martes, diciembre 01, 2020

Diciembre, 2020: parlamentarias del 6 y consulta popular del 12



En Venezuela, para cerrar el año 2020 se realizarán dos eventos electorales: uno propiciado por el régimen y, otro convocado por la oposición democrática en lo que será –sin duda alguna-, una clara medición de fuerzas políticas que demarcará el futuro en el corto y mediano plazo. Ambos eventos que reúnen propósitos, organización y repercusiones distintas comparten; sin embargo, el desánimo del electorado y la crisis político-institucional y económico-social que se ha consolidado en el país y que anuncia una perspectiva mucho más desalentadora.  

El bloque oficialista busca recuperar la Asamblea Nacional que perdiera de manera abrumadora en las elecciones de 2015. Para el actual régimen resulta vital tener un Parlamento dócil y funcional; tanto para su “legitimación” internacional ante organismos multilaterales, como en sus aspiraciones de imponer su modelo de Estado comunal basado en la participación tutelada, la propiedad social y un nuevo ordenamiento territorial centralizado.

Mientras tanto, la Asamblea Nacional convoca a la denominada Consulta Popular; ejerciendo los derechos a la participación recogidos en el artículo 70 de la Constitución Nacional vigente. Mediante la realización de la Consulta Popular, la oposición mayoritaria que lidera Juan Guaidó busca enviar un mensaje a la comunidad internacional y a la propia sociedad venezolana de fuerza y organización política. Se trata de una reafirmación de liderazgo frente a las luchas que vienen.      

El PSUV cuenta con todo el aparato estatal; incluyendo al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y al propio Consejo Nacional Electoral (CNE) para la realización de sus comicios parlamentarios. Las elecciones oficiales del 6-D contarán con la participación de un grupo de partidos orientado a dar cierta credibilidad al evento, a cambio de obtener algunos escaños en la nueva Asamblea Nacional.  

La Consulta Popular del 12-D se basará en la participación de la ciudadanía, convocada dentro y fuera del país. Para el éxito de esta consulta resultará vital la conciencia y el nivel de compromiso con la necesidad de cambio cada vez mayor en nuestra realidad. Otro elemento fundamental será la actividad de los partidos políticos; además de la participación del voluntariado de la sociedad organizada en todo el país. No cabe duda que, la Consulta Popular por constituir un proceso abierto estará expuesta a las probables intentonas de saboteo gubernamental. Es allí, cuando el liderazgo de Juan Guaidó junto a los diputados de la actual Asamblea Nacional y de los cuadros de los partidos políticos, les tocará hacerse sentir de manera positiva.

Las repercusiones de los eventos del 6 y del 12 de diciembre serán notables. Por una parte, el bloque oficialista obtendrá -aunque de manera fraudulenta-, el control de una Asamblea Nacional que le serviría fundamentalmente como agencia legitimadora de sus pretensiones autoritarias y hegemónicas con lo cual solamente se profundizará la crisis institucional, económica y social que padecemos. Por otra parte, se podrá afirmar que en nuestro país no habrá poderes públicos legítimos, lo que creará una situación sin precedentes en toda la región.

El sector democrático opositor liderado por Juan Guaidó le será impostergable capitalizar política y organizativamente la movilización que haya logrado alcanzar el 12 de diciembre con un mensaje claro y, reafirmando la ruta de la lucha por la democracia. Cabe agregar, y es importante hacerlo que Guaidó y los parlamentarios representarán la principal referencia democrática válida. Una referencia democrática que se encontrará bajo la presión de unas condiciones políticas internas muy agresivas; tanto de parte del oficialismo como de aquellos sectores partidistas no alineados que quieran sacar provecho de la nueva situación que se vivirá en Venezuela a partir del 5 de enero de 2021.

 @migonzalezm


martes, noviembre 24, 2020

¿La reconciliación, una opción para Venezuela?

 

La reconciliación política y social se presenta como un requisito fundamental para la reconstrucción de un país roto y fragmentado, como el nuestro. La reconciliación puede significar un reencuentro positivo de adversarios y, aún mucho más allá, puede ser el inicio de una paz corresponsable que signifique la rearticulación de la sociedad en su conjunto; bajo un paradigma de desarrollo que combine la acción del Estado, la función del mercado y el papel de las organizaciones sociales y comunitarias.

