jueves, enero 23, 2025

Nota sobre el 23 de enero de 1958 en Venezuela

 

A partir del año 1958, con el derrocamiento de la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, se inició la construcción de un nuevo paradigma de gobierno en nuestro país: el de la democracia liberal.

El nuevo modelo estuvo basado en un acuerdo de las élites políticas con el apoyo de los grupos económicos y sociales del país. Ese acuerdo político fue conocido como el pacto de Puntofijo que se tradujo en la realización efectiva de elecciones libres, en el comienzo del proceso de elaboración y posterior aprobación de la Constitución de la República de Venezuela en 1961 y muy importante, en el asentamiento del naciente sistema democrático representativo.

El 23 de enero de 1958, asumió el poder una primera Junta Gobierno Provisional conformada por el vicealmirante Wolfgang Larrazábal y los coroneles Luis Araque (Comandante de las Fuerzas Armadas de Cooperación), Pedro Quevedo (Director de la Escuela de Guerra), Roberto Casanova (Comandante de la Aviación) y Abel Romero, estos dos últimos salieron rápidamente de la Junta por presión popular y también de la Junta Patriótica. Se constituyó entonces, una segunda Junta de Gobierno con la incorporación de Eugenio Mendoza y Blas Lamberti. Posteriormente, Edgar Sanabria entró a la Junta de Gobierno Provisional, sustituyendo a Wolfgang Larrazábal, quien optó por participar en las elecciones presidenciales de ese mismo año. Sanabria permaneció presidiendo la Junta de Gobierno desde el 14 de noviembre de 1958 hasta el 13 de febrero de 1959.

La administración de Larrazábal impulsó el conocido Plan de Emergencia que comprendía la realización de obras públicas focalizadas fundamentalmente en la ciudad de Caracas y que incluía ciertas compensaciones para los sectores populares residentes en los barrios caraqueños. El Plan de Emergencia contó con el apoyo de la Coordinadora de las Juntas Profomento auspiciada por el Partido Comunista de Venezuela. El surgimiento de la Juntas Profomento significó el regreso a la actividad pública de unas entidades vecinales de larga trayectoria en el país (desde los años treinta), y buscaron rescatar su papel de mediaciones entre la población y el gobierno (en el Plan de Emergencia, por ejemplo). Una medida importante para el aparato de gobierno tomada por la Junta de Gobierno fue la creación de la Comisión de Administración Pública[3] que bajo las orientaciones del Informe Emmerich comenzó el proceso de conformación de la Comisión de Administración Pública (CAP), aunque sin mayor trascendencia.

Mientras, la gestión de Edgar Sanabria fue breve (como correspondía) pero también productiva y por ende, trascendente. Sanabria promulgó la Ley de Propiedad Horizontal[5], la Ley de Universidades que regresaba la autonomía a las universidades y muy importante, dictó el decreto de creación de la Oficina Central de Coordinación y Planificación de la Presidencia de la República (CORDIPLAN) a instancias de Enrique Tejera Paris.





martes, enero 14, 2025

El surgimiento de las organizaciones vecinales en Venezuela en el contexto de la sociedad civil: 1933 – 1945

 NOTAS PARA EL CAPÍTULO I

  

El comienzo de los movimientos vecinales en Venezuela, o por lo menos su registro inicial, se ubica en el ocaso de la época gomecista en la década de los años treinta. Para ese momento, los partidos políticos y los movimientos sociales (como el de los trabajadores, de los estudiantes y de las mujeres) se convirtieron en los principales dinamizadores del cambio social en esa transición. Durante el período que va desde 1928 hasta 1941 se produjo un vasto movimiento de participación social que incluyó la formación de los partidos políticos modernos (1936-1941), de una incipiente sociedad civil y por supuesto, dentro de ella, de los movimientos vecinales. Así pues, que es en medio de ese contexto del surgimiento de los partidos políticos modernos, de las luchas sindicales y estudiantiles, de las luchas por los derechos de las mujeres y por los derechos sociales en general, que emergieron unas entidades conocidas como Ligas de Colonos, que han sido reconocidas como las primeras asociaciones comunitarias del siglo XX por la historiografía nacional.

