miércoles, julio 24, 2024

Reseña del texto "El Indígena Objeto de Pedagogía Política y Sujeto de Identidad Política

 

EL INDÍGENA: OBJETO DE PEDAGOGÍA POLÍTICA Y SUJETO DE IDENTIDAD JURÍDICA

UN TRUNCADO EXPERIMENTO DE PEDAGOGÍA POLÍTICA: LOS CABILDOS DE INDIOS EN LA ETAPA COLONIAL VENEZOLANA (1691-1821)

Autor: NAUDY SUÁREZ

 

Colección: Cuadernos del Centenario, 1909 / 2009

 

Contenido

Introducción

Debates doctrinarios aparecidos y solventados a raíz de la aparición de América y los indígenas americanos

Un designio y un trabajo de envergadura: politizar para cristianizar

La reducción a poblado de los indígenas y las razones de una singular segregación racial

La instauración de los cabildos de indios en América, obra de un designio de pedagogía política

Antecedentes venezolanos de un gobierno municipal indígena

Real Cédula de 1691 y el establecimiento de los cabildos de naturales en los pueblos de indios venezolanos

Estructura, sistema de elección y autoridad de los cabildos de indios venezolanos

Los campos de actividad de los cabildos de indios nacionales

Una preocupación municipal privilegiada: la defensa de las tierras comunes de los naturales

La defensa de la autonomía electoral

 

INTRODUCCIÓN

Los cabildos o ayuntamientos de ciudades y villas llamadas de españoles eran órganos del poder municipal, que fueron clave en la vida cotidiana urbana colonial. Estos órganos ejercieron control y se convirtieron en escuelas de gobierno que contribuyeron a preparar la élite criolla para asumir el poder como resultado del momento autonómico iniciado en 1810.

Los cabildos de indios no fueron reconocidos debidamente y poca atención se le ha prestado a esa figura de organización y de actividad de gobierno comunal, que casi alcanzó los doscientos en el territorio de la Capitanía General de Venezuela. Esto se debió a las Cédulas Reales, en el caso venezolano la Cédula Real de 1691 que tras ser abolido el régimen de encomiendas, ordenó al Gobernador y Capitán General de Venezuela establecer Cabildos de Indios en su jurisdicción territorial. Destaca el énfasis de cabildos de indios existentes en los pueblos de naturales por parte del Obispo Mariano Martí entre 1772 y 1784 (Diócesis de Caracas y Venezuela).

Con los cabildos indígenas se probó por parte de la Corona española un experimento de pedagogía política que buscaba incorporar a la vida de la comunidad urbana a una población -hasta ese momento desagregada-, en territorio y trato humano.

 

DEBATES EN DOCTRINARIOS APARECIDOS Y SOLVENTADOS A RAÍZ DE LA APARICIÓN DE AMÉRICA Y LOS INDÍGENAS AMERICANOS

Ya en el siglo XVI desde la España gobernada por reyes oficialmente católicos, a través de la bula Sublimis Deus del 2 de junio de 1537, los indios podían recibir la religión cristiana. Otros aspectos que se consideraron en la época fueron la naturaleza humana o no, del indio de nuevo continente. Así, como también si era lícito emprender la guerra contra esa población y hasta reconocer su liderazgo natural. Es en ese contexto, según Suárez que emprende la futura creación de los cabildos de indios.

 

UN DESIGNIO Y UN TRABAJO DE ENVERGADURA: POLITIZAR PARA CRISTIANIZAR

Se conformó pues la singular institución política denominada los cabildos de indios, que resultaron ser intensos y extensos experimentos de pedagogía de la práctica política acometido bajo una administración colonial. Los reyes de España, Fernando e Isabel (sobre todo la reina), habían dirigido todos sus esfuerzos para cristianizarlos. Politizar para cristianizar, hacer cristianos a quienes primero se les hizo hombres en el trabajo de evangelización de los indios.

 

LA REDUCCIÓN A POBLADO DE LOS INDÍGENAS Y LAS RAZONES DE UNA SINGULAR  SEGREGACIÓN RACIAL

En el caso de Venezuela los indios estaban disgregados y dispersos, era cuesta arriba hacerlos “vivir como gentes”

En Cédula del 4 de agosto de 1574, el Rey Felipe II había preceptuado al Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela don Diego de Mazariegos, lo siguiente: “los indios no deben seguir a la orden y mandato de su encomendero, que se juntaran en pueblos, que fueran enseñados en nuestra fe católica. Aprobó la figura del Consejo de Indias.

Esa política que se echó a andar en el siglo XVI, fue más dinámica cuando, abolido el régimen de las llamadas encomiendas de servicio en 1686-1689 se suplante ese por el de tributo directo a la Corona y de promoción de la fundación o refundación de pueblos de indios, en cuya administración comunal van a pasar a tener un lugar los propios gobernados.

En esa conformación de los pueblos de indios, las comunidades serían racionalmente homogéneas; es decir, solo formarán parte los indígenas puros, por lo que se estableció que ni negros ni españoles podrían habitar en esas comunidades.

Destaca como ejemplo (en la quinta de las Ordenanzas) “para el buen gobierno de los españoles como para el mampare o buen tratamiento de los naturales”, promulgadas por el fundador de la ciudad de Barquisimeto, Juan de Villegas en 1552.

 

LA INSTAURACIÓN DE LOS CABILDOS DE INDIOS EN AMÉRICA, OBRA DE UN DESIGNIO DE PEDAGOGÍA POLÍTICA

España, al establecer cabildos de indios en América repitió viejos precedentes históricos de metrópolis que habían probado duplicar sus instituciones y hasta los nombres de sus ciudades y provincias en los territorios por ellos sometidos política y económicamente.

En cada fundación de ciudad, el adelantado, capitán o juez pobladores nombraba su primer cabildo o ayuntamiento, al cual quedaba encomendada la administración municipal de poblaciones a las que tocaría subsistir. Esos cabildos o ayuntamientos de españoles (finales del siglo XVII) servirán de modelo a los cabildos indígenas venezolanos. Así los indígenas comenzarán a conocer el modo de vivir, a ser gobernados y a seguir la santa fe católica.

 

ANTECEDENTES VENEZOLANOS DE UN GOBIERNO MUNICIPAL INDÍGENA

En Venezuela, el establecimiento de cabildos de indios fue precedido de Cédulas Reales que en 1687 y 1689 ordenaron la libertad de los indios y la abolición del servicio personal al que estaban sometidos desde los inicios de la Conquista.

Se crea la figura de los alcaldes indígenas, las iniciativas políticas descritas permitieron conformar cabildos incompletos, ya que los alcaldes constituían solamente una parte de una institución cuyo nombre entero era: Cabildo, Justicia y Regimiento. En su composición se integraban, por un lado, alcaldes urbanos y alcaldes rurales (llamados Justicias) y, por la otra, un número variable de regidores, un procurador, un alférez real y un fiel ejecutor (llamado Regimiento). En los pueblos de indios, aledaños a Caracas, para la mitad del siglo XVII aparecieron cabildos de indios ya compuestos por Justicias y Regimientos.

