lunes, abril 30, 2018

La invisibilidad de la oposición democrática



El único logro conseguido por los sectores democráticos del país; mediante la desmovilización popular y la abstención, ha sido desconectarse de la amplia mayoría de la población que aspira el cambio de gobierno en Venezuela. En el sector democrático se optó por ambas estrategias; bajo una falsa creencia de que así se desmontaría al régimen de Maduro. En realidad, el abstencionismo sólo benefició al bloque oficialista que obtuvo mayores espacios gubernamentales; además de propiciar la progresiva invisibilidad de la oposición democrática.    
La crisis que atraviesa Venezuela requiere de una fuerza de cambio identificada de manera plena con la defensa de los derechos sociales y los derechos políticos, que padece a diario la amplia mayoría de su población y, eso no está ocurriendo ahora mismo en nuestro país. De allí que, ante la ausencia de referentes democráticos vitales y creíbles, la ciudadanía se sienta huérfana y frustrada ante un régimen que utiliza cualquier medio ajeno a la moral pública para mantenerse en el poder. Se necesita una dirigencia opositora cercana a luchas populares y, que trascienda las redes sociales.
Lo más dramático; tanto para el país como para sus posibilidades de cambio, es el deterioro político-organizativo que han venido sufriendo los componentes de la alianza democrática. Ese deterioro ha debilitado -de manera notable-, la capacidad de convocatoria de la MUD (y del Frente Amplio); pero por encima de todo le ha quitado credibilidad a sus planteamientos. Si a esta situación se le agrega el inusitado llamado a la no participación (abstención) en las elecciones presidenciales del 20 de mayo, no es difícil imaginar que la oposición tal como la conocimos hasta el año 2015; pudiera desaparecer de la escena política del país.
En ese contexto, los movimientos sociales, gremiales y comunitarios también han visto muy mermada su capacidad de lucha. El movimiento estudiantil, por ejemplo, otrora vanguardia de las manifestaciones democráticas está desaparecido casi por completo. Igual ocurre con los gremios más combativos (el magisterio, el periodístico) cuyos perfiles de denuncia y combate bajaron de manera notable. Los sindicatos siguen atomizados y el movimiento vecinal ha venido siendo desarticulado por la “estrategia comunal” del régimen. Quedan las ONG’s defensoras de los DDHH que siguen su lucha, pero en términos generales el panorama del tejido socio-democrático no es alentador. Y eso es muy negativo para el restablecimiento de la democracia.
No cabe duda que, la reclusión y/o inhabilitación de líderes trascendentes del sector democrático del país ha sido determinante en la errática conducción de la oposición política venezolana y de sus aliados sociales; así como también la prevalencia de intereses más menudos sobre los verdaderos asuntos de interés colectivo. Eso es cierto ¿Pero es posible reconstruir el tejido socio-político del bloque democrático del país y ponerlo en sintonía con las precariedades de la ciudadanía? La respuesta más que afirmativa es imperativa, impostergable y vital. Porque Venezuela, esa Venezuela libre, esa Venezuela de la que todos conversamos y en la que todos soñamos, ha comenzado a agonizar. ¿Dejamos de ser invisibles?

@migonzalezm






miércoles, febrero 14, 2018

Venezuela: semblanzas de la crisis y el cambio democrático



La crisis en Venezuela ha explotado en forma definitiva. Millones de venezolanos deambulan en ciudades, pueblos y caseríos tratando de acceder a alimentos, medicinas y servicios conexos esenciales en medio de un ambiente de escasez, especulación e ineficacia gubernamental. Mientras otros miles de compatriotas han salido o tratan de salir del país, huyendo de una crisis consolidada y que desbordó; tanto al gobierno como a los principales actores políticos opositores. Venezuela, se encuentra en medio de un caos y sin avizorar una propuesta de cambio que logre aglutinar a las grandes mayorías.
Pese al cerco de la comunidad internacional Nicolás Maduro aún intenta; obtener la reelección presidencial (para el período 2019-2025), con o sin la participación de los partidos democráticos del país. Con su reelección Maduro impondría su proyecto de “estado comunal” que se basa en la centralización absoluta del gobierno, la estatización y colectivización de la economía y el control hegemónico de la sociedad. Después de la derrota político-electoral de 2015, el bloque oficialista se ha preparado con la adopción de estrategias; tanto para debilitar a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) como para fortalecer sus propias capacidades electorales.
Contra la MUD se realizó una cacería implacable: la persecución, detección o inhabilitación de sus principales líderes (Leopoldo López, Henrique Capriles; entre otros muchos), la ilegalización de sus tarjetas electorales (ocurrió con la tarjeta de la MUD) y también de sus organizaciones partidistas (casos de los partidos Voluntad Popular y Primero Justicia). Pero además, el bloque gubernamental logró la división interna del sector democrático; logrando insertar una guerra intestina entre quienes valoran la participación electoral y, otros que argumentan a favor de la abstención y, últimamente valoran una intervención extranjera.   
El bloque oficialista sigue utilizando de manera inescrupulosa y en su beneficio, las instituciones gubernamentales incentivando además su red de organización y de control popular (consejos comunales y comunas), ahora fortalecida con el “carnet de la patria”, los comités locales de alimentación y producción (CLAP), la distribución de subsidios directos (a sectores vulnerables y empobrecidos) y, más recientemente mediante los comités constituyentes estadales y las asambleas de base constituyentes (ABC). Es otras palabras, el régimen se preparó internamente para afrontar el reto de su permanencia sin importar la secuela de atropellos, clientelismo y corrupción.
La eventual reelección de Maduro; mediante unas “elecciones trucadas” no sería un proceso fácil. En principio carecería del reconocimiento político de la comunidad internacional; quien ya ha anunciado sus claras exigencias por la realización de elecciones libres y con plenas garantías en Venezuela. Pero ojo y, esto es verdaderamente trascendente, una reelección de Maduro tampoco contaría con el reconocimiento interno  de vastos sectores de la población venezolana y sobre todos de la legítima Asamblea Nacional. Visto así, el régimen, la legitimidad del gobierno madurista y su viabilidad estaría muy comprometida.
No cabe duda que, la solución más limpia y adecuada para la crisis venezolana es la electoral, de acuerdo a los mandatos constitucionales. Sin embargo, esa solución democrática tiene un gran obstáculo: la dispersión y la debilidad político-organizativa del sector democrático. La MUD se ha debilitado; tanto por sus propios errores como por la ofensiva sistemática desatada por el gobierno contra ella. La MUD no se muestra ahora como aquella otrora opción de cambio unitario, popular y democrático que alcanzó una victoria contundente en las elecciones parlamentarias del año 2015. El cambio en Venezuela requiere de una oposición unida, coherente y organizada. Mientras esas condiciones no se cumplan la restitución de la democracia se relentizará aún más.
Del ámbito internacional existen logros importantes contra las tropelías del régimen. Las sanciones a altos funcionarios; por parte de los gobiernos de Canadá, los Estados Unidos y la Unión Europea (UE), los señalamientos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) e investigación iniciada por la Corte Penal Internacional (CPI) son pruebas de ello. Sin embargo, aún persisten algunas dificultades; por ejemplo: la Organización de Estados Americanos (OEA) desistió de la aplicación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) y las Mesas de Diálogo, con supervisión internacional no fueron eficaces para alcanzar los objetivos humanitarios y constitucionales planteados por la representación de la Asamblea Nacional.  
Más allá de la institucionalidad internacional hay también posiciones variadas. Por ejemplo, el grupo de Lima ha sido muy firme en la defensa de la democracia venezolana. Pero de igual manera, se manifiestan otros enfoques de naturaleza “guerrerista” o “supremacista” y que denotan visiones pocas asertivas y simplistas sobre la crisis venezolana: para Ricardo Hausmann (catedrático de Harvard) se necesita una intervención militar extranjera, para Marcos Rubio (senador por el estado de Florida) lo requerido es un golpe de estado dado por militares, para Diego Arria (exdiplomático venezolano) habría que desconocer a la MUD y hasta la propia Asamblea Nacional. En realidad, sobre estas últimas opciones no dudo que sean vitoreadas en el lado oficialista.   
La situación económica, política y social que padece nuestro país pareciera que se agravará más en el corto y mediano plazo. Lo único que detendría sus devastadoras consecuencias sería una alternativa de cambio democrático que fuera socialmente incluyente y políticamente responsable y eficaz. El cambio de régimen que necesita Venezuela debe ser sostenible y con plena conciencia de los retos que supone desplazar un régimen basado en el clientelismo y la corrupción, por otro distinto y fundamentado en valores éticos y democráticos. Necesitamos reconstruir el tejido social y construir ciudadanía para hacer viable el cambio que aspiramos. De lo contrario, habremos perdido tiempo, recursos y la oportunidad de rescatar el país.

