Una de las series televisivas más
exitosas de los últimos tiempos ha sido sin lugar a dudas “Game of Thrones”
(GOT), conceptuada y escrita por el genial George RR Martin. GOT logó mantener
durante ocho temporadas la atención del gran público televisivo en todo el
mundo con base a la descripción de la lucha por el poder de un grupo de
familias elitistas en un universo medieval cruel, mágico y fantástico.
Una de las características
centrales de la saga de GOT fue sólida construcción narrativa de cada personaje,
de cada familia y de cada situación de los reinos que componían Westeros el
continente donde se desarrolló fundamentalmente la obra escrita por Martin. Y
en realidad, pienso que el éxito de las novelas del escritor radica en su
sólida estructura y coherencia narrativa interna que permite su potenciación
imaginativa y audiovisual.
Luego del desenlace de GOT y
de un breve descanso la productora HBO se lanzó con una secuela que pretendía
presentar la historia previa a lo ocurrido en Westeros y su guerra interna y
contra unas fuerzas oscuras que pretendían liquidar toda la cultura y la raza
humana. Por fortuna, eso no ocurrió en la serie televisiva dejando con muchas
ganas conocer aún más de ese mundo medieval y mágico. Sí nació luego de
múltiples estudios la serie “House of the Dragon” (HOTD) con el difícil reto de
continuar con el éxito de GOT.
HOTD se basó inicialmente en
la novela “Fuego y Sangre” también de Martin, por supuesto, y que desarrolla la
historia de la familia Targaryen, facción hegemónica durante años en el gobierno
de Poniente y con dominio absoluto de la acción de los dragones, lo cual
potenciaba su poder político-militar. La serie fue pensada para 4 temporadas, comenzando
con el final del reinado de Viserys I (Paddy Considini) y tratando de las
peripecias y peleas internas por el control del Trono de Hierro a su muerte. Si
bien Viserys había decidido que su hija Rahenyra (Emma D’ Arcy) fuera su sucesora
su hermanastro Aegon II (Tom Glynn-Carney) pensaba otra cosa. Así, comenzaría pues,
la saga que lamentablemente fue decayendo en rendimiento a partir de su segunda
temporada.
En realidad, se produjo una
ruptura entre el texto original de Martin y la producción puesta en práctica
por HBO y Ryan Condal. Las diferencias crecieron y finalmente George RR Martin
afirmó que esa serie no tenía nada que ver con su historia. Ciertamente, en la
producción hubo una serie de cambios y omisiones que dieron un giro quizá inapropiado
a lo escrito originalmente por el autor. Y aquí justamente cobra importancia la
omisión de situaciones o de personajes e incluso las licencias creativas que se
tomaron en HBO porque como hemos afirmado la obra de Martin está muy bien
estructurada y esas modificaciones no cuadran con lo ya escrito en GOT y
alteran sus secuelas.
En esta tercera temporada
donde la acción debía predominar, la puesta en pantalla de Condal se centró en
interminables diálogos y encuentros intrascendentes Rahenyra y Alicent (Olivia
Cooke) que en realidad no conducían al avance lógico de la trama salvo ganar tiempo
y alargar capítulos de manera superficial. Por otra parte, la ausencia hasta
ahora de los 2 últimos hijos de Rahenyra y Daemond (Matt Smith) altera toda la
cronología de la trama y que parece indicar (aparentemente) que serán
introducidos de manera forzosa en la cuarta y última temporada. Otros
personajes fueron omitidos como el caso de Ortiga (la original jineta del dragón
Robaovejas) que tenía incidencia en la relación entre Daemond y Rahenyra o los
sorprendentes desplazamientos de Alicent en medio de la guerra civil Targaryen sin
que le ocurriera nada.
Lo mejor de la tercera
temporada fue el episodio final dedicado parcialmente a la batalla de Ladera
que logró despertar emoción por los encuentros entre los personajes, pero no
lograr cambiar la baja valoración que motivó la saga durante 2026. Había una
expectativa mayor sobre todo por el fandom. Por supuesto, habrá que
esperar ver las cifras de audiencia que alcanzó la temporada. Y sobre todo
tener claro que la opiniones de Martin y la de los seguidores de sus libros (como
yo) siempre estarán en minoría frente al gran público, ese público televisivo
que no conoce la obra original y quizá le interese poco.
En fin en algún momento,
dentro de unos años, llegará la cuarta y última temporada de La Casa del Dragón,
en la cual perecerán todos los dragones y casi todos Targaryen, salvo los pequeños
hijos de Daemond y Rahenyra: Aegon III y su hermanito Viserys II, ambos reinarán
en el universo de GOT a menos que Ryan Condal decida lo contrario. De todas
formas el universo de George RR Martin es casi ilimitado. Veremos


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