 

REAL CÉDULA DE 1691 Y EL ESTABLECIMIENTO DE LOS CABILDOS DE NATURALES EN LOS PUEBLOS DE INDIOS VENEZOLANOS

El tiempo fuerte de los cabildos de indios venezolanos se inició con una Cédula del Rey Carlos II, fechada el 12 de diciembre de 1791 y dirigida al Gobernador y Capitán General de la Provincia de Venezuela Diego Jiménez de Enciso, Marqués del Casal, comenzando con los de la Provincia de Caracas. Consagrada a disponer el nuevo régimen de tributos y gobierno que en lo adelante (1791…) obligaría a los indios de la Provincia de Venezuela trato similar a los tributarios, que se nombre gobernador de los caciques, habrá un regidor en cada pueblo, máximo 4 regidores y 2 alcaldes.

La Corona española declaró a los indios de “vasallos libres de Su Majestad” (que tengan otro modo y forma de gobierno, y que en los pueblos que no pasaran de 30 casas, habrá un Alcalde y un Regidor. Duraban un año en sus funciones, debían nombrar un Gobernador entre los Caciques y los indios obrarán con libertad, que construyan sus casas en los solares repartidos a ellos, tomando el centro del pueblo para la plaza y las calles, también se le asignarán tierras para sus labores. Se estima que existían unos 70 pueblos de indios en el área de la jurisdicción gubernativa de la Provincia de Caracas. En la virtual realidad de los pueblos de indios de la entera Provincia de Venezuela, actuaban corrientemente Cabildos de Indios compuestos de Justicia y Regimiento.

 

ESTRUCTURA, SISTEMA DE ELECCIÓN Y AUTORIDAD DE LOS CABILDOS DE INDIOS VENEZOLANOS

“Los Cabildos de Indios en parte copiaron el modelo de sus pares españoles, fueron también una suerte de organismo de gobierno que no fue ajeno a los procesos de mestizaje que conoció Hispanoamérica durante su etapa colonial, de modo particular a través de la incorporación de los pueblos de la figura del cacique, cuya condición de jefatura política, ya heredada, ya electiva, fue reconocida por la Corona desde los años iniciales de la conquista Antímano, El Valle, La Vega, La Victoria, Guacara, Turmero, San Diego de Alcalá, Urachiche, Quíbor, Río Tocuyo, Los Humacaro Alto y Bajo, Boconó, Carache, Santa Ana de Trujillo, Jajó, La Mesa de Esnujaque, los del área de la ciudad de Coro…fueron, entre muchos otros, pueblos de indios de la Provincia de Venezuela en los cuales sus cabildos integraron simultáneamente a caciques, gobernadores, alcaldes y regidores, cuyos nombres entremezclados, frecuentemente encabezaron pliegos de reivindicaciones agrarias y de otra naturaleza sometidos a las autoridades coloniales”

La plantilla de funcionarios de los municipios indígenas llegó en algunos casos a hacer tan o más extensa que la de los cabildos de las ciudades y villas de españoles. Un cabildo de indios como el del pueblo de indios de Yaritagua, en el actual estado Yaracuy, constaba ya, por ejemplo, para 1699, de un Alcalde Ordinario, un Primero y Segundo Regidores; un Alguacil Mayor y un Procurador General y también con un cacique. En otro caso, de Urachiche llegó a comprender un Gobernador, dos Alcaldes Ordinarios, un Regidor Decano, otro Regidor, un Procurador General, un Alguacil Mayor, dos Acaldes de la Hermandad, un Ayudante de cabildo y un Ayudante de Gobernador.

En los cabildos de indios se reprodujo el aura de autoridad y dignidad que pudieron generar sus pares de las ciudades y villas de españoles. De hecho, los cabildantes indígenas ostentaban un signo de autoridad, el bastón con puño de plata, algunos eran beneficiarios del título de don y estaban exentos de tributos mientras duraba su empleo y también recibían el tratamiento honorífico de ilustre.

 

LOS CAMPOS DE ACTIVIDAD DE LOS CABILDOS DE INDIOS NACIONALES

Los cabildos de indios venezolanos -particularmente los del centro y occidente del país- entendieron de y contendieron, en múltiples casos ardua y repetidamente sobre:

1.-Problemas de tierras y aguas comunales

2.-La autonomía electoral de los propios cuerpos municipales indígenas

3.-El régimen de tributo y, en particular, contra la extensión del mismo a las mujeres

4.-Los abusos de poder provenientes de las autoridades no indígenas, en particular, encomenderos, corregidores y capitanes conservadores

5.-Diversos asuntos de orden público

 

UNA PREOCUPACIÓN MUNICIPAL PRIVILEGIADA: LA DEFENSA DE LAS TIERRAS COMUNES DE LOS NATURALES

El renglón de más envergadura de la actividad de los cabildos de indios venezolanos lo constituyó, en su tiempo, la defensa de las tierras comunales. Se desarrolló bajo un régimen comúnmente calificado como absolutista en lo político y mercantilista en lo económico y se combinó la presencia de la propiedad privada con la de la propiedad común o colectiva.

Los indígenas americanos fueron titulares eventuales en graneros o barbacoas del común o las cajas de comunidad. En la dotación a las comunidades indígenas de una porción de tierras colectivas (llamado resguardo), la autoridad española actuó tempranamente, de modo particular en la jurisdicción provincial merideña.

Se hizo normal que tales resguardos comprendieran tierras comunales para cada pueblo de indios extendidos una legua “a los cuatro vientos”, a partir de las plazas de los pueblos de indios o las puertas de sus iglesias.

El trabajo de ejecutar lo que la documentación oficial del tiempo denominaba la delimitación, mensura y amojonamiento de las tierras de los pueblos de indios fue cumplido entre nosotros ya por órdenes de Reales Audiencias (casos de Mérida en 1655 y provincias del oriente en 1783) ya por sus capitanes generales o por sus comisionados. Se incrementó la necesidad de disponer de tierras de cultivo para actividad de la agricultura.

A finales del siglo XVIII sólo en la Provincia de Caracas había 250 cabildos de indios, con 79 pueblos de indios involucrados. El siglo XVIII fue nuestro siglo de colectivismo agrario y también el de la conflictividad en el mismo campo. Algunos tipos de conflictos:

1.-Reclamos de adjudicación de tierras

2.-Reclamos de deslindes y mediciones

3.-Querellas nacidas de invasiones y despojo de las tierras comunales; por parte de vecinos de otras castas

4.-Quejas sobre invasiones de tierras indígenas; por parte de ganado de los mismos vecinos

5.-Reclamos sobre alteración de límites de tierras indígenas

6.-Solicitudes de cambios de tierra; por razón de esterilidad de las anteriormente asignadas

7.-Solicitudes de ampliación de tierras comunes para encarar el aumento poblacional indígena y,

8.-Reclamos por carencia o por apropiación por parte de vecinos colindantes de aguas de riego empleadas por los indígenas

Beneficiarios como eran los indígenas de parte de la Corona española de un estatuto especial, el de menores o miserables, hay que decir que la tutela gubernamental que les cubría alcanzó a extenderse de manera muy especial al campo de sus reivindicaciones de naturaleza agraria.

 

LA DEFENSA DE LA AUTONOMÍA ELECTORAL

El segundo trabajo de importancia mayor asumido por los cabildos de indios coloniales venezolanos: el de la defensa de su autonomía electoral.