 

@migonzalezm

jueves, febrero 01, 2018

UN NUEVO GOBIERNO MUNICIPAL EN BARUTA


El municipio Baruta aún se encuentra disfrutando del inicio del gobierno (100 primeros días de gestión), de su nuevo alcalde Darwin González. En ese lapso he presenciado -como vecino baruteño-, las iniciativas emprendidas por la novísima gestión en áreas de ciertos servicios públicos  como la vialidad; además de atender ciertas emergencias puntuales vinculadas al alumbrado público. Por otra parte, se ha promocionado la realización de actividades culturales en algunos espacios públicos del municipio; lo cual está muy bien.
A parte del éxito que deseamos al alcalde Darwin González, presentimos que en general, la gestión de los gobiernos municipales luce comprometida en los actuales tiempos; tanto por las serias restricciones financieras y presupuestarias que ya se padecen como por la incidencia del proyecto socialista y comunal que se pretenderá imponer desde la “Asamblea Nacional Constituyente”. Todo esto hace que, los alcaldes deban acercarse a sus vecinos y electores de manera responsable y transparente no solamente en función de desarrollar un gobierno local eficaz; sino fundamentalmente para defender la autonomía municipal y, quizás hasta la propia existencia de los municipios; tal cual como los conocemos hoy día.
Creo que la presencia de un gobernador vinculado con claridad al proyecto oficialista-comunal determinará en buena parte, la gestión de todos los municipios del estado Miranda y, en especial de aquellos municipios del Área Metropolitana de Caracas que gracias a la lealtad de su electorado; aún permanecen bajo la gestión de sectores democráticos, tales como: Chacao, El Hatillo, Los Salias y, por supuesto, Baruta. En ese contexto, las relaciones con los diferentes niveles de coordinación intergubernamental tendrían que ocupar un lugar importante en la agenda de asuntos institucionales de cada uno de los alcaldes.
Existen instancias de coordinación intergubernamental en las que los alcaldes no pueden incidir de manera significativa por la composición y las características de las mismas. También hay otros órganos institucionales donde sí pueden hacerlo. En el primer caso, se ubican el Consejo de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas (CEPLACOP) presidido por el gobernador y los denominados Distritos Motores de Desarrollo (DMD), figura del esquema territorial centralista y que el nuevo gobernador mirandino ha comenzado a implementar.  En el segundo caso, se ubican los Consejos Locales de Planificación Pública (CLPP) que son presididos por los acaldes y que cuentan con la participación de los concejales del municipio y con una representación vecinal (ahora más limitada en número de integrantes, por la nueva ley).
Para ambos casos, los nuevos alcaldes deben estar preparados y asumir con responsabilidad sus funciones ejecutivas y de representación del gobierno municipal, cuando sea necesario. En el caso, del municipio Baruta, el nuevo alcalde tendría que revisar la situación del CLPP y emprender la actualización de su conformación que está vencida, desde hace ya algún tiempo. Por otra parte, el alcalde Darwin González le corresponderá presentar ante esa misma instancia, los lineamientos del Plan Municipal de Desarrollo (PMD) para así cumplir con la LOPPM. Al respecto cabe mencionar que, el último PMD fue presentado por Henrique Capriles Radonski para el lapso 2004-2008.
El tema de la planificación municipal ha sido un asunto muy mencionado en el discurso político municipal; pero de poca aplicación en ese mismo ámbito local. Quizás el bajo índice de diseño y aplicación de Planes Municipales de Desarrollo se deba a que aún no tengamos (me incluyo) certeza de una metodología adecuada para hacerlo y, tampoco la certidumbre de la eficacia política institucional que brinda la planificación en las actuales circunstancias políticas que atraviesa el país y todos sus municipios.
En mi opinión, el alcalde Darwin González debe abordar con premura y eficacia el tema del CLPP-Baruta, que de paso constituye un órgano del Poder Público Municipal que él preside y, rescatarlo como una herramienta de gobernanza y de cercanía con el movimiento vecinal baruteño. Por otra parte, la opción de diseñar un Plan Municipal de Desarrollo para Baruta significaría una oportunidad para la nueva gestión que recién empieza, de emprender junto al voluntariado vecinal, social y comunitario del municipio una jornada que suponga la construcción de la imagen del “municipio soñado”, que tanto se suele mencionar en los discursos de campaña electoral..
@migonzalezm
Nota adicional:
Hace falta un acuerdo entre la alcaldía, el sector comercial y los vecinos sobre el tema de los desechos sólidos en el municipio. Baruta luce en estos tiempos descuidada y desaseada y, además del aspecto estético, la acumulación de basura puede convertirse en un asunto de salud pública.  

domingo, enero 07, 2018

El día D Hausmann



No pasó desapercibido en las redes sociales, el artículo escrito por el profesor Ricardo Hausmann titulado: “El día D para Venezuela”. El artículo nos presenta la angustiosa percepción del catedrático venezolano sobre la crisis que padece el país, en el que se propone como solución posible la eventual destitución del presidente Maduro; por parte de la Asamblea Nacional con la intervención y apoyo posterior de una fuerza militar extranjera, que el autor justifica citando las experiencias de intervención de alianzas militares internacionales practicadas en Europa, entre los años 1940 y 1944.
En realidad, la solución del profesor Hausmann genera una buena cantidad de interrogantes sobre su viabilidad y credibilidad; bajo las actuales circunstancias. Veamos algunas de ellas: ¿Estaría dispuesta la Asamblea Nacional a saltarse la Constitución Nacional que tanto ha defendido y asumir funciones que no le corresponden?, ¿Tendría capacidad el presidente Trump de convencer al Congreso de los Estados Unidos de intervenir de manera armada en Venezuela y, para conseguir los fondos para una acción de esa naturaleza?, ¿Cuáles países estarían dispuestos a formar una alianza militar para intervenir a Venezuela?, ¿Cuáles países latinoamericanos prestarían su territorio para la ubicación de las bases militares necesarias para realizar la intervención?, ¿Y po cuánto tiempo se estima la duración de esa intervención? ¿Permanecerían China, Rusia e Irán impasibles ante la intervención militar propuesta?, ¿Y cómo responder a las posiciones de apoyo al régimen de Maduro, que seguramente harían países como Bolivia, Cuba y Nicaragua en organismos como la OEA y la CIDH?, ¿Y cuál sería la posición de organismos internacionales como la OEA y CIDH frente a una invasión militar en Venezuela?, ¿Pero acaso no representa el sueño dorado de un régimen autoritario como el de Maduro, que el “imperio” lo ataque e intente derrocarlo? ¿Además esa supuesta intervención no funcionaría como un elemento cohesionador del “chavismo”? Y finalmente y, por encima de todo, ¿tendría aceptación popular una escalada militar extranjera en Venezuela?
Al margen de las respuestas que podamos dar a las interrogantes planteadas; quizás lo más importante de la propuesta del autor es que nos indica la profunda preocupación y desazón que existe en todos los ámbitos de ciertas élites internacionales sobre la tragedia que padece Venezuela y, sobre la incapacidad e ineficacia política demostradas -hasta ahora-, por sus propios ciudadanos por resolverla. Cabe agregar que, en la práctica, nuestro país se ha convertido en un “territorio con soberanía limitada”; pues viene siendo objeto de diversas intervenciones diplomáticas y económicas; tanto a favor de un cambio democrático como por el contrario, en favor de mantener el “status quo”.  
La idea de una salida bélica -como estrategia alternativa frente al actual gobierno- no es novedosa, al menos, en el mundo virtual de las redes sociales y donde suele ser un tema de tratamiento diario. En la realidad, la política en Venezuela ha sido violenta durante los últimos años: segregación y exclusión, persecución y detenciones arbitrarias, protestas masivas y muertes de manifestantes han caracterizado su tesitura. Así mismo, otras formas de violencia política también han sido utilizadas como lo son: los reiterados intentos de imponer una neo-lengua revolucionaria, la censura y la manipulación informativa.
En ese contexto político y, como otro de los legados del “chavismo han venido emergiendo nuevas posiciones políticas extremistas y neo-autoritarias (auto-denominadas “resistencia”), que con base a la descalificación del voto, del diálogo y de la negociación intentan ganar algún espacio político. Esa posición extremista (enemigos declarados del centro político democrático) viene operando con base a una oferta discursiva limitada a 4 puntos; a saber: la abstención, la calle sin retorno, el golpe cívico-militar y la intervención militar extranjera. En ese enfoque de la resistencia, cualquier opción de cambio democrático está descartada.  
No afirmo que el profesor Hausmann avale a ese nuevo tipo de autoritarismo venezolano. Pero sí me parece que el distinguido académico fue alcanzado, al final por ese “imaginario criollo” de la salida mágica, militar y caudillista; ahora representada en una alianza militar internacional. La crisis venezolana es terrible, todos los que vivimos aquí la padecemos a diario en mayor o menor medida y, también la han padecido los cientos de miles de compatriotas que han huido del país. ¿Constituye la muerte, la guerra civil  como la única esperanza que desde el exterior se le puede ofrecer a los venezolanos?
En mi opinión, la única opción viable para construir y avanzar hacia una posibilidad de cambio democrático y ciudadano la representa el fortalecimiento de la unidad democrática, que logre despolarizar a la sociedad venezolana y que presente un discurso creíble de las metas y propósitos que se desean alcanzar. Reconstruir el tejido socio-político que brindó victorias y avances a los sectores democráticos como quedó demostrado en las elecciones de los años 2013, 2015 y 2017 es la estrategia a seguir. Hay que cambiar el imaginario popular-militarista.
Agradezco la preocupación del profesor Hausmann, de paso está en su derecho. Pero la hubiera  agradecido mucho más, si su propuesta estuviera mejor focalizada.

