viernes, junio 26, 2026

La tragedia del 24 de junio de 2026


 

Este pasado 24 de junio se celebró el 205 aniversario de la Batalla de Carabobo evento histórico que sellaba la independencia de Venezuela del dominio de la corona de España. Sin embargo esa fecha tomó de ahora en adelante otra significación tras los dos evento telúricos que sacudieron al país. Y en efecto, 2 terremotos consecutivos de 7.1 y 7.5 grados en un lapso de 39 segundos son un evento sísmico trágico e inolvidable que cambio la vida de millones de venezolanos y de toda una nación. La trascendencia de los terremotos se magnificó sobre todo porque se produjo en áreas urbanas muy pobladas de Venezuela como Caracas (capital del país, especialmente en la zona norte de la ciudad que comprende El Junquito, La Pastora, Altamira y Los Palos Grandes) y zonas aledañas como buena parte del litoral central Catia La Mar, Maiquetía, La Guaira, Caraballeda, Macuto, etc). Además, el evento ocurrió en un día feriado, con lo cual fue mucho más letal.

Hasta la tragedia mayor se ubica justamente en ele litoral centra en casi toda su franja costera con especial saña en Catia La Mar y Caraballeda. Sectores en los cuales hubo una cantidad apreciable de edificaciones derrumbadas y pérdidas humanas aún no cuantificadas. También en la parroquia caraqueña de El Junquito los seísmos causaron daños notables al igual que en el municipio Chacao notable por su modernismo urbanístico ahora más cuestionado por las perdidas ocasionadas por lo movimientos telúricos.

Voceros oficiales (a este momento) señalaron que según cálculos aproximados unas 70 mil familias se habrían visto afectadas, además se han estimado 30 mil desaparecidos sin que aún se conozca el rostro más macabro de los terremotos: la cantidad de fallecidos. Por tora parte, hubo un masivo derrumbe de edificaciones comerciales, asistenciales y residenciales tanto públicas (pertenecientes a la Gran Misión Vivienda Venezuela) como también privadas. El tratamiento del evento sobrevenido contó con dos agravantes adicionales; el primero de ellos ha sido la muy lenta respuesta gubernamental, cuyo liderazgo carece de legitimidad ante la población y, el segundo fallo es la ausencia de la acción auxiliar de las fuerzas armadas nacionales que ha significado un retraso notable en las labores de rescate. Hay miles de ciudadanos desesperados pidiendo auxilio sin que el rescate gubernamental se haya iniciado al menos hasta el momento de escribir esta nota.

La tragedia de Vargas desnudó uno de los mayores fracasos del gobierno en materia de políticas públicas en cuanto a la ordenación del territorio, así como también en el crucial tema de la ordenación urbanística de las áreas afectadas destacando Caraballeda (en el litoral de La Guaira) y la zona norte del municipio Chacao Altamira y Los Palos Grandes). Estas omisiones son mucho más graves al considerar los antecedentes ocurridos en las zonas en 1967 y 1999. Además, comienza a emerger sospechas sobre los  proyectos y los materiales empleados en la construcción de los desarrollos urbanísticos desarrollados en los últimos 27 años.

La llegada de ayuda externa abre una rendija de esperanza para el inicio del proceso de auxilio y rescate. Sólo nos toca orar!




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