lunes, junio 06, 2016

125 organizaciones de derechos humanos y de sociedad civil alrededor del mundo solicitan se revoque el decreto de de estado de excepción


Venezuela debe revocar el decreto de emergencia vigente
(6 de junio de 2016) – La comunidad internacional debería ejercer presión sobre Venezuela para que revoque el “Decreto de Estado de Excepción y Emergencia Económica” que concedió al gobierno facultades para restringir derechos, suspender la cooperación internacional para organizaciones de la sociedad civil —incluidas aquellas dedicadas a proteger derechos humanos— y limitar las atribuciones constitucionales de la Asamblea Nacional, señalaron hoy 125 organizaciones de derechos humanos y de sociedad civil alrededor del mundo.
Las organizaciones indicaron que estos poderes podrían ser usados para perjudicar gravemente el trabajo que desarrollan las organizaciones de la sociedad civil y para perseguir e intimidar a defensores y defensoras de derechos humanos, y señalaron asimismo que las medidas son incompatibles con la obligación internacional de Venezuela, como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, de “aplicar las normas más estrictas en la promoción y protección de los derechos humanos”. Las organizaciones instaron a los Estados a plantear estas consideraciones durante el próximo período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que tendrá lugar en junio de 2016, y a los gobiernos de las Américas a efectuar una evaluación seria sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela ante órganos competentes de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Los sistemas de derechos humanos de la OEA y las Naciones Unidas deberían pedir a Venezuela que revoque el decreto sobre estado de excepción y emergencia económica, expresaron las organizaciones.
El 13 de mayo de 2016, el Presidente Nicolás Maduro adoptó un decreto de emergencia que declaró el estado de excepción en el país durante 60 días, y concedió a su gobierno la facultad de restringir derechos humanos. Venezuela atraviesa una grave crisis económica, que ha redundado en severos desabastecimientos de medicamentos y otros artículos de primera necesidad, así como en cortes en el suministro de energía eléctrica. El decreto indica que tiene como propósito abordar esta situación.
Sin embargo, el Presidente Maduro sostiene que las medidas de emergencia se adoptan en respuesta a diversos factores preocupantes, incluido un complot extranjero para desestabilizar a su gobierno. El decreto del 13 de mayo autoriza al presidente a “dictar medidas y ejecutar planes de seguridad pública que garanticen el sostenimiento del orden público ante acciones desestabilizadoras”, así como “otras medidas de orden social, ambiental, económico, político y jurídico que estime convenientes”.
Anteriormente, el gobierno del Presidente Maduro ha respondido a supuestas conspiraciones de “desestabilización” reprimiendo las expresiones de disenso y el derecho de libertad de reunión, incluso a través de detenciones arbitrarias de opositores políticos y de críticos, así como del debilitamiento de las garantías contra la tortura. Miembros de las fuerzas de seguridad han recurrido a la fuerza excesiva para dispersar manifestaciones contra el gobierno y, desde julio de 2015, han participado en operativos de seguridad en distintas regiones del país que estuvieron marcados por señalamientos generalizados de abusos contra comunidades en sectores populares y de inmigrantes, como ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias masivas, desalojos sin garantías de debido proceso, destrucción de viviendas y deportaciones arbitrarias.
Las organizaciones sostuvieron que el decreto no cumple con las normas internacionales que permiten la restricción de derechos en situaciones de estado de emergencia. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos estipula que los gobiernos podrán “derogar” o suspender temporalmente algunas de sus obligaciones de derechos humanos declarando el estado de emergencia, pero únicamente ante emergencias públicas que “pongan en peligro la vida de la nación”. Incluso en esos supuestos, los gobiernos solamente podrán dejar en suspenso el cumplimiento de obligaciones de derechos humanos en la medida “estrictamente limitada a las exigencias de la situación”. En cambio, el amplio decreto del Presidente Maduro podría permitir que el gobierno continúe cercenando derechos fundamentales que ya son objeto de constantes embestidas en Venezuela, incluidos los derechos de libertad de asociación, reunión y expresión.