Venezuela a lo largo de su historia registra varias experiencias en materia de reconciliación; tanto de naturaleza política-institucional como por iniciativa ciudadana. Esas experiencias estuvieron destinadas a facilitar el acercamiento de las partes en conflicto. Ya en el año 1819, la Constitución de la Gran Colombia incluía a la Justicia de Paz como un medio alternativo para la resolución de conflictos menores; en 1820 -y en medio de la guerra de independencia-, Bolívar y Morillo firmaron en la ciudad de Trujillo, el Tratado de Regularización de la Guerra, que luego se constituiría en el principal antecedente del actual Derecho Internacional Humanitario. Otro gesto conciliatorio ocurrió en 1827, cuando el Congreso de la Gran Colombia aprobó la Ley Declarando un Olvido Perpetuo a los sucesos del año anterior (1826); dichos eventos estuvieron relacionados con la desobediencia del general José Antonio Páez al Congreso de Colombia. En el año 1830, ya como República de Venezuela, la Constitución rescató la Justicia de Paz Parroquial como un medio de conciliación. En 1863, se firma y se ratifica el Tratado de Coche que puso fin a la Guerra Federal, conflicto que deja tras de sí miles de muertos. El Tratado de Coche fue ratificado por los generales José Antonio Páez y Juan Crisóstomo Falcón.

En el siglo pasado también hubo importantes eventos de reconciliación política y social. El Pacto de Punto Fijo acordado por Rómulo Betancourt (AD), Jóvito Villalba (URD) y Rafael Caldera (COPEI) y firmado en 1958, fue uno de ellos. Dicho pacto político sentó las bases del sistema democrático en el país. En 1968 se implementó la Pacificación como una estrategia política que permitió la reincorporación a la vida política a aquellos sectores que habían optado por la lucha armada en el país. Un acto trascendente en el ámbito social ocurrió en el barrio caraqueño Catuche en el año 1990, cuando un grupo madres se constituyeron en asamblea y lograron imponer unas normas de convivencia que detuvieron la violencia entre la bandas armadas de esa comunidad. El reconocimiento de la Justicia de Paz en el marco de la Constitución de 1999 representó otro aspecto importante para el asentamiento de una cultura de paz y de reconciliación en Venezuela.

También en nuestro siglo XXI hemos tenido algunos intentos de diálogo y reconciliación; aunque sin mucha fortuna. Durante 2003, y luego del golpe del año anterior se instaló una mesa de diálogo que reunía representantes del gobierno nacional, el empresariado, sindicatos, partidos políticos y sociedad civil; bajo la facilitación de la Organización de Estados Americanos (OEA). En el transcurrir de estas dos últimas décadas varias organizaciones internacionales han intervenido durante este período en procesos de intercambio tendentes a lograr una reconciliación en el país; tales como: el Centro Carter, el PNUD, la Unión Europea. También y con el mismo propósito han intervenido otras naciones del propio hemisferio y del viejo continente. Sin embargo, y a diferencia de otros antecedentes históricos los resultados han sido de poca eficacia política.  

¿Puede entonces constituir la reconciliación una alternativa viable para rescatar la democracia, como modelo de vida frente a un gobierno autoritario? Al respecto hay que considerar que la reconciliación ni se compra ni se vende; sino que constituye una oportunidad que surge cuando las partes en conflicto comprenden que la paz es mucho más razonable y constructiva que mantener un conflicto que les va a generar más pérdidas que beneficios. Quizás en nuestro país factores en conflicto no se hayan convencido aún de ello. Además, la polarización social puede resultar beneficiosa para mantener el “status quo”. Así que, mientras la población siga dividida y ajena al ejercicio de sus derechos ciudadanos, los factores que detentan el poder salen favorecidos y mantienen sus privilegios.

Soy de aquellos que valoran como ideal el desarrollo de las sociedades basado en la participación libre y responsable de los distintos factores que la conforman  y, eso no está ocurriendo en Venezuela. La severa crisis político-institucional que atraviesa nuestra nación requiere de la articulación de esfuerzos de las organizaciones sociales y comunitarias y, también de los partidos políticos dedicados a reconstruir el tejido asociativo como medio de reconciliación en cada espacio y en cada rincón de Venezuela.

Cientos de organizaciones sociales y comunitarias emprenden cada día acciones dirigidas a edificar lazos de reencuentro ciudadano en su entorno respectivo. Es cuestión de unir esfuerzos, de intercambiar experiencias, de consolidar espacios de cohesión y de avanzar sin temor hacia el futuro que merecemos todos, sin exclusión alguna.

