Los
resultados del reciente proceso electoral estadounidense (midterm) ofrecen un
resultado claro en cuanto a las autoridades ejecutivas y legislativas en el
ámbito regional y nacional: una clara victoria del Partido Demócrata. Estos
comicios comprendieron también un vasto y complejo mosaico de elecciones
municipales, locales y microlocales así como también de consultas públicas.
Sería muy interesante tener una visión panorámica y más completa (cuestión casi
imposible desde aquí) pero que nos daría una magnífica radiografía del funcionamiento
de electoral e institucional de ese sistema político.
Ciertamente,
las elecciones dejaron al presidente Trump tocado, pues perdió las 2 cámaras
del Poder Legislativo (Representantes y Senado). Ahora su gestión estará mucho
más supervisada (¿y obstruido?) por la oposición demócrata. Además, su imagen
política queda política ante Putin (Rusia), Zelenski (Ucrania), XI Jinping
(China) y ante el bloque islámico del medio oriente (Irán, Hamas). Sin embargo,
las derrotas de los presidentes de medio término suelen ser usuales,
además a Trump aún le quedan aún 2 años de gestión y recursos políticos para
afrontarlos, como el veto presidencial y las órdenes ejecutivas que puede
utilizar. Por otra parte, no parece difícil imaginar que el presidente
republicano tenga ya, estrategias para defender su gestión en sus 2 últimos
años.
También
los resultados del midterm USA tienen otras trascendencias como los retos y
riesgos que deberá afrontar la sociedad estadounidense en un nuevo comienzo bajo
la acción legislativa demócrata muy influida por las posiciones del socialismo
democrático (ala radical marxista del Partido Demócrata). Pienso que el voto
castigo aplicado a Trump suena más cercano a voto suicida a los
valores americanos. Veremos.
De
hecho, para el Partido Demócrata el triunfo significa un reto pues le
corresponderá los estados fronterizos California, Arizona, Nuevo México y Texas
y donde el tratamiento del asunto migratorio puede ser problemático tanto en el
ámbito interno como en el campo internacional que puede ser problemático y
explosivo. Por otro parte, los socialistas democráticos de América además de
los gobiernos locales de Nueva York, Seattle, Washington DC ahora tendrán el
gobierno local de la ciudad de Los Ángeles (estado California) lo que
significaría un reto significativo de gestión pública.
En
Venezuela el midterm 2026 tuvo también dolientes, mucho más de los sucesos del
3 de enero de este mismo año cuando se produjo la histórica intervención militar
de los Estados Unidos, derrocó a Nicolás Maduro en un breve lapso de 45 minutos.
Desde es momento, realidad del país cambio de manera radical.
En principio,
cabe señalar que la política de los Estados Unidos para Venezuela está suscrita
por ambos partidos políticos el Partido Republicano y el Partido Demócrata. Es decir,
es una estrategia política bipartidista dirigida hacia la realización de elecciones
libres, universales y transparentes. Además, la estrategia supone la liberación
de los miles de presos políticos que aún se mantienen cautivos en el Venezuela.
Por tanto, todo parece indicar que haya un aumento de presión para desde USA
para la realización de esas elecciones; con más razón con la presencia de María
Corina Machado en el país. Por supuesto, la política es dinámica (quizá demasiado)
pero parece difícil que haya una modificación sustancial al respecto.
Lo que
sí sería deseable es la realización de una auditoría y una revisión del
contrato petrolero que firmó la administración Trump con el señor Betancourt recientemente.
Un contrato de gestión de hidrocarburos, que además de leonino fue firmado en
condiciones poco transparentes con la encargada de la presidencia de la República
de Venezuela, Delcy Rodríguez. Dicho contrato trajo naturalmente críticas tanto
en USA con la oposición venezolana encabezada por la señora Machado.
En
síntesis, se viene un presumible período de cambios en los Estados Unidos bajo
la tutela de una legislatura demócrata orientada hacia las elecciones de 2028
con el firme propósito de implantar una hegemonía (como ya lo ha intentado
antes). Por otra parte, veremos a un presidente que tratará de defender lo que
considera su legado en la historia de ese país. Mientras en el caso venezolano
su dependencia de lo que ocurra en el país norteamericano se incrementará, para
bien o para mal.
