miércoles, agosto 19, 2026

Baruta 406: recordando al cabildo de indios

 


Este 19 de agosto se celebra el 406 aniversario de la fundación de Baruta[1] ocurrida en el año 1620. La fundación del pueblo la hicieron el presbítero Gabriel de Mendoza y el oficial José Gutiérrez Lugo como representantes de los poderes eclesiástico y secular de la época[2]. La base poblacional del centro poblado fueron los españoles y los indígenas de las encomiendas de la zona. Inicialmente su nombre fue San Francisco de Paula hasta 1655, cuando fue terminada su iglesia y se modificó por el de la Villa de Nuestra Señora del Rosario de Baruta.

A propósito de esta celebración para los baruteños y la ciudadanía en general traemos a continuación algunas apreciaciones sobre la iniciación de la vida del pueblo de Baruta alrededor de una institución comunitaria colonial como fueron los cabildos de indios.  

La fundación de Baruta obedeció a la política general de la Corona española de reducción y reagrupamiento territorial de los indios (conocida también como la reducción a poblado), decretada  por el rey Felipe III en 1618. Esa política se caracterizó por la creación de centros poblados conocidos como “pueblos de doctrina” o “pueblos de indios” y cuya finalidad era establecer el control a la dispersa población aborigen del territorio de la provincia de Venezuela.

La reducción a poblado en general implicó importantes y forzosas migraciones internas de indígenas pues estos eran obligados a trasladarse desde su hábitat original hacia otras zonas geográficas. A los encomenderos de la época no les agradaba la política de reducción a poblado pues preferían mantener a los indios dispersos, pero bajo su control directo y sus respectivas encomiendas[3] trabajando además, bajo severas condiciones para su provecho directo. Sin embargo, la instrucción de la Corona se cumplió y el gobernador De Hoz y Berrios y el obispo Angulo mediante una eficaz alianza fundaron en la zona de Caracas por lo menos, dieciséis pueblos de indios entre los años 1619 y 1621. En ese contexto se fundó el pueblo de Baruta.

El cabildo de indios en Baruta

Los pueblos de indios poseían su propia organización territorial y disponían de sus propios bienes. Por ejemplo, tenían un territorio de propiedad comunal en el cual había sementara donde se trabajaba de manera colectiva, la barbacoa del pueblo lugar donde se resguardaban los productos cosechados en la sementara; y, también existía una caja comunal que recogía productos para festividades religiosas y el pago de tributos. Los pueblos de doctrina tuvieron una naturaleza marginal y segregacionista pues en ellos solo podían habitar indios. Además dichas poblaciones estaban ubicadas en las afueras de la cuadrícula del poblado, villa o ciudad de los españoles.

Los poblados indígenas tenían propias autoridades naturales: los cabildos de indios.[4] Los cabildos de indios eran electos por los habitantes del poblado y en efecto representaron una innovación institucional en la estructura colonial. Los cabildos de indios si bien fueron dependientes y tuteladas por autoridades españolas lograron desempeñar una función organizativa y reivindicativa de los intereses de sus representados a lo largo de su existencia (1691-1830). Los cabildos de indios constituyeron sin lugar dudas las primeras organizaciones comunitarias de nuestro pasado colonial.

De acuerdo a Naudy Suárez los cabildos de indios mantuvieron una posición reivindicativa en asuntos tales como: a) su propia autonomía electoral y la estricta condición aborigen de los miembros de los mismos, b) la propiedad y uso de tierras y aguas comunales, c) el régimen de tributos impuesto por la monarquía española a los indígenas y, en particular, la extensión del mismo a las mujeres, d) los abusos de poder sufridos por los habitantes de los pueblos de indios por parte de encomenderos, corregidores, capitanes conservadores y curas doctrineros y e) la administración compartida de instituciones colectivas como las sementeras o conucos, las trojes o barbacoas y las cajas de comunidad.