 

Sobre la aparición de las Ligas de Colonos hay mucho que escribir, a pesar de cierto manto de opacidad que aún predomina a su alrededor, por la dificultad que supone el acceso a fuentes primarias y por el desapego que ha predominado sobre el tema comunitario. Por ejemplo, hay cronistas y académicos que ubican su conformación en los años veinte en la parroquia Santa Rosalía[1] lo cual implicaría una nueva periodicidad para su estudio. Otras opiniones como la del historiador Omar Alberto Pérez relatan

 

(…) como la organización comunitaria comenzó a gestarse espontáneamente durante el gobierno de Juan Vicente Gómez en 1934, con pobladores que participaron en la fundación de barrios caraqueños en San Agustín, La Vega y Antímano y crearon tales agrupaciones (…)[2]

 

Por otra parte, según el historiador local Agapito Hernández (2021) la Liga de Colonos de San Agustín del Sur puede ubicarse en 1936. Al respecto señala que,

 

(…) a comienzos del año de 1936, los habitantes de los diferentes sectores de la comunidad de San Agustín de las partes Norte y Sur, vieron la necesidad de unificar criterios en pro de las mejoras de los sectores y constituyen una de las primeras organizaciones parroquiales como fue "La Liga de Colonos". Integradas por profesores universitarios, dirigentes de partidos políticos, empresarios, comerciantes, la iglesia católica, estudiantes, obreros, amas de casas y autoridad civil. Durante su existencia la Liga de Colonos, logró muchas conquistas reivindicativas principalmente para los habitantes de la parte sur, como fueron pavimentación de algunas calles, alumbrado público, empotramiento de aguas servidas y aguas blancas, escuelas, dispensarios, el mercado libre en el antiguo Nuevo Circo de Caracas y rebaja de los precios de los terrenos. Asimismo, fue una escuela de formación de luchadores sociales de diversos sectores sociales. Pero su mayor logro fue el decreto de elevación como Parroquia Civil, publicado en la Gaceta Municipal, Número Extraordinario del martes 22 de diciembre del mismo año.[3]

Un detalle interesante es que, en la primera reunión de la Liga de Colonos de San Agustín participaron un conjunto de personalidades políticas cuyo liderazgo prometía y perfilaba un alcance nacional. Nos referimos a Rómulo Betancourt[4], Rodolfo Quintero[5], Gonzalo Barrios[6], Olga Luzardo[7] y Alejandro Hernández[8]. Estos personajes representaban posiciones políticas distintas como la socialdemócrata (Betancourt, Barrios) y la comunista (Quintero, Luzardo). Dichas posiciones mantuvieron durante décadas un debate sobre las políticas de organización y dirección del movimiento popular y comunitario. En otras palabras, la Liga de Colonos tuvo una alta valoración en el ámbito político y social para el encuentro, la discusión y la preparación de acciones reivindicativas de esa comunidad, lo cual le otorgaba una trascendencia que definiría las posibilidades de organización y gestión de otras comunidades en el futuro.

¿Pero quiénes eran aquellas personas llamados y conocidos como colonos cuyas dificultades y precariedad social lograron reunir a factores políticos y sociales de distinto signo ideológico? Los colonos no eran otros que ocupantes de terrenos públicos y privados ubicados en la ciudad de Caracas y que habían venido a la capital buscando la posibilidad de construir una vida distinta. Los colonos también constituían una masa de trabajadores que residían en las pensiones y los albergues marginales caraqueños con poca calidad habitacional.

Los colonos no eran los vecinos habituales en una ciudad en transformación urbanística y en medio de una transición y cambio político. Los colonos se convirtieron en habitantes de quebradas y cerros que aspiraban a una mejor calidad de vida y decidieron organizarse y unir esfuerzos en función de satisfacer ciertas demandas relacionadas con el mejoramiento de su calidad de vida. Así, de manera espontánea e inducida por otros actores sociales se reunieron y se conformaron las Ligas de Colonos como expresión originaria de lo que sería con el tiempo una poderosa fuerza social como el movimiento vecinal.

Ahora bien, el dato más cercano y preciso sobre las Ligas de Colonos lo encontramos en el Diario El País (1944) que recoge en su edición de 8 de febrero de ese año la elección de una nueva Junta Directiva para la Liga de Colonos de San Agustín[9]. Según la nota periodística, la entidad vecinal comenzó a funcionar en 1936, siendo legalizada en febrero de 1937. La nueva Junta Directiva de aquella Liga de Colonos estaba encabezada por Baldomero Istúriz y también participaron en la misma las señoras Julia de Romero y Margarita Monje. La entidad vecinal contaba con 358 integrantes.

Entre sus principales logros -en sus ocho años de trayectoria-, se mencionan la rebaja del 50% del valor del terrenos que ocupaban los colonos, la municipalización del acueducto que antes era de propiedad particular, la rebaja del 50% de los derechos de agua a los colonos menos pudientes, la donación de terrenos en la parte este del barrio Marín hecha por Juan Oramas, la gratuidad de los derechos de cloacas para los menos favorecidos y hasta una donación hecha a la Liga por el Gobernador Elbano Mibelli[10] para mejorar su local y para obras sociales.