 @migonzalezm

miércoles, agosto 19, 2020

Baruta 400 años de su fundación..!

 



Baruta: hoy, 19 de agosto celebra el 400 aniversario de su fundación ocurrida en 1620. Baruta fue fundada como un pueblo de indios. Su primer nombre fue San Francisco de Paula. En 1655, cuando fue terminada su iglesia pasó a llamarse Villa de Nuestra Señora del Rosario de Baruta.

Su fundación obedeció a la política general de la Corona española de reducción y reagrupamiento territorial de los indios decretada por el rey Felipe III en 1618. Aquel pequeño poblado evolucionó hasta el presente y se convirtió en una localidad llena de dinamismo y modernidad.

La principal fortaleza de Baruta primero como pueblo y luego como municipio (a partir de 1987) ha sido una intensa vida asociativa basada en la presencia firme de una diversidad de organizaciones comunitarias muy preocupadas por la construcción de ciudadanía. Felicitaciones!


miércoles, julio 08, 2020

¿Elecciones parlamentarias un duro camino al desierto?


La abstención marcará el rumbo de la campaña electoral parlamentaria. El tema de la astención será un asunto crucial porque determinará la capacidad de liderazgo y convocatoria de los factores involucrados en ese evento. 
Hay que señalar qu en Venezuela el sufragio no es obligatorio y es considerado una forma indirecta de ejercicio de la soberanía popular. El sufragio sin embargo es la forma más efectiva para la elección y remoción de autoridades públicas y para la aprobación de procesos de consulta popular en iniciativas legislativas o constituyentes. Por ello, su legalidad, transparencia y verificación en su ejercicio son necesarias y vitales.
Hay que recordar que el sufragio es un derecho y como tal requiere ser respetado no solo en forma discursiva sino garantizando su libre ejercicio. Al Estado le toca la responsabilidad de garantizar las condiciones para el ejercicio pleno del derecho al voto y eso no está ocurriendo en el país ahora.
Las elecciones parlamentarias fueron convocadas con la designación irregular de las autoridades electorales, con partidos políticos intervenidos, con diputados presos, perseguidos y exiliados. Así que No resulta difícil concluir que la abstención subirá como una forma de rechazo al sistema político actual.
Por otra parte, es comprensible cierta desesperación de sectores en llamar al voto pues se juegan su futuro político. Su problema básico no es la abstención sino su escasa credibilidad y poco liderazgo; además hay una clara tendencia en la opinión del público a identificarles como aliados de Maduro.
Un dato adicional es que distintas entidades de la comunidad internacional han expresado su rechazo a las desviaciones observadas en la convocatoria electoral. ¿Cómo se interpretaría en el campo internacional una alta abstención en los comicios de diciembre?

jueves, julio 02, 2020

Reelección indefinida y democracia


La aprobación de la reforma constitucional en Rusia que permite la reelección presidencial de Wladimir Putin hasta 2036 consolida la marcha hacia la eliminación de la alternancia en el ejercicio del gobierno. Sobre el particular China, ya se había adelantado convirtiendo a Xi Jimping en su presidente vitalicio.
Con la perpetuación de gobiernos con los sesgos de China y Rusia no resulta difícil preocuparse por el destino de las democracias liberales como las conocemos hoy. De hecho, y salvando las distancias ideológicas los gobiernos populistas ganan terreno en todo el mundo. Los casos de Trump (Estados Unidos), de López Obrador (México) y Bolosonaro (Brasil) ratifican la tendencia.
En Suramérica también tenemos otras experiencias recientes y dolorosas por las secuelas que van dejando, me refiero a Morales (Bolivia), Correa (Ecuador) y Chávez (Venezuela) y su continuador Maduro. Algo debe fallar en las democracias liberales que producen estos fenómenos basados en la demagogia y el resentimiento social.
Quizás la crisis de los partidos y las formas tradicionales de representación y las inequidades económicas influyan en su surgimiento, pero queda entonces la duda sobre la calidad de las respuestas que las democracias están ofertando para afrontar tales problemas. ¿Son tan ineficaces las democracias que amplios sectores optan por propuestas y proyectos populistas? 

domingo, junio 28, 2020

CALVIN Y SU MODELO TRANSGÉNERO



Parece natural el revuelo causado por la nueva campaña publicitaria de Calvin Klein. Recordemos que es una marca trascendente y global y por ende, sus estilos y modelos son rigurosamente pensados y planificados. Y como sabemos (como paradoja), en el mundo de la economía del mercado las grades firmas no improvisan. Así pues que el colectivo LGBTI es seguramente percibido como un segmento atractivo del mercado de la moda.