Por supuesto, Baruta tuvo su cabildo de indios, cuya existencia fue registrada un cabildo dotado de Justicia y Regimiento. Este cabildo de indios en más de una ocasión organizó y movilizó a sus representados en defensa de los derechos que consideraban propios. Por ejemplo, en 1742 la población indígena de Baruta se dirigió ante la Real Audiencia para exigir su derecho de realizar libremente sus elecciones. De igual manera, acompañó a los reclamos y conflictos sobre tierras ocurridos en Baruta durante los siglos XVIII y XIX (eventos ocurridos en los años 1731, 1752-1753, 1759, 1770 1794 y 1816 1819).

Las luchas del cabildo de indios de la Villa de Nuestra Señora del Rosario de Baruta estuvieron centradas en la defensa de sus territorios invadidos de manera reiterada por otros vecinos o por alguna autoridad avispada en búsqueda de mayores beneficios. ¿Qué nos indica estas luchas constantes, por el territorio y su delimitación? Pues la importancia que tuvieron para aquellas comunidades asuntos como la defensa de su hábitat y de su espacio vital. Incluso estos cabildos defendieron su autonomía y la forma de elegir a sus dirigentes más inmediatos frente a las pretensiones interventoras de la burocracia colonial. Un dato curioso dentro de su desenvolvimiento político fue la firma de apoyo al “Manifiesto de las Provincias de Venezuela a las Naciones Civilizadas de Europa” (1819) fue producto del control político-militar que ejercían los realistas sobre gran parte del territorio nacional que incluía a la villa de Baruta.  

En síntesis, los cabildos de indios representaron sin lugar a dudas (y a pesar de ser una iniciativa gubernamental) una forma participación comunitaria basada en la defensa de derechos de unas comunidades segregadas y marginadas pero que de una forma anónima se plantaron a defender su calidad de vida.  



[1] Baruta es un vocablo indígena que se traduce como jabillo una planta muy verde predominante en la zona. También correspondió al nombre de uno de sus caciques, hijo del cacique Guaicaipuro.

[2] Fueron respectivamente Vicario General del Obispo, Monseñor Fray Gonzalo de Angulo y Teniente General del Gobernador Francisco de Hoz y Berrío.

[3] Cabe recordar que uno de los primeros asentamientos en el valle de Baruta correspondieron a la encomienda otorgada al célebre capitán Alonso Andrea de Ledesma en 1568 y que con posterioridad le fuera confirmada en 1582 y 1593. El 21 de mayo de 1594 el gobernador Diego de Osorio volvió a confirmar dicha encomienda pero asignándoles tierras separadas a los indios. El 17 de enero de 1609, el gobernador Sancho de Alquiza dio posesión al capitán Onofre Carrasquel de otra encomienda, entre cuyos indios se contaba el cacique don Diego, mariche, principal que gobernaba los indios de la cacica Isabel del valle de Baruta. Los litigios por las tierras y los indios de Baruta entre los descendientes de Ledesma y Carrasquel, durarían hasta el siglo XVIII.

[4] Los Cabildos de Indios fueron órganos de gobierno comunal de los pueblos de indios. Ordinariamente estaban compuestos de justicia (los alcaldes ordinarios y los del campo o de la hermandad) y de regimiento (los regidores, el procurador y, raramente, el alférez real). La Real Cédula de 1691 promovió el establecimiento generalizado de los cabildos de naturales en los pueblos de indios venezolanos.

 


martes, agosto 11, 2026

La tercera temporada de House of the Dragon (HOTD)


Una de las series televisivas más exitosas de los últimos tiempos ha sido sin lugar a dudas “Game of Thrones” (GOT), conceptuada y escrita por el genial George RR Martin. GOT logó mantener durante ocho temporadas la atención del gran público televisivo en todo el mundo con base a la descripción de la lucha por el poder de un grupo de familias elitistas en un universo medieval cruel, mágico y fantástico.