En 1796, la negativa del corregidor local a reconocer las elecciones de sus funcionarios hecha por el cabildo de naturales del pueblo de Sanare (del actual estado Lara) dio origen a una queja por parte de los afectados que, sometida a la ya entonces existente Real Audiencia de Caracas, originó que, en una Real Provisión se asentara por el Fiscal General Protector de Indios, lo siguiente: “El derecho de los indios de hacer libremente sus elecciones, sujetas y en las leyes, sin que haya facultades en el Corregidor para desecharlas sin causa legítima o dejarlas sin confirmar”.

Destacaron en pleitos protagonizados por los cabildos de indios de Cagua (1708-1709), Baruta (1742), Aparición de la Corteza (1772 y 1784), Siquisique (1790), Petare (1792 y 1816), Sanare (1796), Acarigua (1798), La Victoria (1799), Caramacate en 1800, La Vega en 1805 y Humocaro Alto en 1808.

 

 

 

 

 

MGM/Julio,2024

martes, julio 23, 2024

Elecciones del 28 de julio 2024: del Presidente de la República Bolivariana de Venezuela

A propósito de las elecciones presidenciales que se realizarán el próximo domingo 28 de julio de 2024, decidimos publicar algunos datos legales sobre el cargo de Presidente de la República que se someterá a la voluntad electoral, en esa fecha.

Según la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el Poder Público se distribuye en tres niveles políticos-territoriales el Poder Público Municipal, el Poder Público Estadal y el Poder Público Nacional.

El Poder Público Nacional se divide en Legislativo, Ejecutivo, Judicial, Ciudadano y Electoral. Cada una de las ramas del Poder Público Nacional tiene sus funciones propias, pero los órganos a los que incumbe su ejercicio colaborarán entre sí en la realización de los fines del Estado.

De este contexto jurídico-constitucional resaltamos las características del cargo del Presidente de la República. Veamos.

Del Poder Ejecutivo Nacional

Sección Primera: Del Presidente o Presidenta de la República

Artículo 225. El Poder Ejecutivo se ejerce por el Presidente o Presidenta de la República, el Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, los Ministros o Ministras y demás funcionarios o funcionarias que determinen esta Constitución y la ley. Artículo

Artículo 226. El Presidente o Presidenta de la República es el Jefe o Jefa del Estado y del Ejecutivo Nacional, en cuya condición dirige la acción del Gobierno.

Artículo 227. Para ser elegido Presidente o Presidenta de la República se requiere ser venezolano o venezolana por nacimiento, no poseer otra nacionalidad, ser mayor de treinta años, de estado seglar y no estar sometido o sometida a condena mediante sentencia definitivamente firme y cumplir con los demás requisitos establecidos en esta Constitución.

Artículo 228. La elección del Presidente o Presidenta de la República se hará por votación universal, directa y secreta, en conformidad con la ley. Se proclamará electo o electa el candidato o la candidata que hubiere obtenido la mayoría de votos válidos

Artículo 229. No podrá ser elegido Presidente o elegida Presidenta de la República quien esté de ejercicio del cargo de Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Ministro o Ministra, Gobernador o Gobernadora y Alcalde o Alcaldesa, en el día de su postulación o en cualquier momento entre esta fecha y la de la elección.

Artículo 230. El período presidencial es de seis años. El Presidente o Presidenta de la República puede ser reelegido o reelegida, para un nuevo período.

Artículo 231. El candidato elegido o candidata elegida tomará posesión del cargo de Presidente o Presidenta de la República el diez de enero del primer año de su período constitucional, mediante juramento ante la Asamblea Nacional. Si por cualquier motivo sobrevenido el Presidente o Presidenta de la República no pudiese tomar posesión ante la Asamblea Nacional, lo hará ante el Tribunal Supremo de Justicia.

Artículo 232. El Presidente o Presidenta de la República es responsable de sus actos y del cumplimiento de las obligaciones inherentes a su cargo. Está obligado u obligada a procurar la garantía de los derechos y libertades de los venezolanos y venezolanas, así como la independencia, integridad, soberanía del territorio y defensa de la República. La declaración de los estados de excepción no modifica el principio de su responsabilidad, ni la del Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, ni la de los Ministros o Ministras, de conformidad con esta Constitución y con la ley.

viernes, junio 07, 2024

Reseña del libro Los Anales de Cornelio Tácito

 

Introducción

De obra trascendente, Cornelio Tácito no pasó desapercibido a la crítica histórica, de la cual salió con nota sobresaliente. Tácito perteneció a la élite de la sociedad romana, proveniente de una familia senatorial, fue pretor, cónsul y procónsul en Asia. Emparentado con el noble Agrícola tuvo pues la oportunidad de emplear su tiempo del retiro en construir una narrativa sobre los eventos que consideró más relevantes de su época. Le tocó a Tácito analizar la transición de la República al Imperio, con la llegada al poder de Tiberio; una vez fallecido Octavio Augusto.

Cornelio Tácito -además de escribir “Los Anales desde la Muerte del Divino Augusto” (116-117 d.C.)-, también escribió la “Vida de Agrícola” (su suegro) y “Germania” dedicado a un análisis “etnográfico” de los pueblos germanos. En el presente papel de trabajo, o más bien ejercicio se presentan algunas consideraciones sobre el Libro I de los Anales; siguiendo el índice indicado en la cátedra de Historiografía.          

Resumen del contenido

El Libro I de los Anales de Cornelio Tácito comprende de manera sustancial, la narración histórica de los sucesos militares ocurridos en Panonia y Germania; una vez fallecido el princeps Augusto y comenzado en consecuencia el principado de Tiberio Nerón. El libro comienza con una relación sumaria de la llegada al poder de Octavio César (Augusto) una vez eliminados Casio y Bruto y, finalmente derrotado Marco Antonio quien fuera en última instancia su máximo rival político-militar. “Así pues transformando el estado de arriba abajo, nada quedaba de vieja integridad: todos abandonando el espíritu de igualdad, estaban pendientes de las órdenes del príncipe, sin temor alguno por el presente mientras Augusto, en el vigor de la edad, fue capaz de sostenerse a sí, a su casa y a la paz” (I-4).

Luego de una muy breve y oscura mención a la muerte de Augusto, (acaecida en la ciudad de Nola), Tácito nos narra el inicio del principiado de Tiberio donde “cónsules, senadores, caballeros corrieron a convertirse en siervos” (I-7). Dejado eso atrás, se desarrolla el foco en tres eventos militares y políticos como fueron las sublevaciones de las legiones de Panonia (I-16/30), de Germania (I-31/52) y la campaña de Germánico en Germania y, la derrota final de Armenio, otrora azote del ejercito romano en esa región del imperio (I-55-72). Por supuesto y, sobre todo ello resalta la personalidad y la visión que sobre ese proceso tenía el enigmático Tiberio.

Finalmente, el texto se centra en relatar algunos eventos administrativos de la gestión de Tiberio (I-72/81) y donde se nos muestra la rutina interna del ejercicio de la magistratura; por parte de Tiberio y su relación con el Senado y otros actores locales y provinciales del imperio. 