Otra cosa, es que a propósito del marketing de la moda se intente polarizar socialmente aspectos raciales, de sexo (por lo del movimiento feminista) y de género antes invisibilizados (¿a priori, o de manera involuntaria? es asunto a discutir). 

Nos queda claro que esos asuntos aún no terminan de asimilarse en la dinámica del mundo posmoderno. Y en realidad, los colectivos sociales vienen cobrando mayor relevancia política y económica en las democracias liberales del mundo.

En Venezuela, las expresiones de este tipo de movimientos son aún frágiles y dispersas. Lo que no quiere decir que no existan asociaciones y movimientos que defiendan los derechos de los sectores LGBTI sobre todo en la esfera de la salud, pero son débiles y sin mucha incidencia pública. 

Los movimientos sociales son precarios en Venezuela (no confundir solo con las OGN´s). Por ejemplo, los movimientos vinculados a la defensa de la población indígena son igualmente débiles, así como también aquellos vinculados a la defensa de los derechos de la niñez, la tercera edad y el ambiente.   

martes, junio 23, 2020

71 AÑOS DEL INSTITUTO NACIONAL DE DEPORTES (IND)


Se cumplen 71 años de la creación del Instituto Nacional de Deportes (IND) mediante el Decreto N° 22.950 de fecha 22 de junio de 1949, emitido por la Junta Militar encabezada por el General Marcos Pérez Jiménez, que había derrocado al Presidente Rómulo Gallegos, legítimamente electo por voto popular. El IND se convirtió -de esa manera- en el organismo rector de las políticas deportivas nacionales. Hasta la creación del IND, la actividad del ámbito deportivo dependió de la iniciativa privada; pues en efecto, la actividad estatal estuvo dedicada a la reglamentación incipiente de la educación física y a la introducción del deporte en el ámbito militar.
Las entidades deportivas como los clubes y las asociaciones deportivas se fundaron antes que los partidos políticos modernos e incluso que los sindicatos de trabajadores y de empresarios. Un ejemplo de la importancia de la gestión privada en el deporte lo encontramos en la realización de las Primeras Olimpiadas Nacionales que fueron organizadas por la Asociación de Cronistas Deportivos (ACD), en el año 1934. De hecho, durante esta época se fundó en 1935 el Comité Olímpico Venezolano; también se organizaron el boxeo y el béisbol como deportes profesionales y, ya para 1946 la YMCA organizaba el deporte comunal.
La creación del IND fue incentivada; tanto por la necesidad del movimiento olímpico venezolano de aumentar sus capacidades operativas con motivo de realizarse en Caracas los III Juegos Deportivos Bolivarianos en 1951, como por el incremento de la renta petrolera que propició una intervención estatal en todas las esferas de la sociedad; entre ellas, el deporte. Así, con la creación del IND el eje del protagonismo de  la actividad deportiva pasó de la sociedad al Estado. El Estado aportó al sector infraestructura, recursos financieros y un esfuerzo intermitente por impulsar el deporte escolar; mientras una buena parte del sector deportivo privado se convertía en dependiente de la acción y del financiamiento estatal; entregándose a una relación rentista y clientelar con el Estado.
A partir del año 1999, con el proceso que llevó a la aprobación de una nueva Constitución se pensó en un proceso de renovación institucional que tendría como punto de partida el equilibrio entre la iniciativa privada (o ciudadana) y la intervención estatal. En realidad, nuestro deporte requería y, aún requiere de un sector oficial y privado fuertes, corresponsables, democráticos y de gestión transparente. Además, el concepto que reducía la actividad deportiva al ámbito del “ciclo olímpico” debía ser ampliado en beneficio de las mayorías; es decir, la acción del Estado debe garantizar la equidad y la inclusión en el deporte. Se planteaba la reconversión deportiva institucional completa.
Pasados veinte años de la aprobación de la Constitución Bolivariana, las aspiraciones de cambio institucional del sector deportivo nacional quedaron congelados o cedieron a las pretensiones burocráticas y clientelares de una nueva casta deportiva que simplemente pretendía tomar los recursos públicos para satisfacer sus aspiraciones particulares. La evaluación general de la gestión de los últimos 20 años del deporte venezolano es muy negativa: centralismo e intervencionismo estatal, mala gestión administrativa y poca transparencia en la gestión de los dineros públicos, ideologización de la práctica deportiva, abandono de la planificación y control y, prácticas clientelares en la relación con el sector deportivo federado.
¿Es posible revertir el deterioro institucional del deporte en Venezuela? Es posible; pero requiere de un proceso tanto de ajuste estructural como de intervención jurisdiccional. Todo esto bajo una nueva gestión pública. Por un ajuste estructural entiendo, la recomposición del marco legal, institucional y programático del sector deportivo nacional y, en particular del IND como ente estatal responsable de las políticas públicas deportivas. Por otra parte, se hace indispensable la apertura a la iniciativa privada y ciudadana en la actividad. El deporte desde sus inicios siempre estuvo vinculado al libre ejercicio de la ciudadanía y, así tendría que ser re-institucionalizado.
Por otra parte, el aspecto jurisdiccional es imprescindible. Debe haber investigaciones serias sobre los presuntos casos de enriquecimiento ilícito acaecidos con los dineros públicos destinados originalmente al deporte nacional durante las últimas 2 décadas. Adecentar la actividad pública deportiva es una acción ineludible en su relanzamiento.   