El decreto también ordena al Ministerio de Relaciones Exteriores suspender todos los convenios de cooperación internacional que prevean financiamiento extranjero para personas u organizaciones, cuando “se presuma” su “utilización con fines políticos o de desestabilización de la República”. En un país donde las autoridades han acusado sistemáticamente a representantes de organizaciones de la sociedad civil, incluidos defensores y defensoras de derechos humanos, de desestabilizar la democracia venezolana, este decreto podría, en la práctica, obligar a importantes organizaciones no gubernamentales del país, que dependen del financiamiento exterior para trabajar de manera independiente, a cerrar sus puertas o reducir drásticamente su labor.
Asimismo, el decreto de emergencia permite al presidente impedir que la Asamblea Nacional utilice sus facultades constitucionales para sancionar a funcionaros. La Constitución venezolana concede a la Asamblea Nacional facultades de control sobre el poder ejecutivo, incluida la facultad de las comisiones legislativas de citar a funcionarios para interpelarlos con respecto a sus políticas y prácticas y —en el caso del vicepresidente y los ministros— destituirlos a través de un voto de falta de confianza. El decreto habilita al presidente a “decidir la suspensión temporal” de mecanismos de rendición de cuentas de este tipo, si considera que podrían “vulnerar la seguridad de la Nación” u “obstaculizar la continuidad de la implementación de medidas económicas para la urgente reactivación de la economía nacional, el abastecimiento de bienes y servicios esenciales para el pueblo”.
La Constitución de Venezuela exige que la Asamblea Nacional apruebe los decretos mediante los cuales se dicta un estado de emergencia. La Asamblea Nacional rechazó el nuevo decreto de emergencia el 17 de mayo. No obstante, el Tribunal Supremo de Justicia dispuso en una sentencia de febrero de 2016 que el rechazo por la Asamblea Nacional de decretos que declaren el estado de excepción no “afecta la legitimidad, validez, vigencia y eficacia jurídica de los mismos”.
Desde el copamiento político del Tribunal Supremo por el gobierno en 2004, el poder judicial ha dejado de funcionar como rama independiente de gobierno, y ha validado sistemáticamente políticas y prácticas gubernamentales que incumplen normas internacionales de derechos humanos. La Asamblea Nacional, que durante gran parte de la última década estuvo bajo control oficialista, promulgó reiteradamente “leyes habilitantes” que dieron al Presidente amplias facultades para legislar. La Asamblea Nacional volvió a copar al Tribunal Supremo con magistrados afines al gobierno más recientemente, en diciembre de 2015, para garantizar la continuidad de un tribunal adepto. Desde que en enero de 2016 asumió la nueva composición de la Asamblea Nacional, integrada ahora por mayoría opositora, el Tribunal Supremo ha dictado una serie de pronunciamientos que socavan seriamente su capacidad de legislar.
La sesión de junio del Consejo de Derechos Humanos de la ONU es un momento oportuno y necesario para exigir a Venezuela que revoque este decreto arbitrario e innecesario.
FIRMANTES
Organizaciones internacionales
  • APT, Asociación para la Prevención de la Tortura
  • Artículo 19
  • CCPR, Centro para los Derechos Civiles y Políticos
  • CIVICUS, Alianza Mundial para la Participación Ciudadana
  • DPLF, Fundación para el Debido Proceso
  • HRW, Human Rights Watch
  • ICJ, Comisión Internacional de Juristas
  • ISHR, Servicio Internacional de Derechos Humanos
  • OMCT, Organización Mundial Contra la Tortura
  • PIDHDD, Plataforma Interamericana de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo
  • CPD, Cooperation for Peace and Development
    Afganistán
  • ADC, Asociación por los Derechos Civiles
    Argentina
  • CELS, Centro de Estudios Legales y Sociales
    Argentina
  • Rainbow Warriors Core Foundation
    Aruba
  • University of New South Wales
    Australia
  • Aid Organization
    Bangladesh
  • UDDYOG Foundation
    Bangladesh
  • Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia
    Bolivia
  • Fundación Construir
    Bolivia
  • LACCASO, Consejo Latinoamericano de Organizaciones con Trabajo en SIDA
    Brasil
  • Movimento Ficha Verde
    Brasil
  • Cambodian Development and Research Institute
    Camboya
  • FAPEFE, Fondation des femmes actives pour la promotion de l´education de la femme et de l´enfant
    Camerún
  • Voice of Grace Foundation
    Camerún
  • Gigascope
    Canadá
  • Universidad de Ottawa
    Canadá
  • Corporación Humanas
    Chile
  • Observatorio Ciudadano
    Chile
  • Comisión Colombiana de Juristas
    Colombia
  • Dejusticia
    Colombia