Saludos cordiales


@migonzalezm 

2018: a esperar un año para el final de Games of Thrones

La cadena televisiva HBO anunció recientemente y, de manera oficial que el estreno de la octava y última temporada de la mundialmente conocida y aclamada serie “Game of Thrones” (GOT), se estrenará en el año 2019. Por ende, los seguidores de la saga tendremos que esperar quizás más de un año para disfrutar de sus seis episodios finales. Sin embargo, lo que probablemente suceda es que el tan esperado desenlace se conozca mucho antes de la fecha pautada, para su estreno definitivo.
En realidad y, como ocurre con otras series; pero muy especialmente con GOT, la red informal de críticos y comentaristas logren conseguir y publicar información referida al contenido de los capítulos de la octava y última entrega de la serie. Va a ser muy difícil que, la empresa productora HBO -pese al conjunto y variado menú de medidas de seguridad alrededor de los guiones y filmaciones-, logre controlar de manera eficiente las posibles filtraciones y “spoilers”.
Ya ha ocurrido en temporadas pasadas (la 7ma temporada; por ejemplo) que se difundieran a través de las redes sociales escenas y adelantos de algunos de sus capítulos. Y es que difundir  “spoilers” sobre series famosas se ha convertido en un negocio lucrativo para algunos “youtubers”, que de paso compiten entre sí, para obtener un mayor número de seguidores en sus respectivos canales. Así que, luce complicado que al menos, no se conozcan las líneas maestras de los capítulos restantes.
El tema de la preservación de los detalles culminantes de la octava temporada resultan relevantes, porque ya la mayoría de la audiencia presupone su desenlace. Por ejemplo, el resultado del  enfrentamiento entre el “Rey de la Noche”,  sus caminantes blancos contra la alianza encabezada por la nueva pareja real que conformarían Daenerys Targaryen y Jon Snow (o si prefieren Aegon Targaryen), se da por descontado. Al igual que, el destino de Cersei Lannister y hasta de sus hermanos Jaime y Tyrion.
Desde hace un tiempo, George RR Martin (creador de toda la historia) advirtió que la serie tendría un final agridulce; afirmación que suena lógica por la multitud de personajes y de tramas y sub-tramas enfrentadas que han estado presentes en el desarrollo de GOT, a lo largo en sus siete temporadas anteriores. Sobre ese final agridulce hay diversas especulaciones que se concentran en la posible muerte o no, de Jon Snow, personaje construido  y convertido progresivamente como la figura central de la trama televisiva.
Pienso que, el final agridulce será dosificado. En otras palabras, tendrá sus partes o segmentos. Por ejemplo, una parte dulce correspondería a la unión de Daenerys y Jon (ocurrida al final de la 7ma temporada), y otra parte dulce, sería la victoria de los vivos contra los muertos; incluyendo al Rey de la Noche. Las partes agrias del final serían el deceso de Jon Snow (¿y su lobo huargo Ghost?), y la pérdida de algún otro personaje secundario; pero querido por los “fanseries”.
Cabe agregar que, la mayoría de las familias de la saga GOT están casi extintas. Los Baratheon, los Lannister, los Stark, han visto mutiladas sus posibilidades de procreación. Otras casas como los  Frey, los Tyrell y los Martell también han sucumbido; es decir, una verdadera masacre. Y esto también forma parte de ese final pronosticado como agridulce. Entre tanta disputa por el poder, un final feliz supondría el exterminio de alguno de los bandos en pugna. Y ese final sería moralmente inapropiado.
El mundo medieval creado y extraordinariamente narrado por George RR Martin nos presenta la vieja lucha entre el bien y el mal, en un contexto épico donde el terror y la opresión a la que son sometidas en mayor o menor grados sus personajes, es el hilo conductor de la obra. ¿Cómo entonces, no podría ser agridulce el final de esta serie?
Volveré a escribir sobre esta serie fantástica que me agrada. Tenemos más un año para hacerlo.
Saludos a tod@s
@migonzalezm

domingo, diciembre 24, 2017

Régimen libera a grupo de presos políticos en Venezuela


La liberación de un grupo de presos políticos constituye un acto importante y beneficioso para ellos, para sus familiares y para todo el país. Sin embargo, aún quedan muchos detenidos y no debe haber ni un preso político más. Se ha hecho un avance, hay que continuar en la lucha por la restitución de la democracia y la vigencia los derechos humanos en Venezuela.
Nuestro mensaje de solidaridad y de bienvenida para todos los ciudadanos liberados de los calabozos del régimen. Reiteramos hoy, 24 de diciembre nuestros votos para la superación de la crisis de Venezuela de una manera democrática, pacífica, política y electoral.
Queremos un país libre y próspero orientado hacia la modernidad con inclusión y equidad. Queremos que Venezuela sea un país ciudadano, sin perseguidos de conciencia y con justicia, queremos un país de ciudadanos libres.
Felices fiestas para todos y bienvenidos a casa..!

viernes, diciembre 22, 2017

El régimen de Maduro intenta consolidar modelo autoritario y centralista


Para avanzar en el establecimiento de su propuesta centralista y totalitaria el presidente Maduro utiliza a la denominada Asamblea Nacional Constituyente como su  instrumento operativo. Así, ese grupo político (la autodenominada ANC) por una parte, desconoce a los partidos democráticos como Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular y por otra, elimina a entidades político-institucionales de la República como son los distritos metropolitanos y sus autoridades ejecutivas y legislativas electas por el pueblo.
La ilegalización de partidos políticos democráticos (AD, PJ, VP) hecha por la ANC-Madurista es parte de su estrategia totalitaria que busca asfixiar cualquier manifestación democrática, de cara a las elecciones de 2018 y que por lo tanto ponga en riesgo su permanencia en el poder. Y  también, con esa acción se pretende avanzar en el establecimiento de un régimen de partido único en el país.
La eliminación de los distritos metropolitanos en forma inconstitucional y por ente político que no está facultado para ello, constituye un nuevo golpe a los principios democráticos, federales y descentralizados que son parte sustantiva de la Constitución Bolivariana de la República de Venezuela. En diciembre de 2010 la Asamblea Nacional  dominada entonces por el PSUV eliminó de manera arbitraria a los miembros de las juntas parroquiales que eran electos por votación popular.
Estas acciones políticas fundamentadas claramente en un enfoque no-democrático y no constitucional reiteran ante el mundo y la población venezolana la naturaleza autoritaria, centralista y concentradora del poder de un régimen cuyo único objetivo es el sometimiento del país para su beneficio clientelista.
@migonzalezm

martes, diciembre 12, 2017

Terminó la primera mitad de la 8va temporada de "The Walking Dead"



Saludos, ¿cómo les va?