Una de las características centrales de la saga de GOT fue sólida construcción narrativa de cada personaje, de cada familia y de cada situación de los reinos que componían Westeros el continente donde se desarrolló fundamentalmente la obra escrita por Martin. Y en realidad, pienso que el éxito de las novelas del escritor radica en su sólida estructura y coherencia narrativa interna que permite su potenciación imaginativa y audiovisual.

Luego del desenlace de GOT y de un breve descanso la productora HBO se lanzó con una secuela que pretendía presentar la historia previa a lo ocurrido en Westeros y su guerra interna y contra unas fuerzas oscuras que pretendían liquidar toda la cultura y la raza humana. Por fortuna, eso no ocurrió en la serie televisiva dejando con muchas ganas conocer aún más de ese mundo medieval y mágico. Sí nació luego de múltiples estudios la serie “House of the Dragon” (HOTD) con el difícil reto de continuar con el éxito de GOT.

HOTD se basó inicialmente en la novela “Fuego y Sangre” también de Martin, por supuesto, y que desarrolla la historia de la familia Targaryen, facción hegemónica durante años en el gobierno de Poniente y con dominio absoluto de la acción de los dragones, lo cual potenciaba su poder político-militar. La serie fue pensada para 4 temporadas, comenzando con el final del reinado de Viserys I (Paddy Considini) y tratando de las peripecias y peleas internas por el control del Trono de Hierro a su muerte. Si bien Viserys había decidido que su hija Rahenyra (Emma D’ Arcy) fuera su sucesora su hermanastro Aegon II (Tom Glynn-Carney) pensaba otra cosa. Así, comenzaría pues, la saga que lamentablemente fue decayendo en rendimiento a partir de su segunda temporada.

En realidad, se produjo una ruptura entre el texto original de Martin y la producción puesta en práctica por HBO y Ryan Condal. Las diferencias crecieron y finalmente George RR Martin afirmó que esa serie no tenía nada que ver con su historia. Ciertamente, en la producción hubo una serie de cambios y omisiones que dieron un giro quizá inapropiado a lo escrito originalmente por el autor. Y aquí justamente cobra importancia la omisión de situaciones o de personajes e incluso las licencias creativas que se tomaron en HBO porque como hemos afirmado la obra de Martin está muy bien estructurada y esas modificaciones no cuadran con lo ya escrito en GOT y alteran sus secuelas.

En esta tercera temporada donde la acción debía predominar, la puesta en pantalla de Condal se centró en interminables diálogos y encuentros intrascendentes Rahenyra y Alicent (Olivia Cooke) que en realidad no conducían al avance lógico de la trama salvo ganar tiempo y alargar capítulos de manera superficial. Por otra parte, la ausencia hasta ahora de los 2 últimos hijos de Rahenyra y Daemond (Matt Smith) altera toda la cronología de la trama y que parece indicar (aparentemente) que serán introducidos de manera forzosa en la cuarta y última temporada. Otros personajes fueron omitidos como el caso de Ortiga (la original jineta del dragón Robaovejas) que tenía incidencia en la relación entre Daemond y Rahenyra o los sorprendentes desplazamientos de Alicent en medio de la guerra civil Targaryen sin que le ocurriera nada.

Lo mejor de la tercera temporada fue el episodio final dedicado parcialmente a la batalla de Ladera que logró despertar emoción por los encuentros entre los personajes, pero no lograr cambiar la baja valoración que motivó la saga durante 2026. Había una expectativa mayor sobre todo por el fandom. Por supuesto, habrá que esperar ver las cifras de audiencia que alcanzó la temporada. Y sobre todo tener claro que la opiniones de Martin y la de los seguidores de sus libros (como yo) siempre estarán en minoría frente al gran público, ese público televisivo que no conoce la obra original y quizá le interese poco.