Margarita Monje y Julia de Romero destacaron la existencia del comité de damas de la entidad, así como también construcción de un dispensario y un baño en el local de la liga para los visitantes. En la nota de prensa del diario El País se interrogó a los miembros de la Liga de Colonos sobre la actividad del concejal Gonzalo Barrios de quien refirieron

el concejal ha trabajado mucho, lo mismo que Manuel Martínez cuando era concejal y ahora que es suplente. El Dr. Barrios lo hemos visto todo hasta debajo de los puentes y todo estamos contentos con él.[11]

Con respecto a la actividad de la Liga de Colonos, Rómulo Betancourt la destaca como  una entidad conformada por sectores de la sociedad de la época en favor de las personas más vulnerables y que vivían bajo los puentes de San Agustín

(…) el festival organizado por Manuel Martínez y otros ciudadanos progresistas de San Agustín en favor de quienes viven bajo los puentes de ese barrio. Alcanzó a un remanente líquido de Bs. 1.803, cantidad entregada a la Junta Administradora de la Liga de Colonos de San Agustín como producto de esa velada. Y al registrar estos hechos queremos evitar que los profesionales de la cortesanía capitalicen, en favor de los gestores de la cosa pública, una iniciativa de raíz y de intención popular[12]

En síntesis, podemos concluir en una primera instancia que la Liga de Colonos de San Agustín fue pionera en la organización y desarrollo de los movimientos vecinales en Venezuela entre 1934 y 1944. Sin embargo, la actividad de las otras Ligas de Colonos de las parroquias de Antímano, Santa Rosalía y La Vega quedan aún bajo el manto de opacidad ante la escasez de registros históricos que no han podido ser ubicados hasta el presente.

La historiografía también nos señala que las Ligas de Colonos fueron substituidas por las Juntas Promejoras (1939), estableciéndose una relación directa entre ambas. Sin embargo, la Liga de Colonos de San Agustín funcionó por lo menos hasta 1944, con lo cual su actividad fue simultánea con la realizada por la Junta Promejora. Una hipótesis es que, las Ligas de Colonos quizá hayan cesado en sus funciones a raíz del golpe de Estado de 1945 cuando se produce un replanteo de las relaciones políticas en Venezuela y entre otras cosas por el proceso constituyente de 1947.

Un comentario adicional es que las Juntas Promejoras fueron impulsadas desde el Estado por iniciativa del gobierno de López Contreras, aunque algunos investigadores señalan que su creación obedeció a una acción concertada de las fracciones de concejales del Partido Democrático Nacional (PDN) y del Partido Comunista de Venezuela (PCV) en el Concejo Municipal de Caracas en 1939.

Al respecto, el historiador George Olliver comenta

(…) ese mismo año, el Ayuntamiento creó sus primeras Juntas Pro-Mejoras (responsables del desarrollo urbanístico) a nivel parroquial y de barrio, así como en Ligas de Colonos (asociaciones de colonos). Un líder de AD llamado Gonzalo Barrios, también se propusieron en pie de formar un consejo ejecutivo humanitario llamado Junta Pro-Habitantes de Puentes y Quebradas (consejo para los habitantes de puentes y barrancos) …[13]

Un dato cierto es que las Juntas Promejoras tuvieron una larga durabilidad, pues su presencia comprendió desde su aparición a finales de la década de los treinta y hasta 1978, año en el que se aprueba y se promulga la Ley Orgánica de Régimen Municipal. Es decir, las Juntas Promejoras se mantuvieron como las entidades de participación comunitaria dominantes en todo el país como genuina expresión de los movimientos comunitarios y vecinales. Igualmente, las convierte en la columna vertebral y el hilo conductor para la comprensión de grupos vecinales posteriores, incluyendo tanto a las asociaciones de residentes (creadas a partir de 1958), como a otras manifestaciones comunitarias como los comités prodefensa, los comités de conflicto y las asambleas de barrio surgidas en las décadas de los años setenta y ochenta. Cabe agregar que, la larga trayectoria institucional de las Juntas Promejoras abarcó a todo el territorio nacional.

Las Juntas Promejoras fueron un acontecimiento nacional o por lo menos, no estrictamente focalizado en Caracas. Al respecto, González Oquendo[14] nos ofrece desde Ciudad Ojeda, estado Zulia, una visión descentralizada del tema,

 

(…) organizadas a partir de finales de la década de 1930, desde el Gobierno Nacional, se promovió la constitución de órganos de participación ciudadana (…) Tuvieron diversos nombres aunque su objetivo era el mismo: Juntas Promejoras, Juntas Pro-Desarrollo de la Comunidad, Juntas de Bienestar. (…). Las Juntas Promejoras no eran sólo un acto de pura voluntad general.