Soy seguidor de la serie “The Walking Dead” (TWD), quizás no con la afición que tengo hacia “Games of Thrones” (GOT); pero sigo TWD desde sus comienzos. La saga localizada en Atlanta (EE.UU) tuvo como gancho la lucha por la sobrevivencia de un grupo humano, liderado por el personaje Rick Grimes en medio de un mundo post-apocalíptico y dominado por una nueva “especie humana” de muertos vivientes y caminantes que deambulan por allí, con el único y simple  propósito de comer carne de seres vivos.
Inicialmente, TWD era una serie llena de incertidumbre y de terror  en la que el tema principal de su trama nos narraba las peripecias sufridas por ese pequeño grupo de humanos  en el nuevo mundo, dominado por los caminantes muertos. Y de verdad, su desarrollo argumental; aunque simple, generaba un interés por el futuro de los personajes principales y recurrentes que aparecían en sus capítulos.
TWD es la versión televisiva de un “comic” muy reconocido internacionalmente del mismo nombre, producido por Robert Kirkman (también motor de la serie), y que en Venezuela la transmite la cadena FOX. Ya con ocho temporadas encima, TWD ha comenzado a dar un giro interesante (¿y quizás definitivo?) en su trama, al trasladar a un segundo plano el conflicto entre sobrevivientes y caminantes y, ubicar en primer plano,  el conflicto entre los sobrevivientes del grupo Grimes y otros líderes y, grupos de sobrevivientes que no siempre resultan amistosos.
Así, en las dos últimas temporadas el plato principal ha sido el enfrentamiento entre el grupo Grimes contra un grupo de maleantes denominados “Los Salvadores” liderados por un cínico personaje llamado Negan. En su nuevo formato argumental, la guerra entre este bando e incluso la lucha a muerte entre Grimes y Negan representaría el típico enfrentamiento entre dos posiciones claramente diferenciadas: quienes aspiran a vivir en paz y libertad en ese mundo -cuasi inexistente- y, quienes desean vivir en ese mismo mundo; pero a costa de la explotación y opresión de otros. Así, que el enfoque de la serie es otro.
Por supuesto, reconozco sin remordimientos, que estoy simplificando demasiado la historia; pero lo hago para destacar el nuevo concepto que aparentemente regirá a TWD. Es decir,  TWD estaría tomando un nuevo rumbo en el cual los caminantes-muertos ocuparían un lugar cada vez más accesorio y escenográfico; mientras el grupo de Rick Grimes y, sus relaciones entre sí y con otras agrupaciones, sería cada vez más preponderante en la trama.
La reconstrucción posible de ese mundo post-apocalíptico por medio de micro-comunidades también resulta atractiva; aunque requerirá cierto desapego del “comic” original. Y es que, la reorganización de un tejido social en medio de serias restricciones y, con base a interacciones de cooperación y conflicto y, además bajo la incidencia directa de ataques sobrevenidos de vivos o muertos, es un reto digno de una serie. Por otra parte; luego de la resolución de la  guerra entre los denominados “Salvadores” y las comunidades libres lideradas por Grimes, Maggie y Ezekiel parece difícil que los muertos-caminantes tengan un repunte en el guión. Al parecer, los  muertos quedarán muertos; aunque caminen.
Veremos que ocurre en la segunda parte de esta octava temporada de TWD, a partir del mes de febrero de 2018. ¿Por cierto, cuándo fue mordido Carl Grimes?

Saludos a tod@s.  

@migonzalezm


miércoles, diciembre 06, 2017

ELECCIONES DE ALCALDES EN VENEZUELA (2-2)



Más de 1500 candidatos aspiran al voto popular para acceder a las 335 alcaldías del país, en un proceso electoral que se desarrollará en una ambiente político y social adverso a la participación y marcado por la desconfianza de la población. Venezuela padece de una hiperinflación, nunca antes conocida; así como el declive en su producción petrolera, la incapacidad manifiesta de cumplir con sus acreencias internacionales que unidas a la inseguridad ciudadana, la corrupción administrativa y la persecución política, hace que el llamado a elegir alcaldes del próximo 10-D palidezca y, no despierte mucha motivación en las grandes mayorías nacionales.

En el aspecto político-electoral se agregan la nula credibilidad y confianza que inspira el Consejo Nacional Electoral (CNE) como ente rector del proceso comicial y, el llamado a la abstención realizado por los principales partidos de la oposición democrática y de sus sectores más radicalizados. De esta manera, se completa un panorama devastador para la valorización positiva del voto popular como instrumento de participación y cambio democrático en la actual coyuntura venezolana. No cabe duda que, el bloque oficialista sacará provecho de esta situación de desasosiego para avanzar en la implantación de su proyecto hegemónico.

La decisión de la oposición de no participar en las elecciones de alcaldes pareciera inconsistente y con grietas. Por una parte, defiende la salida electoral a la crisis del país; pero al mismo tiempo descarta su participación en las elecciones locales del 10-D, bajo el argumento de su escasa relevancia para los cambios que requiere el país. Pero además, la alianza democrática que siempre en su discurso defendió la participación ciudadana y la descentralización, abandonó ahora los espacios locales de gobierno pensando en unas elecciones presidenciales previstas para el próximo año. Pudiera concluirse que, la decisión adoptada nos muestra un desinterés y una desconexión de la agenda de los asuntos municipales y vecinales.  

También la abstención asumida, ha generado consecuencias políticas en el ámbito municipal; tanto  la esfera partidista como en la ciudadana:

i)                    buena parte de su la dirigencia local optó por desconocer la línea partidista nacional; con lo cual quedó demostrado cierta debilidad en el mantenimiento de la disciplina en las organizaciones partidistas,

ii)                   la misma dirigencia y militancia municipales que decidió participar en la elección de alcaldes, lo hace mediante y vía otras “franquicias políticas” y de paso, negando su filiación partidista original y conocida; con lo cual se creó un problema de naturaleza ética;

iii)                 ante el “vacío formal” que dejaron los partidos y sus estructuras electorales, entraron en competencia una diversidad candidaturas vecinales independientes y,

iv)                 las fuerzas democráticas locales se dividieron y se atomizaron; reduciendo de esta manera, sus posibilidades de triunfo frente al bloque del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

En ese contexto, han sido los propios actores municipales políticos, comunitarios y sociales los que han asumido la tarea de superar la dispersión de sus fuerzas; mediante el impulso de candidaturas únicas o por lo menos unitarias en sus ámbitos locales. Por ejemplo:

i)    en los estados Mérida y Táchira se establecieron consensos alrededor de candidaturas y, sólo se celebraron elecciones primarias en ciertos municipios donde no se llegó al consenso.

ii)     en el municipio Sucre del estado Miranda y, por presión del movimiento vecinal, se llegó a seleccionar un candidato unitario mediante una encuesta acordada por los tres candidatos participantes.

iii)      En otros municipios, los propios candidatos han llegado a acuerdos entre sí, para el retiro y apoyo de unos aspirantes hacia otros, como ocurrió en el municipio Diego Bautista Urbaneja del estado Anzóategui.

Por su parte, el bloque oficialista encabezado por el PSUV también ha sufrido su respectivo agrietamiento; aunque quizás de una manera más moderada. No cabe duda que, durante los últimos tiempos, el PSUV ha perdido fuerza y ascendencia popular. Tampoco dudamos, que hayan comenzado a surgir nuevos liderazgos dentro del entorno del chavismo. Sin embargo, esa disidencia; aún no ha conseguido engranarse de manera eficaz ni tampoco ha podido presentarse como una alternativa creíble y atractiva a la mayoría del chavismo, que aún sigue a Nicolás Maduro.  

Los resultados de las elecciones de alcaldes son previsibles. Habrá una alta abstención y los sectores democráticos podrían sufrir un retroceso significativo en el número de gobiernos locales que hoy día, están bajo su control. Pero más allá del porcentaje de participación y del número de alcaldías que obtenga o retenga la oposición venezolana, quedará en tela de juicio la decisión de su dirección de abstenerse y no participar en el proceso. ¿Por qué abandonar y entregar al adversario ideológico el ámbito de gestión gubernamental más cercano al ciudadano? ¿Acaso no importan los derechos de los millones de ciudadanos que creyeron en una propuesta de democratización de la gestión local?

La estrategia abstencionista y acomodaticia implementada por los principales partidos de la MUD y, también por sectores más radicalizados de la oposición venezolana, dejó varados y sin apoyo organizativo ni operativo a los millares de líderes y activistas comunitarios que con entrega y coherencia; aún se mantienen defendiendo los principios constitucionales y democráticos en cada municipio del país. Al menos, y gracias a ellos, la esperanza de cambio sigue intacta para los venezolanos.