Sobre las fuentes empleadas por el autor

Como sabemos, Cornelio Tácito escribió su narración sobre la era Julio-Claudia, por lo menos cincuenta años después de que sucedieron. Por lo tanto, el uso de fuentes era tanto una necesidad como una “obligación” para un autor como Tácito, que concebía la narración histórica como un elemento “moralizador” Al respecto cabe destacar que, el autor mantuvo un punto de vista crítico (desde su enfoque y, por lo tanto subjetivo) de las fuentes históricas de la época, “las fortunas y adversidades del viejo pueblo romano por escritores ilustres y tampoco a los tiempos de Augusto le faltaron notables ingenios que los narraran hasta que al crecer la adulación se fueron echando atrás” (I-1). Pero muy seguramente y pese a la crítica y a la desconfianza de las fuentes, Tácito se vió obligado a usar documentos escritos oficiales; así como otros datos prevenientes de tradiciones orales. De eso, no hay dudas. Veamos el caso de la muerte de Augusto: “y algunos sospechaban un crimen de su esposa”. En otras palabras, la sospecha fue válida como una posible explicación histórica. Pero más importante aún es que Tácito fue senador, cónsul y procónsul; es decir, perteneció a la élite romana, convivió con ella y, por ende, tuvo acceso directo a documentos oficiales que le servirían como soporte para la construcción de su narración histórica.

Así la revisión de edictos, pactos, inventarios públicos, la designación de cargos, los informes de los prefectos de campamento, de los legados, centuriones o tribunos; así como crónicas menores de los eventos acecidos y escritos de otros historiadores, sirvieron de insumos para construir el relato histórico de Tácito; aunque manteniendo una actitud crítica. “De los comicios consulares que hubo por vez primera bajo su principado y en lo sucesivo, no me atrevería nada seguro: tal es la divergencia de juicios que se encuentran no solo en los historiadores sino también en los discursos del propio Tiberio” (I-80).

Una duda que resalta es cuanto a la temporalidad de la secuencia de los sucesos narrados. El relato de Tácito, si bien se ubica en un lapso determinado (años 14 y 15 de n.e.), los sucesos acontecen de manera continua, sin pausa alguna. Es decir, Roma podía organizar con una rapidez inusitada varias legiones y enviarlas casi de inmediato a Panonia o Germania. Aquí el relato histórico se asemeja más a una creación literaria.

Otra inquietud que nos dejan los relatos del Libro I de los Anales es la aparente facilidad que tenía Roma para organizar legiones, cohortes y manípulos y enviarlas al combate. No se trata de dudar del relato de Cornelio Tácito; pero ¿son ciertas o más bien estimadas las cifras de legiones y tropas que tomaron parte en el desarrollo de esos eventos?

 ¿Hace el autor alguna distinción entre las causas históricas?

La narrativa de Cornelio Tácito se centra de manera fundamental en la acción propia de sus actores principales, que en este libro son el recién estrenado príncipe Tiberio y luego Druso, Germánico y otros personajes menores relacionados con la acción de estos. La causalidad es la voluntad humana por el acceso al poder y su posterior mantenimiento. No percibimos en este texto una clara distinción causal entre los eventos narrados.

Cabría sin embargo, agregar la motivación de la sublevación de las legiones de Germania que nos indica la precariedad que padecían esos  legionarios: “protestan del tráfico de los rebajes, de las angustias del estipendio, de la dureza de los trabajos, enumerándolos por sus nombres propios: empalizadas, fosos, acopio de pienso, de materiales de leña” (I-35). Las condiciones materiales de que sufrían las legiones en Germania o Panonia ocasionaron sendos motines no son tratados en una jerarquía aparte por parte del autor; sino como parte de la narrativa de un hecho que afectaba a unos de sus héroes en esta caso Germánico. En síntesis, para Cornelio Tácito en su análisis lo predominante es la individualidad de cada personaje y sus intereses íntimos, el contexto social es sólo eso, un contexto escenográfico.

Acerca del papel de lo sobrenatural en la explicación histórica

Lo sobrenatural en la explicación histórica carece de importancia para el autor. No se trata que el sentimiento religioso; por ejemplo no se considere parte de la psiquis individual, colectiva y cultural del mundo romano. La religiosidad existe y se práctica tanto como expresión cultural como mecanismo burocrático; pero hasta allí. El aspecto religioso, lo sobrenatural no es valorado como causalidad de la sublevación de las legiones de Panonia o de la campaña de Germania.

Como un evento cultural y popular encontramos: “permanecía en ellos además en ellos el miedo de la ira celestial, no en vano menguaban los astros y se precipitaban las tempestades como respuesta a su impiedad; no había otro remedio para sus males –pensaban- que el abandonar aquel campamento maldito profano, y que purificado por medio del sacrificio expiatorio volviera cada cual a su acuartelamiento de invierno” (I-30).

Como una expresión de utilidad burocrática de la religiosidad podemos mencionar: “se accedió a la solicitud de los hispanos para erigir un templo a Augusto en la colonia de Tarragona y con ello se dio a todas la provincias un ejemplo” (1-78). La presencia de lo sobrenatural y el elemento religioso estuvo presente en la sociedad y la cultura romana; y así fue recogido por el historiador. En cuanto a su utilización como variable que incidiera el desarrollo de los acontecimientos humanos, su presencia fue nula. 

Los aspectos geográficos considerados por el autor. Ámbito geográfico donde se desenvuelve el relato

El relato histórico que presenta el autor transcurre en la vastedad del imperio romano y, no es una “frase hecha”; sino que el relato comprende regiones que van desde la Hispania, pasando por la Galia y llegan hasta Bitinia. Por supuesto, que los aspectos más relevantes de la narración de Tácito, se ubican en la regiones de Panonia y Germania en atención a los acontecimientos allí ocurridos como fueron los motines de las legiones allí acantonadas y la posterior campaña de Germánico, en la propia Germania.

A continuación, y a manera de ejemplo, se presenta un cuadro-resumen con las principales locaciones registradas por el autor en el Libro I de sus Anales. Veamos.

Región - Ciudad

Ejemplo de su mención en el Libro I

Armenia

“y a Gayo que volvía de Armenia gravemente herido” Capítulo3

Bitinia

…”denunció de majestad al pretor de Bitinia Granio Marcelo”… Capítulo 74

Galia

…”ocupado entonces en hacer el censo de las Galias” Capítulo 31

Germania

…”casi por las mismas causas se amotinaron las legiones en Germania”… Capitulo 31

Hispania

…”rivalizaron las Galias, las Hispanias e Italia”… Capítulo 71

Ilírico

...”sin conocerse todavía el resultado del motín en el Ilírico” Capítulo 46

Italia

…”exalta el consenso de Italia, la lealtad de las Galias”… Capítulo 35

Nola

…”si cuando encontró a Augusto en la ciudad de Nola”… Capítulo 5

Ravenna

…”la esposa de Arminio dio a luz un retoño varón, fue criado en Ravenna”… Capítulo 5

Recia (Raetia)

…” se envía poco después los veteranos a Raecia” Capítulo 44

Roma

…”pero en Roma cónsules, senadores, caballeros corrieron”… Capítulo 7

Rodas

…”y ni siquiera en los años pasados en el exilio en Rodas”… Capítulo 4

Panonia

…”cuando estalló una sedición en las legiones de Panonia”… Capítulo16

Planasia (Isla)

…”que este relegó a la isla de Planasia”… Capítulo 3

Tréveris

…”se marchaba a la tierra de los tréviros”… Capítulo 41

Teoteburgo

…”no lejos del bosque de Teotebugo”… Capítulo 60

 

Un comentario adicional (dentro del aspecto geográfico), lo refiero a la mención del clima al que hace mención el autor en un pasaje referido a los sucesos de Panonia: “Había aumentado las cuitas de los soldados la prematura llegada del mal tiempo, con lluvias continuas y tan recias que no podían salir de las tiendas, ni reunirse unos con otros y apenas tener cuidado con los estandartes que eran arrebatados por el vendaval y las aguas” (I-30).