   

En el estado Zulia y, partiendo de los datos de González Oquendo se puede identificar Juntas Profomento o Promejoras en esa entidad, tales como: las Juntas Profomento de las comunidades de Las Morochas (1941), de Ciudad Ojeda (1942), la Junta de Lagunillas (1941), la Junta de Bienestar de la comunidad de Tesajeras (1941) y las Juntas Promejoras de Sierra Maestra (1959) y del barrio Campo Mío (1959). Por otra, parte, en los barrios del norte de la ciudad de Barquisimeto también se promovió la creación de Juntas Promejoras.

Una de las Juntas más antiguas de la que se tenga noticias es la creada en el litoral central (Departamento Vargas) en la comunidad El Caribe[15], según registros locales. Otro ejemplo de la expansión de las Juntas Promejoras y de su lucha por el mejoramiento de las condiciones de vida en su sector, fue la establecida en el barrio San Miguel Arcángel en Petare[16], donde se señala también la creación de una asociación de vecinos. La comunidad de El Güire[17] nos presenta otro claro ejemplo de la función de organización comunitaria y su relación con las Juntas Promejoras. También en Carrizal (estado Miranda) encontramos varias experiencias tempranas de lucha vecinal por medio de las Juntas Promejoras, como la comunidad “José Manuel Álvarez”[18].

Un aspecto curioso y relevante es la superposición en la historiografía entre las Juntas Promejoras y las Juntas Profomento pues distintos autores las asimilan como si fueran una misma entidad. En algunos casos se considera a las primeras como entidades destinadas fundamentalmente al desarrollo y al mejoramiento urbanístico; mientras que en la segunda estuvieron dedicadas al fomento de la actividad económica y social. En todo hay datos sobre la actividad reivindicativa de las Juntas Profomento un ejemplo de ello fue la protesta contra los caseros en 1939 (por alto costo de los alquileres) lo que finalmente motivó a que el presidente López Contreras, decretara la regulación de los alquileres de vivienda. A propósito de esta decisión pública, el Partido Democrático Nacional (PDN) promovió en 1939, la organización de las Ligas de Inquilinos como una expresión vecinal que atendiera y apoyara las reclamaciones de la población en esa área. Estas Ligas de Inquilinos se basó en la experiencia de las Ligas de Colonos como instancias de organización vecinal. Un comentario adicional es que en 1939 se constituyó una Junta Central de Coordinación de las Juntas Profomento en el Área Metropolitana de Caracas lo cual nos indicaría cierto grado de autonomía de estas entidades frente a las Ligas de Colonos y las Juntas Promejoras.

Podemos afirmar que las Juntas Promejoras fueron un fenómeno asociativo nacional, en la cual participaron tanto el Estado como los movimientos vecinales de la época, y que estuvo asociado al mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades más débiles y a la organización de sus vecinos. En tal sentido, pensamos que ahora se puede percibir el nacimiento del movimiento vecinal con una perspectiva analítica, un tanto más amplia.

Las Juntas Promejoras (herederas de las Ligas de Colonos) sobrevivieron e incluso se convirtieron en un instrumento de colaboración con el Estado para la realización de programas públicos de atención a los sectores más vulnerables; así como también de intervención y competencia frente a otras formas de organización vecinal, como ocurrió en la ciudad de Mérida entre 1958 y 1959, con los Comités Prodefensa[19] (organizados por el PCV y el movimiento estudiantil merideño).

Con el caso de los Comités Prodefensa (de origen izquierdista) y las Juntas Promejoras (con incidencia de Acción Democrática) se van a comenzar a evidenciar las diferencias y las disputas entre las fuerzas políticas por el control político del país y, por ende, por asumir el control del movimiento vecinal que ya era una expresión social emergente. Las expresiones vecinales ya venían demostrando progresivamente su propia fortaleza y su capacidad de negociación con el gobierno, tanto en la formulación de reclamos como para la implementación de ciertos programas públicos. Pero a este asunto, nos referiremos más adelante.

Finalmente, en un comentario adicional parece importante destacar tres experiencias relevantes enmarcadas en el campo de la conformación del movimiento vecinal y que se originaron en el ámbito rural. La primera experiencia es la comunidad de Galipán ubicada en la fachada norte del Ávila en el estado Vargas; la segunda, corresponde al sector Los Manantiales en la zona de Hoyo de La Puerta de Baruta, en el estado Miranda. 

La comunidad de Galipán fundó su asociación de vecinos en el año 1982, y ¿tuvo relación con las experiencias previas vecinales a 1958? Pues sí las tuvo, pues esa entidad vecinal tuvo un origen agrícola-comunitario. Veamos.

