martes, junio 23, 2020

71 AÑOS DEL INSTITUTO NACIONAL DE DEPORTES (IND)


Se cumplen 71 años de la creación del Instituto Nacional de Deportes (IND) mediante el Decreto N° 22.950 de fecha 22 de junio de 1949, emitido por la Junta Militar encabezada por el General Marcos Pérez Jiménez, que había derrocado al Presidente Rómulo Gallegos, legítimamente electo por voto popular. El IND se convirtió -de esa manera- en el organismo rector de las políticas deportivas nacionales. Hasta la creación del IND, la actividad del ámbito deportivo dependió de la iniciativa privada; pues en efecto, la actividad estatal estuvo dedicada a la reglamentación incipiente de la educación física y a la introducción del deporte en el ámbito militar.
Las entidades deportivas como los clubes y las asociaciones deportivas se fundaron antes que los partidos políticos modernos e incluso que los sindicatos de trabajadores y de empresarios. Un ejemplo de la importancia de la gestión privada en el deporte lo encontramos en la realización de las Primeras Olimpiadas Nacionales que fueron organizadas por la Asociación de Cronistas Deportivos (ACD), en el año 1934. De hecho, durante esta época se fundó en 1935 el Comité Olímpico Venezolano; también se organizaron el boxeo y el béisbol como deportes profesionales y, ya para 1946 la YMCA organizaba el deporte comunal.
La creación del IND fue incentivada; tanto por la necesidad del movimiento olímpico venezolano de aumentar sus capacidades operativas con motivo de realizarse en Caracas los III Juegos Deportivos Bolivarianos en 1951, como por el incremento de la renta petrolera que propició una intervención estatal en todas las esferas de la sociedad; entre ellas, el deporte. Así, con la creación del IND el eje del protagonismo de  la actividad deportiva pasó de la sociedad al Estado. El Estado aportó al sector infraestructura, recursos financieros y un esfuerzo intermitente por impulsar el deporte escolar; mientras una buena parte del sector deportivo privado se convertía en dependiente de la acción y del financiamiento estatal; entregándose a una relación rentista y clientelar con el Estado.
A partir del año 1999, con el proceso que llevó a la aprobación de una nueva Constitución se pensó en un proceso de renovación institucional que tendría como punto de partida el equilibrio entre la iniciativa privada (o ciudadana) y la intervención estatal. En realidad, nuestro deporte requería y, aún requiere de un sector oficial y privado fuertes, corresponsables, democráticos y de gestión transparente. Además, el concepto que reducía la actividad deportiva al ámbito del “ciclo olímpico” debía ser ampliado en beneficio de las mayorías; es decir, la acción del Estado debe garantizar la equidad y la inclusión en el deporte. Se planteaba la reconversión deportiva institucional completa.
Pasados veinte años de la aprobación de la Constitución Bolivariana, las aspiraciones de cambio institucional del sector deportivo nacional quedaron congelados o cedieron a las pretensiones burocráticas y clientelares de una nueva casta deportiva que simplemente pretendía tomar los recursos públicos para satisfacer sus aspiraciones particulares. La evaluación general de la gestión de los últimos 20 años del deporte venezolano es muy negativa: centralismo e intervencionismo estatal, mala gestión administrativa y poca transparencia en la gestión de los dineros públicos, ideologización de la práctica deportiva, abandono de la planificación y control y, prácticas clientelares en la relación con el sector deportivo federado.
¿Es posible revertir el deterioro institucional del deporte en Venezuela? Es posible; pero requiere de un proceso tanto de ajuste estructural como de intervención jurisdiccional. Todo esto bajo una nueva gestión pública. Por un ajuste estructural entiendo, la recomposición del marco legal, institucional y programático del sector deportivo nacional y, en particular del IND como ente estatal responsable de las políticas públicas deportivas. Por otra parte, se hace indispensable la apertura a la iniciativa privada y ciudadana en la actividad. El deporte desde sus inicios siempre estuvo vinculado al libre ejercicio de la ciudadanía y, así tendría que ser re-institucionalizado.
Por otra parte, el aspecto jurisdiccional es imprescindible. Debe haber investigaciones serias sobre los presuntos casos de enriquecimiento ilícito acaecidos con los dineros públicos destinados originalmente al deporte nacional durante las últimas 2 décadas. Adecentar la actividad pública deportiva es una acción ineludible en su relanzamiento.   