Además del clima, Tácito describe algunas características del terreno donde se escenificaron ciertos, en la campaña de Germánico contra Armenio. Por ejemplo: “los alrededores los formaban ciénagas ya firmes por un barro espeso, ya inseguras por los arroyos que las cruzaban; había en torno bosques de suave pendiente, que entonces llenó Arminio de tropas, tras haberse adelantado por atajos y marchas forzadas” (I-63).

Los accidentes geográficos también son mencionados en el relato de Cornelio Tácito, al respecto cabe mencionar, los ríos Rhin, Eder, Ems, Lippe y el Tíber; entre otros. Así como se menciona al Monte Tauno, en Germania, y las islas de Cercina, Rodas y Planasia. En tal sentido, se puede afirmar que las descripciones tanto geográficas, como climáticas y ambientales que emprendió Tácito para su narración histórica denotan un esfuerzo importante de su parte en revisar documentos o registrar tradiciones orales, para de esta manera otorgar una mayor autenticidad a los sucesos que narró en su obra.

Algunos aspectos sociales y políticos interesantes que resaltan en los Anales

De la lectura de los Anales podemos extraer algunos aspectos como la situación de los soldados romanos, el rol otorgado a la mujer y el registro de pueblos bárbaros que tomaron parte en su relato histórico.

La descripción que se hace en el texto sobre la situación de los soldados en Panonia y Germania es dramática: “Bastante habían pecado de cobardía por tantos años tolerando servir por treinta o cuarenta hasta acabar viejos y en la mayoría de los casos con el cuerpo mutilado por las heridas. Además tampoco los licenciados quedaban libres de la milicia, sino que acampados al pie de la de un estandarte soportaban con otro nombre las mismas fatigas” (I-19). Con Tácito nos queda clara que la supremacía militar de Roma tuvo un costo y un sacrificio humano inconmensurable, grosero y sangriento. ¿Cómo no iban ocurrir sublevaciones de legiones enteras ubicadas en las lejanas tierras de Roma, si sus condiciones de existencia eran cuando mucho precarias? Y por ejemplo: “Acaso las cohortes pretorianas que ganaban dos denarios por día, que a los dieciséis años eran devueltas a su hogares, corrían más peligros?” (I-17) 

Sin ser Tácito un historiador militar, en su texto se resalta el conjunto de mandos militares que daban conformación a la estructura del ejército romano. Así son mencionados en la obra, cargos tales como: los legados, los generales,  los centuriones, los tribunos militares, los prefectos de campamento, los aquilíferos y los portaestandartes. De la misma manera, conocemos a las legiones, las cohortes y los manípulos, la caballería y las fuerzas auxiliares. Y hasta curiosamente la presencia de gladiadores en esos lejanos campamentos militares ¿qué hacían allí?

Las mujeres en el Libro I de los Anales desempeñaron ciertas acciones destacadas en el plano político-cortesano e incluso militar; aunque con distinto signo otorgado por el autor. Nos referimos a Livia y a Agripina. Veamos que nos dijo Tácito sobre ellas:

Semblanza de Livia y Agripina

Livia

Agripina

Livia se había impuesto de tal manera al ya decrépito Augusto, que este relegó a la isla de Planasia a su único nieto, Póstumo Agripa” (I-3)

la insigne fecundidad de Agripina, su castidad resplandeciente luego aquel niño nacido en el campamento, criado en la camaradería de las legiones a quien se la había dado el nombre militar de Calígula (I-41)

 

De Livia nos quedamos con su función de “dura madre para la república, dura madrastra para la casa de los césares (I-10). De Agripina rescatamos su heroicidad: “si no fuera porque Agripina impidió que se cortara el puente que cruzaba el Rhin, había quienes por miedo se hubieran atrevido a tal infamia. Pero aquella mujer de ánimo gigante tomó sobre sí las responsabilidades de un general, y prodigó entre soldados que sufrían de miseria o heridas, ropas y remedios (…) más poder iba ya a tener ante los ejércitos Agripina que los legados y los propios generales” (I-69).

La división político-territorial que se asoma en el Libro I de los Anales es muy interesante. Por una parte, se encontraban los municipios –menor rango- por otra lado existían las colonias. “el propio Nauporto que tenía carta de municipalidad” (I-20).

Por último, merece destacar el registro de pueblos que realizó Tácito en este Libro I. En efecto, a lo largo de su relato van apareciendo un conjunto de pueblos que tomaron parte en el proceso de “pacificación” de Germania y zonas aledañas. Así encontramos a: los ubios, los caucos, los tréviros, los galos, los suevos, los propios germanos, los marsos, los brúcteros, los tubantes, los usípetes, los queruscos,  y los catos; entre otros.  

Sobre el pensamiento político del autor

Como afirmamos en la introducción Cornelio Tácito fue un testigo excepcional de la Roma imperial pues vivió en ella desde un lugar privilegiado. Su casta senatorial y los cargos públicos que ejerció indican con toda claridad que tenía la suficiente confianza ante las autoridades imperiales. Es decir, Tácito pertenecía al sistema. Eso por supuesto no lo descalifica; por el contrario, agrega un aderezo crítico a su existencia que pudo colocarlo en situación de riesgo ante ciertos princeps como Domiciano.

Tácito representa una posición crítica, desde una “visión republicana” del devenir romano. De allí, su constante prédica a favor de la libertad (aunque no de todos) frente al centralismo del poder imperial. Sin embargo, su posición frente a la organización estatal de Roma es permisiva: no se consigue una objeción hacia la estructura de las colonias y/o municipios que él, por su trayectoria pública debió conocer muy bien. Aunque si cuestiona el “clientelismo” aplicado por Augusto para ganar apoyos en su momento: ”(…) empezó a tomar para sí las prerrogativas del senado, de las magistraturas, de las leyes sin que nadie se le opusiera (…) los nobles se veían enaltecidos  con riquezas y honores en la misma medida en que se mostraban dispuestos servirle” (I-2).

También tomó nota crítica de las manipulaciones legales de Tiberio para perseguir a los senadores considerados adversarios así “no saciado con los procesos contra senadores se sentaba en los juicios –en un extremo del tribunal para no deslazar al pretor de la silla curul- y su presencia valió mucho contra las presiones e intrigas de los poderosos” (I-75).