 

(…) los habitantes de los cinco caseríos de Galipán (San Antonio, San José, San isidro, San Francisco y Manzanares) fundaron la Asociación de Vecinos de Galipán la cual tiene antecedentes en el Sindicato Agrícola fundado en 1946. Si dicho sindicato buscaba en sus inicios protegerse de los abusos de los patrones y dueños de las haciendas (…)[20]

 

Es decir, los sindicatos agrícolas cumplían una función de defensa de los derechos de las comunidades a las cuales pertenecían, tal como lo podría hacer una Junta Promejoras. Algo muy parecido ocurrió con los vecinos del sector Los Manantiales de Hoyo de La Puerta-Baruta que en el año 1950 y para defender el espacio que habitaban decidieron organizarse en una Liga Agraria que sería bautizada como “La Peñita”. Esta Liga Agraria “La Peñita” es considerada como la primera comunidad organizada que inició la lucha por defender sus tierras en el Área Metropolitana de Caracas[21] y, luego en 1980, también pasó a ser una asociación de vecinos.  El tercer caso (aunque no en orden cronológico) ocurrió a la inversa. Se trata de la fundación de la Junta Promejoras en el municipio Guevara (estado Nueva Esparta) en 1943[22]. Dicha Junta Promejoras se transformó luego -por decisión de sus integrantes-, entre ellos el célebre José Joaquín Salazar Franco, en una Liga Campesina. Lo relevante también de estos casos –y no dudo que haya algunos más-, es que Sindicatos, Ligas Campesinas y Ligas Agrarias, aún sin estar ubicadas ni pertenecer de manera directa a un espacio urbano, contribuyeron a la conformación del movimiento vecinal en Venezuela por los propósitos colectivos que se proponían alcanzar. Para los vecinos que se organizaron en esas figuras de participación, lo importante era defender sus derechos a la tierra, a la vivienda o al acceso a los servicios públicos.

 

[1] Eduardo Planchart. Historias de El Guarataro. Coordinador Proyecto de Historias de la Comunidad. Alcaldía de Chacao, Venezuela, 2006

[2] htpp:www.notitarde.com/notitarde/plantillas/columnista.asp?idart

[3] Agapito Hernández. De La Hacienda La Yerbera a la Parroquia San Agustín. Fundación Bigott. Caracas, Venezuela, 2017

[4] Rómulo Betancourt Bello fue un político y periodista venezolano. Presidente de Venezuela entre 1945 y 1948, llegando al poder mediante un golpe cívico-militar 1945, y luego constitucional en 1959-1964. Es considerado uno de los más importantes políticos venezolanos del siglo XX

[5] Rodolfo Quintero fue un político de pensamiento marxista, antropólogo, etnólogo, profesor universitario, escritor y dirigente sindical venezolano. Fue miembro fundador y militante del Partido Comunista de Venezuela (PCV)

[6] Gonzalo Barrios Bustillos, político y abogado venezolano, miembro fundador del partido socialdemócrata Acción Democrática, Gobernador del Distrito Federal, Secretario General de la Presidencia, Ministro del Interior y Presidente del Congreso de la República.

[7] Olga Luzardo fue una periodista, escritora venezolana, activista por los derechos de la mujer y dirigente histórica del Partido Comunista de Venezuela (PCV).

[8] Alejandro Hernández fue un comerciante, empresario y político venezolano. Miembro fundador de la Federación de Cámaras (FEDECAMARAS, 1944), primer presidente del Consejo de Economía Nacional (1946).

[9] Diario El País, Caracas, Venezuela, 1944

[10] Elbano Mibelli, político y militar fue Gobernador del Distrito Federal bajo la presidencia del General Eleazar López Contreras. Le correspondió patrocinar la realización del Plan Monumental de Caracas en 1939.

[11] Liga de Colonos de San Agustín. Los miembros de la nueva junta directiva nos hablan de sus propósitos. Diario El País. Ibidem, 1944.

[12] Rómulo Betancourt. Política en construcción de viviendas. Diario Ahora, Caracas-Venezuela, 1938

[13] George Ollivier. Democratizing the Republic by instituting the informal: the irregularity of the barrios

of Caracas and Venezuelan democratization (1941-1964), 2023.

[14] Luis González Oquendo, Acción Colectiva y Espacios de Poder en una ciudad-petróleo. Ciudad Ojeda, 1937-1989. Tesis de doctorado, Doctorado en Ciencias Humanas, Universidad del Zulia, Maracaibo, estado Zulia, 2013

[17] En El Portal del Güire, https://elguire.es.tl 

[19] María Inés Padrón, La historia de las organizaciones de base en los barrios populares de Mérida. En el contexto de consolidación democrático y urbanismo creciente (1958-1980), en Revista Fermentum, N° 8, N°21, enero-abril, pp. 77-96 Mérida, Venezuela, 1998.