jueves, junio 04, 2020

Historia social, historia de los de abajo, historia de base


El estudio de la historia de los movimientos comunitarios y sus asociaciones se enmarcan dentro del campo de la llamada historia social. Los movimientos sociales (comunitarios) constituyen parte de la dinámica de las sociedades, cuya consideración como objeto de estudio social e histórico ha venido creciendo durante los últimos años.
Eric Hobsbawm en su ensayo titulado “de la Historia Social a la Historia de la Sociedad” (1970) ubicó el estudio de los movimientos sociales y las protestas sociales como parte de la actividad investigativa de la historia social. De la misma manera, la actividad de los movimientos comunitarios también se relaciona con otros aspectos de la historia social como son los estudios urbanos y los estudios relacionados con los grupos sociales y la modernización y cambio de las sociedades.
El estudio de los movimientos comunitarios también son parte de aquella “historia de los de abajo”, “de la gente corriente” y que prefiero llamar historia de las bases, por su origen y procedencia. La historia de las bases es aquella que se desarrolla en los cimientos de la sociedad y que  incluso puede afectar la dinámica y el destino de la sociedad sin dejar de ser anónima y estar en la base de esa sociedad. La actividad de los movimientos sociales y comunitarios ha sido constante y universal y se traduce en la defensa de intereses específicos como son la propiedad de la tierra, el acceso a servicios públicos y la defensa de derechos, entre otros.
En Venezuela, la investigación histórica de los movimientos comunitarios es casi inexistente o en el mejor de los casos, se encuentra en estado de gestación. Con esto no afirmo que no se hayan realizado estudios sobre la historicidad de los movimientos vecinales, de cierto ha habido investigaciones sobre su desarrollo, pero las mismas se desarrollaron en el ámbito politológico y ubicadas temporalmente en la década de los años ochenta. Fuera de ello, nos encontramos con un panorama histórico inexplorado.
En realidad, los estudios históricos sociales en Venezuela se refieren a aspectos temáticos que si bien se encuentran vinculados a sectores de actividad social como la salud, la educación, la nutrición no comprenden el origen de los movimientos sociales y menos aún de la propia sociedad civil. La historia social venezolana de manera principal alcanza a la comprensión de la evolución del movimiento obrero y de los sindicatos. Sin embargo, la investigación sobre otros sectores sociales y sus respectivos actores es poco frecuente o al menos poco difundida y, aquí nos referimos a los movimientos feministas, a los movimientos juveniles, a la acción de la banca, la industria y comercio, a los movimientos culturales y a las ideas y mentalidades predominantes en la sociedad civil venezolana, a la historia de las ciudades, entre otros.    
En el marco de los estudios de postgrado en Historia de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) nos planteamos desarrollar una línea de investigación vinculada a los movimientos sociales y comunitarios y, por ende, a un enfoque histórico social y más específicamente de bases (o de los de abajo). En ese contexto, logramos identificar el origen de estos movimientos en el temprano siglo XX (década de los veinte); así como la vinculación a reivindicaciones sociales, su posterior reorganización como base de apoyo a los partidos políticos democráticos (años cuarenta y cincuenta), su relanzamiento como elementos de democratización del sistema político venezolano (años ochenta y noventa) hasta su posterior cooptación por parte del Estado en los comienzos del siglo XXI.


domingo, abril 19, 2020

19 de abril de 1810

Se cumplen 210 años de la célebre sesión del Cabildo de Caracas el19 de abril de 1810 que significó el acto originario de nuestra independencia de España, al consagrar la separación del Consejo de Regencia de aquella época. El 19 de abril de 1810 supuso el protagonismo institucional para los ayuntamientos como instancias del poder público local. 

Fue allí en las instancias más cercanas a la población como los ayuntamientos (y donde los criollos tenían algún acceso a la toma de ciertas decisiones) donde se produjo las proclamaciones de independencia. Y en efecto, ese evento (la realización de cabildos abiertos para promulgar la independencia) se reprodujo en toda la América colonial con poca diferencia temporal. 
 
Así que el inicio de la lucha por la independencia americana fue un proceso ciudadano y política y territorialmente descentralizado. 