jueves, junio 04, 2020

Historia social, historia de los de abajo, historia de base


El estudio de la historia de los movimientos comunitarios y sus asociaciones se enmarcan dentro del campo de la llamada historia social. Los movimientos sociales (comunitarios) constituyen parte de la dinámica de las sociedades, cuya consideración como objeto de estudio social e histórico ha venido creciendo durante los últimos años.
Eric Hobsbawm en su ensayo titulado “de la Historia Social a la Historia de la Sociedad” (1970) ubicó el estudio de los movimientos sociales y las protestas sociales como parte de la actividad investigativa de la historia social. De la misma manera, la actividad de los movimientos comunitarios también se relaciona con otros aspectos de la historia social como son los estudios urbanos y los estudios relacionados con los grupos sociales y la modernización y cambio de las sociedades.
El estudio de los movimientos comunitarios también son parte de aquella “historia de los de abajo”, “de la gente corriente” y que prefiero llamar historia de las bases, por su origen y procedencia. La historia de las bases es aquella que se desarrolla en los cimientos de la sociedad y que  incluso puede afectar la dinámica y el destino de la sociedad sin dejar de ser anónima y estar en la base de esa sociedad. La actividad de los movimientos sociales y comunitarios ha sido constante y universal y se traduce en la defensa de intereses específicos como son la propiedad de la tierra, el acceso a servicios públicos y la defensa de derechos, entre otros.
En Venezuela, la investigación histórica de los movimientos comunitarios es casi inexistente o en el mejor de los casos, se encuentra en estado de gestación. Con esto no afirmo que no se hayan realizado estudios sobre la historicidad de los movimientos vecinales, de cierto ha habido investigaciones sobre su desarrollo, pero las mismas se desarrollaron en el ámbito politológico y ubicadas temporalmente en la década de los años ochenta. Fuera de ello, nos encontramos con un panorama histórico inexplorado.
En realidad, los estudios históricos sociales en Venezuela se refieren a aspectos temáticos que si bien se encuentran vinculados a sectores de actividad social como la salud, la educación, la nutrición no comprenden el origen de los movimientos sociales y menos aún de la propia sociedad civil. La historia social venezolana de manera principal alcanza a la comprensión de la evolución del movimiento obrero y de los sindicatos. Sin embargo, la investigación sobre otros sectores sociales y sus respectivos actores es poco frecuente o al menos poco difundida y, aquí nos referimos a los movimientos feministas, a los movimientos juveniles, a la acción de la banca, la industria y comercio, a los movimientos culturales y a las ideas y mentalidades predominantes en la sociedad civil venezolana, a la historia de las ciudades, entre otros.    
En el marco de los estudios de postgrado en Historia de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) nos planteamos desarrollar una línea de investigación vinculada a los movimientos sociales y comunitarios y, por ende, a un enfoque histórico social y más específicamente de bases (o de los de abajo). En ese contexto, logramos identificar el origen de estos movimientos en el temprano siglo XX (década de los veinte); así como la vinculación a reivindicaciones sociales, su posterior reorganización como base de apoyo a los partidos políticos democráticos (años cuarenta y cincuenta), su relanzamiento como elementos de democratización del sistema político venezolano (años ochenta y noventa) hasta su posterior cooptación por parte del Estado en los comienzos del siglo XXI.


domingo, abril 19, 2020

19 de abril de 1810

Se cumplen 210 años de la célebre sesión del Cabildo de Caracas el19 de abril de 1810 que significó el acto originario de nuestra independencia de España, al consagrar la separación del Consejo de Regencia de aquella época. El 19 de abril de 1810 supuso el protagonismo institucional para los ayuntamientos como instancias del poder público local. 