@migonzalezm  


miércoles, noviembre 08, 2017

LAS ELECCIONES DE ALCALDES EN VENEZUELA (1/2)



Un nuevo proceso electoral se realizará en Venezuela: la elección de los alcaldes de los trescientos treinta y cinco (335) municipios que tiene el país.¹ Los alcaldes son la primera autoridad civil del municipio y su elección se realiza mediante el voto directo, universal y secreto. Si bien, estas elecciones estaban previstas para este año 2017 (en el marco de la renovación de las autoridades locales, que incluía también a los Concejos Municipales)², su convocatoria generó una amplia polémica y división entre partidos y vecinos sobre la pertinencia o no, de participar en ellas.
En nuestro país y según la Carta Magna, el municipio constituye la unidad política primaria de la organización nacional, con personalidad jurídica propia y con autonomía para el ejercicio de sus competencias. Esa autonomía municipal comprende la elección de sus autoridades, la gestión de las materias de su competencia y la creación, recaudación e inversión de sus ingresos. Por otra parte, el municipio es también la base de la pirámide del modelo de gestión descentralizada que se establece en la Constitución de 1999.³
Como un dato informativo adicional cabe agregar que, el Poder Público Municipal está organizado en cuatro (4) componentes; a saber: la función ejecutiva (ejercida por el Alcalde), la función legislativa (desempeñada por el Concejo Municipal), la función contralora (correspondiente a la Contraloría Municipal) y la función de planificación (ejercida en corresponsabilidad por el Consejo Local de Planificación Pública que es presidido por el alcalde y, en el que participan representantes de las comunidades).⁴
Por otra parte, los municipios representan la base de la estructura piramidal del modelo de Estado federal, descentralizado y participativo que determina el marco constitucional vigente. De igual manera, la Carta Magna indica que la gestión de las atribuciones y competencias de los municipios deben realizarse incorporando la participación ciudadana al proceso de definición y ejecución de a la gestión pública y al control y evaluación de sus resultados de manera efectiva, suficiente y oportuna.⁵
En ese contexto, los municipios suelen ser conocidos en el “discurso político doméstico” como: las bases territoriales de la democracia, las escuelas de ciudadanía o los espacios naturales para la participación ciudadana. Sin embargo, y de manera paradójica, la mayoría de las organizaciones políticas del bloque democrático decidieron no participar y abstenerse de postular candidatos de manera abierta a las elecciones del próximo 10 de diciembre, aduciendo falta de garantías electorales. Al mismo tiempo han expresado que exigirán adecuadas condiciones electorales para participar en unas eventuales elecciones presidenciales en el 2018. 
El abandono electoral del ámbito municipal; por parte del bloque democrático colocó en una situación muy comprometida la continuidad de casi ochenta (80) gobiernos locales que alcanzan con su actividad institucional, al 50% de la población de todo el país. También el repliegue significó el abandono del necesario debate sobre la democracia, la participación y la calidad de vida locales y, sobre todo omite que las elecciones municipales son un espacio y oportunidad para organizar a los vecinos y defender sus derechos ciudadanos con base; a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Además de develar una inconsistencia política el repliegue electoral asumido por la mayoría de las plataformas partidistas de la alianza democrática, tiene también cuestionamiento ético; pues en efecto, se ha detectado (y es público y notorio) que algunos militantes y dirigentes de los partidos opositores se han venido postulando en distintos municipios para participar en las elecciones de alcaldes; utilizando “franquicias políticas” distintas. Es decir, hay una ruptura entre lo que se ha dicho y lo que se ha practicado.⁶
Un factor que influye en el repliegue táctico de la oposición en las elecciones de alcaldes es la brutal persecución política que han sufrido los alcaldes (y también concejales y dirigentes comunitarios); por parte del gobierno nacional. De hecho, hasta catorce (14) alcaldes han sido destituidos de manera ilegal, y dentro de ese grupo hay detenidos, prófugos y también en el exilio. La represión política emprendida contra el liderazgo local tiene sentido porque para un régimen autoritario, el surgimiento de nuevos líderes constituye una amenaza cierta.⁷
Una interesante noticia es que frente al desatino partidista municipal; tanto la dirigencia de la sociedad civil como de las comunidades organizadas han emergido a la palestra electoral con el firme propósito de defender sus municipios ante quizás un indefectible avance oficialista. Por otra parte, esta aparición electoral del movimiento vecinal nos demuestra las brechas y las divergencias entre los enfoques que sobre el tratamiento de la democracia local, poseen la ciudadanía y los partidos políticos.
Todo parece indicar que vamos hacia un retroceso en la lucha por el cambio democrático en Venezuela y, sobre todo, en un área tan neurálgica como es la base del sistema político venezolano, representada por los municipios. En tal sentido, la conducción política de la dirigencia de la alianza democrática está en la obligación de aprender de sus propios éxitos y errores, para recuperar la conexión con las demandas de cambio de la amplia mayoría de la población venezolana.
@migonzalezm 
Notas
¹ Las elecciones de alcaldes están pautadas para el domingo 10 de diciembre de este año. Los anteriores comicios fueron realizados en el año 2013. Los lapsos del gobierno municipal son de cuatro años; tanto para la función ejecutiva como para la función deliberante. 
² Los Concejos Municipales están integrados por concejales, escogidos también por elección directa, universal y secreta. Su elección debería realizarse de manera simultánea con la elección de alcaldes; sin embargo, el Consejo Nacional Electoral decidió separarlas y realizarlas en una fecha posterior, en el transcurso del año 2018.
³ Artículo 168 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, Gaceta Oficial del 24 de marzo de 2000.
⁴ Según artículo 75 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal (LOPPM) del año 2005, Gaceta Oficial N° 38.204. La LOPPM ha sido reformada sucesivamente en los años 2006, 2009 y 2010; manteniendo la conformación y división funcional de la institucionalidad pública.  
⁵ Artículos 168 y 178 de Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, Gaceta Oficial del 24 de marzo de 2000.
⁶ Tan sólo las organizaciones Un Nuevo Tiempo (UNT) y Avanzada Progresista (AP) presentaron candidatos a las elecciones de alcaldes de manera abierta. Del resto de organizaciones de la alianza democrática Voluntad Popular (VP), Acción Democrática (AD) y el Movimiento Primero Justicia (MPJ) no lo hicieron de manera formal.

⁷ A 34 de los 77 alcaldes que obtuvo inicialmente la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se le abrieron causas “judiciales”.       De estos 34, 14 alcaldes fueron destituidos o detenidos; además de ser inhabilitados para ejercer cargos públicos: Gustavo Marcano (Urbaneja, Anzoátegui), Delsón Guarate (Mario Briceño Iragorry, Aragua), Luzmay Barreto (Guasdalito, Apure), Enzo Scarano (San Diego), Rosa de Scarano (San Diego, Carabobo), Antonio Ledezma (Distrito Metropolitano de Caracas), Alfredo Ramos (Iribarren, Lara), Omar Lares (Campo Elías, Mérida) Carlos García (Libertador, Mérida), Ramón Muchacho (Chacao, Miranda), David Smolansky (El Hatillo, Miranda), Warner Jiménez (Maturín, Monagas), Antonio Goncalves (Maturín, Monagas) y Daniel Ceballos (San Cristóbal, Táchira).   