Esperamos que pronto podamos celebrar en Venezuela en condiciones democráticas y libres toda la trascendencia del 19 de abril de 1810, como día de los ciudadanos libres..! 

sábado, abril 18, 2020

Gobierno pandemia y escrutinio público (notas)

Decisiones de los gobernantes siempre deben estar bajo el escrutinio público, digamos que es ley natural del ejercicio de gestión pública. Por supuesto, siempre ocurrirá que ese escrutinio sea manipulado por intereses políticos. Pero eso es parte del paquete político.

En casos de tragedias o calamidades sociales el control ciudadano no puede ser omitido, es decir, esos eventos no deben ser utilizados como excusa para la limitación discrecional de derechos.

A gobernantes como Donald Trump (USA) o Pedro Sánchez (España) en sistemas políticos abiertos se les aplica un escrutinio público muy fuerte, lo cual es positivo, aunque a ellos y sus partidarios les moleste. Pero hay que ejercer ese escrutinio (contraloría desde la sociedad) como un medio de transparencia y de exigencias de respeto a los derechos humanos por parte de los gobernantes.

En Venezuela el escrutinio público es muy limitado pues hay una acentuada censura informativa e incluso se aplica la persecución y detención de aquellos actores políticos y sociales que pudieran ejercer un seguimiento a las ejecutorias del gobierno. Por ende, tenemos una sociedad desinformada y una gestión pública basada en la opacidad.

martes, marzo 24, 2020

COVID-19 Y LA POLÍTICA EN VENEZUELA

Es inevitable que el tratamiento público del Covid-19 sea un tema político por su naturaleza propia de un asunto de interés colectivo y que por tanto, le corresponde al Estado su principal atención. 
El punto es que el Estado, no es neutro y que es gestionado por gobernantes de diversa naturaleza ideológico-política. Unos gobiernos son democrático-liberales otros  son más cerrados (autoritarios). 
En nuestro caso, la crisis del Covid-19 está siendo atendido por una administración que:
1) nos es reconocida por 56 gobiernos, 
2) que tiene serios señalamientos en materia de corrupción y de violación de DDHH, 
3) que acumula un cúmulo de sanciones (a personeros políticos y gubernamentales oficialistas).
¿Es posible entonces confiar en que un régimen con las características enumeradas pueda resolver la pandemia en el país? Pareciera que no.
Por otra parte, y muy seguramente, luego que pase la crisis del Conavid-19, (eso esperamos todos), los Estados y los gobiernos pasen a desempeñar una mayor incidencia en sus sociedades y en sus economías respectivas. Esa situación plantea una enorme incertidumbre en una sociedad como la nuestra ya tan debilitada y fraccionada justo por una perversa acción del Estado y de su actual administración.
En tal sentido, pienso que además de las contribuciones a la superación de la crisis sanitaria pareciera que hace falta una estrategia política de parte del sector democrático que contemple acciones asociativas que fortalezcan tanto a la población y a la sociedad civil, como a los intereses de la República. 
De hecho, el oficialismo ha comenzado una campaña con un doble objetivo:
1) liberarse de ciertas sanciones internacionales utilizando a la crisis del Coronavirus para ello.
2) consolidar su control hegemónico sobre la sociedad.
Estamos en un juego político complicado en el cual hay que participar con asertividad para rescatar la salud pública y la República.

