Apure), Enzo Scarano (San Diego), Rosa de Scarano (San Diego, Carabobo), Antonio Ledezma (Distrito Metropolitano de Caracas), Alfredo Ramos (Iribarren, Lara), Omar Lares (Campo Elías, Mérida) Carlos García (Libertador, Mérida), Ramón Muchacho (Chacao, Miranda), David Smolansky (El Hatillo, Miranda), Warner Jiménez (Maturín, Monagas), Antonio Goncalves (Maturín, Monagas) y Daniel Ceballos (San Cristóbal, Táchira).   

miércoles, octubre 25, 2017

POR UNA REVISIÓN DEMOCRÁTICA Y PROGRAMÁTICA



Sería muy grave que no ocurriera un debate en los sectores de oposición democrática sobre los resultados de las elecciones regionales del pasado 15-O y, también sobre cómo actuar de ahora en adelante. Ese debate es necesario; pero debe realizarse bajo criterios asertivos y en condiciones que lo hagan productivo. El intercambio de insultos, descalificaciones personales entre líderes democráticos; a través de los medios de comunicación y las redes sociales, no contribuye sino a consolidar una pobre imagen discursiva y programática de la oposición.
En relación a los resultados electorales regionales, la alianza opositora ha venido recopilando y documentando un alto número de irregularidades cometidas; tanto por el propio Consejo Nacional Electoral (CNE) como por el bloque oficialista que según se ha informado serán llevadas a instancias internacionales. Por otra parte, la Asamblea Nacional ha reiterado en dos acuerdos su desconocimiento al proceso comicial que eligió a los gobernadores de las 23 entidades federales.¹ Y eso significa una acción importante y estratégica en las confrontaciones políticas que vendrán.
En cuanto al ¿qué hacer? la cosa pinta diferente, porque es más complicado. Hasta ahora, y en medio de las intervenciones más viscerales que analíticas, lo que se vislumbra es una lucha soterrada por el control político de la dirección de las fuerzas democráticas. En efecto, una nueva plataforma “soyvenezuela”² aspira a desplazar y convertirse en la sustituta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Por su parte, ésta última viene llamando a revisar y refundar la unidad del bloque opositor.
El objetivo que se propone la nueva “soyvenezuela” además de anti-unitario no es tan sencillo; pues hasta ahora sus organizaciones proponentes no han mostrado ni fuerza ni músculo político en el país; mientras que la vilipendiada MUD reúne a las principales partidos políticos democráticos ³. En tal sentido, pienso que la idea de estructurar una nueva alianza con base a la exclusión de otros factores políticos (además de reflejar autoritarismo y sectarismo), parece condenada al fracaso.
Un detalle adicional es que en el ámbito opositor suele identificarse periódicamente a “algún traidor”. Los acusados son personajes importantes y de proyección mediática nacional. Así han sido tildados líderes como Henrique Capriles, Manuel Rosales, Julio Andrés Borges, Henri Falcón y, últimamente Henry Ramos Allup y los 4 gobernadores recién electos y militantes de AD. Al respecto, cabe preguntarse: ¿cómo pretende presentarse ese sector político como una alternativa de gobierno, si denigra en forma reiterada de su propio liderazgo? Hay que salir de ese ambiente enrarecido y autodestructivo, ya.
Una deuda pendiente de la oposición venezolana es la elaboración de un proyecto programático realista, creíble y con algún grado de viabilidad. El bloque democrático ha desperdiciado la ingente cantidad de talento humano que puede ofrecer y aportar ideas, conceptos y propuestas  para estructurar una sólida oferta a toda la población del país. ⁴ En realidad, los factores democráticos deben superar el “vete ya” (que para muchos ciudadanos suena a golpismo), por una acción propositiva de cambio desde todas las instancias y espacios donde actúen.
