viernes, agosto 31, 2007

LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA DESDE UNA ALTERNATIVA DEMOCRÁTICA (PRIMERA PARTE)

La participación ciudadana es un proceso social y político autónomo, crítico y dinámico que se propone la democratización de las relaciones de poder en una sociedad. La participación ciudadana está motivada por intereses y valores que se pueden desarrollar individualmente o colectivamente, en relación con la sociedad y con respecto al Estado, dentro de unas condiciones históricas concretas; y, bajo un contexto favorable o no, establecido de manera formal (en el marco jurídico) o de manera informal derivado de la dinámica impuesta por los actores de la propia sociedad.

La participación es esencial a la democracia. Es por medio de ella que, se cumple el fundamento; según el cual las decisiones nacen de la voluntad popular y no de quienes gobiernan. Esa voluntad sólo puede expresarse a través de la participación; por lo cual cualquier intento que la limite está afectando la voluntad popular y debilitando el basamento democrático. Cabe agregar que, la participación como actividad social y política requiere una base organizativa voluntaria. En este sentido, la participación que no tiene fundamento en la voluntad expresa de los ciudadanos, tiene otros fines que no necesariamente tienen la intención de fortalecerla, y al mismo tiempo, cualquier acción dirigida a debilitar las organizaciones existentes, están ineludiblemente dirigidas a construir una participación adaptada a los intereses de quienes ocupan cargos en la administración pública.

La participación es un ámbito desde el cual surgen posibilidades y opciones políticas para que la ciudadanía pueda incidir en la gestión pública. Por otra parte, la participación social incrementa la cercanía entre el Estado, los ciudadanos y sus expresiones asociativas; propiciando de esta manera una mayor legitimidad a las políticas adoptadas por los funcionarios públicos. Así mismo, posibilita una gestión pública más adaptada a las demandas sociales y favorece la solidaridad, la confianza y el civismo, al igual que aumenta la gobernabilidad. Es por ello que, la participación entendida en su justa dimensión se encuentra felizmente atada al desarrollo y a la profundización de la democracia, en su sentido más amplio.

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