domingo, septiembre 15, 2019

El Plan País y la Participación Ciudadana


El eje central del cambio político en Venezuela, lo constituye la participación de sus ciudadanos. Sin ella, las posibilidades de superación de las condiciones actuales de opresión y subdesarrollo vigentes en el país serán muy lentas y, hasta poco viables. A las fuerzas democráticas les corresponde crear y promover los mecanismos políticos y programáticos que favorezcan la participación de todos los ciudadanos que aspiramos al cambio, que lleve al país al sendero del desarrollo y de la prosperidad en un marco democrático, plural y responsable. No cabe duda: el Plan País es la herramienta apropiada para ello.
Durante los últimos años, el Ejecutivo Nacional ha coartado y tergiversado el ejercicio libre de la participación de la sociedad mediante la cooptación y control de sus organizaciones, por medio de la imposición de la confrontación social y de un modelo único de organización comunitaria y con el establecimiento de restricciones burocráticas a la actividad asociativa. Así, el régimen ha logrado la vulneración de la autonomía y la capacidad de decisión de las organizaciones ciudadanas; su exclusión y segregación por aspectos ideológicos o partidistas y, su progresiva atomización y dispersión.
El pasado 4 de septiembre y, por iniciativa conjunta entre la Comisión del Poder Popular y Medios de Comunicación Social de la Asamblea Nacional, la Comisión del Plan País y un grupo de organizaciones sociales se realizó una jornada de trabajo para abordar el tema de la Participación Ciudadana en el marco del Plan País. En dicho evento se instalaron cinco mesas para trabajar los objetivos y lineamientos de acción en cuanto al derecho a la organización autónoma de los ciudadanos, a la participación vecinal en el gobierno, en sus aportes para la construcción de municipios más democráticos y, en el reforzamiento del ejercicio de los derechos económicos y la promoción de la cultura de paz.
La ejecución de esta actividad bajo los auspicios de la Asamblea Nacional tuvo un significado ciudadano relevante y especial; pues rescató para la visión democrática del país la defensa de un derecho humano como lo es el de la participación. La reconstrucción de la democracia venezolana requiere de asociaciones ciudadanas fuertes, conscientes de sus derechos y responsabilidades, incluyentes y propositivas y supervisoras de lo público en el marco de la ley.
El 4 de septiembre se abrió la oportunidad de construir unos lineamientos de política para guiar la acción de un gobierno que genere espacios para la participación y, por ende, contribuya a la construcción de la democracia que aspiramos todos los venezolanos, una democracia de derechos, un democracia de ciudadanos.

En twitter >> @migonzalezm

lunes, junio 10, 2019

Las propuestas de la sociedad civil


           
Participación sin exclusión,
un derecho de todos los ciudadanos


Atendiendo a la iniciativa y la invitación de la Presidenta de la Comisión de Poder Popular y Medios de la Asamblea Nacional, Diputada María Beatriz Martínez, un equipo de líderes y dirigentes comunitarios y sociales del Área Metropolitana de Caracas y del interior del país, elaboramos el siguiente papel de trabajo con el único objetivo de contribuir y apoyar el trabajo de la Comisión y del equipo nacional responsable en la elaboración del Plan País.

Como todos los venezolanos, aspiramos que el Plan País sea y sirva como una herramienta de orientación asertiva y eficaz para la reconstrucción de nuestra amada Venezuela.. Para ello, consideramos que la participación ciudadana y los medios de comunicación son los ejes trascendentes sobre los cuales  se pueden edificar políticas para el desarrollo de la ciudadanía, que la reconstrucción de nuestra República requiere; dejando de lado la polarización, la segregación y la exclusión e incentivando la conciencia del disfrute responsable de los derechos para todos los ciudadanos.

El papel de trabajo inicia su contenido con la presentación de los principios fundamentales sobre los cuales se basan las propuestas que, en materia de participación ciudadana se presentarán en las áreas de reforma estructural (descentralización, municipio y transparencia) y su vinculación directa con la organización comunitaria,  el desarrollo productivo, la infraestructura, el urbanismo y el sector social.

Finalmente, en el documento se sugieren un conjunto de reformas legales de corto plazo que contribuirían a afianzar la transición; mediante la adecuación constitucional y renovación del marco legal de la participación y de su democratización efectiva, de cara a una sociedad basada en el derecho y el ejercicio pleno y responsable de la ciudadanía. 



Los principios fundamentales de las propuestas

La participación es un derecho humano fundamental vinculado a la libertad y al ejercicio pleno del poder ciudadano. El derecho a la participación se encuentra consagrado en los principales acuerdos, declaraciones y pactos del Derecho Internacional Público; tales como: la Declaración Universal de los Derechos Humanos (10-12-1948), el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (16-12-1966), la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos / Pacto de San José (7 al 22 de Noviembre de 1969) y la Carta Democrática Interamericana (11-09-2001); entre otros documentos.

En el caso venezolano, la Constitución del año 1999 reconoce el derecho a la participación en el 37% de sus artículos; convirtiéndolo en un valor supremo y estratégico de su contenido; pero además, la Carta Magna garantiza -al menos formalmente-, el respeto de los derechos humanos, en el marco del Derecho Internacional Público con mandatos expresos y vinculantes.