miércoles, octubre 25, 2017

POR UNA REVISIÓN DEMOCRÁTICA Y PROGRAMÁTICA



Sería muy grave que no ocurriera un debate en los sectores de oposición democrática sobre los resultados de las elecciones regionales del pasado 15-O y, también sobre cómo actuar de ahora en adelante. Ese debate es necesario; pero debe realizarse bajo criterios asertivos y en condiciones que lo hagan productivo. El intercambio de insultos, descalificaciones personales entre líderes democráticos; a través de los medios de comunicación y las redes sociales, no contribuye sino a consolidar una pobre imagen discursiva y programática de la oposición.
En relación a los resultados electorales regionales, la alianza opositora ha venido recopilando y documentando un alto número de irregularidades cometidas; tanto por el propio Consejo Nacional Electoral (CNE) como por el bloque oficialista que según se ha informado serán llevadas a instancias internacionales. Por otra parte, la Asamblea Nacional ha reiterado en dos acuerdos su desconocimiento al proceso comicial que eligió a los gobernadores de las 23 entidades federales.¹ Y eso significa una acción importante y estratégica en las confrontaciones políticas que vendrán.
En cuanto al ¿qué hacer? la cosa pinta diferente, porque es más complicado. Hasta ahora, y en medio de las intervenciones más viscerales que analíticas, lo que se vislumbra es una lucha soterrada por el control político de la dirección de las fuerzas democráticas. En efecto, una nueva plataforma “soyvenezuela”² aspira a desplazar y convertirse en la sustituta de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Por su parte, ésta última viene llamando a revisar y refundar la unidad del bloque opositor.
El objetivo que se propone la nueva “soyvenezuela” además de anti-unitario no es tan sencillo; pues hasta ahora sus organizaciones proponentes no han mostrado ni fuerza ni músculo político en el país; mientras que la vilipendiada MUD reúne a las principales partidos políticos democráticos ³. En tal sentido, pienso que la idea de estructurar una nueva alianza con base a la exclusión de otros factores políticos (además de reflejar autoritarismo y sectarismo), parece condenada al fracaso.
Un detalle adicional es que en el ámbito opositor suele identificarse periódicamente a “algún traidor”. Los acusados son personajes importantes y de proyección mediática nacional. Así han sido tildados líderes como Henrique Capriles, Manuel Rosales, Julio Andrés Borges, Henri Falcón y, últimamente Henry Ramos Allup y los 4 gobernadores recién electos y militantes de AD. Al respecto, cabe preguntarse: ¿cómo pretende presentarse ese sector político como una alternativa de gobierno, si denigra en forma reiterada de su propio liderazgo? Hay que salir de ese ambiente enrarecido y autodestructivo, ya.
Una deuda pendiente de la oposición venezolana es la elaboración de un proyecto programático realista, creíble y con algún grado de viabilidad. El bloque democrático ha desperdiciado la ingente cantidad de talento humano que puede ofrecer y aportar ideas, conceptos y propuestas  para estructurar una sólida oferta a toda la población del país. ⁴ En realidad, los factores democráticos deben superar el “vete ya” (que para muchos ciudadanos suena a golpismo), por una acción propositiva de cambio desde todas las instancias y espacios donde actúen.
Otra deuda viene dada por su relación intermitente con los sectores sociales y comunitarios del país. El cambio democrático en Venezuela ha marchado con lentitud, debido a la extrema debilidad y dispersión de sus movimientos sociales.⁵ Si a eso agregamos el escaso diálogo de los partidos democráticos con los sectores sociales, las dificultades para construir una alianza más allá de lo electoral, son insalvables. Por su parte, el chavismo desde su llegada al poder ha hecho justo lo contrario; es decir, ha desarrollado una narrativa que conecta con esos movimientos y colectivos.
El tema electoral -que es un componente fundamental en la estrategia de la unidad democrática-, luce ahora amenazado. Y es que conformarse con afirmar que la ruta electoral está cerrada en Venezuela, es muy grave si de paso también se afirma que no hay posibilidades de diálogo ni de negociación alguna. Entonces, ¿qué opción le queda en el portafolio a la oposición, acaso una ruta violenta? Pienso que si el gobierno “cierra la puerta electoral”; pues entonces hay que abrirla de nuevo y cuantas veces sea necesario.
Un aspecto trascendente para la oposición es la consolidación urgente de un aparato electoral de calidad, eficaz y profesionalizado que pueda hacer frente  al oficialismo en los eventos electorales que seguro vendrán, entre ellos las elecciones municipales y las presidenciales.
Finalmente, se requiere de un debate que sea verdaderamente democrático, programático y responsable. Recomponer la unidad, pero de manera unitaria, es básica para continuar en la lucha por el cambio. No hay que temer a las diferencias ni a la diversidad. Por el contrario, hay que reconocerse en ella. Se necesita una unidad que incluya y no descalifique. Para ello, hay que impulsar un debate que proponga y no solamente se oponga y, en el que la agenda social sea considerada con seriedad. Vayan por el cambio, todo un país les espera.
Saludos a todos
@migonzalezm
Notas
¹ En fecha 19 de octubre de 2017, la Asamblea Nacional declaró fraudulento el proceso de elecciones regionales y, el 25 del corriente desconoció el acto de los cuatro gobernadores que se juramentaron en la ilegal Asamblea Nacional Constituyente, que controla el partido de gobierno PSUV.
² La plataforma “soyvenezuela” está siendo impulsada por el partido Alianza Bravo Pueblo (ABP) que lidera el alcalde metropolitano Antonio Ledezma (injustamente privado de libertad) y el grupo denominado Vente Venezuela, que encabeza María Corina Machado. Ambas organizaciones no poseen mayor incidencia en la población. La plataforma soyvenezuela fue lanzada el 18 de septiembre de 2017 y no apoyó la participación electoral en las elecciones regionales. 
³ La MUD aún reúne a las principales organizaciones partidistas del país, como son: el Movimiento Primero Justicia (MPJ), Acción Democrática (AD), Un Nuevo Tiempo (UNT), Voluntad Popular (VP), Avanzada Progresista (AP), La Causa Radical (LCR); entre otras organizaciones regionales e incluso locales.
⁴ La MUD logró formular importantes documentos programáticos, como fueron: los “Aspectos Fundamentales de los Lineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional”, la “Agenda Parlamentaria”, las “100 Soluciones para la Gente”, los Lineamientos Generales para una Política de Descentralización” y los Lineamientos para una Gestión Municipal para Pueblo y para el Progreso”; entre otros. Tales documentos y propuestas de trabajo; salvo contadas excepciones han sido impulsadas por los factores políticos de la unidad democrática.
⁵ Salvo el movimiento estudiantil, el resto de movimientos sociales y de base tienen una escasa capacidad de organización y movilización. Algunos gremios y sindicatos (de maestros, médicos, ingenieros y periodistas) intentan impulsar luchas reivindicativas de carácter permanente; pero generalmente no logran. Las organizaciones no gubernamentales defensoras de derechos humanos tienen mayor regularidad en su actuación; pero aún no es suficiente. En todo caso, la MUD tiene una enorme deuda programática y reivindicativa con estos sectores.


jueves, octubre 19, 2017

POST 15-O: EN LA UNIDAD, TOCA REFLEXIONAR PARA SEGUIR ADELANTE



Los resultados electorales del pasado 15 de octubre en los que el bloque oficialista ganó 18 de las 23 gobernaciones en disputa, originaron un intenso debate sobre las irregularidades cometidas por las autoridades electorales (CNE) y, por la presunta irresponsabilidad de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Por su parte, la MUD se ha negado a reconocer los resultados¹ y ha solicitado una auditoría global del proceso. Además inició -con sus equipos-, la documentación de las irregularidades por cada entidad federal.
Luis Almagro, Secretario General de la OEA acusó a la MUD de “transformarse en un instrumento esencial del eventual fraude y de demostrar que no tiene reflejos democráticos como para proteger los derechos de la gente en este caso el voto”.² María Corina Machado, indicó que las 5 gobernaciones ganadas por la MUD fueron “asignadas” por el régimen de Maduro a cambio de una negociación.³ Países como Canadá, Estados Unidos y España y corporaciones como la Unión Europea exigieron una revisión y aclaratoria sobre el proceso de elecciones regionales. El resultado electoral 15-O tuvo varias causas; pero reducir su análisis inculpando a la MUD no contribuye al conocimiento de lo que verdaderamente pasó; sino a oscurecerlo.
El proceso del 15-O presentó evidentes indicios de fraude iniciados incluso antes de su realización con la persecución y detención de líderes opositores y con la inhabilitación política de diputados y gobernadores.⁴ Además, se practicó la reubicación de centros de votación y de electores; entre otras graves irregularidades. Pero el fraude más evidente ocurrió en el estado Bolívar. Allí, el líder opositor Andrés Velásquez logró obtener una estrecha victoria⁵ sobre el oficialista Justo Noguera; quien finalmente recibiera la proclamación del CNE, entre gallos y media noche.
En las elecciones del domingo, la MUD perdió 2.873.713 votos en comparación con su participación electoral de diciembre del año 2015.⁶ A esa pérdida de su capital electoral -que sin duda alguna fue determinante en el resultado general-, se agregan las múltiples irregularidades acontecidas durante el proceso. Es fácil suponer que vendrán otras medidas, esta vez de naturaleza jurisdiccional contra los cinco candidatos de la MUD que ganaron en los estados Anzoátegui, Nueva Esparta, Mérida, Zulia y Táchira. Es decir, la situación puede complicarse mucho más.
Se ha abierto un debate sobre la actuación de la MUD en las elecciones regionales. Para sus adversarios más extremistas ubicados dentro y fuera del país, la MUD es un grupo “colaboracionista” del régimen de Maduro, que por ende, tendría que desaparecer. De allí, emergen argumentaciones descalificadoras contra el esfuerzo de miles de venezolanos que con su voto dieron el triunfo a la oposición en 5 entidades federales (por cierto, 2 más que las obtenidas en 2013).⁷
Es público y notorio que desde hace tiempo existen serios enfrentamientos, fraccionamientos y discusiones a lo interno de la oposición democrática por su conducción, la fijación de los objetivos a alcanzar y de los medios para alcanzarlos. Ese debate se agudizará ahora y, tal como están las cosas, interferirá en la realización de los necesarios procesos evaluativos y críticos que suponemos se realizarán en la oposición venezolana.
La sobrestimación del alcance del evento electoral y de los resultados a conseguir, creo  constituye un elemento importante para la explicación de la frustración reinante en el electorado. En realidad, el bloque democrático confundió la lectura del rechazo popular de la gestión de Nicolás Maduro -ubicada por las encuestadoras en un 80%- con la intención real de voto regional.  La elección de gobernadores es un evento diferente a un proceso nacional.
Por otra parte, era difícil que la oposición consiguiera las 20 gobernaciones que algunos pronosticaban. Hay estados como Apure, Cojedes, Delta Amacuro, Guárico, Portuguesa, Trujillo y Vargas, donde los candidatos de la MUD tenían una cuesta muy empinada que remontar en poco tiempo. Por último, la ciudadanía recibió del bloque democrático un mensaje contradictorio y no unitario. Por una parte se hizo un llamado a votar y, por otro lado se llamó a la abstención. Esa dialéctica generó confusión en el electorado.
La “institucionalidad semipública” y clientelar al servicio del Estado desempeñó una función de organización, movilización y control determinante durante el proceso electoral. Me refiero a las bases de misiones socialistas, los comités de lucha popular, las UBCH, la misión “Madres del Barrio, los consejos comunales y los CLAP. La MUD no posee una estructura organizativa similar porque maneja otros valores éticos y políticos que no se basan en la cooptación y el control de voluntades  y, en segundo lugar, la plataforma carece de los recursos para implementarla.  
En este contexto, acusar a la MUD de ser un instrumento al servicio de un fraude o descalificar los triunfos obtenidos por la coalición, resulta un argumento muy simplista o por lo menos, demuestran desconocimiento de cómo van las cosas en el país. Insisto en la necesidad que tiene el bloque democrático de realizar un análisis desprejuiciado de lo que pasó. Esa es la única vía para reponerse y, seguir adelante por el cambio democrático.
Saludos a todos.
@migonzalezm