  • IPLEX, Instituto de prensa y libertad de expresión
    Costa Rica
  • Action et Humanisme
    Costa de Marfil
  • Climate Reality Project Cote d´Ivoire
    Costa de Marfil
  • Revolution Congolaise
    República Democrática del Congo
  • CSMM, Centro de Documentación en Derechos Humanos “Segundo Montes Mozo S.J.”
    Ecuador
  • INREDH, Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos
    Ecuador
  • Action for Solidarity
    Estados Unidos
  • WOLA, Washington Office on Latin America
    Estados Unidos
  • Mekelle University
    Etiopía
  • Kepa
    Finlandia
  • International Institute for Child Protection
    Gambia
  • Tamale International Folk High School
    Ghana
  • SEDEM, Seguridad en Democracia
    Guatemala
  • Association for Promotion Sustainable Development
    India
  • Humanity Welfare Forum
    India
  • India Media Centre
    India
  • Tata Cummins
    India
  • Nchekoua Business Consulting Club
    Italia
  • Women Empowerment Group
    Kenia
  • SHIBL Movement
    Libia
  • Abogadas y Abogados para la Justicia y los Derechos Humanos
    México
  • Centro de Derechos Humanos Miguel Ángel Agustín Pro Juárez, A.C.
    México
  • Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A. C.
    México
  • Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, A.C.
    México
  • JOINT, Liga de ONG de Mozambique
    Mozambique
  • YPDSN, Young Professional Development Society Nepal
    Nepal
  • Centro Nicaragüense de Derechos Humanos
    Nicaragua
  • ARIJ, Applied Research Institute – Jerusalem
    Palestina
  • Consumo Ético
    Panamá
  • Ágora Espacio Civil Paraguay
    Paraguay
  • Asociación Pro Derechos Humanos
    Peru
  • Comisión de Justicia Social de la Diócesis de Chimbote
    Perú
  • Instituto Peruano de Educación en Derechos Humanos y la Paz
    Perú
  • Instituto de Defensa Legal
    Perú
  • IPYS
    Perú
  • Movimiento Manuela Ramos
    Perú
  • Observatorio Latinoamericano para la Libertad de Expresión
    Perú
  • Paz y Esperanza
    Perú
  • SAHDCG, Social and Humanitarian Development Consultative Group
    Sudán
  • ALEJO Community Support Project
    Zambia
  • Organizaciones venezolanas
  • Acceso a la Justicia
  • Acción Solidaria en VIH/Sida
  • ACCSI, Acción Ciudadana Contra el SIDA
  • Amigos Trasplantados de Venezuela
  • Asociación Civil Movimiento Vinotinto
  • AVESA, Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa
  • CECODAP
  • Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello
  • Centro de Derechos Humanos de la Universidad Metropolitana
  • Centro para la Paz y los DDHH – UCV
  • CEPAZ, Centro Justicia y Paz
  • CISFEM, Centro de Investigación Social Formación y Estudios de la Mujer
  • CIVILIS Derechos Humanos
  • CODEVIDA, Coalición de organizaciones por los derechos a la salud y la vida
  • COFAVIC, Comité de Familiares de las Víctimas de los Sucesos de febrero-marzo de 1989
  • Colegio Nacional de Periodistas
  • Comisión De Justicia y Paz
  • Comisión Nacional de DDHH de la Federación de Colegios de Abogados de Venezuela
  • CONVITE
  • Espacio Público
  • EXCUBITUS A.C.
  • Expresión Libre
  • Federación Nacional de Sociedades de Padres y Representantes (FENASOPADRES)
  • FEPAP, Fundación Ensayos para el Aprendizaje Permanente
  • Funcamama
  • Fundación Aguaclara
  • Fundación Ecodiversa
  • FUNPAZ, Asociación Civil Fuerza, Unión, Justicia, Solidaridad y Paz
  • ININCO, Instituto de Investigaciones de la Comunicación de la Universidad Central de Venezuela
  • INVESP, Instituto Venezolano de Estudios Sociales y Políticos
  • IPYS Venezuela
  • Justicia y Paz Los Teques
  • Laboratorio de Paz
  • María Estrella de la Mañana
  • Observatorio de Derechos Humanos de La Universidad de Los Andes
  • Observatorio Venezolano de los Derechos Humanos de las Mujeres
  • Observatorio Venezolano de Prisiones
  • Oficina de Derechos Humanos del Vicariato de Puerto Ayacucho
  • Postgrado en Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello
  • ProIuris
  • PROVEA, Programa Venezolano de Educación Acción en Derechos Humanos
  • Red ARA
  • Red Rosa
  • REDAC, Red de Activistas Ciudadanos por los Derechos Humanos
  • REDSOC, Red Venezolana de Organizaciones para el Desarrollo Social
  • Revista SIC
  • RTSP, Comité por una Radiotelevisión de Servicio Público
  • Ser, Comunicación e Investigación
  • Sinergia, Asociación Venezolana de Organizaciones de Sociedad Civil
  • SNTP, Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa
  • SOHI, Sociedad Hominis Iura
  • Transparencia Venezuela Un Mundo Sin Mordaza
  • Unión Vecinal para la Participación Ciudadana
  • Venezuela Diversa Asociación Civil