[20] Tomado del portal del Instituto para el Mantenimiento del Patrimonio Cultural

[21] Hari Mompel, Participación, luchas y movimientos sociales urbanos: el derecho a la ciudad en el sector Hoyo de La Puerta, Baruta, estado Miranda. Ponencia presentada en la Semana Internacional de Investigación Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad Central de Venezuela. Caracas, Venezuela, 2008

[22] En Fundación Cheguaco, www.cheguaco.org  

miércoles, diciembre 25, 2024

Guasón II

 


Pude finalmente ver la segunda película del Guasón, protagonizada por Joaquín Phoenix y Lady Gaga, en una producción de calidad (de ello no hay duda) pero de lento contenido a pesar de constituir un musical. 

En realidad, Guasón II nos presenta al mismo Arthur Fleck, un niño adoptado, engañado y violentado por su madre adoptiva y cuya aspiración era convertirse en un comediante, una aspiración en la que inicialmente fracasa. En la cinta nos conseguimos a Arthur sometido en la prisión de Arkham, en medio de sus días finales, previos al juicio donde brillará en algún momento y también a su muerte a manos de otro sicópata que quería ser como Fleck o sustituirlo.

El personaje de Arthur Fleck esta bien tratado se nota una diferencia notable entre el pusilánime esquizoide de la penitenciaria y el Guasón trajeado en pleno juicio, una vez que asume su propia defensa. Una brillante actuación de Joaquín Phoenix; mientras Lady Gaga cumple con su papel muy secundario y casi gris, salvo por ser la pareja de baile del Guasón en alguna pieza de musical.

Dije que Arthur Fleck fracasó rotundamente en su aspiración de ser un comediante reconocido al principio de la saga. Y es cierto, el tipo era un perfecto fracaso hasta que apareció en el show de televisión (a donde fue invitado) maquillado y de paso matando de varios disparos, al infeliz animador del programa. Allí comenzó verdaderamente su carrera exitosa, rutilante y de amplio calado social, pues bastó ver la multitud se anónimos seguidores que comenzaron a seguirle y a auparle incondicionalmente. El Guasón mas que comediante se convirtió en un líder social del "lumpemproletariado" de ciudad Gótica. Un lumpen que le siguió y le apoyo hasta su juicio e incluso dinamitó la sala del tribunal. 

Se ha criticado, con cierta razón, que esta versión del Guasón haya sido un musical. En realidad, ya la primera producción apuntaba hacia ese ámbito. Nos encontramos a un individuo, a un payaso marginal, vinculado al submundo del espectáculo que logra presentarse en uno de los shows televisivos más relevantes de la ciudad, con musiquita y todo. Es decir, el Guasón, en su trayectoria estuvo siempre vinculado al mundo del espectáculo (llevado de mala manera ciertamente), y  ala larga con unos gags cargados de criminalidad. En tal sentido, me parece lógica la versión musical del segundo film para terminar el arco del personaje de Arthur Fleck.

Un detalle importante, es que este Guasón rompe con las narrativas anteriores en cuanto a su relación con Batman. De hecho, cuando matan a los padres de Bruce Wayne, siendo este un niño, ya Arthur era un adulto. No tuvieron la posibilidad de coexistir en el mundo del crimen de ciudad Gótica. Además, Arthur Fleck muere en prisión apuñalado como vimos. En otras palabras, el Guasón tampoco tuvo chance de desarrollar una carrera criminal trascendente ni de enfrentarse a Batman.

Una duda que me asalta es la cantidad de asesinatos cometidos por el personaje de Fleck, veamos: cometió tres disfrazado de payaso en el metro (los cuales podrían ser considerados en defensa propia, aunque eso nos llevaría a otra discusión), luego mató a su madre a sangre fría, realizó otro homicidio en su apartamento despachando a un colega payaso y finalmente mató a Murray en su propio show televisivo. En total serían 6 asesinatos, lo cual ciertamente no es un chiste. Pero me asalta la duda en cuanto al personaje de April Grace, la siquiatra que lo entrevista en el manicomio en una celda de la cual huye Artur Fleck dejando un rastro de sangre al final de la película. ¿Qué pasó con ese personaje, la mató también? Hay una laguna argumental, si no es así ofrezco mis disculpas.

Por último, me da la impresión que el contenido musical de esta entrega es casi un relleno que compensó un guion dramático flojo, a pesar de su relación con el mundo del espectáculo que rodeaba al personaje la parte musical no agrega mucho. Quizá, muchos cinéfilos  nos quedamos con las ganas de apreciar a un Arthur Fleck o al Guasón en unas secuencias más atractivas que viéndolo danzar o cantar unas cancioncitas.


domingo, diciembre 22, 2024

Adiós al Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro (IEPFT)

 

TEXTO DEL COMUNICADO

Por decisión de su Asamblea de Miembros en fecha 31 de octubre de 2024 el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro ha cesado sus actividades.