En fin en algún momento, dentro de unos años, llegará la cuarta y última temporada de La Casa del Dragón, en la cual perecerán todos los dragones y casi todos Targaryen, salvo los pequeños hijos de Daemond y Rahenyra: Aegon III y su hermanito Viserys II, ambos reinarán en el universo de GOT a menos que Ryan Condal decida lo contrario. De todas formas el universo de George RR Martin es casi ilimitado. Veremos




 

lunes, agosto 03, 2026

Macuro: 528 años

 


El 3 de agosto de 1498, hace 528 años, Cristóbal Colón, pisó sin saberlo el territorio firme del nuevo continente. Está proeza de la cual nunca tuvo tuvo consciencia significó que por primera vez una expedición tocaba el territorio más vasto y jamás conocido por los conquistadores castellanos. Incluso los reyes católicos nunca tuvieron noción del significativo hallazgo de Don Cristóbal que imaginó que había llegado a otra isla que describió como "Tierra de Gracia".

El lugar donde desembarcó Colón recibió posteriormente el nombre de MACURO, ahora un pequeño poblado de pescadores, que aun sobrevive con una población cercana a los 3 000 habitantes, sin mayor atención oficial ni privada. En Macuro curiosamente no se fundó un poblado por los conquistadores sino hasta 1783 mediante una misión llamada San Carlos Barromeo de Macuro, 285 años después del primer encuentro. 

Macuro representa , sin lugar a dudas, los énfasis y desaciertos del desarrollo económico-social de Venezuela, tras 528 de historia. Quizá y pese a la contaminación ambiental denunciada en sus playas este entorno preserva el encanto de una población que ha perdido la esperanza de vivir en armonía con su entorno.


Saludos, amigos 😎


jueves, julio 30, 2026

¿Costa Verde: un paseo premonitorio?

 


 

El paso sábado 20 de junio fui a un paseo “full day” por las costas del litoral central venezolano. El viaje se inició en el municipio Chacao, en el lugar de encuentro acordado, de donde partimos un grupo de 18 personas (incluyendo el chofer y 3 guías) a las 6:00 de la mañana, lo que supuso que tuviera que levantarme a las 4:00 de la madrugada para terminar nuestra preparación y salida hacia el punto de encuentro.

Llegamos un ratito antes de la hora acordada, y vimos paso a paso como se conformó el pequeño grupo familiar de viajeros madrugadores y empeñosos. Había un buen ambiente. El recorrido que comenzó en Caracas (área metropolitana) comprendió un recorrido previo y obligatorio por la autopista hacia La Guaira, y transitar por Maiquetía, Macuto, Caraballeda (que lucía muy moderna y limpia y donde), Tanaguarena, Naiguatá, Camurí, Anare y Care todas poblaciones con su halo de cierto misterio (sobre todo Anare y Care que han crecido mucho) hasta llegar al Centro Vacacional Los Caracas. Caraballeda tuvo particular relevancia porque allí recogimos a la última participante del paseo, una señora sola adulta y bien trajeada que aparentemente residía o vacacionaba en esa zona.

El Centro Vacacional Los Caracas fue construido en la gestión de Marcos Pérez Jiménez (militar que mantuvo una dictadura entre 1948 y 1958), esta locación muy grande y bien estructurada fue abandonada posteriormente para ser relativamente recuperada en tiempos recientes. Las instalaciones de Los Caracas aún nos dejan dudas en cuanto a su futuro mantenimiento y mucho más ahora.

Allí, fue el punto de partida formal para el recorrido de la Costa Verde. Y allí coincidimos con otros autobuses turísticos que se dirigían hacia rutas similares con grupos de empleados públicos. Nuestro grupo contó con la intervención de las 2 asistentes que trataron de narrar anécdotas de cada uno de los poblados previos, aunque con buena intención, pero con imprecisiones (les tocará mejorar el guion).