Consideramos que el Plan País debe partir del principio de que todos los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a la participación activa, libre y responsable en el desarrollo de Venezuela; así como también a contribuir y disfrutar de su desarrollo cultural, económico, social, político y territorial, en un marco de respeto a los derechos humanos y a la democracia.

En tal sentido, el Plan País debe servir para establecer una alianza con los ciudadanos y sus organizaciones, que comprenderá: el respeto a los valores democráticos, la gestión transparente y eficaz de los recursos públicos y la promoción de la participación social de manera efectiva y con objetivos claros; así como el fortalecimiento de la organización autónoma de las comunidades y de los distintos sectores sociales de todos los ámbitos del país.

 Desde nuestra propuesta, consideramos que el Plan País debe incorporar y fundamentar como principios, los siguientes:

·         el derecho a la participación de los ciudadanos y sus asociaciones, en las decisiones públicas relacionadas con la elección, dirección y gestión de los distintos niveles de gobierno,
·         el derecho a la información consagrado en la Constitución y en el Derecho Internacional debe ser garantizado por el Estado, facilitando el acceso a la información pública y a la transparencia de sus actuaciones.
·         El derecho a la comunicación debe ser esclarecido no solo como un derecho de los medios o de la prensa; sino el derecho de los ciudadanos a expresarse libremente y de viva voz, sin censura previa.   
·         el derecho a la disidencia y a la movilización de la sociedad civil, como expresión de la ciudadanía en la legítima defensa de sus derechos o exigiendo modificaciones en las políticas y comportamientos de los distintos niveles de gobierno.
·         el derecho autónomo a la libre asociación de los ciudadanos, de las comunidades y de los sectores sociales.
·         el derecho que tienen los ciudadanos, comunidades y sectores sociales a diagnosticar y emprender soluciones de asuntos propios, con independencia del Estado, en beneficio de sus intereses y de la colectividad.

En síntesis, entendemos al Plan País de conformidad plena con los valores supremos democráticos de la pluralidad, de la representación y la participación, la descentralización y la desconcentración y, la corresponsabilidad, garantizando los derechos ciudadanos, la autonomía y diversidad de las organizaciones de la sociedad civil y promoviendo la no discriminación.


La reforma estructural y la participación ciudadana

La participación ciudadana y los medios de comunicación constituyen pivotes fundamentales para sustentar la reforma estructural del Estado venezolano; bajo un enfoque que valore la inclusión corresponsable de la ciudadanía en los asuntos públicos y con acceso a la información pública y a la información veraz y oportuna.
 
1.- Sobre los medios de comunicación y la participación
El rol de los medios masivos en la nueva coyuntura de democratización es la de impulsar los procesos de mediación, para hacer accesible la información y las posibilidades de expresión y de opinion a las bases de una democracia participativa cada vez más amplia; es decir, que se faciliten las posibilidades de incidir o participar directamente en la toma de decisiones. Es necesario entender los medios comunitarios en su dimensión de cercanía a la comunidad y mediadores de la construcción y desarrollo de políticas públicas. Para que se pueda dar un vuelco importante al enfoque actual se requiere de incentivos que generen los cambios necesarios en dichos medios.
En este sentido, proponemos:
1.1. Revisar con sentido propositivo y desporalizado, el marco jurídico que rige el ámbito de actuación de los medios comunitarios: Ley de Comunicación del Poder Popular, Ley Resorte, Reglamento de Medios Comunitarios y otras normas que rigen el funcionamiento de la radio comunitaria.
1.2. Revisar todo el sistema de medios públicos para desarrollar el concepto de medios de Servicio Público.
1.3. Es necesario comprender y dar a entender que, el desarrollo de nuevos modelos de negocio es un camino para la sostenibilidad, que no tiene que estar divorciada de la formación e impulso del desarrollo social comunitario, objeto principal de estos medios; lo cual implica abrir posibilidades de ingresos y apertura a la libre expresión de los productores y conductores de estos medios.
1.4. Los medios comunitarios tienen que funcionar con un mayor compromiso con la comunidad y, que su acción sea más relevante en cuanto a los problemas sociales existentes.
1.5. Debe apoyarse la formación en relación a los medios y redes sociales, procurando el encuentro entre expertos en medios alternativos y de comunicación para el desarrollo, con los líderes sociales u organizaciones de la comunidad, para abrir paso a la comunicación que amplíe la percepción de sus propios problemas y proyecte la comunidad más allá de sus propios límites.
En conclusión, los medios actuales (radios y tv comunitarias) deben ser tomados en cuenta y, procurar políticas y un marco legal que los ampare y favorezca en la medida en que realmente estén a disposición de las comunidades y no de mecanismos de cooptación y dominación de regímenes dictatoriales o autoritarios.