Las penurias de los legionarios romanos; salvo su mención en los casos de Panonia y Germania son casi que vistas como algo natural, del orden establecido. La actitud crítica de Tácito lo lleva a tomar partido –al menos en Libro I- por algunos de los protagonistas, de hecho, hay cierta polarización entre los personajes de Tiberio y Germánico, veamos la descripción que sobre ellos hizo el autor:

Una descripción de las cualidades personales de Tiberio y Germánico

Tiberio

Germánico

La noticia de estos sucesos provocó en Tiberio alegría y preocupación: se alegraba del aplastamiento de la sedición, pero el que Germánico se hubiera ganado el favor de los soldados con donativos pecuniarios y adelantándoles el licenciamiento, así como su gloria militar le producía inquietud” (I-53)

En efecto era un joven de talante liberal, de una admirable bondad, tan diversa del modo de hablar y de mirar de Tiberio arrogante y sombrío” (1-33)

Sus críticas hacia el comportamiento moral de la dinastía Julio-Claudia pueden ser válidas. En realidad, los intereses pequeños de Tiberio y su obsesión por el poder dejan claro la necesidad de una revisión del orden establecido, que quizás era imposible de realizar por la misma temporalidad que encerraba aquel pasado.  ¡Salve Cornelio Tácito, por su gran narrativa histórica..!

domingo, mayo 26, 2024

La noción de libertad en los políticos venezolanos del siglo XIX, 1830-1848 (reseña)

 

El siguiente texto recoge una reseña del texto titulado “La noción de libertad en los políticos venezolanos del siglo XIX, 1830-1848”. La obra fue elaborada por la profesora Lucía Raynero Morales. Publicado por la UCAB, en Caracas en el año 2001.

Nuestra reseña partirá de una óptica general y formal del texto considerado, pasará por enunciar algunas apreciaciones específicas de cada una de sus apartados, para finalizar con unos breves comentarios.   

COMENTARIO GENERAL SOBRE LA OBRA

“La noción de libertad en los políticos venezolanos del siglo XIX, 1830-1848” constituye un estudio historiográfico en el que se proponen dos objetivos fundamentales: i) mostrar los principios de orden y libertad que imperaban en la clase dirigente venezolana del siglo XIX y, ii)  colocar al liberalismo en un lugar más exacto dentro del espacio y el tiempo.

La autora divide la investigación en tres partes; a saber:

i)          “En busca del orden y la libertad” que correspondería al lapso en que la naciente República emprende el proyecto liberal y, que se ubicaría desde la consolidación de la Independencia hasta finales de la década de 1830;

ii)          “El significado de la libertad en los políticos venezolanos” que interpreta el significado de la libertad que tenían los políticos venezolanos en el período comprendido entre el final de la década de 1830 hasta el año 1845 y,

iii)          “La lucha por la libertad” que analiza el fracaso del proyecto liberal y, que se ubicaría entre finales de 1845 y principios de 1848.

La investigadora nos indica que la división establecida persigue además otros dos objetivos metodológicos y didácticos: uno, mostrar un orden cronológico del proceso de implantación del “modelo liberal” en aquella República y otro, exponer el contenido de las ideas predominantes de libertad y orden, sobre los conceptos  de propiedad  e igualdad.

Cabe mencionar que, la investigación recurrió a fuentes primarias recogidas; tanto en el Archivo General de la Nación como en la Hemeroteca de la Academia Nacional  de la Historia. Además, se indica la utilización de dos colecciones sobre el pensamiento político venezolano: Pensamiento político venezolano del siglo XIX y Nuevo siglo XIX. Por último, la utilización de textos periodísticos en la construcción de la investigación resulta una cualidad notable por su alcance y diversidad.

SOBRE EL CONTENIDO DE LA OBRA

A.- La primera parte titulada “En busca del orden y la libertad” se encuentra subdividida en cuatro capítulos; a saber: i) Venezuela como nuevo país de libertad, ii) Implantación de un modelo liberal en una sociedad rural, iii) Las polémicas sobre las libertades civiles y iv) el militarismo contra el orden civil.   

En esta parte, se destaca la puesta en marcha de un nuevo modelo político basado en el pensamiento liberal (y controlado por la élite de propietarios nacionales). Terminada la guerra de Independencia, los políticos venezolanos se dieron a la tarea de organizar y crear una república –si bien, bajo la forma de la Gran Colombia primero y como República de Venezuela después- donde se cimentarán los derechos  del hombre, conocidos como libertad, igualdad propiedad y seguridad ¹.

También se menciona el papel desempeñado por Francisco Javier Yanes, oriundo de La Habana (Cuba) llegó a Venezuela en 1808, como intelectual involucrado a la difusión del pensamiento liberal. Yanes publica en 1824 el Manual político del venezolano. Para Yanes, la libertad es un atributo esencial del hombre y forma parte de los gobiernos representativos. Él destaca tres tipos de libertad: civil, individual y política. De igual manera, como primeros heraldos del pensamiento liberal de la Venezuela independiente se mencionan a Tomás Lander y Antonio Leocadio Guzmán; ambos personajes de influencia determinante durante el lapso 1830-1848.

La nueva Constitución fue sancionada luego de tres meses de debate el 22 de septiembre de 1830. La naturaleza del gobierno era centro-federal y, además establecía elecciones indirectas, o de dos grados; sufragio restringido a la situación económica del ciudadano y a su independencia (además de excluir a las mujeres); la libertad civil, seguridad individual, resguardo de la propiedad, igualdad ante la ley; inviolabilidad del hogar, de los papeles particulares y correspondencia; libertad de prensa y pensamiento; prohibición de arrestos arbitrarios; abolición de la confiscación de bienes; limitación de la pena capital; prohibición de las torturas; libertad de trabajo, cultura, industria y comercio; eliminación del fuero concerniente a las contribuciones y eliminación de los mayorazgos².    

La implantación de un modelo liberal en una sociedad rural (como la venezolana) constituyó sin lugar a dudas, un reto para la clase dirigente de la época. De hecho, la nueva Constitución trajo consigo la promulgación de un conjunto de leyes destinadas a la modernización de la economía del país. Para impulsar ese proyecto liberal económico se creó la Sociedad Económica de Amigos del País (conformada por propietarios y políticos), dedicados a impulsar las ideas liberales por considerarlas adecuadas para el proyecto nacional³.

Las libertades políticas consideradas en la Constitución de 1830 trajeron serias polémicas y debates en el ambiente político del país. Las libertades políticas más debatidas fueron las referidas a la libertad de imprenta, la libertad de cultos, además de la eliminación de los fueros militar y eclesiástico. Estos elementos de apertura germinaron descontentos y sediciones entre los opositores al gobierno del General Páez y posteriormente de Vargas, como el levantamiento del general José Tadeo Monagas que planteaba el desconocimiento del gobierno de Venezuela y el reconocimiento de la integridad de Colombia; aunque en realidad el levantamiento de Monagas obedecía a la restauración de los fueros abolidos y al control del aparato público.   

B.- La segunda parte de la investigación titulada “El significado de la libertad en los políticos venezolanos” está divida en dos capítulos: i) “En Venezuela todos son liberales” y ii) “Reacción contra el liberalismo clásico”.

La característica fundamental entre 1830 y 1848 fue la unanimidad de la dirigencia política venezolana alrededor de los valores liberales y de la Constitución de 1830. Sin embargo, esa “unanimidad ideológica” no se mantenía en la arena política. Por el contrario, cada vez más surgían diferencias hasta conformarse dos bloques, claramente identificables: los liberales godos y los liberales de oposición. En el plano de las ideas se identificaban como liberales godos (o conservadores) a Fermín Toro, Juan Vicente González y Pedro José Rojas; mientras que como liberales de oposición a Antonio Leocadio Guzmán, Felipe Larrazábal y Blas Bruzual. De Toro, González y Rojas además de su ideario liberal los unía su valoración religiosa del hecho político. Para el bando de Guzmán, Larrazábal y Bruzual el elemento religioso no era tan importante como la valoración de la libertad.

