domingo, marzo 30, 2025

Crisis energética y autogobiernos comunales

Una de las características del actual gobierno ha sido su incapacidad para resolver la amplia problemática económica y social que afecta a la población venezolana. Dentro de esa agenda de asuntos pendientes destaca sobremanera el problema del suministro continuo y confiable de un servicio  eléctrico de calidad; y, en el cual el mes de marzo es sinónimo de crisis y de bajones en la prestación de ese servicio.

La fallas de electricidad han tenido explicaciones pintorescas tales como la intervención de una iguana (Iguana iguana)o un tanto más elaboradas (y especulativas) como las vinculadas al saboteo, pero nunca a la incapacidad de las agencias gubernamentales responsables. En esta oportunidad, y ante la sequía que afectaría al país, se propone una racionalización del servicio por seis (6) semanas lo que sugiere cierta previsión del Estado, aunque no evita la incertidumbre. Esa racionalización del comprende y se basa fundamentalmente en la reducción de la jornada laboral de la actividad de la administración pública nacional (también la estadal y municipal) a tres (3) días laborables por semana. Es decir, por un lapso de seis semanas las administraciones públicas tendrán un horario laboral en cada semana de un 1x1. En tal sentido y como consecuencia directa esta intermitencia de la actividad administrativa retrasará todos los procesos. 

Además y curiosamente la decisión gubernamental ordena a los empleados públicos (siempre víctimas, por cierto) que apoyen durante los días que no tendrán que acudir a sus oficinas a unas entidades llamadas autogobiernos comunales de personalidad jurídica privada (pues no son del Estado sino pertenecen a la esfera del partido de gobierno el Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV) y cuya relación con la administración pública no está clara legal ni éticamente.

El apoyo a estos autogobiernos comunales suena tanto uso clientelar de recursos públicos como a una forma de control y sometimiento, es decirle al empleado: "Ok. No vas a trabajar en la oficina tales días pero te reportas a la oficina del autogobierno comunal". ¿Controlarán la asistencia?

Dejando de lado la crítica y pensando pensando en la prestación de un servicio comunitario cabe preguntarse:
¿Se habrá tenido noción del número de empleados públicos que hay en el país? ¿Cuántos empleados públicos corresponderán por cada autogobierno comunal?
¿Sobre cuál agenda trabajarán los empleados en los autogobiernos comunales?
Y cómo serán distribuidos por ministerio o por sector de actividad pública?
De paso ¿Cuántos autogobiernos comunales existen en el país y qué hacen efectivamente?
¿Qué naturaleza jurídica tienen? ¿Sus miembros trabajan gratis o quién les paga?
¿Será una colaboración laboral comunitaria eficaz que por cierto, será interrumpida y accidental? 

Y por último, contribuye esa medida al ahorro energético del país? ¿Será que los autogobiernos comunales no consumen energía?

domingo, marzo 02, 2025

Trump y Zelensky: una oportunidad perdida.!

 



El pasado viernes, 28 de febrero, se realizó una reunión en la Casa Blanca, entre su actual anfitrión el presidente Donald Trump y el presidente de Ucrania Volodimir Zelenski. El encuentro ha provocado cierta conmoción en el bloque occidental en la actual coyuntura por un desacuerdo manifiesto entre ambos mandatarios en el tratamiento del conflicto ruso-ucraniano.  

El presidente estadounidense había ofrecido un cese al fuego como paso previo para el establecimiento de un acuerdo de paz entre ambas naciones en conflicto. Sin embargo, el presidente de Ucrania rechazó esta opción, en medio de una gresca en la rueda prensa final. El acuerdo ofrecido por estados Unidos contemplaba la explotación de recursos naturales en zonas determinadas del país europeo a cambio de mayor ayuda militar y económica.

En realidad, en la guerra entre Ucrania y Rusia no ha ganado ninguno de los dos países tras un legado de 1.5 millones de muertes entre civiles y militares de las dos partes. En las guerras y más en nuestros tiempos modernos, solo la industria armamentista saca provecho y ganancia. Por ende, la paz es un estorbo. Por lo demás, ambas naciones han demostrado que sus fuerzas militares han venido decreciendo y de manera paradójica aumentando así, la incertidumbre sobre una resolución final de la guerra a corto plazo como ahora desea Trump. Un detalle interesante es que a lo largo de la rueda de prensa Trump manifestó casi una docena de veces que su intención era la firmar el acuerdo y llegar a la finalización del conflicto y alcanzar la paz. Mientras Zelensky mantenía una posición más discreta (si pueden vean el video completo).

Pienso que el presidente de Ucrania estuvo mal asesorado para una reunión que se preveía difícil desde el inicio por la posición que ahora maneja el gobierno de los Estados Unidos, y que salvo por la oportunidad de negocios que Ucrania representa hoy, preferiría salirse de un problema que no percibe como suyo (America First, don't forget it) y que además resulta oneroso.

Después del desencuentro atizado más por las intervenciones de Marco Rubio y JD Vance, se produjo un alerta mundial, en los medios de comunicación social y en las redes sociales, en la cual Zelenski pasó a convertirse en una especie de héroe europeo del anti-americanismo, en una reacción exagerada y que no se corresponde con la línea discursiva que mantuvo el presidente estadounidense. Sinceramente, pienso la posición del presidente ucraniano constituye un error craso y si se quiere una posición hasta belicista. 

Ojalá, la Unión Europea (UE) y la OTAN no caigan en una postura anti-americana por simple oposición a Trump al fin y al cabo, la dependencia operativas de estas entidades de los Estados Unidos es notable. Hay un elemento, señalado por Trump, que es tan grande como la misma Casa Blanca: el apoyo estadounidense a la guerra ruso-ucraniana alcanzó los 300 billones de dólares, y casi a fondo perdido. En tal sentido, eso convierte un nuevo apoyo militar y económico en una política pública poco viable salvo que se realice, se diseñe y ejecute con nuevas condiciones conceptuales y operativas.

Mientras la República Popular China guarda un discreto silencio (por ahora) ante el desacuerdo occidental. Veremos lo que sigue.