2.- Acerca de la descentralización y la participación de la sociedad civil

La descentralización constituye un principio fundamental del Estado venezolano. La descentralización político-territorial implica una democratización del poder; mediante su redistribución y una forma más transparente de relación entre el Estado y la sociedad civil. La descentralización supone una mayor participación de los ciudadanos en los asuntos públicos, en especial, en aquellos de la vida regional o local, vinculados a su calidad de vida.
El régimen (durante los últimos 20 años) colocó de manera progresiva a la descentralización político-territorial en situación política de precariedad extrema; mediante una gestión centralista y autoritaria y, el impulso de figuras administrativas no-constitucionales que socavaron la autonomía de los gobiernos regionales e impidieron el ejercicio de sus competencias.
En materia de descentralización nuestro aporte se focaliza en rescatar y fortalecer los procesos de participación de la sociedad civil para contribuir de manera corresponsable en la recomposición de un Estado democrático, descentralizado y participativo. En tal sentido, proponemos:
2.1. Revisar y reformar las leyes vinculadas al Consejo Federal de Gobierno (CFG), al Consejo Estadal de Coordinación y Planificación de Políticas Públicas (CEPLACOPP) y la de los Consejos Locales de Planificación (CLPP), para mejorar la representación de la ciudadanía y redefinir sus funciones de manera más democrática y eficiente.

2.2. Promover la efectiva descentralización y transferencia desde los estados y municipios hacia las comunidades, asociaciones vecinales y organizaciones no gubernamentales la prestación de servicios y programas; mediante el convenimiento corresponsable.

2.3. Fortalecer la descentralización por medio de la participación de organizaciones no gubernamentales, asociaciones vecinales y comunales en los procesos de planificación local y, control y evaluación de políticas públicas.

2.4. Revisar la pertinencia jurídica de otras entidades e instancias administrativas no-constitucionales que afectan de manera negativa la estructura político-territorial del Estado venezolano; tales como: los distritos motores de desarrollo, regiones estratégicas de desarrollo, comunas, ejes comunales; entre otras. 

2.5. Revisar y reformar para su fortalecimiento democrático los procesos de asignación de recursos del Fondo de Compensación Interterritorial; así como también la Ley Orgánica para la Gestión Comunitaria de Competencias, Servicios y otras atribuciones.  

2.6. Descentralizar la gestión de la Asamblea Nacional; mediante la creación de mecanismos institucionales de consulta pública regional y local.

2.7. Fortalecer el nivel desconcentrado de los gobiernos estadales; mediante la reformulación de las Jefaturas Civiles como medios de relación con las comunidades organizadas. 


3.- El municipio para los ciudadanos

En el contexto de un Estado democrático, federal, descentralizado y participativo el municipio pasa a desempeñar un papel fundamental. Desde el punto de vista de la participación social, la gestión autoritaria y centralista del régimen ha incidido en el debilitamiento de la autonomía municipal en sus aspectos político-participativos; tales como: la eliminación de la elección directa universal y secreta de los miembros de las Juntas Parroquiales, en la cooptación de las organizaciones vecinales y comunitarias y, la imposición de un modelo único de asociación.
Consideramos que la participación de la ciudadanía debe ser un elemento indispensable para la reconstrucción de las entidades municipales y, también para promover -desde la base-, la nueva cultura democrática que reclama la Venezuela del futuro.
Al respecto, proponemos:

3.1. La inmediata restitución del derecho a la elección directa, universal y secreta de los integrantes de las Juntas Parroquiales eliminado en la reforma de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal de 2010. Esta medida es inconstitucional y arbitraria; pues allí se violan los artículos 5, 63, 70 y 182 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

3.2. Aprobación de la reforma de la Ley de Los Consejos Comunales, propuesta por la Mesa Social de Caracas, presentada a la Comisión de Desarrollo Social y que fuera aprobada en primera discusión por la plenaria de la Asamblea Nacional.