Un aporte del liberalismo de oposición fue sin duda alguna, su valoración hacia las organizaciones políticas. Antonio Guzmán y Blas Bruzual justificaban la existencia de los partidos, como garantía del ejercicio político, la libertad, la estabilidad y el progreso social.

La reacción contra el liberalismo clásico se produjo por la “Ley del 10 de Abril de 1834”, que propiciaba la libertad de contratos. Dicha ley (que en principio fue bienvenida), perdió su buena valoración; por parte de los hacendados venezolanos a partir de 1838 ¿La causa? La especulación de las tasa de interés, producto de la escasez de circulante en medio de la depresión mundial de 1837-1838⁴. La Ley del 10 de Abril de 1834 tuvo un serio y acérrimo crítico en Tomás Lander (rico hacendado de los Valles del Tuy) y un defensor en el también intelectual liberal, José María Rojas.

C.- La tercera parte del texto historiográfico titulada “La lucha por la libertad” contiene dos capítulos: i) Los civiles contra el orden institucional y ii) Hacia el quiebre del orden y la libertad.

La oposición liberal encabezada por Antonio Leocadio Guzmán inició una escalada de acciones de protestas, frente al gobierno de la llamada “oligarquía conservadora” (en realidad de pensamiento liberal) encabezada por Páez y Soublette y que venía gobernando al país desde 1830, bajo el manto de la Constitución. El partido Liberal encabezó una insurrección civil que implicaría la quiebra del orden por los trastornos cometidos contra la propiedad y seguridad de los ciudadanos y la quiebra de la libertad como resultado de las medidas tomadas por el gobierno⁵. El nuevo liderazgo político asumido por el general José Tadeo Monagas, a partir de 1848, no logró superar la crisis; sino que por el contrario, la agravó cuando el recinto de la libertad, el Congreso quedó en manos de Monagas para manipularlo a su antojo⁶.

 COMENTARIOS FINALES

La profesora Lucía Raynero Morales ofrece una panorámica sobre las percepciones ideológicas que, sobre la libertad tuvieron los políticos venezolanos en la primera mitad del siglo XIX. Esa panorámica se fundamentó en un estudio de fuentes directas en las que destaca la utilización de los periódicos de la época; los cuales desempeñaron un papel fundamental en la difusión de las ideas y en los debates alrededor de la nueva Constitución de 1830 y las leyes que se derivaron de su vigencia.

Del texto pudiera se deducir una visión de una  Venezuela post-independentista, culta y consciente de las nuevas libertades y derechos constitucionales. En realidad, la situación era otra. La gran mayoría de la población venezolana era analfabeta con lo cual su acceso a la información general y a la información política era dificultosa o al menos, restringida y manipulable. Por otra parte, la Venezuela post-independentista y durante todo el siglo XIX careció de una plena conciencia como Estado, como nación hecho que resultaría determinante en la consolidación de una mentalidad liberal y progresista en el país. Venezuela para ese momento era un todo desorganizado, inconexo y con serias dificultades de comunicación y transporte. Y esa realidad influiría de manera indefectible en la consolidación o no, de la visión liberal que la élite de hacendados y propietarios había comprado como modelo de desarrollo para el país.

El estudio de “La Noción de libertad en los políticos venezolanos del siglo  XIX 1830-1848”, representa un aporte importante para la historiografía venezolana en un área que ha sido poco valorada, a pesar de que resulta un referente para entender el curso de nuestros pasos como una nación, que aún pelea por valores liberales como la libertad, la propiedad, la seguridad y el orden.

NOTAS

¹ Lucía Raynero Morales: La noción de libertad en los políticos venezolanos del siglo XIX, 1830-1848. Universdad Católica Andrés Bello. Caracas, 2001. Página: 17

² ibid, p 49

³ Ibid, p 63

ibid, 174

Ibid, p 267

Ibid, p 268

martes, abril 30, 2024

La actividad de la enseñanza

 

Una de mis principales actividades durante los últimos años ha sido el apoyo y la participación en el desarrollo de programas de capacitación para la formación y consolidación de las capacidades de gestión legislativos y ejecutivos de gobernaciones y municipios en el contexto de la actividad del Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro (IEPFT). 



Inicialmente, desarrollé mi participación en el Programa de Apoyo a la Gestión de los Gobiernos Municipales (PAGGM) del mismo instituto a partir del año 2013 y hasta 2017. Allí, recorrimos el país, formando parte del equipo dirigido por Ramón Guillermo Aveledo y Carlos Mascareño, presentando cursos y propuestas de desarrollo de políticas públicas en materia de participación ciudadana, a nivel municipal. Durante esa etapa se visitaron a más de cien municipios (repitiendo en muchos de ellos, por razones de la actividad académica) y, a la vez se realizaron seis encuentros nacionales con gobiernos locales en temas de interés municipal; tales como: finanzas locales, participación ciudadana, medio ambiente, seguridad ciudadana, desarrollo económico local y política social. El saldo fue absolutamente positivo.

El tiempo pasó (y aunque el PAGGM cerró su ciclo), la actividad programática del IEPFT continuó, siempre bajo la línea de fortalecer las capacidades de gestión de las políticas públicas en un marco de democracia, inclusión y transparencia pese a las restricciones políticas del país. Así, durante los últimos cuatro años, el IEPFT comenzó una nueva etapa dirigida como dijimos supra, al fortalecimiento de las capacidades de gestión de los agentes políticos locales (legislativos y ejecutivos).

Nuestra hipótesis de trabajo enuncia que la formación democrática de los gestores públicos tendía que influir; tanto en el mejoramiento de la prestación de las políticas públicas como en la reinstitucionalización de los valores democráticos en nuestra sociedad. Bajo esa premisa trabajamos y tratamos de innovar en los medios y modalidades de relación con los participantes. En los años inmediatamente anteriores (2021 y 2022) trabajamos con los Cursos de Formación para Legisladores y Concejales; así como también en la realización de Talleres Regionales y Locales de Políticas Públicas.




Este año, en el 2024 se iniciaron tres líneas formativas: el “Programa de Fortalecimiento de Equipos de Gestión” regionales y locales (marco normativo, aspecto económico y presupuestario y gestión pública local), el “Programa de Construcción de Espacios de Diálogo” (construcción de unidad, cohesión social y negociación y medios de resolución de conflictos), y un tercer Programa denominado “Escuela para la Formación de Liderazgo Emergente”.

Por si fuera poco, también se ha seguido desarrollando el Programa de Fortalecimiento del Área de Políticas Públicas en el ámbito de desarrollo económico con tres proyectos puntuales en tres municipalidades del país (Maracaibo, Maneiro y Torres) que ya comienzan a dar sus primeros frutos.