De Los Caracas en adelante comenzamos a subir hacia la Costa Verde, en este orden:

Quebrada seca una micro comunidad en la montaña; seguimos a Osma (una hacienda cacaotera en la colonial) donde desayunamos con base a una oferta de empanadas (pescado, carne molida o mechada, queso) dos por personas acompañada d papelón con limón y café. Seguimos hacia la comunidad de Oritapo y luego Todasana (también un asentamiento agrícola en su pasado) donde bajamos a Playa Larga, una playa hermosa pero oceánica con mucho riesgo para bañistas turistas y aficionados, pero contemplamos y nos maravillamos frente a un mar muy picado y de oleaje fuerte.

Seguimos Urama (en su pasado colonial otra hacienda) donde bajamos a Playa La Cueva donde sí aprovechamos para bañarnos, pero con la consecuencia de ser fácilmente zarandeados por el fuerte oleaje, a pesar de que la playa tenía cierta protección natural por las rocas. Hubo varias víctimas del oleaje, uno más golpeados que otros, pero golpeados al fin. De allí, comenzamos a concluir que para este tipo de paseo había que “estar en plena forma física”. Continuamos hacia el llamado Chorrerón de La Sabana un paraje muy agreste que comprendía un pozo profundo al borde de una cascada natural, pero que por la época no tenía el volumen acostumbrado según nos explicaron nuestras guías. No nos quedamos mucho pues de pronto llegaron un grupo de jóvenes lugareños que tomaron el lugar y en realidad, el espacio se hizo chico. Además, el sitio no ofrecía mucho atractivo.

El paseo continuó hacia Caruao con su río y playa; con su actividad de pescadores. Caruao fue la localidad que nos agradó más en pueblo sencillo como los demás, pero donde se combinaba de manera equilibrada el mar y el río. Un espacio natural muy pacífico e inspirador, una parada repetible, aunque distante. En Caruao, almorzamos y, que otra cosa que pescado frito con tostones y ensalada mixta; es decir, la típica oferta del litoral central. Me hubiera gustado quedarme en Caruao, pero había que continuar hacia el final del recorrido: la población de Guayabal y allí el río Dos Puertas. Esta población está ubicada en los límites del estado La Guaira (antes Vargas) y el estado Miranda. Por cierto, la gente de la comunidad fue de lo más amble con todos nosotros, casi que naturalmente preparada para atender los visitantes.

La atracción principal de fue naturalmente el río Dos Puertas, muy cercano a la comunidad cruzando 2 riachuelos previos. El ambiente era claramente montañoso pero húmedo. El río Dos Puertas era la verdadera atracción, estaba lleno de visitantes del pueblo, de otros tours y por supuesto, de nuestro grupo. El río había albergado en algún momento una pequeña represa de la cual quedaba parte un dique y restos de su tubería. Tenía una cascada con bastante fuerza donde las personas podían bañarse e incluso nos comentaron que rio arriba existían otros pozos, pero de acceso un poco más dificultoso.

Del rio Dos Puertas comenzamos nuestro retorno a las cuatro de la tarde; un largo paseo. En nuestro caso, ya con 12 horas fuera de casa. En el regreso hubo una parada en Todasana para disfrutar un helado de frutas naturales que estuvieron demasiado “aguados”, pero al fin y al cabo sirvieron para refrescarse un poquito. Al final, cuando dejamos a Sandra la señora de Caraballeda muy amable durante todo el trayecto, nadie supuso que sería la última vez que sabríamos de ella, al menos hasta el día hoy. Cuatro días después ocurrió el doble terremoto que destruyó buena parte del litoral central.

Esa noche todos regresamos a nuestros hogares, cansados de ese largo paseo por la costa de La Guaira y por la Costa Verde sin sospechar que fuimos testigos de una zona que sería asolada por dos terremotos y que encierra un nuevo comienzo para los sobrevivientes lleno de incertidumbre. Todavía seguimos pensando y orando por Sandra nuestra compañera viaje en la Costa Verde.

Saludos amigos,