3.3. La inmediata revisión y adecuación al marco constitucional vigente del conjunto de leyes del denominado “poder popular” debido a que ha mutilado el espíritu de lucha de las organizaciones comunitarias, sean los consejos comunales u otras presentes en las comunidades. Tales leyes son: Ley Orgánica de las Comunas, Ley Orgánica del Poder Popular, Ley Orgánica de Planificación Pública y Popular y Ley Orgánica del Sistema Económico Comunal.

3.4. Adelantar los estudios pertinentes para la pronta realización de una reforma institucional integral del actual Ministerio del Poder Popular de las Comunas y del Instituto Autónomo FUNDACOMUNAL y, reubicar las asociaciones comunitarias al ámbito municipal.
3.5. Fortalecer legalmente las Mesas Técnicas (vecinales) como mecanismos de seguimiento, control y evaluación de la prestación de los servicios públicos locales; tales como: agua, electricidad, desechos sólidos, gas, seguridad pública y transporte.
3.6. Promover y fortalecer la participación vinculante de la ciudadanía en los procesos de urbanismo, de planificación del desarrollo urbano local y de los planes anuales de inversión municipal y local.
3.7. Fortalecer legalmente la Justicia de Paz, como un medio de resolución alternativa de conflictos y construcción de la cultura de la paz, la tolerancia y la sana convivencia. Y ajustar al marco constitucional vigente la Ley Orgánica de Justicia de Paz Comunal, que solo ha entorpecido el desarrollo de este medio de participación ciudadana.
En síntesis, el Plan País representa una oportunidad para el relanzamiento programático del municipio como espacio para la cercanía y la inclusión, la  transparencia y la rendición de cuentas y, por supuesto, la participación y la corresponsabilidad con los  vecinos y comunidades organizadas.

4.- Sobre la transparencia y el acceso a la información pública

La participación ciudadana requiere de una administración transparente para poder ser ejercida. Hoy día, alrededor del mundo, los sistemas de gobierno suelen ser “abiertos”. Esto es, que promueven la transparencia en la gestión pública; así como la participación y colaboración de los ciudadanos, sirviéndose de tal transparencia.

Algunas políticas puntuales que pueden fortalecer el derecho a la participación ciudadana, son las siguientes:

4.1.     La promoción del derecho de acceso a la información pública y la divulgación de la normativa en esa materia, prevista en el ordenamiento jurídico vigente.

4.2.        El desarrollo de programas dirigidos a la formación ciudadana y la capacitación de los empleados públicos sobre el derecho de acceso a la información pública.

4.3.      La identificación de materias en las cuales la participación ciudadana; a través del acceso a la información pública pueda traer mejoras perceptibles en la calidad de vida de la comunidad. Por ejemplo: información sobre el impacto ambiental de actividades industriales y económicas, información sobre licitaciones y contrataciones llevadas a cabo por los órganos y entes de la administración pública; así como sobre la organización y funcionamiento de los mismos.

4.4.     Impulso de la aprobación (en segunda discusión) y promulgación de la Ley de Transparencia, Divulgación y Acceso a la Información Pública (aprobada en primera discusión, el 3 de marzo de 2016).

5.- El desarrollo productivo y la participación social

Desde la sociedad civil profesamos por un gobierno municipal democrático y socialmente responsable capaz de propiciar y promover los espacios institucionales  para la negociación constructiva con las organizaciones no gubernamentales, el sector empresarial privado, las asociaciones vecinales y las comunidades organizadas con el propósito de impulsar el desarrollo económico local sostenible y sustentable. Y además, comprometido especialmente con el emprendimiento popular.   
Con ese propósito, proponemos:
5.1. Desarrollar amplias campañas institucionales de divulgación de los derechos y la defensa de la propiedad privada.
5.2. Fortalecer legalmente el derecho al emprendimiento popular en el marco de las políticas alternativas de desarrollo local, comunitario y la empresa familiar. 