Notas
¹ La Mesa de la Unidad Democrática en fecha 16 de octubre de 2017 desconoció en forma pública notoria y comunicacional los resultados electorales regionales. El Nacional, 16 de octubre 2017.
² Mensaje del Secretario General sobre Venezuela. www.oas.org 16 de octubre de 2017.
³ Declaraciones de María Corina Machado, en VPItv (youtube) 16 de octubre de 2017
⁴ En el estado Miranda, por ejemplo, fueron inhabilitados por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), los alcaldes Ramón Muchacho (municipio Chacao) y David Smolansky (municipio El Hatillo) y por la Contraloría General de la República (CGR), la diputada Adriana D’Elia y el gobernador Henrique Capriles.
⁵ Según Andrés Velásquez, él obtuvo 272.970 votos (50.42%) frente Justo Noguera que alcanzó 268.361 votos (49.58%)
⁶ En las elecciones parlamentarias de 2015, la MUD consiguió 7.726.066 votos; mientras que en estas elecciones regionales alcanzó 4.852.353 votos. El descenso del PSUV fue sustantivamente menor de 5.622.844 de votos en 2015 pasó a 5.571.879 en 2017.
⁷ En las elecciones regionales de 2013, la MUD ganó tres (3) gobernaciones; a saber: Lara (Henry Falcón), Miranda (Henrique Capriles Radonsky) y Amazonas (Liborio Guarulla, inhabilitado por la Contraloría General de la República). En estas elecciones la Mesa ganó en cinco (5) entidades federales: Anzoátegui (Barreto Sira), Mérida (Ramón Guevara), Nueva Esparta (Alfredo Díaz), Táchira (Laidy Gómez) y Zulia (Juan Pablo Guanipa).

 


martes, octubre 10, 2017

15-O elecciones de gobernadores y cambio democrático

Más allá del nuevo mapa que pueda surgir del 15-O y, de las cifras nacionales de votos y de abstención que se conozcan ese mismo día, las elecciones de gobernadores constituyen un evento mucho más complejo de lo que se avizora en las redes sociales y en la opinión pública. Sus resultados pueden significar la apertura o no, hacia el cambio democrático que reclama Venezuela; en medio una profunda crisis económica e institucional sin precedentes.
En efecto, este 15 de octubre de 2017 se realizarán elecciones en los 23 estados de Venezuela para elegir en cada uno de ellos sus respectivos gobernadores. Los gobernadores son electos mediante votaciones directas, universales y secretas. Los gobernadores son la autoridad ejecutiva de cada estado y, junto con el Consejo Legislativo, la Contraloría del estado y el Consejo Estadal de Planificación y Coordinación de Políticas Públicas, conforman la institucionalidad del Poder Público Estadal.
En esta oportunidad no se elegirán como correspondería y (de manera inexplicable), a los diputados a los Consejos Legislativos; con lo cual los gobernadores (electos o reelectos) contarían con el mismo poder deliberante  escogido en las pasadas elecciones del año 2012. En el presente, tan sólo tres entidades federales poseen gobernadores electos por la plataforma opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD); mientras que las veinte restantes se encuentran bajo el control del oficialista Partido Unido Socialista de Venezuela (PSUV).
En realidad, desde las elecciones del año 2000 y hasta el presente, el PSUV ha mantenido siempre el control político y de la gestión sobre la amplia mayoría de gobiernos estadales de la República; lo que le ha permitido una red institucional de poder e influencia política y económica que ahora dependiendo de los resultados electorales del 15-O, pudiera quebrarse. Esta hegemonía sobre la institucionalidad pública estadal en detrimento de la alternancia, ha propiciado el posicionamiento del centralismo, el clientelismo y la poca transparencia en la gestión de los asuntos públicos regionales.
Tener mayoría en los gobiernos estadales supondría el control del Consejo Federal de Gobierno y en consecuencia, del Fondo Compensación Interterritorial que constituyen órganos constitucionales; cuyo objeto es impulsar la descentralización político-territorial y reducir los desequilibrios de desarrollo entre las regiones del país. En tal sentido, una victoria del bloque democrático que garantice una nueva mayoría en los gobiernos estadales frente al PSUV, tendría además del impacto electoral, otro institucional de amplio alcance que pudiera afectar el modelo de gestión que ha impulsado -desde hace 18 años-, el chavismo en Venezuela.
El impacto institucional de una victoria del bloque democrático supondría una apertura hacia la alternabilidad, la descentralización, el desarrollo de la Hacienda Pública Estadal y de la verdadera participación ciudadana, con el apoyo de la Asamblea Nacional. También cabría la renovación de los Consejos Estadales de Planificación con participación de los representantes de la misma Asamblea Nacional; bajo criterios democráticos, transparentes y participativos.

Por supuesto, y resulta fácil suponerlo, el bloque oficialista no aceptará fácilmente una correlación político-electoral adversa. El gobierno central cuenta con la una batería de instancias burocráticas que sin duda alguna impulsaría, para tratar de reducir su pérdida en las entidades federales. Nos referimos a figuras administrativas como los distritos motores de desarrollo, las áreas estratégicas, las regiones estratégicas o las corporaciones regionales; entre otras. Sin embargo, la estrechez económica-financiera que atraviesa el Estado pareciera dificultar la implementación de medidas como éstas.
La utilización de la vía jurisdiccional; mediante el desconocimiento de algunos resultados desfavorables sería otra opción oficialista que sólo agudizaría aún más la percepción de la naturaleza autoritaria que tiene el gobierno de Maduro; tanto a nivel nacional como internacional. En síntesis, un resultado adverso afectaría en forma severa la difícil gobernabilidad de la actual administración gubernamental del PSUV.
Una propuesta política dirigida a promocionar la abstención en estas elecciones regionales surgió de grupos opuestos a la MUD. La abstención electoral ha sido propuesta con anterioridad; aunque no siempre con éxito. Los primeros en proponer la abstención fueron las organizaciones de ultraizquierda como el PRV y la FALN, en los años sesenta. Luego fue Chávez quien la propuso, ante las elecciones presidenciales de 1993. En el año 2005 correspondió impulsarla al propio bloque democrático en elecciones parlamentarias de ese año. Como punto de partida, cabe señalar que la abstención en las elecciones estadales de 2012 alcanzó un 46%.
La elección de gobernadores supone un inmenso reto para los actores políticos involucrados y para una ciudadanía que quizás acuda al proceso comicial con expectativas de cambio sobrestimadas. Es necesario recordar que, las elecciones del 15-O no están diseñadas para “sacar a Maduro”; pero abstenerse de participar en ellas, contribuirá por el contrario, a su fortalecimiento. En todo caso, el 16-O amencerá Venezuela con una nueva realidad institucional estadal, mucha más compleja y con una gobernabilidad condicionada.  