Las publicaciones pasan a un fondo editorial al que seguirán teniendo acceso gratuito a través de https://abediciones.ucab.edu.ve/descargar-ab/ y de eticacivica-ab.com

Como siempre, deseamos que el significado de las festividades fortalezcan el deseo de reencontrarnos con nuestras familias, brinden tiempo para la reflexión y proyectemos un 2025 de paz y libertad. 

Después de 13 años el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro ha cesado sus actividades.


MI COMENTARIO


Para mi, fue una experiencia muy nutritiva profesionalmente tener la oportunidad participar en el IEPFT a lo largo de once (11) de sus trece (13) años de existencia. Siempre estaré agradecido con todo el equipo directivo, institucional y profesional con el cual compartí actividades de investigación y de formación en todo el país.

Por otra parte, considero que la decisión del cese de actividades del IEPFT, constituye un golpe a los procesos de formación ciudadana que desde un enfoque democrático, plural e incluyente se practicaba en esa entidad. Por lo demás, estimo que la desaparición de esa entidad obedece también a la coyuntura que atraviesa el país.

Finalmente, reitero mi agradecimiento profesional y estoy convencido que en un futuro el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro (IEPFT), retornará para continuar su labor de pedagogía política cívica y democrática.

Hasta pronto amigos








lunes, diciembre 02, 2024

Justicia para los vecinos

 


Se ha creado una expectativa en el movimiento vecinal por la reciente aprobación de una nueva Ley Orgánica de la Jurisdicción Especial de la Justicia de Paz Comunal (2024)[1] y por ende, por la muy próxima elección de sus jueces de paz correspondientes, este 15 de diciembre. Estos jueces paz serán electos por votación popular en unos circuitos comunales predefinidos externamente al municipio. La preocupación del activismo vecinal es comprensible porque la ley determina que la nueva Justicia de Paz Comunal se organizará al margen del municipio y las parroquias que son los espacios político-territoriales naturales reconocidos por el marco legal vigente[2].

Comentarios

En realidad, el desarrollo institucional previo de la Justicia de Paz en Venezuela ha sido accidentado y no muy exitoso. No se trata de descalificar la utilidad de ese medio de participación para la convivencia, la mediación y la resolución alternativa de conflictos vecinales o comunitarios; pero si se trata de reconocer que la justicia de paz, no ha sido lo suficientemente apoyada por las autoridades públicas de los tres niveles político-territoriales de la República ni tampoco por las propias comunidades, que aún incluso desconocen su existencia y utilidad. Un hecho cierto, es que desde 1994 la aplicación de la justicia de paz en Venezuela ha sido limitada e incompleta desaprovechando así, sus potencialidades pedagógicas como creadora de ciudadanía.

En un muy breve recorrido por su trayectoria, encontramos que la justicia de paz fue incluida por el Libertador Simón Bolívar en la Constitución de 1819 a propósito de la creación de la Gran Colombia. A partir de ese momento del siglo XIX, son muy pocos los estudios y registros sobre el desempeño de esa institución ciudadana; y es hasta bien entrado el pasado siglo XX, cuando encontramos una iniciativa firme para el desarrollo de la justicia de paz, por parte de una entidad de la sociedad civil.

En efecto, fue la Asociación Civil Constitución Activa en 1989 retomó el tema e incluso logró presentar a la opinión pública un proyecto denominado Ley de Tribunales de Paz, elaborado bajo la coordinación de Omar Mago Bendahán. Un año después de esa presentación en 1990, se logró el interés del Concejo Municipal de Caracas que realizó lo que sería el primer taller de justicia de paz del siglo XX.

En el año 1993, el magistrado Alirio Abreu Burelli presentó en el Congreso de la República, un proyecto de Ley de Tribunales y Procedimientos de Paz, basado en el proyecto previamente elaborado por Omar Mago Bendahán. Ocurrió sin embargo, que el proyecto presentado Abreu Burelli tuvo varias observaciones y objeciones que provocó la preparación y redacción de otro proyecto que finalmente dio origen a la Ley Orgánica de Justicia de Paz en 1994.

La Ley Orgánica de Justicia de Paz (1994).[3]

Según la Ley Orgánica de Justicia Paz, el propósito fundamental del Juez de Paz era lograr la justicia en el caso específico sometido a su consideración y viabilizar su solución y la convivencia pacífica de los miembros de la comunidad vecinal. El Juez de Paz, procedía del ejercicio del sufragio directo universal y secreto de los votantes de su respectiva comunidad (parroquia). Sus decisiones eran vinculantes y podía ser revocado bajo ciertas circunstancias.