Fue allí en las instancias más cercanas a la población como los ayuntamientos (y donde los criollos tenían algún acceso a la toma de ciertas decisiones) donde se produjo las proclamaciones de independencia. Y en efecto, ese evento (la realización de cabildos abiertos para promulgar la independencia) se reprodujo en toda la América colonial con poca diferencia temporal. 
 
Así que el inicio de la lucha por la independencia americana fue un proceso ciudadano y política y territorialmente descentralizado. 

Esperamos que pronto podamos celebrar en Venezuela en condiciones democráticas y libres toda la trascendencia del 19 de abril de 1810, como día de los ciudadanos libres..! 

sábado, abril 18, 2020

Gobierno pandemia y escrutinio público (notas)

Decisiones de los gobernantes siempre deben estar bajo el escrutinio público, digamos que es ley natural del ejercicio de gestión pública. Por supuesto, siempre ocurrirá que ese escrutinio sea manipulado por intereses políticos. Pero eso es parte del paquete político.

En casos de tragedias o calamidades sociales el control ciudadano no puede ser omitido, es decir, esos eventos no deben ser utilizados como excusa para la limitación discrecional de derechos.

A gobernantes como Donald Trump (USA) o Pedro Sánchez (España) en sistemas políticos abiertos se les aplica un escrutinio público muy fuerte, lo cual es positivo, aunque a ellos y sus partidarios les moleste. Pero hay que ejercer ese escrutinio (contraloría desde la sociedad) como un medio de transparencia y de exigencias de respeto a los derechos humanos por parte de los gobernantes.

En Venezuela el escrutinio público es muy limitado pues hay una acentuada censura informativa e incluso se aplica la persecución y detención de aquellos actores políticos y sociales que pudieran ejercer un seguimiento a las ejecutorias del gobierno. Por ende, tenemos una sociedad desinformada y una gestión pública basada en la opacidad.

martes, marzo 24, 2020

COVID-19 Y LA POLÍTICA EN VENEZUELA

Es inevitable que el tratamiento público del Covid-19 sea un tema político por su naturaleza propia de un asunto de interés colectivo y que por tanto, le corresponde al Estado su principal atención. 
El punto es que el Estado, no es neutro y que es gestionado por gobernantes de diversa naturaleza ideológico-política. Unos gobiernos son democrático-liberales otros  son más cerrados (autoritarios). 
En nuestro caso, la crisis del Covid-19 está siendo atendido por una administración que:
1) nos es reconocida por 56 gobiernos, 
2) que tiene serios señalamientos en materia de corrupción y de violación de DDHH, 
3) que acumula un cúmulo de sanciones (a personeros políticos y gubernamentales oficialistas).
¿Es posible entonces confiar en que un régimen con las características enumeradas pueda resolver la pandemia en el país? Pareciera que no.
Por otra parte, y muy seguramente, luego que pase la crisis del Conavid-19, (eso esperamos todos), los Estados y los gobiernos pasen a desempeñar una mayor incidencia en sus sociedades y en sus economías respectivas. Esa situación plantea una enorme incertidumbre en una sociedad como la nuestra ya tan debilitada y fraccionada justo por una perversa acción del Estado y de su actual administración.
En tal sentido, pienso que además de las contribuciones a la superación de la crisis sanitaria pareciera que hace falta una estrategia política de parte del sector democrático que contemple acciones asociativas que fortalezcan tanto a la población y a la sociedad civil, como a los intereses de la República. 
De hecho, el oficialismo ha comenzado una campaña con un doble objetivo:
1) liberarse de ciertas sanciones internacionales utilizando a la crisis del Coronavirus para ello.
2) consolidar su control hegemónico sobre la sociedad.
Estamos en un juego político complicado en el cual hay que participar con asertividad para rescatar la salud pública y la República.