jueves, junio 02, 2016

BUENAS NOTICIAS: APROBADA POR LA ASAMBLEA NACIONAL LA LEY ORGÁNICA DE HACIENDA PÚBLCIA ESTADAL EN PRIMERA DISCUSIÓN




En la sesión ordinaria del pasado martes 31 de mayo la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión el Proyecto de Ley Orgánica de Hacienda Pública Estadal, presentada a la plenaria por el diputado Rafael Guzmán del estado Miranda y de la fracción de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).


La Ley Orgánica de Hacienda Pública Estadal (LOHPE), es una deuda legislativa pues representa una disposición transitoria pendiente del proceso constituyente realizado en Venezuela en 1999 y que culminara con la aprobación popular de la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela ese mismo año. El numeral 6, de la Disposición Transitoria 4, estableció que durante el primer año de gestión la Asamblea Nacional aprobaría una “ley que desarrolle la hacienda pública estadal estableciendo con apego a los principios y normas de esta Constitución, los tributos que la compongan, los mecanismos de de su aplicación y las disposiciones que la regulen” (CRBV. Gaceta Oficial Extraordinaria N° 5.453 del 24 de marzo de 2000)


El proyecto de la LOHPE presentado y aprobado el pasado martes 31 en una primera discusión, además de su Exposición de Motivos contempla en su estructura seis (6) títulos y un cuerpo de disposiciones transitorias y finales. Los Títulos del proyecto de la Ley Orgánica de Hacienda Pública Estadal (LOHPE) son los siguientes:   


Título I: DE LA HACIENDA PÚBLICA ESTADAL

Título II: DE LA ADMINISTRACIÓN FINANCIERA DE LA HACIENDA PÚBLICA ESTADAL

Título III: DEL SISTEMA DE CONTROL INTERNO ESTADAL

Título IV: DE LAS RELACIONES FISCALES INTERGUBERNAMENTALES

Título V: DE LAS TRANSFERENCIAS INTERGUBERNAMENTALES

Título VI: DE LOS RAMOS TRIBUTARIOS DE LOS ESTADOS

Título VII: DISPOSICIONES FINALES Y TRANSITORIAS


La aprobación de esta Ley significaría un paso trascendente para rescatar y restituir el modelo federal y descentralizado que está contenido en la Carta Magna; y que fuera desconocido por la gestión centralista del gobierno durante los últimos diecisiete años.  La LOHPE constituirá un paso a la autonomía de las entidades federales para la administración de sus recursos apegados a un marco legal moderno y orientado hacia el mejoramiento de la calidad  de vida de la población.  


Los movimientos sociales, las comunidades y los ciudadanos debemos estar pendientes y hacer seguimiento a los pasos y procedimientos inherentes a la aprobación de una ley que dará un vuelco significativo al sistema político venezolano para su auténtica democratización.  

domingo, mayo 29, 2016

VENEZUELA: CRISIS POLÍTICA Y MEDIACIÓN INTERNACIONAL




Ya nadie duda que la superación de la crisis política, económica y social por la que atraviesa Venezuela requiera un cambio de gobierno. Todo indica que, la actual administración encabezada por el presidente Maduro y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) carecen de la capacidad para revertir el brutal y sistemático empobrecimiento de la calidad de vida de los venezolanos, que se ha provocado mediante una gestión basada en un estatismo concentrador y centralista que se expresa en la intervención y control de todos los ámbitos de actividad de la sociedad.