La primera elección de un Juez de Paz en Venezuela se realizó el 5 de agosto de 1995, en el municipio Baruta, del estado Miranda, siendo electo el ciudadano Pulido Antonio, quien ejerció el cargo durante 7 años.[4] El proceso constituyente de 1999 consagró a la justicia de paz como un derecho constitucional. En el artículo 178, numeral 7, la justicia de paz fue enmarcada en las competencias municipales; y en el artículo 258 se estableció que los jueces serían elegidos por votación directa, universal y secreta: y además, se ratificaba que la ley promovería el arbitraje, la conciliación y la mediación.

Un dato curioso fue que el 16 de enero de 2010, el entonces presidente Chávez en el marco de la estrategia de avance del modelo socialista bolivariano, anunciaba la creación de un Consejo de Justicia Socialista, cuyos integrantes egresarían de la Escuela Nacional de la Magistratura. Dos años después en 2012, se promulgó la Ley Orgánica de la Jurisdicción Especial de la Justicia de Paz Comunal, que sustituiría a la LOJP de 1994. Una de las principales características de esta ley fue separar de facto la justicia de paz del ámbito municipal y ubicarla en el contexto de los consejos comunales y, supeditar la elección de los jueces de paz a la realización de asambleas de voceros de consejos comunales.[5] En la práctica el alcance de esta ley fue aún más limitado por su cooptación al ámbito comunal que determinó la muy baja participación y reconocimiento vecinal.

La nueva ley del 14 de noviembre

La nueva ley de Paz Comunal nos deja muy claro ciertos aspectos territoriales y funcionales:

En primer lugar, según la LOJPC la Justicia Comunal ya no compete al ámbito municipal. En efecto, la justicia de paz comunal pasa a ser una instancia de participación del poder popular (LOJPC, artículo 1). En tal sentido, el municipio deja de ser reconocido como entidad político territorial que posee en sus competencias la justicia de paz.

En segundo lugar, los jueces de paz comunal serán electos en unos circuitos comunales (en territorios comunales) cuyo origen y alcance es desconocido por la población, lo que convierte su elección en proceso poco transparente. Además, los aspirantes deben pasar por un proceso previo de probable impugnación ante una comisión electoral comunal.

En tercer término, la justicia de paz y sus decisiones dependerán de una cadena de comités y consejos para intervenir en su gestión, tales como: Comité de Justicia Comunal de cada Consejo Comunal, el Consejo de Justicia Comunal de cada Comuna y la Coordinación Nacional de Justicia Comunal del Tribunal Supremo de Justicia. La justicia de paz se integra pues a un sistema que está pensado hacia arriba en forma vertical y centralizada.

En cuarto lugar, y como comentario adicional, destaca el muy bajo interés ciudadano que ha causado la propuesta de paz comunal presentada por el gobierno en la población en general, salvo para aquellos sectores vecinales tradicionalmente activos y siempre en defensa de sus comunidades. Pero lo cierto, es que la propuesta no ha levantado interés ciudadano.

Algunas interrogantes

¿Resulta confiable la elección de una justicia de paz basada en el desconocimiento del marco legal vigente? ¿Hubo alguna consulta ciudadana previa para demarcación de los territorios y circuitos comunales? ¿Por qué tanta premura en la realización de un proceso que requiere de la más amplia información, consulta y difusión de la ciudadanía? ¿Es necesario que la justicia de paz sea comunal, popular y socialista? ¿Es este el momento más adecuado para la realización de ese proceso?  

Finalmente, es muy probable que esta elección de Jueces de Paz fracase por la baja participación vecinal. Pero, y lo más importante es que se continuará oficialmente con el maltrato y menosprecio a una herramienta democrática y ciudadana como es la Justicia de Paz.


[1] Publicada en la Gaceta Oficial N° 6.854 Extraordinario de 14 de noviembre de 2024

[2] Nos referimos a la Constitución Bolivariana de la República Bolivariana de Venezuela (1999) y a la Ley Orgánica del Poder Público Municipal (2010)

[3] Publicada en Gaceta Oficial N° 4.817 Extraordinario de fecha 21 de diciembre de 1994

[4] Hay reportes de actuaciones en la jurisdicción de paz: en el Manicomio 1992 (parroquia la Pastora) en Guanare (estado Portuguesa) con Cecilia Morillo en 1993. En el barrio Manicomio 1996, se habría realizado un juicio vinculante que sirvió de modelo para la Constitución de 1999, según Omar Mago B. También hay registros de iniciativas pioneras en la justicia de paz en las parroquias El Recreo, Macarao, El Recreo y Sucre en 1994, según registros de la Escuela de Vecinos.

[5] En Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nro. 39.913 de fecha 2 de mayo de 2012