Muy recientemente se ha estrenado a nivel mundial The Odyssey, la nueva obra del creador fílmico Christopher Nolan. Una película con innovaciones cinematográficas como su rodaje en el formato IMAX 70 mm, mediante el cual la película obtendría una mejor resolución y una mayor dimensión en sus imágenes. Se vería mejor pues (quiero decir), salvo que estes sentado muy cerca de la pantalla.
La producción del señor
Nolan recibió una enfurecida andanada de críticas en las redes sociales (y especialmente
en You Tube) por su casting y por la customización de algunos elementos vinculados
a los textos originales y a la época en la cual se desarrolló la trama homérica.
Las observaciones y críticas frente a cualquier producto o evento son
inevitables y generalmente indican su impacto. Sin embargo, en este caso las
acérrimas las críticas se fundamentaron en “especulaciones” sobre la posible
participación de una actriz trans (Elliot Page) en el papel de Aquiles y la caracterización
de Helena en manos de una interprete afrodescendiente (Lupita Nyong'o) y, de
algún otro actor negro desempeñándose como un bardo. Por otra parte, hubo
señalamientos críticos en cuanto a fidelidad de esta película de Nolan en
relación con los poemas de Homero.
En realidad, la
participación de Page se redujo a interpretar a Sinón, un soldado aqueo que por
cierto no aparece en la Odisea; mientras que la aparición de Nyong'o se limitó
a un par de secuencias muy específicas con un doble personaje el de Helena
(esposa de Menelao) y el de su hermana gemela Clitemnestra (esposa de Agamenón).
Quizá, lo más emblemático del personaje de Helena, fue su aparición con parte
del rostro desfigurado al lado de su esposo Menelao en un banquete luego de la
guerra de Troya.
Por otra parte, hubo
observaciones sobre las múltiples licencias creativas del tratamiento del poema
original. Al respecto, es pertinente señalar que hay diferentes versiones
previas realizadas de la Odisea (más de 35 y quizá más) cada una con su toque
particular. Y ciertamente hay que distinguir unos poemas escritos hace aproximadamente
2800 años y las versiones realizadas desde hace apenas unos 115. Es decir, siempre
habrá variaciones y nunca fidelidad absoluta porque ellos es imposible. Tómese en
cuenta que además la Odisea es una obra muy compleja y ramificada con otras,
perteneciente al denominado Ciclo Troyano el cual está compuesto por las Ciprias,
la Ilíada, la Etiope, la Pequeña Ilíada, la Ilupersis, los Nostoi, la Telegonia.
De hecho, muchas de las películas y series que tratan el tema de Troya combinan
en su contenido aspectos de temáticos de este ciclo literario de la antigüedad
griega para presentar a la guerra de Troya o a las peripecias de Ulises. En tal
sentido, es fácil suponer que los productores cinematográficos del presente han
tomado aspectos temáticos de cada una de las distintas obras del Ciclo Troyano
para realizar sus filmes, pues ninguna salvo la Odisea se ha encontrado completa.
Un dato adicional fue que en 1911 se estrenó la primera versión cinematográfica
de la Odisea, es decir hace apenas 115 años como afirmamos arriba.
Otro comentario es que
las obras de la literatura antigua ha sido versionadas voluntaria o involuntariamente
(si se quiere) cientos de veces por los copistas posteriores. Lo que quiero
decir es resulta realmente dificultoso tener una versión genuina y completa de
las obras homéricas pues tan sol se han conseguido segmentos. Sin embargo,
cuando se reclama en un filme cierto apego a las obras originales lo que se
valora un acercamiento que brinde algunas luces sobre la cultura griega, en
este caso.
Ahora bien, la película
de Nolan ofrece gran técnica audiovisual en todos los sentidos. Su odisea es de
gran impacto, enmarcada en el canon hollywoodense para optar a los premios de
la Academia. Nadie duda que logre tanto en nominaciones como en logros
específicos una cantidad apreciable. Sin embargo, la obra adolece de fallos. Por
ejemplo, la Odisea no trata de una reflexión introspectiva ni autocrítica de
Ulises sobre su pasado guerrero de hecho luego llegar a Ítaca continuará con
sus expediciones. Sí hay en efecto, un enfrentamiento con las divinidades olímpicas
sobre todo con Poseidón (quien le declara una guerra particular) después de que
nuestro protagonista cegara a su hijo Polifemo. Pero también Odiseo disfrutó
del favor de otras deidades (mayores y menores) especialmente de las femeninas.
El carácter retrospectivo y autocrítico que otorgó Nolan a su Ulises, no se
corresponde con el guerrero orgulloso que siempre fue y que arruinó de paso en
la película la presencia de personajes muy interesantes en los poemas homéricos
como Circe (mal representada) y como Calipso (cuya representación con Vanesa
Williams en 1997 fue mejor).
Una interrogante básica
fue la elección de Nyong'o para representar a Helena de Esparta (yo habría
elegido a Beyoncé en todo caso). En realidad, Lupita Nyong'o no calzó en la
trama, aunque debido a su etnia, el autor quiso presentarla como algo exótico
por su belleza (junto con su gemela) en las cortes griegas, pero aun así ¿por
qué desfigurarla? Esa condición es totalmente ajena a la obra original, pues
allí, Helena siempre mantuvo su belleza. Esta elección de casting rompió por
completo la genealogía del personaje en la mitología griega.
Otro detalle poco imaginativo
en la película fue el del caballo. Este aparece semienterrado en la playa y
lleno de hombres armados, lo cual es francamente poco creíble. Además, el
caballo se muestra casi perfectamente acabado y tallado (los aqueos tuvieron apenas
12 días para construirlo) lo que resta fuerza a esa propuesta del autor. Una
nota adicional sobre este aspecto es que el caballo de la película Troya (2004)
lució muy superior en cuanto a credibilidad y pertinencia argumental. El caso
del encuentro con Polifemo aunque de apariencia monstruosa perdió totalmente el
sentido con la omisión del diálogo entre este y Odiseo y su célebre nombre de “Nadie”.
Después de quemarle el único ojo al hijo de Poseidón, lanzarle una flechita
pareció ridículo.
Se ha querido presentar
la visión de Nolan como realista y humana lo cual parece exagerado. Desde
nuestro punto de vista que esa redención de lo humano ante los dioses por la
ausencia de estos y el quiebre de un Ulises autocrítico lo vemos mucho mejor
trabajado y logrado en The Return (2024) dirigida por Uberto Pasolini y
protagonizada por Ralph Fiennes y Juliette Binoche. Esta constituye un enfoque extraordinario y si se quiere
agregar absolutamente ateo y no mítico ni heroico.
Por lo demás, esta Odisea sí se puede ver y disfrutar, hay que hacerlo,
si le gusta el género por supuesto. En esta obra participaron 2 mis actrices
favoritas: Charlize Theron y Anne Hathaway. Ambas lo hicieron bien. Aunque
hubiera cambiado los roles de Charlize (como Helena) y Lupita (como Calipso).
Saludos amigos,



