jueves, julio 30, 2026

¿Costa Verde: un paseo premonitorio?

 


 

El paso sábado 20 de junio fui a un paseo “full day” por las costas del litoral central venezolano. El viaje se inició en el municipio Chacao, en el lugar de encuentro acordado, de donde partimos un grupo de 18 personas (incluyendo el chofer y 3 guías) a las 6:00 de la mañana, lo que supuso que tuviera que levantarme a las 4:00 de la madrugada para terminar nuestra preparación y salida hacia el punto de encuentro.

Llegamos un ratito antes de la hora acordada, y vimos paso a paso como se conformó el pequeño grupo familiar de viajeros madrugadores y empeñosos. Había un buen ambiente. El recorrido que comenzó en Caracas (área metropolitana) comprendió un recorrido previo y obligatorio por la autopista hacia La Guaira, y transitar por Maiquetía, Macuto, Caraballeda (que lucía muy moderna y limpia y donde), Tanaguarena, Naiguatá, Camurí, Anare y Care todas poblaciones con su halo de cierto misterio (sobre todo Anare y Care que han crecido mucho) hasta llegar al Centro Vacacional Los Caracas. Caraballeda tuvo particular relevancia porque allí recogimos a la última participante del paseo, una señora sola adulta y bien trajeada que aparentemente residía o vacacionaba en esa zona.

El Centro Vacacional Los Caracas fue construido en la gestión de Marcos Pérez Jiménez (militar que mantuvo una dictadura entre 1948 y 1958), esta locación muy grande y bien estructurada fue abandonada posteriormente para ser relativamente recuperada en tiempos recientes. Las instalaciones de Los Caracas aún nos dejan dudas en cuanto a su futuro mantenimiento y mucho más ahora.

Allí, fue el punto de partida formal para el recorrido de la Costa Verde. Y allí coincidimos con otros autobuses turísticos que se dirigían hacia rutas similares con grupos de empleados públicos. Nuestro grupo contó con la intervención de las 2 asistentes que trataron de narrar anécdotas de cada uno de los poblados previos, aunque con buena intención, pero con imprecisiones (les tocará mejorar el guion).

De Los Caracas en adelante comenzamos a subir hacia la Costa Verde, en este orden:

Quebrada seca una micro comunidad en la montaña; seguimos a Osma (una hacienda cacaotera en la colonial) donde desayunamos con base a una oferta de empanadas (pescado, carne molida o mechada, queso) dos por personas acompañada d papelón con limón y café. Seguimos hacia la comunidad de Oritapo y luego Todasana (también un asentamiento agrícola en su pasado) donde bajamos a Playa Larga, una playa hermosa pero oceánica con mucho riesgo para bañistas turistas y aficionados, pero contemplamos y nos maravillamos frente a un mar muy picado y de oleaje fuerte.

Seguimos Urama (en su pasado colonial otra hacienda) donde bajamos a Playa La Cueva donde sí aprovechamos para bañarnos, pero con la consecuencia de ser fácilmente zarandeados por el fuerte oleaje, a pesar de que la playa tenía cierta protección natural por las rocas. Hubo varias víctimas del oleaje, uno más golpeados que otros, pero golpeados al fin. De allí, comenzamos a concluir que para este tipo de paseo había que “estar en plena forma física”. Continuamos hacia el llamado Chorrerón de La Sabana un paraje muy agreste que comprendía un pozo profundo al borde de una cascada natural, pero que por la época no tenía el volumen acostumbrado según nos explicaron nuestras guías. No nos quedamos mucho pues de pronto llegaron un grupo de jóvenes lugareños que tomaron el lugar y en realidad, el espacio se hizo chico. Además, el sitio no ofrecía mucho atractivo.

El paseo continuó hacia Caruao con su río y playa; con su actividad de pescadores. Caruao fue la localidad que nos agradó más en pueblo sencillo como los demás, pero donde se combinaba de manera equilibrada el mar y el río. Un espacio natural muy pacífico e inspirador, una parada repetible, aunque distante. En Caruao, almorzamos y, que otra cosa que pescado frito con tostones y ensalada mixta; es decir, la típica oferta del litoral central. Me hubiera gustado quedarme en Caruao, pero había que continuar hacia el final del recorrido: la población de Guayabal y allí el río Dos Puertas. Esta población está ubicada en los límites del estado La Guaira (antes Vargas) y el estado Miranda. Por cierto, la gente de la comunidad fue de lo más amble con todos nosotros, casi que naturalmente preparada para atender los visitantes.

La atracción principal de fue naturalmente el río Dos Puertas, muy cercano a la comunidad cruzando 2 riachuelos previos. El ambiente era claramente montañoso pero húmedo. El río Dos Puertas era la verdadera atracción, estaba lleno de visitantes del pueblo, de otros tours y por supuesto, de nuestro grupo. El río había albergado en algún momento una pequeña represa de la cual quedaba parte un dique y restos de su tubería. Tenía una cascada con bastante fuerza donde las personas podían bañarse e incluso nos comentaron que rio arriba existían otros pozos, pero de acceso un poco más dificultoso.

Del rio Dos Puertas comenzamos nuestro retorno a las cuatro de la tarde; un largo paseo. En nuestro caso, ya con 12 horas fuera de casa. En el regreso hubo una parada en Todasana para disfrutar un helado de frutas naturales que estuvieron demasiado “aguados”, pero al fin y al cabo sirvieron para refrescarse un poquito. Al final, cuando dejamos a Sandra la señora de Caraballeda muy amable durante todo el trayecto, nadie supuso que sería la última vez que sabríamos de ella, al menos hasta el día hoy. Cuatro días después ocurrió el doble terremoto que destruyó buena parte del litoral central.

Esa noche todos regresamos a nuestros hogares, cansados de ese largo paseo por la costa de La Guaira y por la Costa Verde sin sospechar que fuimos testigos de una zona que sería asolada por dos terremotos y que encierra un nuevo comienzo para los sobrevivientes lleno de incertidumbre. Todavía seguimos pensando y orando por Sandra nuestra compañera viaje en la Costa Verde.

Saludos amigos, 




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