6.- El sector social y la participación: educación, cultura y programas sociales

La participación de la ciudadanía puede contribuir a la realización eficaz de las políticas sociales y de atención a las familias y los sectores más vulnerables. Desde el gobierno central, la ejecución de los programas sociales se fundamenta en: i) su articulación con los consejos comunales y ii) su ideologización como expresión de un modelo socialista, también conocido como el “Estado comunal”.
Por el contrario, pensamos que las nuevas políticas y programas sociales impulsados por el gobierno de transición se basarán en la garantía de la inclusión, la participación y la representación de las familias, la sociedad civil y las comunidades en los procesos de formulación, ejecución y control de esos programas. Sectorialmente, proponemos:
6.1. En educación:
6.1.1. Rescatar y fortalecer la figura de  las “Asociaciones de Padres y Representantes”
6.1.2. Incorporar la asignatura “Educación Ciudadana” (formación social, moral y cívica) a los programas de estudio de los niveles educativos.
6.2. En empleo y seguridad social:
-.- Respeto al derecho a la libre asociación de los trabajadores en gremios y sindicatos, sin interferencia del Estado.
6.3. En materia de salud y medicamentos:
6.3.1. Promoción de redes ciudadanas de cooperación e intercambio solidario.
6.3.2. Rescate de las Juntas Socio-Hospitalarias como mecanismos de co-administración de centros de salud.
6.4. En cuanto a la cultura:
6.4.1. Descentralizar la gestión cultural y, abrir espacios  para la creación cultural en las parroquias y comunidades.
6.4.2. Rescatar las figuras de los Cronistas Municipales y Parroquiales
6.5. En materia deportiva:
6.5.1. Simplificar la estructura administrativa del sector deportivo.
6.5.2. Democratizar y descentralizar la actividad deportiva; mediante la promoción del deporte comunitario y el deporte popular.
6.5.3. Fortalecer el sector deportivo federado.
6.5.4. Abrir espacios para la inversión privada.
6.5.5. Establecer mecanismos de rendición de cuentas.
6.6. En materia ambiental:
- Rescatar los mecanismos institucionales para promover y fortalecer la participación comunitaria en el la vigilancia y cuide ambiente
6.7. En cuanto a las personas con discapacidad:
- Rescatar y promover las instancias de participación e inclusión de las personas en los proceso de formación, ejecución y control de las políticas públicas del sector.

7.- Las medidas legales del corto y mediano plazo, en cuanto a participación ciudadana
A continuación consideramos un conjunto de medidas legislativas y ejecutivas a tomar en el lapso de los 100 días de la transición.
7.1. Medidas legislativas en los primeros 100 días  de la transición
7.1.1. Aprobación de la Ley Orgánica de Participación Ciudadana
7.1.2. Aprobación de la reforma de la Ley de los Consejos Comunales
7.1.3. Aprobación de la Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información Pública
7.1.4. Programa de reforma de las leyes del Poder Público Municipal, Consejo Federal de Gobierno, Consejos Estadales de Planificación y Coordinación, Consejos Locales de Planificación Pública y Ley para la Gestión Comunitaria de Competencias, Servicios y otras atribuciones.
7.1.5. Derogación de aquellas leyes orgánicas, especiales y ordinarias que no se ajusten al marco constitucional del año 1999
7.2. Medidas de naturaleza ejecutiva en los primeros 100 días de la transición 
7.2.1. Decreto de restitución de las Juntas Parroquiales
7.2.2. Decreto de reorganización administrativa del Ministerio del Poder Popular de las Comunas y Movimientos Sociales y sus entes adscritos
7.2.3. Decreto de reorganización institucional del Consejo Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL)
7.2.4. Establecimiento de la Comisión Presidencial para el Reordenamiento del Sistema de Medios Públicos.
7.2.5. Establecimiento del Consejo Nacional para la Participación Ciudadana
7.2.6. Creación de una Comisión de Reforma Institucional del Poder Ciudadano


Equipo promotor 


Miguel González Marregot, Iván Zambrano Bencomo, Franklin Fray, Israel Jaspe, Vilma Rigoris, William Requejo Orobio, Benito Urrea, Ermes Urriola, Carlota Salazar Calderón, María Grazia Buttaci Boscán, José Gregorio Delgado, Marco Díaz, Luis Augusto Martínez, Guillermo de Jesús López, Ismael García, Alfredo Padilla, Gerardo Poveda, Guillermo Molina, Emilio Rodríguez