Otra deuda viene dada por su relación intermitente con los sectores sociales y comunitarios del país. El cambio democrático en Venezuela ha marchado con lentitud, debido a la extrema debilidad y dispersión de sus movimientos sociales.⁵ Si a eso agregamos el escaso diálogo de los partidos democráticos con los sectores sociales, las dificultades para construir una alianza más allá de lo electoral, son insalvables. Por su parte, el chavismo desde su llegada al poder ha hecho justo lo contrario; es decir, ha desarrollado una narrativa que conecta con esos movimientos y colectivos.
El tema electoral -que es un componente fundamental en la estrategia de la unidad democrática-, luce ahora amenazado. Y es que conformarse con afirmar que la ruta electoral está cerrada en Venezuela, es muy grave si de paso también se afirma que no hay posibilidades de diálogo ni de negociación alguna. Entonces, ¿qué opción le queda en el portafolio a la oposición, acaso una ruta violenta? Pienso que si el gobierno “cierra la puerta electoral”; pues entonces hay que abrirla de nuevo y cuantas veces sea necesario.
Un aspecto trascendente para la oposición es la consolidación urgente de un aparato electoral de calidad, eficaz y profesionalizado que pueda hacer frente  al oficialismo en los eventos electorales que seguro vendrán, entre ellos las elecciones municipales y las presidenciales.
Finalmente, se requiere de un debate que sea verdaderamente democrático, programático y responsable. Recomponer la unidad, pero de manera unitaria, es básica para continuar en la lucha por el cambio. No hay que temer a las diferencias ni a la diversidad. Por el contrario, hay que reconocerse en ella. Se necesita una unidad que incluya y no descalifique. Para ello, hay que impulsar un debate que proponga y no solamente se oponga y, en el que la agenda social sea considerada con seriedad. Vayan por el cambio, todo un país les espera.
Saludos a todos
@migonzalezm
Notas
¹ En fecha 19 de octubre de 2017, la Asamblea Nacional declaró fraudulento el proceso de elecciones regionales y, el 25 del corriente desconoció el acto de los cuatro gobernadores que se juramentaron en la ilegal Asamblea Nacional Constituyente, que controla el partido de gobierno PSUV.
² La plataforma “soyvenezuela” está siendo impulsada por el partido Alianza Bravo Pueblo (ABP) que lidera el alcalde metropolitano Antonio Ledezma (injustamente privado de libertad) y el grupo denominado Vente Venezuela, que encabeza María Corina Machado. Ambas organizaciones no poseen mayor incidencia en la población. La plataforma soyvenezuela fue lanzada el 18 de septiembre de 2017 y no apoyó la participación electoral en las elecciones regionales. 
³ La MUD aún reúne a las principales organizaciones partidistas del país, como son: el Movimiento Primero Justicia (MPJ), Acción Democrática (AD), Un Nuevo Tiempo (UNT), Voluntad Popular (VP), Avanzada Progresista (AP), La Causa Radical (LCR); entre otras organizaciones regionales e incluso locales.
⁴ La MUD logró formular importantes documentos programáticos, como fueron: los “Aspectos Fundamentales de los Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional”, la “Agenda Parlamentaria”, las “100 Soluciones para la Gente”, los Lineamientos Generales para una Política de Descentralización” y los Lineamientos para una Gestión Municipal para Pueblo y para el Progreso”; entre otros. Tales documentos y propuestas de trabajo; salvo contadas excepciones han sido impulsadas por los factores políticos de la unidad democrática.
⁵ Salvo el movimiento estudiantil, el resto de movimientos sociales y de base tienen una escasa capacidad de organización y movilización. Algunos gremios y sindicatos (de maestros, médicos, ingenieros y periodistas) intentan impulsar luchas reivindicativas de carácter permanente; pero generalmente no logran. Las organizaciones no gubernamentales defensoras de derechos humanos tienen mayor regularidad en su actuación; pero aún no es suficiente. En todo caso, la MUD tiene una enorme deuda programática y reivindicativa con estos sectores.