miércoles, julio 08, 2020

¿Elecciones parlamentarias un duro camino al desierto?


La abstención marcará el rumbo de la campaña electoral parlamentaria. El tema de la astención será un asunto crucial porque determinará la capacidad de liderazgo y convocatoria de los factores involucrados en ese evento. 
Hay que señalar qu en Venezuela el sufragio no es obligatorio y es considerado una forma indirecta de ejercicio de la soberanía popular. El sufragio sin embargo es la forma más efectiva para la elección y remoción de autoridades públicas y para la aprobación de procesos de consulta popular en iniciativas legislativas o constituyentes. Por ello, su legalidad, transparencia y verificación en su ejercicio son necesarias y vitales.
Hay que recordar que el sufragio es un derecho y como tal requiere ser respetado no solo en forma discursiva sino garantizando su libre ejercicio. Al Estado le toca la responsabilidad de garantizar las condiciones para el ejercicio pleno del derecho al voto y eso no está ocurriendo en el país ahora.
Las elecciones parlamentarias fueron convocadas con la designación irregular de las autoridades electorales, con partidos políticos intervenidos, con diputados presos, perseguidos y exiliados. Así que No resulta difícil concluir que la abstención subirá como una forma de rechazo al sistema político actual.
Por otra parte, es comprensible cierta desesperación de sectores en llamar al voto pues se juegan su futuro político. Su problema básico no es la abstención sino su escasa credibilidad y poco liderazgo; además hay una clara tendencia en la opinión del público a identificarles como aliados de Maduro.
Un dato adicional es que distintas entidades de la comunidad internacional han expresado su rechazo a las desviaciones observadas en la convocatoria electoral. ¿Cómo se interpretaría en el campo internacional una alta abstención en los comicios de diciembre?

jueves, julio 02, 2020

Reelección indefinida y democracia


La aprobación de la reforma constitucional en Rusia que permite la reelección presidencial de Wladimir Putin hasta 2036 consolida la marcha hacia la eliminación de la alternancia en el ejercicio del gobierno. Sobre el particular China, ya se había adelantado convirtiendo a Xi Jimping en su presidente vitalicio.
Con la perpetuación de gobiernos con los sesgos de China y Rusia no resulta difícil preocuparse por el destino de las democracias liberales como las conocemos hoy. De hecho, y salvando las distancias ideológicas los gobiernos populistas ganan terreno en todo el mundo. Los casos de Trump (Estados Unidos), de López Obrador (México) y Bolosonaro (Brasil) ratifican la tendencia.
En Suramérica también tenemos otras experiencias recientes y dolorosas por las secuelas que van dejando, me refiero a Morales (Bolivia), Correa (Ecuador) y Chávez (Venezuela) y su continuador Maduro. Algo debe fallar en las democracias liberales que producen estos fenómenos basados en la demagogia y el resentimiento social.
Quizás la crisis de los partidos y las formas tradicionales de representación y las inequidades económicas influyan en su surgimiento, pero queda entonces la duda sobre la calidad de las respuestas que las democracias están ofertando para afrontar tales problemas. ¿Son tan ineficaces las democracias que amplios sectores optan por propuestas y proyectos populistas?