Ha sido un honor para mi continuar contribuyendo con esta actividad formativa que tanto me apasiona y me motiva, para seguir adelante en la lucha por el rescate de la democracia en nuestro país.




domingo, marzo 31, 2024

Sobre las elecciones presidenciales del 28 de julio

 

La elección presidencial en Venezuela se desarrolla en el marco de una profunda crisis institucional que apunta hacia el establecimiento de nuevas condiciones políticas de restricción de la democracia. Este proceso de desdemocratización se fundamenta en el ventajismo por parte del bloque oficialista de las instituciones públicas electorales (Consejo Nacional Electoral), que impide la realización de unos comicios libres y justos.

La discrecionalidad hegemónica del gobierno de Maduro apunta a conseguir una nueva reelección presidencial sin considerar los acuerdos internacionales firmados en Barbados (2023) e ignorando incluso las advertencias y recomendaciones de distintos gobiernos (cercanos y lejanos) sobre las posibles consecuencias de realizar de nuevo unos comicios irregulares. Al respecto, cabe agregar que Nicolás Maduro es objeto de una investigación en la Corte Penal Internacional (CPI).

La oposición en Venezuela además de que no pudo inscribir la candidatura designada por su líder María Corina Machado, sigue padeciendo del acoso y la persecución de sus activistas e incluso de la detención y desaparición de algunas de sus líderes por parte del régimen del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). La jugada oficialista es muy clara: impedir a cualquier costo la participación de aquellos factores políticos que amenacen su permanencia en el poder.

Ojo: el proyecto societal que impulsa el bloque oficialista es una revolución. Sí, una revolución que se fundamenta en la centralización del poder político y su ejercicio hegemónico y, que persigue el control de la sociedad por parte del Estado. Por lo tanto, es un proyecto alterno y paralelo al que tiene la Constitución del año 1999 que es de naturaleza democrática, liberal, representativa y participativa. En otras palabras, el proyecto del PSUV no admite competencia electoral.

La paradójico de todo esto, es que la mejor manera de detener esa propuesta societal es con la participación política y la participación electoral aún en las actuales condiciones restrictivas impuestas por el gobierno de Maduro. Cabe recordar, que la oposición o la mayoría social de Venezuela carece de representación en instituciones clave del país -como la Asamblea Nacional- que hubieran podido regular la actividad oficialista.

Esa precariedad de representación política de parte de amplios sectores sociales del país ha favorecido el avance y posicionamiento institucional de un proyecto totalitario. En ese juego, el PSUV se reservó las mejores cartas: como la cooptación y usurpación (vía judicial) de partidos políticos, la detención de activistas y dirigentes, el impedimento de inscripción de candidaturas e incluso el establecimiento de un largo período de transición (de por lo menos 6 meses) entre el 28 de julio y la fecha de entregar el gobierno, en caso de perder las elecciones.

La mejor oposición al totalitarismo del PSUV se basa en la unidad de los partidos políticos y también de actores sociales del país en la construcción de un amplio movimiento social (recomendado tantas veces por estudiosos y académicos), que permita reposicionarse en el país y rescatar los espacios institucionales que hoy se carecen y que son indefectiblemente necesarios para impulsar un cambio de orientación política en el país: el anhelado cambio democrático.

Lo anterior nos lleva a ubicar la elección del 28J, en un contexto de mayor amplitud temporal. Sí, un espacio que comprenda por lo menos, toda la transición prevista luego del 28J y las elecciones previstas para el próximo año 2025, que ofrecen una oportunidad única y formidable para rescatar (por ejemplo), la Asamblea Nacional y avanzar en la reconquista de otros órganos ejecutivos y legislativos regionales y locales. Por otra parte, la candidatura de los sectores de oposición requiere con urgencia un programa mínimo de actuación tanto para un eventual ejercicio del gobierno nacional (y su conformación), como para la elaboración de las bases unitarias mínimas para los futuros eventos comiciales del 2025.

Quizá la mayor debilidad de las fuerzas democráticas no sea su precariedad organizativa sino más bien el cierto canibalismo inútil que predomina entres sus dirigentes y, también la indiferencia de sectores de la sociedad civil organizada que hasta ahora han volteado su mirada hacia otro lado olvidando que la revolución propuesta por el PSUV también involucra su propia existencia. Y es que, la responsabilidad de detener el autoritarismo no es un asunto exclusivo de los políticos tradicionales sino también de todo aquel ciudadano que crea en los valores democráticos.

Un elemento crucial es reconocer que tanto en la arena política como la electoral, María Corina Machado es una fuerza social en Venezuela ineludible, fue electa en una votación popular y ha venido organizando su calado ciudadano. La fuerza social que representa la señora Machado es una realidad que si no se acepta será difícil avanzar en el proceso de cambio político.

@migonzalezm

lunes, enero 29, 2024

La situación electoral en Venezuela 2024

 

La situación electoral en Venezuela se complica un poco más. El régimen de Maduro y el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), continúan obstruyendo las posibilidades de realizar unas elecciones abiertas y libres, inhabilitando ilegalmente a la candidata opositora María Corina Machado. Para ello, se ha utilizado al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), que como es sabido es controlado por el bloque oficialista. Sin embargo, la candidata opositora se ha mantiene firme en sus objetivos político-electorales sobre la base de su elección por más de tres millones de venezolanos en un proceso de votación universal, directo y secreto y además masivo.

En realidad, los estudios de opinión y el cálculo oficialista indican que Maduro y el PSUV recibirían una contundente derrota en las próximas elecciones presidenciales previstas para este año. María Corina Machado viene apelando a su liderazgo popular, mientras Maduro denuncia que sido víctima de una serie de atentados (presuntos magnicidios) como bandera electoral. Pero por otra parte, ordena a sus acólitos emprender una seria de acciones violentas denominada la “Furia Bolivariana” cuyo propósito es intimidar y tratar contener la protesta popular.

La candidatura presidencial de Maduro parece difícil de levantar. Los constantes fracasos en su gestión gubernamental que no logra satisfacer las demandas populares de tener acceso a servicios públicos de calidad ni de acceder de manera satisfactoria los productos de la canasta alimentaria básica, así como las denuncias de corrupción administrativa generalizada y las violaciones a los derechos humanos fundamentales determinan que la mejor decisión para él (Maduro), es hacerse a un lado.  

María Corina Machado tiene un sector importante de la mayoría social de su parte y esa cualidad le otorga una enorme ventaja política y electoral. Sin embargo, esa mayoría social está aún desorganizada y con poca sinergia entre sí. Esa mayoría sólo sigue y depende de la figura de Machado, pero más allá eso no tiene mucho músculo organizativo; por lo tanto, la dirección política que acompaña a la líder opositora le toca extremar esfuerzos de manera eficaz para cohesionar y consolidar la mayoría social en una auténtica fuerza de cambio. Lo contrario, será tiempo perdido.

¿Preferirán Maduro y PSUV entrar de nuevo en el charco de las sanciones petroleras de los Estados Unidos por incumplir con los acuerdos firmados en la isla de Barbados el pasado año? ¿Son tan inmensos los compromisos de Maduro con sus aliados (Cuba, China, Irán, Nicaragua y Rusia entre otros) que optaría por soportar sanciones personales e investigaciones en la Corte Penal Internacional? Pareciera más sencillo para el bloque oficialista acudir a unas elecciones presidenciales aceptables y en caso de perderlas utilizar la Asamblea Nacional y el resto de la institucionalidad chavista que le queda para conseguir una retirada tranquila.

 

@migonzalezm