Venezuela dejó de ser conocida en el contexto internacional como una nación de grandes recursos naturales, para convertirse en el foco de atención de instancias regionales y multilaterales por sus crecientes niveles de inseguridad ciudadana, por la violencia de la política oficial y por la afectación a los derechos humanos y, ahora más recientemente, por la hambruna generalizada (y nunca vista en el país) y el desabastecimiento de medicinas e insumos quirúrgicos que comienzan a imposibilitar el funcionamiento de los sistemas públicos y privados de salud. En otras palabras, la población del país se encuentra en estado de indefensión.       

Es así que, la crítica situación del país ya no es desapercibida en el campo internacional, donde ya se decidió intervenir en la crisis venezolana por la vía diplomática y la facilitación. La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) emprendió una serie de iniciativas para impulsar el diálogo entre el gobierno y la oposición nucleada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que ya propició un encuentro previo con un grupo de mediadores conformado por los ex-presidentes José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá).

En otra iniciativa y, aunque en medio de un proceso de negociación más complejo, la Organización de Estados Americanos (OEA) de la mano de su secretario general Luis Almagro, analizaría la aplicación de la Carta Democrática Interamericana (2001), a solicitud de los factores democráticos mayoritarios en la Asamblea Nacional venezolana. También el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) comienza a expresar un interés más alto en la crisis del país, al igual que el parlamento de la Unión Europea y el propio Estado Vaticano, que por decisión del Papa Francisco, estuvo dispuesto a enviar a su Canciller, para propiciar también la mediación. 

También gobiernos  como los de Estados Unidos y España han mostrado un continuo interés por la crisis venezolana; incluso con mayor énfasis que las propias naciones latinoamericanas. Una mención adicional merece la red internacional de organizaciones no gubernamentales que por interés humanitario de defensa de los derechos humanos o de carácter político realizan seguimiento al desarrollo de los acontecimientos que se vienen sucediendo. Así bajo la lupa internacional pública y privada, la crisis venezolana dejó de ser un evento doméstico y de ahora en adelante, pareciera que la gestión de actores internacionales estará presente en su evolución en forma relevante e ineludible.           

Por ahora en Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro ha tratado de oponerse y neutralizar la gestión legislativa del nuevo parlamento. En este contexto de la estrategia, la acción de “control legislativo” la realizaría el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ); mientras que el Consejo Nacional electoral (CNE) le correspondería la “tramitación” de la solicitud de realización del referendo revocatorio (artículo 72 de la CRBV). En realidad, la situación del gobierno venezolano ante la comunidad internacional no es la mejor; mucho más si se agrega la detención y trato arbitrario de activistas y dirigentes políticos y sociales disidentes.

La oposición democrática venezolana ha venido ganando espacio en el campo internacional; mediante la consolidación de su mensaje alrededor de una agenda política específica que contempla: la realización del referendo revocatorio, la inmediata libertad de los presos políticos y el regreso de los exiliados, la atención a las víctimas de la crisis humanitaria y el respeto a la Asamblea Nacional (Poder Legislativo) y a la Constitución Bolivariana vigente. Sin embargo, y al margen, de la posición unitaria de la MUD, algunos sectores minoritarios proponen la renuncia voluntaria de Maduro o su separación del cargo, por tener doble nacionalidad. Otras posiciones más extremas proponen la realización de una “huelga indefinida”.

La mediación internacional se asoma como la alternativa útil para alcanzar resolución positiva del conflicto venezolano y para construir el posterior apoyo internacional a un eventual nuevo gobierno. Sin embargo, el camino de la intervención diplomática no se ve fácil. Incluso pudiera ser utilizada de acuerdo a los intereses de los bloques políticos en pugna. En ese contexto, parece difícil que el oficialismo acceda a la realización de un referendo revocatorio que muy seguramente perdería. De igual manera, la MUD no cederá en su agenda política y social. Quizás la presencia internacional pudiera “neutralizar” algún intento de salida militarista, lo que ya sería un aporte importante. Del resto, lograr la ayuda humanitaria que necesita la población venezolana sería un buen comienzo para todos.      

@migonzalezm