@migonzalezm

martes, octubre 03, 2017

CELEBRANDO EL DÍA DEL VECINO, 3 OCTUBRE DE 2017, MANIFIESTO


Hoy, 3 de octubre de 2017, en una nueva conmemoración del Día el Vecino, reiteramos con fuerza renovada y esperanza orientadora, nuestro compromiso con la lucha por la recuperación de la democracia en Venezuela, como el modelo de vida basado en el respeto pleno de los derechos humanos y la paz y, garante del desarrollo humano  próspero y sustentable.   
La trayectoria de los vecinos y de sus expresiones asociativas siempre se ha caracterizado por su apego a las prácticas democráticas y al impulso de las justas luchas; tanto por el mejoramiento de la calidad de vida de sus caseríos, barrios, urbanizaciones, pueblos y ciudades; así como por la ampliación del ejercicio del derecho a la participación ciudadana de manera responsable e incluyente.
En estos tiempos, de comienzos del siglo XXI, en los que se tratan de imponer prácticas y modelos ajenos a la tradición democrática del pueblo venezolano, resulta una obligación para todos los activistas y líderes sociales y comunitarios el impulso de la acción concertada y unitaria en defensa de la Constitución vigente y la institucionalidad democrática, maltratadas por una visión hegemónica, centralista y autoritaria del gobierno.
En el contexto de la defensa de la institucionalidad democrática, el movimiento vecinal venezolano reclama la restitución del  valor del municipio como actor fundamental del desarrollo nacional. La restitución de la democracia en Venezuela requiere de un municipio fuerte y eficaz en el cumplimiento de sus competencias territoriales y de la prestación de los servicios públicos con la incorporación de los vecinos y sus expresiones asociativas en los procesos de planificación, ejecución, control y evaluación de las políticas públicas, de acuerdo con la ley.
El relanzamiento de la democracia venezolana pasa por la superación del aislamiento conceptual del desarrollo municipal y, por ende, de su incorporación a agendas globales; tales como los Objetivos de Desarrollo Sustentable 2030 y a la defensa del Derecho a la Ciudad, de creciente vigencia en el mundo actual.
En esta conmemoración del Día el Vecino, reclamamos -por parte de los 335 Concejos Municipales-, la necesaria e inmediata promulgación de ordenanzas que protejan y garanticen los derechos de los vecinos y de sus comunidades como sujetos primordiales de la acción de los gobiernos locales, en un ambiente de respeto mutuo y de establecimiento de relaciones de cooperación y complementariedad.
Reconocemos a la soberana Asamblea Nacional, electa mediante el voto directo, universal y secreto de los vecinos venezolanos, en las elecciones del pasado 6 de diciembre de 2015, como único órgano del Poder Legislativo Nacional y, le proponemos incorporar dentro de su plan legislativo las leyes y las reformas de leyes destinadas al fortalecimiento de la descentralización, la autonomía municipal y la participación ciudadana.
Hoy, 3 de octubre de 2017, reivindicamos para los vecinos los siguientes derechos:
I.- Los vecinos tenemos derecho a participar en la elección de nuestras autoridades parroquiales, municipales, estadales y nacionales de manera democrática; mediante el voto, directo, universal y secreto
II.- Los vecinos tenemos derecho a participar en la planificación, ejecución, control y evaluación de las políticas públicas y, en el tratamiento de los asuntos relacionados con nuestra calidad de vida
III.- Los vecinos tenemos derecho a asociarnos de manera libre y autónoma en defensa de nuestros legítimos derechos e intereses
IV.- Los vecinos tenemos derecho a reunirnos de manera autónoma, libre y pacífica para tratar asuntos de interés comunitario y local
V.- Los vecinos tenemos derecho a la libre expresión de ideas y pensamientos; así como a presentar solicitudes y propuestas de inversión local; por ante las autoridades competentes
VI.- Los vecinos tenemos derecho a utilizar los medios de participación y las instancias de atención ciudadana contempladas en la Constitución Bolivariana de Venezuela del año 1999
VII.- Los vecinos tenemos derecho al emprendimiento y al desarrollo de formas de economía popular y comunitaria, sin más requisitos que los exigidos por las ordenanzas municipales
VIII.- Los vecinos tenemos derecho al acceso a la información pública y a la rendición de cuentas; por parte de las autoridades a nivel parroquial, local, estadal y nacional
IX.- Los vecinos tenemos derecho a un medio ambiente sano, en el marco de políticas, programas y proyectos enmarcados dentro de la sostenibilidad y la sustentabilidad
X.- Los vecinos tenemos derecho a la prestación por parte del municipio y demás entidades públicas y privadas de servicios públicos de calidad y de programas sociales eficaces e incluyentes
XI.- Los vecinos tenemos derecho a la garantía y a la protección de nuestros derechos individuales y colectivos y al reconocimiento de los tratados, convenciones y acuerdos internacionales que amparen a los mismos
Saludos y felicitaciones a todos los vecinos y vecinas en su día; que extendemos a todos los activistas y voceros de los movimientos sociales y comunitarios que comparten la lucha de cada día por una comunidad democrática, libre y próspera; base de la Venezuela que aspiramos todos.

Caracas, 3 de octubre de 2017

jueves, septiembre 14, 2017

COMUNICADO DE LA MESA DE UNIDAD DEMOCRÁTICA (MUD) SOBRE UN EVENTUAL REINICIO PROCESO DE DIÁLOGO


Nuestro objetivo fundamental es salvar a Venezuela y para esto es indispensable la sustitución constitucional al régimen de Nicolás Maduro. Solo a través de un cambio democrático y no violento será posible superar la actual tragedia social y económica que azota a todos los venezolanos.
Tenemos un plan estratégico para lograr nuestro objetivo. Conocemos la naturaleza del régimen y sus intenciones. Es por esto que nuestra estrategia incluye la utilización sistemática de todas las herramientas de la política: presión de calle, negociación política, presión internacional y participación electoral. Todas estas modalidades de la lucha son complementarias, incluyentes y necesarias, sin excepción.
La comunidad internacional nos ha acompañado con una fuerte presión diplomática sobre el gobierno y demanda una negociación seria. La magnitud de los graves problemas que azotan a Venezuela ha sobrepasado nuestras fronteras. Esto ha forzado a que la comunidad internacional se pronuncie y presione al gobierno a retomar el camino democrático.
Atendimos la iniciativa del Presidente Danilo Medina y la ONU a una reunión exploratoria. Donde hemos expuesto nuestras condiciones para iniciar un proceso de negociación serio, formal y con sólido soporte internacional. La postura que presentada en este acercamiento reafirmó nuestro compromiso de construir mecanismos para una solución política a la crisis, y darle una salida constitucional al régimen de Maduro. Las condiciones sobre las que estamos avanzando incluyen:
1. La participación de países amigos que sean garantes, instituciones multilaterales y testigos en la negociación. Hemos decidido conjuntamente seis países que contribuyan a garantizar el eventual proceso de negociación y su cumplimiento.
2. El establecimiento de un cronograma de implementación de acuerdos con garantías y acompañamiento internacional.
3. La definición de un país neutral sede para las negociaciones.
Los puntos indispensables que deben formar parte de cualquier negociación y eventual acuerdo.
1. La renovación equilibrada del Consejo Nacional Electoral, el establecimiento de un cronograma electoral con garantías de pulcritud, sin inhabilitados, fechas precisas, incluyendo la elección presidencial, y una calificada observación internacional.
2. La liberación de presos políticos, el retorno de los exiliados y el cese de la persecución política.
3. La normalización constitucional del país.
4. La inmediata atención a la emergencia humanitaria que vive el país.

Por último, hemos planteado la necesidad de someter a un referéndum popular aprobatorio cualquier acuerdo que surgiese del eventual proceso de negociación